Los inmigrantes nos quitan los puestos de trabajo…
Las empresas se llevan las fábricas a China y aquí nos quedamos sin trabajo…
Los ordenadores, las máquinas y los robots hacen todo el trabajo y todos acabaremos en el paro…
Todo lo anterior es mentira. El trabajo, como la riqueza, no existe en una cantidad fija de manera que si alguien coge más otro tiene menos. El trabajo, como la riqueza, es en la práctica infinito porque siempre se puede crear más.
Durante la mayor parte de la historia se requería que más del 90% de la población trabajara en la producción de alimentos, simplemente para subsistir. Ahora podemos permitirnos tener profesiones como “monitor de pilates” o “shopping assistant”. Y si alguien cree que estas no son profesiones “como Dios manda”, que se lo piense dos veces. No es más artificial la necesidad de un “probador de videojuegos” que la de un contable.
Mientras algún ser humano tenga necesidades o deseos no satisfechos, habrá trabajo para otro ser humano capaz de satisfacer esos deseos o necesidades. Claro que muchos de estos trabajos no van a implicar acudir a un gran edificio de 9 a 5 y cobrar una cantidad fija a final de mes.
Pero si tú eres capaz de hacer algo que mejore las vidas de tus semejantes, siempre habrá quien te pague por ello.




