Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

Cerebros lavados 3

ENTREGA

La escasez crea valor. La gente paga extra por cosas que son difíciles de conseguir, mientras las que tienen exceso son baratas. Eso es economía básica.

Asi que ¿qué es escaso?

La capacidad de entregar.

Si puedes sacar algo por la puerta mientras tus competidores se encogen de miedo, ganas. Si eres el miembro del equipo que hace que las cosas pasen, te haces indispensable. Si tú y tu organización sois los (únicos) que podéis hacer cosas, cerrar la venta, enviar el producto y crear una diferencia, sois los esenciales – aquellos sin los que no podemos vivir.

Entregar es difícil por el cerebro de lagarto. La resistencia no quiere que entregues, porque si entregas, podrías fracasar. Si entregas, podríamos reírnos de ti. Si entregas, podrían hacerte responsable de las decisiones que tomaste.

La clave para la reinvención de quien tú eres, entonces, es convertirte en alguien que entrega. El objetivo es tener la rara habilidad de realmente conseguir que las cosas se hagan, hacer que sucedan y crear resultados que la gente busque.

Michael Dell entrega. También lo hace Larry Ellison y Anne Mulcahy. Callar al lagarto, reconocerlo y después ignorarlo – es la única manera.

FRACASA

Un aspecto clave de la entrega es la capacidad de fracasar. La reinvención del mercado demanda que uno tenga la capacidad de fracasar, a menudo y con gracia – ¡y en público!

La vieja economía estaba basada en fábricas e instituciones, cosas que costaba mucho tiempo construir.
Nadie en Buick o la Metropolitan Opera estaba interesado en fracasar. Costó demasiado crear estas instituciones como para que consideren la idea del crecimiento a través del fracaso.

Hoy, sin embargo, la única manera de que las organizaciones crezcan es entregar cosas arriesgadas, crear cambio, hacer arte, cambiar a la gente. Pero entregar implica el riesgo de fracasar.

Así que te exigimos que fracases.

Espero que estés dispuesto.

Durante generaciones, los artistas trataron de aparentar indiferencia. Hay incluso una palabra para ello: Sprezzatura. Es una palabra italiana, que significa “una cierta indiferencia, como para ocultar todo el arte y hacer que cualquier cosa que uno haga o diga aparezca ser sin esfuerzo y casi sin pensar en ella.”

Necesitamos una palabra nueva, una que signifique lo contrario. Es el obvio y supremo esfuerzo que implica el crear arte, desafiar al lagarto y luchar contra la resistencia.

APRENDE

El séptimo pilar es la clave de los otros seis.

Las escuelas solían existir para enseñar un oficio. Eras aprendiz, y después trabajabas el resto de tu vida en el mismo empleo, en la misma ciudada, en la misma fábrica, haciendo el mismo trabajo.

Ja.

Sigue soñando. Solo los fareros tienen ese “lujo” hoy, y ¿cuándo fue la última vez que encontraste a un farero?

Traer la mentalidad de la “escuela como evento” al trabajo hoy es cortejar cierto fracaso. La escuela no ha terminado. La escuela es ahora. La escuela son los blogs y los experimentos y las experiencias y el fracaso constante de entregar y aprender.

Ya has dado el primer paso. Has leído algo que te ha desafiado a pensar diferente.

El camino a la reinvención, sin embargo, es justo eso – un camino. La oportunidad de nuestro tiempo es descartar lo que crees que sabes y en su lugar aprender lo que necesitas aprender. Todos los días.

NOTA: Esto es una traducción de Brainwashed, escrito por Seth Godin con motivo del lanzamiento de su libro Linchpin. La traducción tiene el permiso de Seth. Esta es solo la tercerea parte, puedes encontrar las dos primeras aquí y aquí. Si no estás suscrito al blog, este es un buen momento para hacerlo y asegurarte de que podrás leer cosas tan interesante como esta en cuanto las publique.

Cerebros lavados: Haz trabajo que importe

Otras entradas de "Cerebros lavados"

  1. Cerebros lavados: Haz trabajo que importe

Haz trabajo que importe.

