A principios de los años 80 del siglo pasado, estuvo de moda lo que se dio en llamar el ejecutivo agresivo. Un anuncio de trajes tenía como slogan “lobos con piel de cordero”. Habían pasado los hippies y llegaban los tiempos de los yuppies, Mario Conde, Wall Street…

En este ambiente, Forges hizo un chiste en el que dos campesinos leían la sección de ofertas de empleo y uno de ellos decía “¿lo ves? te lo dije. Ejecutivos sí, agricultores agresivos no.”

Efectivamente, el mercado demandaba “ejecutivos agresivos”, pero incluso en aquélla época los “agricultores agresivos” eran otra cosa.

Cuántas veces en nuestro proyecto copiamos sin reflexionar lo que está de moda, sin pensar si es lo más adecuado para nuestro caso concreto. Páginas web con introducciones en flash, los logos con reflejos de hace un par de años, la web dos cero, el social media… ¿de verdad aportan valor en tu caso concreto? ¿hacen a tu cliente más fácil entender lo que vendes y relacionarse contigo?

¿Cuántas horas dedicas al día a hacer lo que hace todo el mundo?