Hace años, cuando tenías unos cuatro años,
el sistema se puso en marcha para convencerte
de algo que no es verdad.

No solo persuadirte, sino taladrar, practicar, reforzar y, sí, lavarte el cerbro.

La misión: enseñarte que eres mediocre; que cumplir con tu trabajo es la mejor vía para una vida segura; que crear cosas comunes para gente común, una y otra vez, es una manera segura y fácil para conseguir lo que quieres.

Sal de la línea y el sistema te da un toque (o un empujón) para que vuelvas al centro. Muestra signos de creatividad auténtica, originalidad e incluso genio y padres, profesores y figuras de autoridad bienintencionadas se aprestarán rápidamente a devolverte a la fila.

Nuestra cultura necesitaba trabajadores cumplidores, gente que contribuyera sin quejarse, y se orientó a conseguir tantos de ellos como pudiera.

Y así generaciones de estudiantes se convirtieron en generaciones de engranajes – operarios de fábricas en busca de una sinecura. Se nos lavó el cerebro para encajar, y después descubrimos que la economía quería gente que destacara.

¿Exactamente cuando se nos lavó el cerebro para hacernos creer que la mejor manera de ganarnos la vida es tener un trabajo?

Creo que cada uno de nosotros necesita empezar por aquí.

Con el tiempo, el beneficio de trabajar para el jefe y seguir un manual como un engranaje cumplidor va a ir decreciendo mientras, paradójicamente, la dificultad de conseguir un trabajo decente irá aumentando.

Acabamos de vivir unas pocas generaciones de empresas enormes que se hicieron más grandes, burocracias gigantescas que se hicieron más grandes y trabajos de cuello blanco que se alejaron más y más de hacer de verdad algo que un cliente pudiera comprar.

Y entonces, casi de repente, eso desapareció. El desempleo sube, hay despidos, capas de grasa desaparecen y la idea de que puedes conseguir un buen trabajo, en una oficina, bien pagado, sin hacer mucho excepto mirar al perro que muerde al piloto si toca el piloto automático… bien, esos trabajos se han ido. ¿Eso es todo? ¿Estás acabado? ¿Es esto el final del camino, lo mejor que vamos a conseguir, el principio del fin?

El mismo empleo, pero más trabajo, menos paga.

El mismo sector, pero menos crecimiento, sin desafíos.

El mismo camino, con menos opciones.

Es totalmente posible que hayas avanzado tan lejos como se puede por este camino y que lo que te espera es trabajo duro para conseguir más de lo mismo. Es posible.

Pero yo no lo creo.

¿Por qué?

Porque hay más soporte, más grados de libertad y más oportunidades hoy que las que ha habido nunca; si estás dispuesto a elegir.

La nueva revolución industrial (la que estamos viviendo, la que está cambiando todo) ha abierto puertas para cualquiera (o ciertamente para cualquiera con suficientes recursos y educación para ser capaz de leer esto). Si tienes el tiempo, la inteligencia y el acceso para poner tus manos en una idea que se extienda como este manifiesto lo ha hecho, entonces tienes la capacidad de reinventarte a ti mismo, sin importar lo que haces, con quién lo haces, o lo que la gente que te rodea espera.

Los pilares con los que hemos crecido (cosas como la SEAT, la tele, Correos, las pensiones, los medios de comunicación de masas) están desapareciendo y están siendo reemplazados con formas totalmente nuevas de interactuar, ganarse la vida y hacer algo importante. No solo para las organizaciones, sino para los individuos; para gente como tú.

Mira a tu alrededor. ¿Quiénes son la gente con éxito hoy en nuestro mundo? No son los del tipo Jack Welch, capitanes de la industria, ni es el pensionista que ha ido a trabajar cada día a la fábrica durante cincuentra años.
Ha ocurrido un cambio fundamental, justo debajo de nuestros pies. El sistema, el autoalabado sistema, el sistema en el que han crecido nuestros padres y nuestros abuelos, se ha vuelto agrio.

Es así: nos han lavado el cerebro. Nos han lavado el cerebro para que creamos en un conjunto de reglas que no son ciertas (ya no). Y como el lavado de cerebro ha sido tan completo, los cambios en nuestro mundo y las nuevas oportunidades que abren son fáciles de ver como maneras de sostener el sistema inestable del pasado. Por favor, no te lo creas. No uses las herramientas de hoy para apoyar tus esfuerzos por hacer mejor el trabajo de ayer.

Esta es una oportunidad para reinventar completamente tu papel en el sistema.

¿Recuerdas cuando aprendiste a resolver ecuaciones de segundo grado? ¿x2-32x+12? ¿Por qué te enseñaron esto? ¿Por qué pasaron horas taladrándote con un contenido tan claramente inútil? Simple: estabas siendo entrenado para ser un engranaje cumplidor, alguien que pudiera seguir instrucciones sin pensar en lugar de buscar la innovación y la sorpresa.

La evidencia está clara. La función de la educación pública era (y es) producir empleados cumplidores.
No votantes informados, no creadores de ideas apasionados. No, gastamos todo este dinero en impuestos para asegurarnos de que habrá suficiente gente para hacer todo el trabajo que las fábricas una vez necesitaron. Los profesores excepcionales, los que pueden hacer algo diferente, no son solo raros, sino que casi siempre tienen problemas por saltarse las reglas y no optimizar la preparación para los exámenes.

Me encantan las matemáticas. Me encanta la idea de trabajar con números, de inventar buenas ideas que funcionan. ¿Pero memorizar los factores de 32? Es claramente un esfuerzo para enseñarte a ser enseñado, para instruirte en la obediencia, para seguir el temario.

El lavado de cerebro continúa hoy. Se te ha lavado el cerebro para hacerte creer que estás atado a lo que has conseguido, que necesitas fichar, seguir un manual y hacer lo que se te dice. Me pregunto quién ha concebido esto. Ciertamente es el interés de las fuerzas dominantes de nuestra sociedad crear un exceso de oferta de empleados dispuestos y cumplidores. Pero ahora, cuando el poder cambia, también lo hace tu oportunidad.

¿Te tomas en serio la transformación? No estoy hablando de sacarte brillo, mejorarte, hacer las cosas un poquito mejor. Estoy hablando del botón de reset, una reinvención que cambia el juego. Eso significa una revisión de aquello en lo que crees y cómo haces tu trabajo. Si estás dispuesto a ello, entonces aquí mismo, ahora mismo, puedes empezar.

NOTA: Esto es una traducción de Brainwashed, escrito por Seth Godin con motivo del lanzamiento de su libro Linchpin. La traducción tiene el permiso de Seth. Esto es solo la primera parte, mañana podrás encontrar más en un nuevo post. Si no estás suscrito al blog, este es un buen momento para hacerlo y asegurarte de que recibes la nueva entrega en cuanto la publique.