Cuatro palabras disponibles para cualquiera. Están aquí si las quieres. La economía te acaba de dar apoyo – el apoyo para crear una diferencia, el apoyo para extender tus ideas y el apoyo para tener impacto. Más gente tiene más apoyo (más oportunidades y más poder) para cambiar el mundo que en cualquier otro momento de la historia. ¿Qué vas a hacer con ello? ¿Cuándo?

Aquí hay siete apoyos disponibles para cualquiera (como tú) en busca de la reinvención:

1. Conecta

2. Sé generoso

3. Haz arte

4. Reconoce al lagarto

5. Lanza

6. Fracasa

7. Aprende

CONECTA

Las redes sociales son o una pérdida de tiempo, una distracción, un desperdicio o, quizás, solo tal vez, es una grieta en el muro entre tú y el resto del mundo. Es una decisión… que tienes que tomar.

Si mides cuantos followers tienes, cuantos comentarios consigues o cómo es de grande tu huella online, estás midiendo la cosa equivocada y probablemente distrayéndote de lo que importa.

Por otro lado, los medios digitales pueden ofrecerte una oportunidad de hacer conexiones reales, conseguir permiso y ganar opiniones de gente con la que nunca tendrías oportunidad de interactuar de cualquier otra manera.

Estábamos aislados, ahora estamos conectados. El individio típico no tenía el tiempo, el dinero o los contactos para ser escuchado hace solo unos pocos años. Hoy, la puerta está totalmente abierta… pero solo la gente que puede emocionarnos traspasará el umbral. Si puedes alcanzar y (mucho más importante) emocionar o cambiar a la gente, ganarás influencia, autoridad y poder.

Shepard Fairey hizo un poster de Barack Obama. Internet ayudó a extenderlo. El poster conectó a un partidario con otro y se convirtió en un icono, una tarjeta de identidad compartida libremente (y al final en una parodia). Y en el centro de todo estaba el artista. No importa que Fairey no ganara un céntimo vendiendo la imagen. Lo que importa es que él conectó y esa conexión le da un impulso a su arte.

Nunca volverá a necesitar buscar trabajo o ingresos. Éstos le encontrarán a él.

Crecimos aislado. El futuro es conectado. Crecimos incapaces de tener interacciones significativas con nadie excepto un pequeño círculo de familia y colegas. Ahora, hemos ganado el derecho a interactuar casi con cualquiera.

Creo que esto lo cambia todo… si lo permitimos.

SÉ GENEROSO

La nueva economía a menudo implica comerciar con cosas que no cuestan dinero. No hay un coste incremental en escribir un ensayo, componer una canción o hacer una presentación. Como no cuesta dinero jugar, tenemos la capacidad de dar antes de obtener.

La economía de la generosidad recompensa a la gente que crea y participa en círculos de regalos. No el enfoque directo “yo te doy esto – tú me das aquéllo” de la economía tradicional, sino la economía tribal de individuos que se apoyan entre sí.

Las tribus de individuos con talento que están conectadas, confían unos en otros y se apoyan unos a otros están en mejor posición para crear un movimiento, entregar elementos de valor, o impulsar ideas mucho más rápido que cualquier individuo ha tenido nunca.

Derek Sivers creó CDBaby.com desde su dormitorio y la convirtió en un vendedor multimillonario de música independiente. Bajo su dirección, vendía más música de más artistas que nunca nadie antes. ¿El secreto? Dedicó casi todo su tiempo a apoyar a los artistas. El software que desarrolló, los posts que escribió, los sistemas que instituyó – fueron regalos, contribuciones generosas de Derek a los artistas con los que trabajaba. A cambio, los artistas construyeron una comunidad vibrante, una que no podía hacer otra cosa que dar un beneficio.

HAZ ARTE

El arte es un regalo original, una conexión que cambia a quien lo recibe, una capacidad humana para crear una diferencia. El arte no es una pintura, ni siquiera un poema, es algo que cualquiera de nosotros puede hacer. Si interactúas con otros, tienes la plataforma para crear algo nuevo – algo que cambie todo. A eso le llamo arte.

El arte es lo contrario de la trigonometría. El arte no sigue instrucciones ni un manual ni las órdenes del jefe.

En cambio, el arte es el muy humano acto de crear lo no creado, de conectar con otra persona a un nivel humano. Lo que hemos visto es que más y más mercados recompensarán el arte con generosidad, y entregarán el trabajo rutinario al que oferte más barato.

