De la Educación


Un lector, JCasinos, escribió la semana pasada un interesante comentario en una entrada de hace un par de años sobre la educación económica, en el que entre otras cosas me animaba a escribir sobre esto:

Te lanzo el guante, y dispara con un post en referencia a un sistema educativo donde prima la falta de creatividad, el bueno es el que se calla en clase, se comporta y hace pocas preguntas, la mejor nota se la lleva el que vomita lo que está en el libro (y no el que tiene un pensamiento crítico, pues hace tambalear el status quo), y el niño de 5 años con mala caligrafía se siente fracasado al suspender en una asignatura que en el siglo XXI es un arte, no una herramienta de trabajo.

El tema me importa, y mucho, teniendo como tengo tres hijos estudiantes, así que recojo el guante y disparo.

La educación actual responde a necesidades de hace 100 años

¿Por qué hasta hace poco más de 100 años la inmensa mayoría de las personas no sabían leer ni escribir? No, no es porque ni los socialistas, ni los reformistas conservadores, ni ningún otro bienintencionado hubieran conseguido todavía torcer el brazo a los poderosos y explotadores. Se trataba, simplemente, de que la inmensa mayoría no necesitaba saber leer ni escribir para nada.

Prácticamente todo el mundo trabajaba en tareas agrícolas, para las que no se requería más cualificación que observar lo que hacía la gente a tu alrededor. Era más interesante para cualquier familia que un crío diera de comer a las gallinas o fuera a buscar agua al río que dejarle en un aula aprendiendo a juntar letras.

Pero hace 100 años, con la extensión de la industrialización y la creciente complejidad de las relaciones económicas, surgió la necesidad de contar con un ejército de contables, de administrativos, de secretarias. Así que se hizo preciso extender la educación básica, hasta esel momento solo al alcance de unos pocos, a la inmensa mayoría.

Incluso para los obreros menos especializados, la educación básica cumplía un propósito: enseñar a unos niños, por naturaleza alocados y propensos a corretear por ahí, a permanecer horas y horas en un espacio cerrado, realizando tareas repetitivas y carentes de sentido. El miedo al profesor preparaba para el miedo al capataz.

Obviamente, la educación permitía, además, descubrir a los más brillantes, que en épocas anteriores hubieran permanecido uncidos al arado, y aprovecharlos para puestos de mérito. Todos ganaban, así que los padres, deseosos de un futuro mejor para sus hijos, les empujaban a asistir a la escuela.

Y pronto el Estado descubrió que, ya que los padres entregaban a sus retoños durante varias horas al día, año tras año, podía aprovechar para adoctrinar a sus futuros ciudadanos. Cuando se puede, de forma descarada en asignaturas como Formación del Espíritu Nacional o Educación para la Ciudadanía. Cuando no se puede, en la orientación de los libros de texto obligatorios. Y como el Estado, las órdenes religiosas o los grupos ideológicos de cualquier tipo.

De modo que el sistema educativo que tenemos ahora busca producir autómatas disciplinados, entrenados en memorizar y repetir, dispuestos a actuar sin reflexionar y capaces de pasar horas sentados frente a una mesa haciendo lo que se les dice.

Y hasta ahora mismo, eso estaba bien, porque siendo uno de esos autómatas el sistema te encontraba un hueco y te garantizaba una vida cómoda.

A estas alturas, supongo que una gran parte de los lectores estará ya escandalizada y preguntándose ¿Y el derecho a la educación? ¿y dónde queda eso de “Un pueblo que no sabe leer y escribir es un pueblo facil de dominar”?

Lo del pueblo que no sabe leer es pura propaganda. Los alemanes en los años 30 eran uno de los pueblos más cultos de Europa, y fueron bien fáciles de dominar. Por no hablar de los que sufrieron las dictaduras comunistas en Europa, o la sufren todavía en Cuba. Si Franco amplió la obligatoriedad de la escolarización de los 9 hasta los 12 primero y luego hasta los 14 años, no fue precisamente para conseguir un pueblo más difícil de dominar. No, la educación no es requisito para la libertad, sino la garantía para el Estado de contar con un número suficiente de súbditos obedientes.

