Cuando hablamos de crear un blog para demostrar que eres un experto, os recomendé buscar una o dos palabras que definieran tu oferta y usarlas como título del blog y nombre de dominio. El caso es que ha habido quien me ha preguntado si para mejorar tu marca personal no es preferible usar tu nombre y apellido. Es lo que hacen por ejemplo, Javier Megías o Lucas Cervera.
Hay también quien, como hice yo con desencadenado, simplemente busca una palabra o una referencia metafórica o evocativa. Pensad en ThinkWasabi o Loogic. Así a bote pronto, sin tener ninguna referencia más, ¿sabríais decir quién se dedica a la productividad personal y quién a las startups? Y si estos dos blogs pueden tener éxito con estos nombres tan poco pertinentes, ¿no puedes tenerlo tú también?
En realidad, las tres alternativas: palabras clave, nombre simbólico o nombre propio, tienen ventajas e inconvenientes. Elegir una u otra depende de tu proyecto.
Si tu objetivo es vender tus servicios más que crear una empresa, te interesa desarrollar una marca personal potente. En este caso, tu blog y tu dominio sí pueden ser nombre+apellidos.com. Con esto conseguirás que quien te busque en Internet encuentre tu blog y descubra qué puedes hacer por él. A cambio, deberás trabajar más para conseguir resultados buenos para las palabras clave que definen lo que haces.
Si tienes muy claro cuál es tu nicho de negocio, usar una o dos palabras clave como nombre del blog y como nombre de dominio te ayudarán a posicionarte mejor en ese nicho de negocio. No solo ayudas a Google a ofrecer tu blog como resultado en las búsquedas, sino que das al lector una pista importante acerca de tu foco. El problema es que te quedas “encerrado” en ese nicho. Si el día de mañana quieres reenfocar tu negocio, te va a resultar más difícil salir.
Por último, usar un nombre evocador o metafórico te deja más libertad para dedicarte a lo que quieras e incluso evolucionar tu negocio, pero esto es a costa de invertir más tiempo y esfuerzo en posicionamiento, tanto en buscadores como en la mente de tus posibles clientes.
Una cosa importante: tanto usar palabras relevantes como usar términos metafóricos te facilita crecer más allá de tu propia persona. Aunque en el inicio te plantees vender solo tus servicios, deberías tener claro si en el horizonte está el crecer contando con más personas. Si este es el caso, entonces el nombre propio es peligroso. Hay sectores en los que está aceptado que acudir a “Garrigues”, “Bassat” o “Barraquer” no significa que te atienda nadie con ese apellido, pero no deja de ser confuso para tus clientes potenciales.