Kathy Sierra hace arte cuando nos enseña sobre interfaces de usuario, y Mary Ann Davis hace arte cuando mueve los límites de lo que se puede hacer en alfarería. El arte parece arriesgado porque lo es. El riesgo que asume el artista es que puede no gustarte, puede que no te emocione, podrías llegar a reírte del esfuerzo. Y es asumir estos riesgos lo que nos lleva a ser recompensados.

RECONOCE AL LAGARTO

Al cerebro del lagarto (ese cerebro primordial prehistórico con el que todos tenemos que lidiar) no le gusta que se rían de él. Es la parte de nuestro cerebro que se preocupa por la seguridad y reparte ira. Que se rían de él es la peor pesadilla del cerebro del lagarto. Así que censura nuestro arte.

Steven Pressfield llama a este apagón “la resistencia”. La resistencia es la vocecita en tu cabeza que hace que bajes la frente y te anima a seguir las instrucciones. La resistencia vive del miedo, y no duda en censurarnos a la primera señal de ostracismo potencial. La resistencia es la voz que fue cómplice en el lavado de cerebro, porque la resistencia es fácil de estimular. Cuando tu profesor te amenaza con (por aquí cualquier castigo social) si no haces tus deberes en la escuela, tú haces los deberes. La resistencia gana.

Lo que los artistas han descubierto a lo largo de la historia es que la resistencia es la única barrera entre hoy y su arte. Que el acto de genio requerido para producir un trabajo original e importante está lisiado por la resistencia, e ignorar la voz del escepticismo es crítico para hacer el trabajo.

Y así, lo reconocemos. Nos levantamos y oímos la voz del lagarto que vive en nuestro cerebro y reconocemos que está ahí y después subimos al estrado y hacemos el trabajo. Reconocemos al lagarto para poder ignorarlo.

NOTA: Esto es una traducción de Brainwashed, escrito por Seth Godin con motivo del lanzamiento de su libro Linchpin. La traducción tiene el permiso de Seth. Esto es solo la segunda parte, mañana podrás encontrar más en un nuevo post. Si no estás suscrito al blog, este es un buen momento para hacerlo y asegurarte de que recibes la nueva entrega en cuanto la publique.

Cerebros lavados: 7 maneras de reinventarte a ti mismo


Hace años, cuando tenías unos cuatro años,
el sistema se puso en marcha para convencerte
de algo que no es verdad.

No solo persuadirte, sino taladrar, practicar, reforzar y, sí, lavarte el cerbro.

La misión: enseñarte que eres mediocre; que cumplir con tu trabajo es la mejor vía para una vida segura; que crear cosas comunes para gente común, una y otra vez, es una manera segura y fácil para conseguir lo que quieres.

Sal de la línea y el sistema te da un toque (o un empujón) para que vuelvas al centro. Muestra signos de creatividad auténtica, originalidad e incluso genio y padres, profesores y figuras de autoridad bienintencionadas se aprestarán rápidamente a devolverte a la fila.

Nuestra cultura necesitaba trabajadores cumplidores, gente que contribuyera sin quejarse, y se orientó a conseguir tantos de ellos como pudiera.

Y así generaciones de estudiantes se convirtieron en generaciones de engranajes – operarios de fábricas en busca de una sinecura. Se nos lavó el cerebro para encajar, y después descubrimos que la economía quería gente que destacara.

¿Exactamente cuando se nos lavó el cerebro para hacernos creer que la mejor manera de ganarnos la vida es tener un trabajo?

Creo que cada uno de nosotros necesita empezar por aquí.

Con el tiempo, el beneficio de trabajar para el jefe y seguir un manual como un engranaje cumplidor va a ir decreciendo mientras, paradójicamente, la dificultad de conseguir un trabajo decente irá aumentando.

Acabamos de vivir unas pocas generaciones de empresas enormes que se hicieron más grandes, burocracias gigantescas que se hicieron más grandes y trabajos de cuello blanco que se alejaron más y más de hacer de verdad algo que un cliente pudiera comprar.

