Desencadenado

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Buzz, Twitter y otras redes sociales

Este fin de semana me desenganché de Buzz. Hay que tener cuidado con el proceso, porque no es tan sencillo como pulsar “hide” o “ocultar” en la etiqueta Buzz de Gmail. El caso es que después de leer unas cuantas cosas y probarlo someramente, he decidido que ya tengo bastante actividad en redes sociales, le agradezco a Google su interés, pero declino su oferta que tan amablemente me ha impuesto.

Creo que fui uno de los primeros en usarlo, sin saber muy bien lo que era, porque jugueteando con Google Maps en mi Android al pulsar sobre la etiqueta de una pizzería apareció de repente un botoncito llamado Buzz en la que me invitaba a comentar sobre el sitio. Pensé que era una alternativa a Foursquares, donde todavía no me he dado de alta, o a Metroo, aplicación que instalé pero no he podido usar después de varios intentos porque o no sabe donde estoy o no tiene registrado el establecimiento que quiero comentar. Así que puse un comentario, pasé a otra cosa, y al día siguiente empecé a descubrir de qué iba. Lo he probado y mi conclusión es que no lo necesito, no me aporta nada y que aparezca en mi Gmail, en lugar de ser una ventaja es un problema. Sumado a los problemas de privacidad, el resultado es que he decidido darme de baja por completo.

Por el contrario, tras un mes de usar Twitter he empezado a ver sus posibilidades, y seguiré usándola. Entre otras cosas, me resultó útil para descubrir (en el transcurso de una aburrida e interminable reunión, pero esa es otra historia) una oferta interesante en un restaurante en la semana de Madrid Fusión, que aproveché debidamente.

Por si queréis contactar conmigo en otras redes sociales, os cuento lo que uso:

- Twitter: soy @borjaprieto, como he dicho la uso a diario, y ahora intento “conversar” más y no solo enviar cosas.

- Facebook: soy facebook.com/borjaprieto. En general procuro tener solo contactos personales, y entro casi todas las semanas, pero no soy un usuario asiduo. No reenvío invitaciones, ni aplicaciones, ni cuelgo fotos, ni comento ni nada. Simplemente me ha sido útil para retomar contacto con antiguos amigos y esas cosas.

- LinkedIn: soy es.linkedin.com/in/borjaprieto, entro de vez en cuando, mantengo el perfil más o menos actualizado y procuro dedicarlo a contactos profesionales, en el sentido amplio (caben bloggers o asistentes a Iniciador e incluso lectores de este blog). He ayudado a unas cuantas personas en cuestiones diversas, y me sirvió para retomar el contacto con el que ahora es el editor de mi libro.

Y poco más. Google Reader, si quieres considerarlo una red social, es mi lector de feeds. Lo uso para difundir lo que creo interesante por Twitter. Si uso alguna otra cosa, como Friendfeed, será puramente instrumental.

Ya puedes comprar mi libro

Todavía tardará un poco en estar en las librerías, pero ya se puede comprar online en el portal universia: libros.universia.es, con un 5% de descuento.

Si os fijáis en el banner principal del portal, lo recomiendan junto a los últimos de Al Gore, Pérez Reverte y Luis Racionero. El mío es más entretenido que el de Racionero, más veraz que el de Al Gore y más útil que el de Pérez Reverte, sin duda, así que espero vender más que todos ellos juntos. Por lo menos.

Os recuerdo que esta es una versión corregida y aumentada respecto a la que puedes descargarte en el enlace de la derecha: está más pulida e incluye un apartado nuevo sobre imagen corporativa, logotipos y páginas web. Y recuerdo que los que lo compren tendrán un acceso exclusivo en la web (ya os daré los detalles, que estoy ultimando). Y que dedicaré un tercio de mis ingresos a préstamos a emprendedores del tercer mundo a través de Kiva.

El precio es realmente barato para la enorme cantidad de información útil que contiene, son solo 15 € (14,25 si lo compras a través de Universia) así que no se me ocurre ninguna razón para que no consigas tu ejemplar ahora mismo. Ya puestos, puedes comprar también otro para ese familiar que se acaba de quedar en paro. Y para el amigo que está pensando en montar un negocio a pesar de los tiempos que corren. Y otro para el sobrino que estudia empresariales, que no le vendrá mal un bañito de realidad.

Y si además de comprarlo, o en lugar de comprarlo, quieres hacerme el favor de recomendarlo en Facebook, Twitter, en tu blog o en el bar donde tomas el café por la mañana, también te lo agradeceré toda la vida.

Salir de la crisis

Ahora ya estamos de acuerdo todos. Hay una crisis gravísima, como afirmábamos los antipatriotas, y no vamos a salir de ella en el própximo semestre, como se nos viene anunciando desde hacer varios semestres. Hasta los defensores más recalcitrantes del Gobierno reconocen que no sabe cómo afrontar la crisis.

Que Europa nos audite y nos obligue a tomar medidas que debieran haberse tomado hace años está bien, pero esas medidas servirán para evitar el descalabro absoluto, no para salir de la crisis.

El problema está en este ranking: En facilidad para hacer negocios, estamos en el puesto 62, por detrás de países como Perú o Mongolia y superando por poco a Kazajistán y Namibia. Mientras esto no cambie, los periodos con una tasa de paro por debajo del 10%, como el que vivimos con Aznar, serán pocos y breves.

Modelos de negocio y noticias

Mi última columna en Libertad Digital trata sobre la crisis de Factual. A pesar del problema de Factual, y el previo de Soitu, y muchos otros en Estados Unidos, creo que todavía no ha llegado la verdadera revolución que supone Internet en los medios de comunicación. Lo de los contenidos gratis y la dificultad de los muros de pago es solo la punta del iceberg.

