Llevo un tiempo dando vueltas a cómo debe ser una empresa para estar bien adaptada al mundo en el que vivimos ahora. Muchas de las prácticas de las empresas actuales proceden de modelos de gestión definidos hace 75-100 años, cuando empezó a tomar forma eso que se llama “ciencias empresariales” o “management”. Y dan por hecho cosas como que es preciso tener un edificio al que acuden los empleados y controlar su horario, sin tener en cuenta que los medios de producción (en muchos casos) se han convertido en portátiles y conectados.
Hay empresas que están cambiando la forma de trabajar, hay quien formula conceptos como el de Lean startup o consultoría artesana, pero no encuentro a nadie que exprese todas las ideas que tengo al respecto. De momento son ideas sueltas, así que lo que me propongo es ir escribiendo entradas por aquí para ir articulándolas. Yo soy el primero que aprendo al escribir sobre algún tema, así que espero que eso me ayude a clarificar mis ideas y a organizarlas de forma coherente.
Por dar una pincelada, estoy hablando de cosas como:
Empresas que no tienen puestos de trabajo fijos asignados a sus empleados. De hecho, tienen menos puestos de trabajo que empleados.
Teletrabajo extremo. No solo trabajar desde casa en ocasiones, sino tener empleados en otras ciudades o incluso en otros continentes.
Un tamaño pequeño (menos de 150 personas), elegido voluntariamente.
Empresas unipersonales, la reputación profesional como el mayor activo.
Uso de herramientas y recursos gratuitos o baratos. Elegir lo simple y práctico antes que lo perfecto y complejo.
Meritocracia frente a autoridad impuesta. Estructuras planas frente a jerarquías complejas.
El método de probar-medir-corregir frente a la planificación y el control de la ejecución.
El respeto al sentido común de los empleados frente a la imposición de procedimientos.
El cliente es más importante que el producto. Crear experiencias duraderas, no momentos de venta.
Hipercomunicación entre empleados, con clientes, con socios… usando múltiples tecnologías y en tiempo casi real.
Empresas abiertas, que comparten información y crean entornos en los que generan oportunidades de negocio para otros.
Hiperespecialización, empresas que hacen muy pocas cosas pero son excelentes haciéndolas.
Redes de cooperación entre empresas que se complementan o incluso pueden competir en un momento y cooperar en otro.
Micromultinacionales, empresas con empleados en varios países, con subcontratistas en varios continentes y con clientes en todo el mundo, formadas por un puñado de personas y con pocos recursos económicos.
Empresas flash, que se crean rápidamente y mueren rápidamente para aprovechar una oportunidad puntual.
Artesanía, ofertas personalizadas, creadas a medida de un cliente con preferencias muy particulares. Explotación de la long tail.
Empresas con sentido, ONGs con ánimo de lucro. La “responsabilidad social” no es una excrecencia añadida, sino que la propia empresa tiene clara su aportación a la sociedad en la propia manera de hacer negocio.
Como veis, un batiburrilo de cosas, pero son cosas que ya están pasando y que están transformando, o deberían estar transformando nuestra manera de entender lo que es una empresa. Porque si tenemos una visión de empresa que integre estos conceptos, cambia todo: nuestra manera de buscar trabajo, de pensar incluso en lo que es un “trabajo”, de lo que podemos o no podemos hacer, de a quién tenemos que pedir permiso para hacer algo…
Y por supuesto deberían cambiar las políticas públicas de promoción de empleo, de ayudas y subvenciones, las leyes laborales, etc. Pero eso ya es otra historia.





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