Y entonces, casi de repente, eso desapareció. El desempleo sube, hay despidos, capas de grasa desaparecen y la idea de que puedes conseguir un buen trabajo, en una oficina, bien pagado, sin hacer mucho excepto mirar al perro que muerde al piloto si toca el piloto automático… bien, esos trabajos se han ido. ¿Eso es todo? ¿Estás acabado? ¿Es esto el final del camino, lo mejor que vamos a conseguir, el principio del fin?

El mismo empleo, pero más trabajo, menos paga.

El mismo sector, pero menos crecimiento, sin desafíos.

El mismo camino, con menos opciones.

Es totalmente posible que hayas avanzado tan lejos como se puede por este camino y que lo que te espera es trabajo duro para conseguir más de lo mismo. Es posible.

Pero yo no lo creo.

¿Por qué?

Porque hay más soporte, más grados de libertad y más oportunidades hoy que las que ha habido nunca; si estás dispuesto a elegir.

La nueva revolución industrial (la que estamos viviendo, la que está cambiando todo) ha abierto puertas para cualquiera (o ciertamente para cualquiera con suficientes recursos y educación para ser capaz de leer esto). Si tienes el tiempo, la inteligencia y el acceso para poner tus manos en una idea que se extienda como este manifiesto lo ha hecho, entonces tienes la capacidad de reinventarte a ti mismo, sin importar lo que haces, con quién lo haces, o lo que la gente que te rodea espera.

Los pilares con los que hemos crecido (cosas como la SEAT, la tele, Correos, las pensiones, los medios de comunicación de masas) están desapareciendo y están siendo reemplazados con formas totalmente nuevas de interactuar, ganarse la vida y hacer algo importante. No solo para las organizaciones, sino para los individuos; para gente como tú.

Mira a tu alrededor. ¿Quiénes son la gente con éxito hoy en nuestro mundo? No son los del tipo Jack Welch, capitanes de la industria, ni es el pensionista que ha ido a trabajar cada día a la fábrica durante cincuentra años.
Ha ocurrido un cambio fundamental, justo debajo de nuestros pies. El sistema, el autoalabado sistema, el sistema en el que han crecido nuestros padres y nuestros abuelos, se ha vuelto agrio.

Es así: nos han lavado el cerebro. Nos han lavado el cerebro para que creamos en un conjunto de reglas que no son ciertas (ya no). Y como el lavado de cerebro ha sido tan completo, los cambios en nuestro mundo y las nuevas oportunidades que abren son fáciles de ver como maneras de sostener el sistema inestable del pasado. Por favor, no te lo creas. No uses las herramientas de hoy para apoyar tus esfuerzos por hacer mejor el trabajo de ayer.

Esta es una oportunidad para reinventar completamente tu papel en el sistema.

¿Recuerdas cuando aprendiste a resolver ecuaciones de segundo grado? ¿x2-32x+12? ¿Por qué te enseñaron esto? ¿Por qué pasaron horas taladrándote con un contenido tan claramente inútil? Simple: estabas siendo entrenado para ser un engranaje cumplidor, alguien que pudiera seguir instrucciones sin pensar en lugar de buscar la innovación y la sorpresa.

La evidencia está clara. La función de la educación pública era (y es) producir empleados cumplidores.
No votantes informados, no creadores de ideas apasionados. No, gastamos todo este dinero en impuestos para asegurarnos de que habrá suficiente gente para hacer todo el trabajo que las fábricas una vez necesitaron. Los profesores excepcionales, los que pueden hacer algo diferente, no son solo raros, sino que casi siempre tienen problemas por saltarse las reglas y no optimizar la preparación para los exámenes.

Me encantan las matemáticas. Me encanta la idea de trabajar con números, de inventar buenas ideas que funcionan. ¿Pero memorizar los factores de 32? Es claramente un esfuerzo para enseñarte a ser enseñado, para instruirte en la obediencia, para seguir el temario.

El lavado de cerebro continúa hoy. Se te ha lavado el cerebro para hacerte creer que estás atado a lo que has conseguido, que necesitas fichar, seguir un manual y hacer lo que se te dice. Me pregunto quién ha concebido esto. Ciertamente es el interés de las fuerzas dominantes de nuestra sociedad crear un exceso de oferta de empleados dispuestos y cumplidores. Pero ahora, cuando el poder cambia, también lo hace tu oportunidad.