En cuanto al derecho a la educación, no pretendo entrar en ese debate. Prefiero aprovecharlo para reflexionar si esto que tenemos ahora es realmente educación.

El problema de la educación hoy

Nada ha cambiado desde hace cien años en las escuelas. Ahora tal vez el niño se dirija al profesor como “oye tú” en lugar de decir “con su permiso, Don Anselmo”, y se aprende el uso de los métodos anticonceptivos en lugar de cantar “Con Flores a María”, pero insisto, nada sustancial ha cambiado.

Se sigue encargando el mismo tipo de trabajos que cuando no existía la Wikipedia. Se sigue insistiendo en memorizar cuando tenemos cualquier dato a un click. Se hacen operaciones de cálculo, una y otra vez, castigando los errores, cuando todos los niños a su alcance una calculadora. Se enseñan unas ciencias estáticas, que no sirven ni para describir el mundo ni mucho menos para interpretarlo. No se enseña a redactar ni a usar el idioma, sino que se obliga a realizar un análisis sintáctico tan inútil que cambia sus conceptos fundamentales cada pocos años.

El problema es que esto ahora ya no sirve. Ya no hay suficientes puestos de trabajo para autómatas disciplinados. Ahora los ejércitos de contables que requería cualquier gran empresa han sido sustituidos por ordenadores. Ahora ya no se trata de hacer bien tu trabajo, sino de inventar tu trabajo cada día, porque todo cambia tan rápido que no te pueden estar dando instrucciones a cada momento. Ahora no se trata de hacer tareas repetitivas encerrado en un cubículo, se trata de salir, relacionarte, crear, hacer. Y la educación no solo no te prepara para ello, sino todo lo contrario.

A un niño de 5 años se le machaca para que aprenda a escribir con buena letra, pero sale del colegio sin tener ni idea de tipografía o composición de documentos. Y en el futuro tendrá que producir documentos con ordenador todos los días, pero rara vez alguien leerá lo que escriba a mano. Y nadie le habrá explicado que aunque puedes poner cinco tipos de letra distintos en una página, no debes hacerlo. Ni porqué esa letra que te parece tan chula no puedes usarla para un documento que pretende ser serio. Ni cómo puedes conseguir que un mamotreto de 200 páginas sea legible.

Otro ejemplo. Mi hijo de 12 años ha decidido de repente que quiere ser arquitecto. Así que el sábado cogió la regla, la escuadra y el cartabón y se puso a hacer perspectivas de edificios. Porque es lo que le han enseñado en dibujo técnico. Cuando le mostré SketchUp alucinó, pero me dijo “los verdaderos arquitectos no usan esto”. Tuve que explicarle que no, que lo que no usan los verdaderos arquitectos es un lápiz y una escuadra.

Otro tema que tampoco se enseña es economía. Según la orientación que escoja, uno puede salir del colegio cargadito de sobresalientes y sin tener ni idea de lo que es un coste de oportunidad. Y sin saber lo que es un coste de oportunidad, uno no tiene la mínima base para tomar una decisión económica sensata. Mirad este examen de economía de una niña de 8 años (de Estados Unidos, obviamente):
http://freakonomics.blogs.nytimes.com/2010/01/20/a-third-grade-economics-quiz/

Traduzco la parte donde explica con un ejemplo qué es un coste de oportunidad, para que veáis cómo es un concepto que puede entender perfectamente una niña pequeña:

Había una fiesta de cumpleaños de mi nuevo amigo. Y una película con mi antiguo amigo. Elegí la fiesta porque podemos conseguir otra película pero solo hay una fiesta de cumpleaños en un año. Así que mi coste de oportunidad es la película.

Podría seguir con decenas de ejemplos, pero creo que es suficiente para dejar claro que la educación actual, aunque formalmente cumple con los requisitos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no sirve en absoluto para preparar a los niños a enfrentarse al mundo que se encontrarán cuando sean adultos.

