Recientemente me han ofrecido 75 dólares por colocar un enlace en una entrada. Los he rechazado.
Os explico por qué, ya que tiene que ver con lo que estoy escribiendo desde hace un año acerca de crear un blog para mejorar tu consideración como experto (aquí, aquí, aquí y aquí).
No tengo ninguna objeción en principio a ganar dinero con el blog. Si has llegado aquí a través de algún medio que no sea Google, no habrás visto publicidad, pero existe. Muestro en las entradas antiguas un bloque de AdSense solo a los que llegan a través de una búsqueda. Prueba, por ejemplo, a escribir “desencadenado presentar empresa” en Google y lo comprobarás. También he recomendado a veces algún producto o servicio con el que ganaba una pequeña comisión.
Pero mi objetivo con el blog no es ganar dinero con la publicidad. Si fuera esto, no escribiría sobre un tema tan difícil como la creación de empresas. Hablaría de la gente de la farándula, pondría fotos escandalosas, montaría flames sobre Guardiola o Mou… con unos cuantos cientos de miles de visitas al mes y 15 anuncios por página te puedes ganar la vida.
Si he conseguido poco a poco tener unos cuantos lectores fieles es porque intento ser consistente. Intento aportar valor en cada cosa que hago. Muchas las hago gratis: porque desde el principio uno de los principales objetivos del blog es ayudar, porque creo que la mejor forma de promocionarme es demostrar el valor que puedo aportar, porque conseguir una audiencia fiel es la mejor manera de que alguien en esta audiencia se convierta en cliente. Otras las cobro, porque creo que merecen ser pagadas. Por ejemplo, los cursos de emprender en la nube, que suponen un gran esfuerzo de organización y dedicación. Y la publicidad o las comisiones por ventas de productos o servicios de otros entran en este concepto de “cosas por las que tengo que cobrar”.
Lo que sucede es que creo que también en esto hay que mantener la coherencia. El valor que para mí tienen mis lectores es mucho, muchísimo más de 75$. Después de años de escribir una entrada tras otra, de responder a emails, de asistir a Iniciadores, de compartir lecturas que considero interesantes en Twitter, no puedo rebajar mi nivel por un puñado de euros. Mi criterio fundamental para saber si recomiendo algo no es el dinero que me puede dejar esa recomendación sino el valor que va a aportar a mis lectores. Si creo que es así y puedo además ganar dinero con ello, miel sobre hojuelas. Lo advierto, para que nadie se llame a engaño, y el que se interese por la oferta ya sabe que va a hacerme ganar un dinerillo extra.
Pero el criterio fundamental no es el dinero que me deja la recomendación o el enlace, sino si es relevante y aporta valor a mis lectores. Por eso muchas veces he recomendado cosas sin ganar nada a cambio (más que la satisfacción de ayudar al que esta recomendación le sea útil), y en otras ocasiones he abierto este blog para que alguien contara su proyecto, también sin recibir nada a cambio.
Insisto: soy un malvado capitalista que creo que los empresarios crean riqueza. No tengo nada en contra de ganar dinero, al revés. Personalmente quiero ganar cuanto más, mejor. Pero no a cualquier precio. No al precio de perder mi coherencia, de no aportar el valor que quiero aportar en cada cosa que hago.
Así que si me quieres pagar para que hable de tu producto, perfecto. Pero asegúrate primero de que tu producto es relevante para los lectores de Desencadenado, y no te ofendas si cuando crea que no es así rechazo tu oferta.
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