¿Te tomas en serio la transformación? No estoy hablando de sacarte brillo, mejorarte, hacer las cosas un poquito mejor. Estoy hablando del botón de reset, una reinvención que cambia el juego. Eso significa una revisión de aquello en lo que crees y cómo haces tu trabajo. Si estás dispuesto a ello, entonces aquí mismo, ahora mismo, puedes empezar.

NOTA: Esto es una traducción de Brainwashed, escrito por Seth Godin con motivo del lanzamiento de su libro Linchpin. La traducción tiene el permiso de Seth. Esto es solo la primera parte, mañana podrás encontrar más en un nuevo post. Si no estás suscrito al blog, este es un buen momento para hacerlo y asegurarte de que recibes la nueva entrega en cuanto la publique.

Cerebros lavados

Seth Godin acaba de publicar su último libro, Linchpin: Are you indispensable?. Como parte de la campaña de lanzamiento, ha publicado un manifiesto, titulado Brainwashed, que podéis descargar aquí. Es absolutamente magistral, así que le he pedido permiso para traducirlo (viene con licencia Creative Commons pero con una cláusula de “No derivatives”) y me ha dicho que sí, así que esta noche me pondré a ello. Depende del tiempo que me lleve, a lo mejor tengo que publicar la traducción por entregas, pero esta noche estará al menos la primera.

Si después de leerlo no os replanteáis lo que estáis haciendo con vuestras vidas (y con las de vuestros hijos, si los tenéis), os devuelvo el dinero.

Es la hora de los artesanos

Discrepo con Andrés Pérez Ortega: no es la hora de los ingenieros. Es la hora de los artesanos.

Me explico: Andrés habla de la gestión de proyectos, y de cómo ha servido para alcanzar el éxito en las grandes empresas del siglo XX: la aeronáutica, la aviación, etc. Así que propone llevarla a las ciencias sociales, y en concreto a la gestión de personas.

Pero hay un error fundamental en su idea. Los proyectos de ingeniería triunfan en entornos en el que la mayor parte de los datos pueden ser conocidos y objetivados. Pero en la gestión de personas, casi todos los datos importantes están ocultos, son imprecisos o están sujetos a interpretaciones de lo más variopinto. Y con esos mimbres no se puede hacer un cesto ingenieril.

Sin llegar al extremo de las ciencias sociales, sucede algo similar en la informática. A pesar de tanta gente empeñada en hablar de “ingeniería informática”, la realidad es muy tozuda: los métodos ingenieriles de gestión de proyectos fracasan una y otra vez.

Hoy tuiteaba yo una frase que acababa de oír a Sean Kenny (Vicepresidente y director general de servicios de HP): “El modelo de desarrollo en cascada ha conseguido que muchos CIOs hayan sido despedidos y muchos consultores se hayan hecho ricos”.

Para el que no lo conozca, el modelo consiste en primero dedicar un tiempo a analizar, después pasar meses desarrollando una solución y finalmente implantarla en el cliente. Es decir, el enfoque “ingenieril” de toda la vida. El problema es que fracasa, una y otra vez: el resultado no es el que el cliente esperaba, los requisitos han cambiado, los proyectos acaban tarde y mal… Se intentan aplicar técnicas de gestión de proyectos, y el resultado sigue siendo que cuanto más grande es un proyecto, más probabilidades de fracaso.

Porque el problema son las incertidumbres. En un proyecto informático, la tecnología cambia continuamente, el objeto del proyecto (el negocio del cliente) cambia continuamente, las imprecisiones en la definición de necesidades son inevitables por mucho que te empeñes… Pretender aplicar a este tipo de problemas soluciones pensadas para problemas con otro tipo de constricciones es lo que lleva al fracaso.

En el mundo del desarrollo del software, hay dos vías (no excluyentes) que están siendo útiles para soslayar el problema de la inaplicabilidad de la ingeniería. Una es el desarrollo aparentemente anárquico del software libre, que según las reglas de la ingeniería de procesos es imposible que funcione, y sin embargo tiene un éxito brutal. La meritocracia, que cada uno trabaje en resolver la parte que más le interese del problema, la coordinación por encima de la jerarquía, son formas de hacer las cosas que poco tienen que ver con la planificación centralizada de una gran mente que maneja a los programadores como un recurso más.