Hasta ahora, los medios tradicionales se han pasado a la red y han surgido otros nuevos, pero poco han cambiado respecto a lo que hacían hace quince años. Vale, la mayoría ya no usan “ediciones”, sino que la actualización es continua (Curiosamente, Factual es una de las excepciones que mantienen eso de “la edición del 28/1/2010″). Pero por lo demás prácticamente se aplican los mismos conceptos para todo.

Por ejemplo, respecto al tema de los despidos tuiteados de Factual, lo que me asombra es que hubiera tanta gente. Aunque fueran jovenzuelos cobrando una miseria. Es un poco lo que pasó con Mobuzz o Soitu, son gastos que tienes que cubrir cada mes pase lo que pase. Esos 24 sueldos, si son mileuristas, suponen un coste de 45.000 € al mes. Como el precio de la suscripción era de 50€/año, eso supone que debían tener más de 10.000 suscriptores solo para cubrir el coste de estos sueldos. Suma los costes de los directivos, gastos de infraestructura, servicios, gastos operativos, y la cifra se multiplica por dos o por tres con facilidad. Así que Factual necesitaba tener más de 25.000 suscriptores solo para no perder dinero.

Y no es más sencillo ganar esa cantidad de dinero con la publicidad. Cuando se pagan céntimos por cada mil impresiones de un anuncio, e incluso por cada click, tienes que tener una cantidad de páginas vistas brutal para conseguirlo.

Los despedidos se quejan de que los “cuatro gatos” que han quedado no pueden hacer verdadero periodismo, y se limitarán a copiar y pegar noticias de agencia. Se supone que un periódico requiere una redacción bien dotada, porque elabora sus propios contenidos. Pero lo cierto es que la inmensa mayoría de los contenidos de cualquier medio (si quitamos la opinión) consiste en una reelaboración de noticias de agencia. Haced la prueba en Google News con una noticia de importancia media o baja y veréis la cantidad de medios que ni siquiera se molestan en reescribir lo que les llega de EFE o Europa Press.

En tiempos en los que había que elegir entre todos los diarios uno de ellos, esto tenía sentido. Al fin y al cabo, informarte consistía en abrir el diario e ir leyendo las noticias publicadas en cada sección. Pero ¿realmente tiene sentido hoy en día que todos los medios reproduzcan la misma noticia de forma casi idéntica? Tal vez todavía mucha gente, por inercia, siga visitando las webs de El País o El Mundo y echando un vistazo a su portada, entrando en las secciones que le resultan más interesantes y leyendo en profundidad un puñado de noticias.

Pero para muchos, y cada vez más, la forma de llegar a las noticias es a través de intermediarios como Google News, Digg, Menéame, blogs, Twitter… y en ese contexto ya no tiene sentido copiar la noticia de agencia para rellenar o para no dejarse fuera nada.

Otro concepto que cambiará es el de corresponsal. En el siglo pasado había corresponsales permanentes en puntos estratégicos, encargados de enterarse de lo que se cocía por allí. Su función fundamental era resumir lo que decía la prensa del lugar, y como mucho alguna vez hacer una entrevista o elaborar un reportaje del tipo “allí visto desde aquí” o “aquí visto desde allí”. Pero ahora solo el idioma te impide estar tan bien enterado de lo que pasa en cualquier parte del mundo como el corresponsal desplazado en el lugar.

Por otro lado, se va a desdibujar la frontera entre productor y consumidor de noticias. Un blogger no es un periodista, y un tuitero no es una agencia de noticias, pero ambos cumplen parte de la función que antes hacían estos en exclusiva.

Por ejemplo, yo para seguir la información de Estados Unidos, en lugar de ir a la web del Washington Post o el NYT leo a Instapundit. Es más ágil, más completo y más fiable que cualquier medio. Tiene un claro sesgo ideológico, por supuesto, pero eso es común en todos los medios. Seguir a unas cuantas personas en twitter me permite estar enterado de lo que pasa en el mundillo de los emprendedores en España (o en Estados Unidos), noticias que muy rara vez tienen cabida en un medio general. No necesito un corresponsal en Venezuela si puedo seguir a @JoseManuelR. Y así todo.

Por todo esto, creo que el modelo de periodismo tradicional, y que Factual intentó reproducir, con redacciones bien dotadas, que pretenden escribir de todo lo que pasa en todo el mundo, con corresponsales y con decenas de piezas escritas cada día tiene los días (o los años) contados.

Quedarán algunos medios potentes que puedan hacer esto, probablemente. Pero la mayoría tendrá que seguir otras estrategias. Pueden especializarse, ocuparse de un nicho de “noticias” concreto y ser referencia en él (lo que ahora son los medios temáticos, pero probablemente extremando aún más la especialización: no un medio económico, sino un medio de bolsa o negocios o inmobiliario). Pueden hacer una apuesta ideológica definida, que arrastre a seguidores fieles que compartan esa ideología (estilo Huffington Post, Libertad Digital o Público). Pueden dedicarse de verdad a la investigación, y publicar muy pocas cosas pero muy originales. Pueden hacerse hiperlocales, y no publicar los resultados de los partidos de primera y entrevistas con Rajoy, sino la clasificación de la categoría de alevines y entrevistas con los concejales que mantienen una polémica sobre el alcantarillado. Pueden dedicarse al análisis, y ofrecer información exclusiva que sea valiosa para sus lectores.

Y harán muchas otras cosas que a mí no se me ocurren, pero que sin duda otros mucho más sagaces que yo descubrirán. De ello depende su supervivencia.