¿Qué hacemos?

Si fuera más joven y más ingenuo, diría ¡Exijamos la gobierno que cambie el sistema educativo!

A mi edad sé que eso no va a suceder. Primero, porque el Estado es el primer interesado en que la educación siga igual. Si entiendes lo que es un coste de oportunidad, entiendes que el Estado no tiene recursos infinitos y cuando subvenciona el coche eléctrico está dejando de gastar el dinero en otras cosas más importantes o urgentes. Si entiendes un gráfico o una estadística, no puedes tragarte la propaganda sobre la fabulosa política económica del Gobierno. Si no te educan para obedecer y aceptar las normas, eres un problema.

Además, los implicados en la educación tampoco tienen interés en que algo cambie. ¿Qué explicación hay para que a estas alturas del siglo XXI se enseñe a los niños dibujo técnico sin usar un ordenador? Que los libros de texto ya están escritos, los profesores formados y no hay aulas con ordenadores para todos. Sencillamente.

Los pedagogos viven en su propio mundo, creyentes de una seudociencia con menos logros reales que la homepatía, incapaces de reconocer el fracaso rotundo de unas teorías que han sido incapaces de “moldear al hombre nuevo”. O al hombre nuevo y la mujer nueva, como es de rigor.

Ni siquiera la inmensa mayoría de los padres están dispuestos a un cambio de modelo educativo, que suponga por ejemplo que los niños pasen menos horas concentrados. ¿Qué iban a hacer con ellos mientras trabajan?

De modo que lo único que se puede hacer es procurar que tus hijos pasen lo mejor posible el trago del colegio, y prepararles para lo que de verdad les deparará el futuro. Que el que quiere ser arquitecto empiece desde ya a jugar con SketchUp, que el que quiere ser periodista empiece a escribir en un blog. Que aprendan economía, que sean capaces de manejar su dinero. Que aprendan a razonar, a ser críticos, a interpretar la realidad. Que desarrollen habilidades que no les enseñan en el colegio, como hablar en público o redactar correctamente. Que viajen, conozcan personas de otros países y puedan comunicarse en otros idiomas, aunque no tengan ni idea de gramática.

Si lo consigues, nunca tendrán que pasar por el trago de “buscar trabajo”, de “empezar como becarios y luego ya veremos”, de quedarse en el paro.

Todo esto es perfectamente posible, independientemente de tus recursos. La ventaja de que nuestros hijos vivan ahora es que en el propio problema (el cambio revolucionario producido por las tecnologías de la información y las comunicaciones) está la solución. Supone un esfuerzo, abandonar la idea de que en el colegio, o en la universidad, les van a preparar para el futuro, pero se puede hacer.

Todo el conocimiento y todas las oportunidades están a un click.

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  • http://najaraba.blogspot.com Joserra

    Hola,
    Pero, ¿quién es el estado? Es algo que no llego a entender. ¿quién decide por el Estado? ¿hay gente que piensa en términos de Estado, de lo que necesita ese estado abstracto? Me un poco de repelús… o es que los políticos son todos dirigidos por un ente abstracto que no existe en realidad…

    Pero bueno, salvo en ese detalle, estoy bastante de acuerdo contigo. La educación debe evolucionar bastante y adaptarse a los tiempos, aprender cosas que se vayan a utilizar, aunque también soy partidario de una educación más humanista que se está perdiendo. Se tiende a una educación científica del S.XIX, eliminando lo que nos enseñaba a pensar.

  • http://www.hezumartin.com hezumartin

    En muchas empresas también se castiga a quien intenta innovar y pensar por sí mismo. Con esta actitud aprendida, el cambio si lo hay será lento, pero viene ligado a la existencia de personas que saben hacia dónde vamos y que cada vez llevan a más gente consigo.

    Merece la pena el esfuerzo, aunque en el camino caigan palos.

  • http://justthewayitalk.blogspot.com/ Jesus

    :)
    Impresionante diatriba! Felicidades!

