Ser físicamente atractivo aumenta tus posibilidades de éxito profesional. Leed este artículo del Economist, que cita varias fuentes:
The economics of good looks: The line of beauty
No solo sucede en trabajos en los que el atractivo físico tiene importancia como la atención al público, el espectáculo o la prostitución. Sucede a todos los niveles. Incluso hay estudios que afirman que, en la globalidad del mercado laboral, el atractivo de una persona es más definitorio para su nivel de ingreso que su educación.
Entonces, además de crear una asociación de feos contra la discriminación y exigir una cuota de feos en las empresas y en las listas electorales ¿qué otra cosa puedes hacer?
Lo primer es ser consciente de ello y mejorar tu aspecto en la medida de tus posibilidades. Habrá quien se escandalice por esto, pero probablemente para una mujer es más rentable profesionalmente una operación de cirugía estética que un MBA. Y una hora al día en el gimnasio es mejor que una hora estudiando una carrera. En cualquier caso, gastar dinero en ropa o en peluquería resulta ser una buena inversión.
Segundo, tener en cuenta que esto no solo vale para el trabajo, sino para cualquier relación profesional. Si tienes que hablar con un inversor, con un socio potencial o con un cliente, cuanto mejor aspecto tengas más favorecido saldrás del intercambio.
Y respecto a tus empleados, tal vez puedas aprovechar esto que sabes para pagar menos si contratas a alguien poco favorecido. O, por el mismo dinero, contratar a alguien mejor aunque menos agraciado. Claro que tampoco puedes pasarte, porque si tu plantilla parece un ejército de Mordor es probable que te cueste encontrar a alguien que quiera unirse a ellos.




