Cuando era pequeño, cada vez que mis hermanas o yo poníamos la vergüenza como excusa para no hacer algo, mi madre solía responder con un refrán: quien tiene vergüenza, ni come ni almuerza. Mi madre no es una gurú de la marca personal, pero como ves por esta perla de sabiduría, no tiene nada que envidiar a muchos de ellos.
Y es que una de las respuestas que me suelo encontrar cuando animo a alguien a abrir un blog o a empezar a usar Twitter es precisamente “es que me da vergúenza”. Es que no quiero que cualquiera pueda ver mi vida en Internet, es que no me gusta exhibirme, yo soy más de hacer un buen trabajo y que se me conozca por ello…
Si piensas así, tengo malas noticias para ti y para tu vergüenza. Estar en Internet no es una opción. Cada vez más, los que guardamos la vergüenza en un cajón y salimos al escenario tenemos más oportunidades. Y es lógico. ¿Cuando fue la última vez que hiciste una compra importante (un coche, una televisión) sin informarte primero por Internet? ¿Cuándo fue la última vez que te fuiste de vacaciones sin mirar por Internet qué piensa la gente del hotel, qué se puede hacer en el destino, dónde están los mejores restaurantes?
Si tú dedicas un tiempo a investigar por Internet antes de tomar una decisión que implica gastar unos cientos o miles de euros, ¿crees que cuando alguien vaya a hacer negocios contigo o vaya a contratarte no va a mirar también en Internet? ¿para tomar una decisión mucho más importante que ir a Málaga o a Cádiz de vacaciones?
Vale, pues entonces mirará en Internet, no verá nada, y tendrá que conformarse con la información que yo le doy y que controlo: mi curriculum, mis referencias... Error. Haz una prueba: búscate en Google, con tu nombre y apellidos entre comillas y mira lo que aparece. Si tienes suerte, habrá alguna referencia a una asociación profesional a la que pertenezcas, o un enlace a una ponencia en un congreso o algo así. Pero probablemente descubras que compartes nombre y apellidos con un fiestero amante del regetón capaz de hacer más de 140 faltas de ortografía en un solo twit, o con una jovenzuela que publica continuamente en facebook las fotos que se hace a sí misma poniendo morritos. No pasa nada, cualquiera que te vaya a contratar sabe que no eres un descerebrado… ¿o no?
El problema no es solo aparecer con mala imagen cuando alguien te busca en Internet. El problema es que cada vez más, no estar en Internet (o estar de mala manera) levanta una señal de alarma. El potencial cliente, o el potencial empleador, te buscan, encuentran un par de referencias dudosas e intentan hacer la búsqueda al revés: como has dicho que eres experto en la tecnología X buscan “tecnología X” y tu nombre en Google… y no tienen resultados. Así que buscan “tecnología X” a secas, y aparecen unos cuantos blogs entre las páginas de Wikipedia y las de las empresas dedicadas a la tecnología X. Así, navegando, tal vez entren a curiosear en uno de los blogs y tal vez se pongan en contacto con el que lo escribe, porque ese está claro que sabe de lo que habla. De ti, no tienen más que tu palabra o un título que vete tú a saber cómo lo has conseguido.
Y es que otro de los problemas de no estar en Internet es que otros sí están. Y hay oportunidades que tú ni las hueles, porque ni siquiera existen para ti. Porque hay mucha gente que busca profesionales en Internet del mismo modo que tú buscas un hotel para tus vacaciones, y eres invisible para ellos. Por el contrario, los que hemos perdido la vergüenza hace tiempo y nos damos a conocer, tenemos un flujo constante de oportunidades.
¿Hay alguien tan loco como para tener una casa rural y no tener una página web y no estar en los principales directorios? ¿Irías a una casa rural así? Es posible que un amigo de un conocido te la recomiende, pero las probabilidades de que el dueño llene la casa a base de amigos de conocidos son mucho más reducidas que las de quien promociona su casa en Internet. Pues contigo pasa lo mismo. Hay oportunidades que te estás perdiendo, simplemente porque muy poca gente sabe lo que eres capaz de hacer.
Obviamente, no se trata ahora de ir y abrirse cuentas en todas las redes sociales y empezar a publicar actualizaciones sin ton ni son. Desarrollar una marca personal en Internet es posible, es muy rentable, pero necesitas una estrategia. Necesitas saber qué te beneficia y qué te perjudica, y sobre todo necesitas saber cómo rentabilizar el tiempo que dedicas a las redes sociales, porque es muy fácil perder horas y horas cada día sin conseguir ningún resultado.
El objetivo del curso que hemos preparado en KSchool es precisamente darte un primer empujón para que tu entrada en la “identidad digital” sea sólida, basada en principios, y consiga resultados reales. Queda poco tiempo para inscribirse, así que si necesitas esta ayuda para empezar a crear tu identidad digital, entra en KSchool e infórmate: kschool.com/cursos/identidad-digital-para-profesionales





Pingback: Es que me da vergüenza #tsNews! | TodoStartups - Emprendedores, Startups y Negocios en Internet.
Pingback: ¡Fuera complejos! | paraemprendedores | El Blog para emprendedores | Eventos | Plan de Empresa | emprendedores