    En un punto discrepo y es en la memorización. Memorizar, como otras cosas, consiste en adquirir técnicas y desarrollar capacidades. A mis hijos siempre les he dicho que lo único que se salva, para mi, de Pokemon es que les ha hecho desarrollar esa capacidad. Impresiona ver cómo se conocen los nombres, las evoluciones, las características… Si, están a un click; pero cuando uno trabaja, debate, juega no puede estar haciendo click siempre.

    Otra cosa es que ni la memorización ni nada se plantea como desarrollo de capacidades o adquisición de técnicas. El hecho mas clamoroso, en mi opinión, lo encuentras en la formación “científica” que se da hoy. A diferencia de la que yo recibí, a ellos no les explican que la ciencia es hipótesis y evolución; no les enseñan la historia de las adquisiciones de conocimiento ni les enseñan que la diferencia entre Newton y Einstein no es de verdad o falsedad sino de alcance. Y que hoy lo que desconocemos es un reto que para algunos de ellos sera su vida y trabajo.

    Es normal que sea así. Hoy mas que antes es necesario “controlar” esas visiones. ¿Cómo si no se puede justificar la eco-religion si aceptamos que ciencia es explicación y predicción?

    Al final, todo se situa donde siempre ha estado: en la responsabilidad de cada uno primero y en la actuación de esas células básicas de la organización social que siguen siendo la familia y el vecindario.

    Aunque no hay que despreciar que, como la famosa pistola de Salvor Hardin, la tecnología tambien dispara en dos direcciones. y ahí los “mass media” son un duro contrincante.

  • Pingback: Otra entrada sobre educación « SWORDMAIDEN

  • http://cualeslarealidad.blogspot.com Lino

    Estoy de acuerdo en lo general, sin embargo, encuentro totalmente desacertado no ver la necesidad de enseñar a escribir bien o a hacer cálculos sin maquinita.

    Se trata de saber de donde procede el conocimiento, de comprender lo que es una suma o cualquier otra operación aritmética y comprender la importancia de hacer una letra inteligible.

    • Borja Prieto

      Lino, yo defiendo la necesidad de aprender a escribir bien. Pero cuando digo “escribir bien” me refiero a redactar bien, no a hacer buena caligrafía. Es mucho más productivo poner a los niños a hacer un soneto, con todos sus endecasílabos correctos, que ponerles a hacer trazos homogéneos agradables a la vista. La caligrafía es un arte sin ninguna utilidad práctica. Sinceramente, ¿cuando fue la última vez que hacer una letra legible tuvo importancia en tu trabajo?
      Respecto a los cálculos, el problema de insistir en hacer cuentas en las que lo importante es obtener el resultado correcto es que con eso nadie aprende a calcular a ojo, en un par de segundos, el 16% de una cantidad. Y esa sí es una habilidad útil (dentro de poco, lo será calcular el 18%). Tampoco se enseña a valorar rápidamente el orden de magnitud de la cifra que vas a obtener, ni se explica que si tu instrumento de medida (o tu estadística) tiene una precisión de +-3 sobre 100, no tiene sentido que digas que tienes un resultado de 53,27.

  • http://sgarturo.blogspot.com Arturo

    Hola Borja, me gusta mucho tu entrada.

    Y estoy de acuerdo en que a los niños se les ha de enseñar cosas que en estos momentos no se les enseña. En estos momentos de la clase de mi hijo de tercero, de lo que más contento me siento es de la exposición oral de 1-2 minutos que han de preparar cada fin de semana. Genial.

    Pero el hecho de que falte conocimiento no implica el entrar con la destral como haces con muchas cosas.

    Creo que tu eres fruto de esa educación y a las pruebas me remito de que no ha sido tan mala. Es decir, aparte de la educación del colegio hay una inquietud por parte del alumno, hay una aportación por parte de la familia, y todo eso también cuenta.