Y la otra vía, más interesante para lo que estamos hablando, es la “programación ágil”, que se basa en asumir la incertidumbre y el error y utilizar métodos empíricos para hacer avanzar un proyecto. Haces algo, lo pruebas, ves lo que está mal, lo corriges, añades otro elemento, pruebas otra cosa, descartas lo que no funciona, aprendes de lo que funciona…

Es algo mucho más cercano a la artesanía que a la ingeniería. Al artesano no le preocupa por qué la cerámica endurece cuando la mete en el horno. Le preocupa saber cuál es el mejor barro para el efecto que quiere conseguir, cual es la temperatura idónea, cómo conseguir que el esmalte sea más duradero… y para averiguar todo esto imita a sus mayores, prueba cosas, tira cacharros defectuosos… y acaba sabiendo cuándo una pieza está lista por intuición, sin necesidad de mirar el horno. El ingeniero analiza cada uno de los problemas, y obtiene la temperatura exacta en grados Kelvin que necesita un barro con un 7% de caliza y un 3% de arenisca. Y es el resultado óptimo, hasta que la siguiente partida de barro que usa el artesano tiene un 12% de caliza y apenas trazas de arenisca, y entonces hay que calcularlo todo otra vez.

Hay muchos problemas “ingenieriles” por resolver cada día, de modo que los ingenieros seguirán siendo necesarios. Pero cada vez más, los problemas interesantes son los no ingenieriles, los que solo pueden resolver unos artesanos con años de oficio, olfato y dispuestos a probar una y otra vez, corrigiendo humildemente sus errores hasta dar con una solución aceptable para su problema.

Es la hora de los artesanos.

Educar en el uso del dinero: primeros resultados

Ya se ha cumplido una semana, y tenemos los primeros resultados de la experiencia de instaurar un sistema de pago por tarea en la provisión de dinero de bolsillo para los niños. Antes de compartirlos, unos comentarios:

  • El objetivo de todo esto no es educar en la realización de tareas domésticas, como han interpretado algunos lectores, sino en el uso del dinero. Es decir, el dinero no es el medio para que los niños hagan tareas, sino que las tareas son el medio para que los niños aprendan a ganar dinero.
  • Una tarea la hace quien primero se la pide. Puede aceptar ayuda de otro (y repartirse los ingresos) si le parece bien.
  • Los niños tienen tareas “obligatorias” y no remuneradas, que consisten básicamente en ocuparse de “lo suyo”: deben hacer su cama, recoger su ropa (echar la sucia al cesto y guardar en sus armarios la limpia), recoger su habitación, etc. Si no cumplen con ellas, no tienen derecho a participar en las voluntarias.
  • Las tareas por las que se puede cobrar están tasadas. Si se les pide un favor que no esté incluido, pueden hacerlo o no, como siempre, pero no pueden cobrar por ello. Lo digo por los que vaticinan que mis hijos se convertirán en unos usureros que no moverán un dedo si no es cobrando.
  • Respecto a si habrá tareas devaluadas, que nadie quiera hacer y otras por las que se peleen, la idea es modificar los pagos en función del “mercado”: si todo el mundo quiere hacer una tarea, habrá que bajarle el precio, y si nadie quiere hacer otra habrá que pagarla mejor.

Aclarado esto, vamos con los resultados de la semana:

- El mayor ha ganado 12 €. Hemos salido 2 veces, con lo que eso ya le ha supuesto 10€ y ha hecho alguna otra tarea que le resulta rentable: recoger el lavaplatos 3 veces, un recadillo, etc. Hasta ahora tenía asegurados 10 € a la semana, y hacía prácticamente lo mismo.

- El mediano ha ganado 2,90. Ha realizado tareas de todo tipo (excepto poner la mesa, que parece que está infravalorada). Hasta ahora recibía 2 €.

- La pequeña ha ganado 40 céntimos. Solo ha realizado dos tareas. Pero ayer, al ir a comprar una revista con un dinerillo ahorrado más sus 40 céntimos, después de pensarlo mucho dijo: “es que 2,95 € es muy caro”, y la dejó en el quiosco. Creo que es la primera vez que se plantea lo que cuesta una cosa antes de comprarla (al menos una cosa de las que compras con monedas). Probablemente esta semana tenga más actividad, para ganar más. Hasta ahora, recibía un euro a la semana.

