Ya se ha cumplido una semana, y tenemos los primeros resultados de la experiencia de instaurar un sistema de pago por tarea en la provisión de dinero de bolsillo para los niños. Antes de compartirlos, unos comentarios:
- El objetivo de todo esto no es educar en la realización de tareas domésticas, como han interpretado algunos lectores, sino en el uso del dinero. Es decir, el dinero no es el medio para que los niños hagan tareas, sino que las tareas son el medio para que los niños aprendan a ganar dinero.
- Una tarea la hace quien primero se la pide. Puede aceptar ayuda de otro (y repartirse los ingresos) si le parece bien.
- Los niños tienen tareas “obligatorias” y no remuneradas, que consisten básicamente en ocuparse de “lo suyo”: deben hacer su cama, recoger su ropa (echar la sucia al cesto y guardar en sus armarios la limpia), recoger su habitación, etc. Si no cumplen con ellas, no tienen derecho a participar en las voluntarias.
- Las tareas por las que se puede cobrar están tasadas. Si se les pide un favor que no esté incluido, pueden hacerlo o no, como siempre, pero no pueden cobrar por ello. Lo digo por los que vaticinan que mis hijos se convertirán en unos usureros que no moverán un dedo si no es cobrando.
- Respecto a si habrá tareas devaluadas, que nadie quiera hacer y otras por las que se peleen, la idea es modificar los pagos en función del “mercado”: si todo el mundo quiere hacer una tarea, habrá que bajarle el precio, y si nadie quiere hacer otra habrá que pagarla mejor.
Aclarado esto, vamos con los resultados de la semana:
- El mayor ha ganado 12 €. Hemos salido 2 veces, con lo que eso ya le ha supuesto 10€ y ha hecho alguna otra tarea que le resulta rentable: recoger el lavaplatos 3 veces, un recadillo, etc. Hasta ahora tenía asegurados 10 € a la semana, y hacía prácticamente lo mismo.
- El mediano ha ganado 2,90. Ha realizado tareas de todo tipo (excepto poner la mesa, que parece que está infravalorada). Hasta ahora recibía 2 €.
- La pequeña ha ganado 40 céntimos. Solo ha realizado dos tareas. Pero ayer, al ir a comprar una revista con un dinerillo ahorrado más sus 40 céntimos, después de pensarlo mucho dijo: “es que 2,95 € es muy caro”, y la dejó en el quiosco. Creo que es la primera vez que se plantea lo que cuesta una cosa antes de comprarla (al menos una cosa de las que compras con monedas). Probablemente esta semana tenga más actividad, para ganar más. Hasta ahora, recibía un euro a la semana.
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