    Yo personalmente considero imprescindible que sepan leer a la perfección, que hagan buena letra (creo firmemente en que ayuda a proporcionar claridad mental, aparte de que alguien te la pueda entender o no), o que sepan hacer operaciones sin la maquinita. Y ni que decir tiene que la memoria es fundamental y se ha de entrenar día a día y desde siempre. Hay muchos datos que podemos consultar, pero no podemos dejar de tener memoria. También hemos de recordar donde o como hemos de buscar esa información.

    Por tanto creo que hace falta adecuar los métodos, pero no creo en la necesidad de entrar a destruir lo que hay ahora.

    Un saludo.

  • http://crubiomarti.com Carlos

    La educación es un tema fundamental que por desgracia se desatiende o no se hace bien, y cada vez creo que esto es un plan más que un simple descuido.

    Me gustaría compartir un par de recursos.

    El primero es un video de Ted local, “raising kid to be entrepreneurs”, 20 minutos sobre educación emprendedora, eso que no se práctica.

    Otra es un libro que recientemente acabé de leer. El libro se llama “la conspiración de los ricos” de Robert Kiyosaki y se puede leer gratuitamente. En el libro se comenta, entre otras cosas, porque somos tan malos en educación financiera y tiene tela. Al parecer todo está diseñado por intereses (como Borja comenta).
    http://www.conspiracyoftherich.com/

    Y por último, otro libro que me gustó, The element de Sir Ken Robinson, en el que habla de la educación, de su evolución y del cambio de paradigma que necesitamos, todo ello abordado con numerosos ejemplos de personas que eran normales y llegaron a ser extraordinarias por seguir su pasión en vez de seguir los estandares de la educación.

    Temas muy interesantes, sin duda. Espero que poco a poco entre todos consigamos cambiar el paradigma, gracias a internet cada día podemos acceder a más.

    Un saludo a todos!

  • http://crubiomarti.com Carlos

    Lo siento, en el último comentario me dejé el enlace del video. Aquí está

    http://www.youtube.com/watch?v=dCar_sFfEf4

  • http://cualeslarealidad.blogspot.com Lino

    Borja, por supuesto que enseñar a escribir como si de pintar lienzos se tratase es una perdida de tiempo. Pero hacerlo con la intención de que la escritura sea estéticamente agradable y se entienda, que pienso es la tendencia general, no creo que sea un error. Ceñirse a criterios radicalmente pragmáticos no pienso sea un avance.

    Naturalmente, en lo que estoy de acuerdo es en que es un error que se pierda demasiado tiempo en lo anterior y paralelamente no se enseñe a construir un texto bien redactado, para lo cual hay que tener las ideas claras de lo que se quiere decir, que es al fin y al cabo lo más importante.

    Respecto a los cálculos, no, enseñando a sumar y practicando no se aprende a calcular a ojo, pero si a comprender el mecanismo, el mismo o similar que será necesario para implementarlo en un computador en el día de mañana.

    Pero no obstante, lo dicho, enhorabuena por el texto y saludos cordiales

  • http://josempelaez.com josempelaez

    Borja, creo que aciertas “de pleno”, aunque considero que no lo haces de lleno.

    El desarrollo de la memoria a los 4-8 años permite aprender y relacionar palabras sobre la marcha y en cualquier lugar. El aprendizaje de unas reglas gramaticales o aritméticas permite manipular conceptos que enseñan a razonar con abstracciones. La práctica de la caligrafía o la copia de dibujos a esas edades desarrolla la coordinación motora, la capacidad de atención, el gusto estético, la disciplina…

    Ahora bien, una vez alcanzado el nivel adecuado, entiendo que hay que pasar a desarrollar otras capacidades y no repetir y repetir en busca de una obediente perfección.

    Lo que no sé es si, pedagógicamente, hay maneras más eficaces o eficientes de desarrollar las habilidades esenciales sobre las que cimentar los conocimientos adicionales útiles para la vida, que debieran adquirirse a edades más tempranas que ahora.