Educar en el uso del dinero

Tengo tres hijos de 17, 12 y 8 años, y uno de los temas que no terminamos de tener bien resuelto en su educación es el del dinero. Creo que es una de las carencias formativas que más daño nos hacen en la vida adulta, porque una mala decisión económica puede perjudicarte durante muchos años.

Y educar a los hijos en el uso del dinero no consiste en explicarles la regla del interés compuesto. Se trata de que igual que aprenden a decir gracias, a comer con la boca cerrada o a negociar cuando tienen un conflicto, aprendan la economía esencial para no tener problemas económicos en su vida adulta.

Hasta hora, mis hijos tenían una asignación semanal, variable en función de la edad. En teoría había una serie de tareas asignadas que debían realizar para conseguir esa paga, pero lo cierto es que no siempre cumplían. Más grave: en ocasiones, cuando tenían algún gasto extraordinario, su madre o yo completábamos la asignación.

Dicho de otro modo: les estábamos enseñando a comportarse como funcionarios o asalariados de una gran empresa. Su sueldo era en la práctica independiente de su aportación a las tareas de la familia, aumentaba con la antigüedad, y en caso de necesidad los padres acudíamos a socorrerles, como si fuéramos el Estado otorgando subvenciones.

Lo cierto es que esta manera de proporcionar dinero de bolsillo es la que utilizaron mis padres conmigo y, al menos por lo que he visto en la gente que me rodea, la más común en España. Y tal vez tenga mucho que ver con el hecho de que luego de mayores todos queramos ser funcionarios o trabajar en un puesto cómodo en una gran empresa.

Así que desde esta semana hemos cambiado el sistema. Hemos hecho una lista de “trabajos”, y hemos asignado un precio a cada trabajo: poner la mesa son 10 céntimos, recoger el lavaplatos 40, bajar a comprar el pan 50, etc. El que quiere ganar dinero, se apunta al trabajo que le resulta más rentable / atractivo y a final de semana sumamos lo “ganado” y se lo damos a cada uno. Los precios están puestos de tal manera que la suma de lo que pueden ganar, si hacen todos los trabajos posibles, casi duplica lo que cobraban antes “fijo”.
Es decir, hemos pasado del modelo “asalariado” al modelo “freelance”: tanto haces, tanto cobras, y si no trabajas no tienes ingresos.

Ya os iré contando como va el experimento, pero de momento ya están pasando cosas interesantes: el mayor se reserva las tareas más rentables (la mejor pagada, y que además solo puede hacer él, es encargarse de sus hermanos cuando nosotros salimos por la noche) y desprecia el resto; el mediano se apunta a un bombardeo, y anuncia a voz en grito sus ingresos acumulados cada vez que hace una nueva tarea; la pequeña se limita a hacer lo que le apetece, sin mirar mucho la rentabilidad.

ACTUALIZACIÓN: Los resultados de la primera semana, y algunas aclaraciones, aquí.

La empresa rebelde (Mavericks at work)

Hace ya 4 años Bill Taylor y Polly Labarre escribieron el libro Mavericks at Work: Why the Most Original Minds in Business Win. Para propocionarlo escribieron un manifiesto, en la línea de los de Seth Godin, que resume las ideas principales del libro.

En su momento lo traduje al español, porque me resultó muy interesante, y por azares del ciberespacio la traducción se perdió. Un amable lector me lo ha pedido, así que aprovecho para colgarlo en esta vuestra casa y que quien no lo leyera en su día pueda hacerlo ahora:

La Senda de la Iluminación Dospuntocérica

Dediqué un año entero a conocer la Revelación a través de las enseñanzas de un verdadero Maestro. Un Gurú que me mostró la Senda de la Iluminación Dospuntocérica. Todo el conocimiento al que podemos aspirar está contenido en la Senda y no hay conocimiento fuera de la Senda. Fuera de la Senda todo es 1.0.

El Maestro que creó la Senda es el Lama Lobsang. No importa como se llamaba antes de descubrir el Camino y retirarse al monasterio en Mission Peak. Lobsang es MBA por Harvard, profesor en Stanford y VC en Silicon Valley. Fundó tres puntocom que vendió en 1999 a Microsoft, AOL y Yahoo por 500 millones de dólares cada una. Un año después valían 3,50. Dólares. Las tres juntas.

