Hasta hora, había dos clases de informático: los consultores, contratados por una empresa más o menos solvente para hacer proyectos en clientes, y los informáticos de empresa, encargados de solucionar los problemas causados por los consultores y por los usuarios.
Normalmente el mejor empleo era el segundo. Tal vez cobraras menos que de consultor, tal vez tuvieras que aguantar a usuarios torpes que cada dos por tres te hacían reinstalar su equipo tras explicar eso de “yo no he tocado nada, de verdad, se ha puesto así solo”, tal vez te tocaba deshacer los entuertos que dejaban tras de sí los consultores, tal vez tuvieras que trabajar noches y fines de semana, cuando no había usuarios, instalando o reparando cosas. Pero al menos el trabajo era seguro y tus jefes no se metían mucho contigo porque nadie entendía bien cómo hacías tu magia.
Pero ahora Google, Amazon y compañía te van a dejar sin trabajo. Cuando usas Salesforce, cuando la aplicación de gestión está en servidores de Amazon, cuando la empresa se ha pasado a GMail porque el Exchange local fallaba más que una escopeta de feria y solo podía ofrecer 200Mb a cada usuario, el departamento de informática empieza a convertirse en un gasto a eliminar.
Si lo piensas bien, tu trabajo está justificado por sistemas repletos de fallos, que requieren tu supervisión y asistencia constante para que no dejen de funcionar por completo. Los virus, esos usuarios con poder para borrar un directorio del sistema y dejarlo inutilizado, las instalaciones piratas, los servidores que se caen, las copias de seguridad engorrosas, todo contribuye a justificar tu puesto de trabajo. A pesar de los marrones que te dejan los consultores ellos también te ayudan, y no solo porque eres el único capaz de conseguir que lo que dejan funcione. Al fin y al cabo, con la millonada que han costado los sistemas, con las licencias, actualizaciones y soporte que hay que pagar, con lo que cuesta renovar cada x años el hardware, tu sueldo es una gota en la inmensidad del océano.
Tal vez no sea como para sacar pecho que tu sueldo se base en los fallos de otros, desde el fabricante del sistema operativo a los usuarios pasando por los desarrolladores, pero con eso pagas los garbanzos.
El problema es que por muy trogloditas que sean en tu empresa, solo es cuestión de tiempo que el Consejero Delegado o el Director General lean en algún medio económico algo sobre Cloud Computing, o que un colega les cuente lo que se está ahorrando desde que tiene sus servidores en la nube. Entonces te preguntarán, y tú les explicarás eso de la seguridad, la confidencialidad, que “como en casa en ninguna parte…” y ganarás un par de años, con suerte.
Pero no puedes vivir eternamente de la ignorancia de tus jefes. Los problemas que todavía tiene el Cloud Computing, la funcionalidad que todavía le falta la pregunta se resuelven cada vez más rápido. Y la pregunta volverá hasta que alguien se ponga en serio a hacer números y decida que donde antes había 10 informáticos pueden pasarse con uno o dos, que donde había uno basta con un servicio externo.
Por eso, si eres informático y trabajas para una empresa, cambia de profesión. Todavía tienes unos pocos años para adaptarte, pero el tiempo corre en tu contra.
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