  • Marcelo J F

    Como todo lo que es monopolizado por el estado, queda congelado en el tiempo.
    Felicitaciones por el post; fue un placer leerlo.

  • Esporádico

    Je je, “escribís mucho y redactáis muy poco”, mi frase más repetida respecto al cole en estos últimos meses.

    Ni te cuento ya cómo se pierde el tiempo en un estadito con “lengua propia” como el que padezco.

    Respecto al post está dicho casi todo, así que estoy casi de acuerdo con casi todos.

    Saludos. E.

  • http://www.estemon.net/ estemon

    Y por eso que comentas y mucho más, yo, como educador que soy, abogo por formas de educación mucho más humanas y respetuosas como la que se da en las escuelas libres.

    Desde luego, el tema educativo es muy complejo, pero creo que la sociedad actual, competitiva, individualista y agresiva, es la que está provocando todos estos desajustes que, en último término, provoca la “dejadez” de los padres para con la educación de sus hijos. El hecho de que los progenitores tengan que pasar la mayor parte del día trabajando para poder pagar una hipoteca (¡voila!), cosa que no sucedía hace 20 o 30 años, por más que se niegue la gente más mayor (sólo tengo 24 años pero son claras las evidencias) que en sus tiempos también fue difícil independizarse, provoca que no puedan estar por sus hijos. ¿La solución? Bueno, una de ellas es enviarlos a la escuela, a extraescolares y tenerlos entretenidos desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la tarde, mientras nosotros estamos trabajando.

    Hemos permitido y asumido como socialmente correcto que, con la excusa del trabajo, las hipotecas y el “quiero lo mejor para mis hijos y por ello trabajo tanto”, no podamos compartir la infancia y crecimiento de nuestros niños. Bravo por todos, de verdad. Todos sabemos que el dinero no trae la felicidad pero… qué bien la tele de plasma nueva, qué bien que tengamos varias líneas de teléfono, internet, Gas Natural, un par de coches, la moto, las dos bicis, la torre en el pueblo, y ya veis por donde voy.

    Por suerte esto está cambiando, en parte por voluntad de unos pocos, en parte por obligación de otros muchos, a causa de la mal llamada crisis (la crisis auténtica está por llegar, tiempo al tiempo). Y por suerte, aunque cueste reconocer por parte de padres enfurecidos con el sistema educativo actual, como tú Borja (o yo si ya fuera padre), y también por la sociedad, los medios, los sindicatos y demás, hay un grueso cada vez mayor de maestros, profesores y, para mi gusto mejor llamarlos educadores, que cada vez más se dan cuenta de que vivimos en un sistema obsoleto, inadaptado a la realidad tecnológica y cambiante de hoy, y que, como muy bien exponías al principio del artículo, piensa que no tiene sentido enseñar a escribir a mano “para el futuro” desestimando a importancia de saber formatear un documento correctamente.

    Tiempo al tiempo, están pasando muchas cosas social y económicamente que me hacen pensar que los cambios que esperamos no tardarán en darse. Cada vez hay más experiencia al respecto, cada vez más tensión social por la gente que no tiene trabajo y a quienes se les acaban las ayudas y subsidios, cada vez se separa más la teoría de la realidad… es cuestión de tiempo que el paradigma educativo cambie en favor de la humanidad de la educación que, aunque lentamente, sigue haciendo progresos poquito a poquito, incluso desde las instituciones educativas, y te lo digo porque trabajando como maestro en primaria veo un creciente interés entre el resto de maestros por conocer alternativas e intentar mejorar, lo cual me alegra y me hace confiar en nuestro futuro :)

    Un saludo y enhorabuena por tu artículo

  • Antonio Garcia

    Leyendo este post y el que contiene el comentario del lector que lo ha generado me he acordado de uno de los ultimos programas de “callejeros” que emiten en Cuatro.
    El programa en cuestion trataba como tema las casas de una urbanizacion de lujo de Madrid, creo que la Moraleja.
    Visitaron varios colegios de la urbanizacion y entraron en algunas clases.
    En una de esas clases se estaba enseñando “microeconomia” y en concreto el alumno estaba calculando en la pizarra un prestamo bancario y sus intereses.
    ¿Estos conocimientos se reciben en la escuela publica de hoy?
    A mi me sorprendio por poco acostumbrado pero esos chavales son hijos de directivos y en el futuro seran tambien directivos.
    Son las cosas que tienen que saber. El resto con saber escribir y leer tiene suficiente.
    El resto de clases que mostraron tenia mucho ingles y/o informatica.

