¿Tiene sentido que yo escriba un artículo como este del otro día, que provoca que un puñado de lectores se marche indignado? ¿No sería mejor mantener un “perfil bajo”, no meterme en líos y agradar a cuanta más gente mejor?
Yo creo que no. Si alguien se ofende por un artículo con el que no está de acuerdo, después de leer decenas que aportan algo útil, pues lo sentiré por él y por su intolerancia, pero no puedo hacer nada por evitarlo. Desde luego, lo que no voy a hacer es autocensurarme, y menos en algo que considero esencial, que está en la raíz misma de la existencia de este blog.
Las ideas son importantes
El problema de mi artículo es que es radicalmente opuesto al meme dominante sobre las empresas y la riqueza. Tenemos tan interiorizado el concepto de riqueza-estanque que si alguien nos muestra otra cosa nos indignamos y anunciamos públicamente que dejamos de leerle.
E incluso el que es capaz de ver un poco más allá y reconoce que la riqueza se crea, y que la crean los emprendedores, afirma a renglón seguido que de todas maneras hay que “repartir bien el estanque”. Sin reparar en que “gestionar bien el estanque” es imposible. Al menos mientras los seres humanos seamos como somos siempre habrá favoritismos, nepotismo, ventajistas, sobornos, ineficacias, aprovechados. En cuanto una persona tiene poder para decidir quién obtendrá mayor parte de la riqueza del estanque, no puede haber nada más que injusticia.
El problema es que si uno no está dispuesto a replantearse sus ideas, si se aferra a ellas como un bebé a su mantita de dormir y se enoja cuando alguien le muestra una idea diferente, nunca podrá cambiar su meme por otro mejor. Y las ideas importan, y mucho.
Por ejemplo, que Rosa Regás llame monstruos a personas con una deficiencia mental es necesario para distinguirlos de los seres humanos y asignarles derechos diferentes. En cuanto un ser humano pasa a ser un monstruo, puede ser asesinado sin remordimientos. De momento, la diferencia es antes de nacer, pero una vez establecido el principio de que un nasciturus con sínrome de Down tiene derechos diferentes a un nasciturus “normal”, ¿qué nos impide decidir que también puede ser asesinado después de nacer? Deshumanizar a un grupo de personas es lo mismo que hicieron los nazis con los judíos, a los que llamaban ratas, o los americanos con los esclavos negros, a los que consideraban bestias. Y si al leer esto crees que estoy diciendo que Rosa Regás es exactamente igual de perversa que Goebbles, tienes razón.
Las ideas, los memes, las narrativas importan. La mayor parte de la gente simplemente acepta la narrativa dominante, la integra en su esquema del mundo, y la usa sin plantearse otras cosas.
Y lógicamente, el meme sobre los emprendedores y la creación de riqueza importa. Fijaros que digo “creación de riqueza”, porque ya el hablar de “reparto de riqueza” implica un posicionamiento ideológico.
La narrativa dominante sobre los emprendedores está terriblemente equivocada
John MacKey, el dueño de Whole Foods, lo explica en este vídeo:
Por si no sabes inglés, la frase central es esta:
Tienes que entender que la narrativa que la gente tiene sobre los negocios y el capitalismo es que son fundamentalmente egoistas, avariciosos y explotadores.
Y si en EEUU tienen ese problema, aquí lo tenemos corregido y aumentado. Aquí, si eres rico, o te ha tocado la lotería, o eres famoso (deportista o cantante), o eres culpable. Los políticos tienen planes para emprendedores, porque solo a un político suicida se le ocurriría decir que va a hacer un plan de apoyo a empresarios. ¿Cómo van a apoyar a gente egoísta, avariciosa y explotadora?
Nadie puede hacerse rico honradamente con un negocio. Y si no, desafío a alguno de mis lectores indignados a que me digan el nombre de un solo español que se haya hecho rico con sus empresas y que no sea culpable como Amancio Ortega.
