Como os conté la semana pasada, uno de mis primeros pasos para crear mi propio empleo ha sido empezar un blog: empresa ágil. Hoy explicaré por qué, y en una próxima entrada explicaré cómo.
Mi objetivo, como os expliqué, es vivir de vender servicios (y tal vez algún producto) a PYMES que les ayuden a implantar ideas como lean, customer development, agilidad, business model canvas, etc. El problema es que ahora mismo tengo una credibilidad cero en este campo. Prácticamente todo mi pasado profesional está ligado a la tecnología, con alguna excepción como este blog. Así pues ¿quién va a contratarme para que le ayude a aplicar el business model canvas?
Si me planteo vivir de esto, es porque creo que puedo hacerlo bien. Por un lado, llevo años dándole vueltas a estas ideas, leyendo sobre ellas, aprendiendo directamente de los que las crean, escribiendo, aplicándolas en mis proyectos. Por otro, 20 años de vida profesional en la que he hecho desde barrer hasta crear una empresa, en los que he hecho consultoría para organizaciones de todo tipo, suponen una experiencia muy relevante. Pero es una experiencia “encasillada” en la tecnología. No soy un experto en consultoría de negocio, no tengo un título que lo pueda demostrar, ni un mísero cliente que usar de referencia.
No obstante, estamos hablando de ideas nuevas. No hay expertos que lleven 5 años haciendo esto, por la sencilla razón de que hace 5 años estos conceptos no existían. Claro que hay expertos en modelos de negocio, y en consultoría estratégica, y en muchas otras cosas. Pero tienen (o tenían hasta ahora) otro discurso. Lo cual quiere decir que hay hueco para convertirse en experto en estas ideas.
Así que mi objetivo más inmediato debe ser establecerme como experto. La manera tradicional de conseguir esto es hacerse con un título. Si un Decano de una facultad dice que sabes de economía, es que sabes de economía. Al menos para la mayoría de la gente. Así que podría hacer un master, por ejemplo, y con eso tendría validada mi condición de experto.
Pero yo no creo en los títulos. Sin ir más lejos, soy licenciado en ciencias biológicas, y me he dedicado 20 años a las tecnologías de la información y las comunicaciones. Incluso aprobé una oposición aal cuerpo superior de tecnologías de la información y comunicaciones en la que superé a unos 900 titulados, muchos de ellos en informática y telecomunicaciones. Otros de mis compañeros de promoción eran físicos o químicos, así que los títulos de informática y telecomunicaciones de nuestros competidores no garantizaban que supieran más de estas materias, o al menos que pudieran demostrar que sabían más que nosotros, los licenciados en ciencias.
Obtener un título, además, requiere tiempo y dinero. Y creo que, dentro de mi plan, es mejor destinar el tiempo a otros menesteres, y no invertir apenas dinero era uno de los requisitos de partida.
Así que, en ausencia de un título, ¿cómo puedo convertirme en experto?
La respuesta es el blog.
Si hago bien mi trabajo, de aquí a un año empresaagil.com debería aparecer en los primeros resultados para quien busque estas ideas. Algunas de las personas que hagan estas búsquedas necesitarán ayuda, y se encontrarán con una persona que publica un montón de contenido relevante y útil, que demuestra que sabe de lo que habla. Alguno de ellos seguirá buscando, pero otros optarán por contratar a este experto. Porque quien lea el blog dentro de 10 meses no necesitará pedirme un título para comprobar que sé de lo que hablo.
Todo esto, evidentemente, no se me ha ocurrido a mi. No hago más que seguir a maestros como Javier Martín (Loogic), Ángel Medinilla (Presión Blogosférica), Berto Pena (ThinkWasabi) o José Miguel Bolívar (Óptima Infinito). Todos ellos son expertos, además de otros méritos, porque sus blogs demuestran que lo son.
El blog en sí mismo ya sería bastante, pero además servirá cabeza de puente que me permitirá desplegar otras estrategias que afiancen mi identificación como experto. Lo iremos viendo poco a poco. De momento, si me acompañas en la aventura y aún no tienes blog, vete pensando en un título para él y buscando un dominio.