  • Pingback: Consejos para un joven universitario « Economía noticias didácticas

  • Elsapo

    Encantado de conocerte, excelentes posts. Llevo un momento y me gustan una mayoria de ellos, en cuanto a este y creo que por eso escribo, estoy en contra.

    Me presento, 24 años, estudiando Arquitectura Técnica (me gusta más el término “aparejador”), y profesor de repaso en los ratos libres.

    En cuanto a la caligrafia. Los examenes actuales son manuscritos. Hago, y me enfrento a examenes. Ni que decir tiene que una letra legible tiene más valoración, no por la letra en sí, sino porque se entiende. Después de 20 examenes corregidos se agradece que se entienda. Caso aparte son los “espabilados” que respaldan sus desconocimiento en malas letras, y que una vez corregidos, juran y perjuran que justo eso es lo que han escrito. Seremos más felices si no prestamos atención a las normas gramaticales y ortográficas para no dañar la vista.

    Matemáticas. Hace dos semanas. Chica, 3º ESO. Divide 5 entre 2. Respuesta. No es divisible porque no es par. Esto no lo soluciona una calculadora. Es verdad la calculadora te dice 2’5. Me preocupa más el concepto que se esconde detras. Desde entonces rezo para que gente como esta no se encuentre entre los calculistas de estructuras, y se que existen solo espero no cruzarme con ella.

    Dibujo. El Sketchup, y otros programas CAD, son maravillosos si sabes que hacer con ellos. Una situación. A pie de obra un obrero te pregunta como soluciona un encuentro entre una pared y una fábrica de placa de yeso laminado. Estos dibujos no se suelen hacer sobre un folio impecablemente blanco con un ordenador y Sketchup. Ni siquiera sobre los planos de obra. Se hacen sobre un trozo que haya sobrado de saco de cemento. ¡Muy útil el Sketchup! (Sarcasmo). Y ya no hablemos de replantear un forjado, o una planta de tabiqueria, porque los planos a escala 1:1 son muy caros e inutiles en esta labor, si pretendemos hacer calcomania.

    Economia. Es cierto, yo no recibí Economía hasta entrar en la carrera. Muy útil desde el momento en que el profesor te dice en la primera clase que lo que va a impartir seria muy util en un mundo perfecto sin avaricia, egoismo y especulación. Pero ese mundo no existe, ni existirá jamás. Cada uno arrima el ascua a su sardina y le importa un bledo si se enfria la sardina del vecino. Y el que diga que no piensa así, miente cual bellaco.

    Ideologias. Siempre las ha habido. El problema está en que los padres desatienden sus responsabilidades en esta labor y se las dejan en manos de los profesores. No puedo más que agradecer que mis padres se preocuparan y no permitieran que un desconocido me dijera que pensar. Es cierto, a todos nos dicen que pensar, solo que después las acondicionamos y amoldamos a nuestro antojo para tener una conciencia tranquila haciendo lo que nos de la real gana.

    Como es así, al menos que sean unas personas que quieren lo mejor para mí, y no una desconocida con la que coincidiré menos de 200 dias a lo largo de mi vida, pero que apreciaré mucho su labor por enseñarme a escribir, más tarde a relatar, a descubrirme el maravilloso mundo de los decimales y los números fraccionarios, y a no depender de una máquina que dejará de funcionar en medio de una crisis energética.

    Lo importante es el concepto, el trasfondo, la estructura, pero ¡que bonita es la fachada! ¿verdad?

 Publicado el 12/04/2010