La estrechez de miras eurocéntrica
Me hacen gracia los que critican a Amancio Ortega porque paga una miseria a sus trabajadores marroquíes. Cuando yo recordaba el otro día que España era un país pobre hace no mucho tiempo, me refería a cosas como que mi abuela materna empezara a trabajar de criada en una casa a los 9 años. Una explotación infantil intolerable, pensarán algunos, si no fuera porque en aquélla época, quitar una boca de casa era una bendición y asegurarse el techo y la comida a tan temprana edad una suerte. Y la cosa no había cambiado mucho en los años 50, cuando mis padres empezaron a trabajar con 14 años. Podemos permitirnos el lujo de pensar en explotación infantil porque somos ricos, no porque seamos mejores que los países del tercer mundo en los que los niños de 9 años trabajan.
Esto es una escuela en Fez:
Y estos son los niños afortunados, los que pueden ir a la escuela. Muchos están en la calle pidiendo unas monedas, una botella de agua o un lápiz. Si no fuera por el estúpido eurocentrismo de los que creen que todo el mundo es como su barrio, sería obvio que una empresa como Zara crea riqueza en Marruecos, allí donde se necesita, porque la alternativa de trabajar 10 horas por 200€ (o lo que sea que paga Zara) es mucho mejor que trabajar 12 horas en el campo por 100€. Si Zara se fuera de Marruecos, esas persona no encontraría mejores condiciones laborales, sino más miseria. En los años 60 los fabricantes de automóviles se instalaban en España no porque les gustase la paella, sino porque podían pagar sueldos de miseria comparados con los que pagaban en Francia o Alemania. Y gracias, entre otras cosas, a los explotadores de la Citroen o la Opel, es como hemos llegado a nuestra riqueza actual.
Así que claro que hay que poner a Amancio Ortega como ejemplo, porque lo es. En los últimos años, cuatro de cada cinco euros que se ha gastado Sánchez Gordillo en Marinaleda han salido de mis impuestos. Y de otros españoles, pero a juzgar por los comentarios muchos parecen estar contentísimos de pagar más de un 50% de impuestos para que en Marinaleda tengan casas por 15€ al mes. Yo no lo estoy, pero la policía me obliga a pagar los impuestos de Marinaleda y todas las decisiones “solidarias” de los que deciden arreglar el mundo metiendo la mano en mi bolsillo y no en el suyo.
Por eso también era relevante hablar de Kiva. Porque los emprendedores de Kiva mejoran su entorno con nuestra ayuda, y porque la donación a Kiva es perfectamente voluntaria. Yo puedo animaros a donar, pero no puedo sacaros la cartera y obligaros a pagar algo que yo creo que es bueno. Y está bien que sea así, lo que es perverso es obligar a otros a pagar por tus convicciones morales.
Solo podemos salir de la crisis si cambiamos el meme sobre los empresarios
Tal vez debería retomar la serie que inicié hace años sobre emprendedores, a la que llamé vidas ejemplares. En cualquier caso, creo que es fundamental intentar cambiar, en la medida de mis posibilidades, la idea de que cualquiera que triunfe con un negocio es egoísta, avaricioso y explotador, que las empresas solo son tolerables como mal menor, pero que deben ser estrechamente vigiladas y reguladas por políticos para evitar que exploten a sus empleados y estafen a sus clientes (que según el meme dominante son las aspiraciones de todo empresario).
Porque esta idea es la que justifica que en España sea tan difícil y tan caro crear una empresa. Esta idea es la que hace que la mayoría de la gente ni se plantee crear una empresa aunque no tenga trabajo ni perspectivas de tenerlo (¿Quién quiere ser egoísta, avaricioso y explotador?). Esta idea es la que hace tan difícil para el que se decide salir adelante cuando hay dificultades, porque en lugar de encontrar apoyo lo que encuentra es la hostilidad hacia el explotador en potencia en que quiere convertirse.
Así que, aunque pierda algunos lectores que se ofenden cuando se cuestionan sus ideas, seguiré escribiendo sobre la moralidad de las empresas y la creación de riqueza.