Es chief editor de Fast Wire, y ha publicado dos bestsellers de lectura imprescindible: Mi Cola es Larga y El Arte de Terminar. Es un A-List blogger, y una sola palabra suya basta para que una startup reciba 20 millones de financiación o sea abandonada en masa por sus empleados.

Recuerdo como si fuera ayer el día en que conocí al Maestro. Tras una larga peregrinación, desde lo más profundo del valle, llegué al monasterio en la cima de Mission Peak. Al llegar a la puerta, un amable monje, vestido enteramente de blanco, me preguntó:

- ¿Qué buscas, viajero?

- El Conocimiento – respondí de inmediato.

El monje bajó la vista con humildad y afirmó:

- Está escrito: Hacer un viaje para encontrar el Conocimiento es como salir de casa para encontrar tu hogar.

Apenas empezaba a reflexionar sobre esto, el monje dijo en tono más alegre:

- Pero yo soy solo el portero, y no siempre pienso lo que digo. Tal vez el maestro Lobsang pueda enseñarte algo. Pasa y veremos si puede recibirte.

El monje portero me fue mostrando las dependencias del monasterio: la humilde cocina, el jardín zen, las austeras celdas de los monjes apenas equipadas con un catre, un taburete, una mesa y un MacBook…

- Ahora guarda silencio, por favor. – me advirtió – Los hermanos están trabajando.

Entramos en una gran sala, donde cien monjes escribían con hermosa caligrafía sobre largas tiras de papel de arroz. Cuando terminaban una de las tiras, otros monjes menores las recogían con devoción y las colgaban de unos bastidores preparados para ello.

- ¿Qué es lo que escriben? – susurré a mi guía.

- Son los nombres de los followers del Maestro – respondió.

Impresionado por la enormidad de la tarea, poco podía sospechar lo que encontraría en la siguiente sala. Decenas de cilindros giraban sin cesar, atendidos por otros tantos monjes. Semejaban ruedas de oración, pero eran algo más complicado y más profundo, como no tardó en explicarme el hermano portero:

- Las ruedas combinan entre sí todos los caracteres santos. Cuando alcanzan el número sagrado de 140 la combinación se imprime en una cinta, que es cuidadosamente conservada. Antes escribíamos los mensajes a mano, pero desde que tenemos las ruedas hemos avanzado mucho, hemos conseguido producir más de 10.000 mensajes cada día.

- Pero ¿por qué lo hacéis? ¿cuál es el objetivo? ¿quién los lee?

- Los leen los followers, por supuesto. – respondió – pero los mensajes no se hacen para ellos. Escribir mensajes es el fin de escribir mensajes. Cuando hayamos combinado todos los sagrados caracteres en grupos de 140 de todas las maneras posibles ya todo estará dicho, y entonces el Universo podrá llegar a su fin y todos seremos uno con la Unidad.

Profundamente impresionado, meditando sobre lo que había visto y oído y sin poder articular palabra, fui llevado por fin a la presencia del Maestro Lobsang, el de los Tres Ojos.

El Gurú estaba sentado en la postura del loto sobre una sencilla estera de fibra de bambú. Vestía un sencillo hábito de color negro con cuello de cisne, y portaba en su mano derecha un iPhone. Junto a él, un pequeño cuenco de arroz hervido a medio comer, que el hermano portero me confirmó que era su alimento para todo el día.

Me arrodillé ante él, bajé la cabeza hasta que rozó el suelo y esperé a que se dirigiera a mí.

- Si llevaras cinturón no se te verían los gayumbos. – dijo con dulzura mientras me miraba con una mirada límpida, transparente, que parecía llegar a lo más profundo de mi ser.

- Maestro, quiero alcanzar la Iluminación – me atreví a suplicar.

El Gran Gurú asintió, sonrió, miró al monje que me había guiado hasta él y pronunció las palabras que marcarían mi vida a partir de entonces:

- Hermano, dale una linterna aquí al amigo.

Con eso quedó sellada mi aceptación en el Monasterio de Mission Peak, y terminó así la primera de mis visitas al Maestro de Maestros.

Es mi naturaleza

Supongo que conoceréis la fábula de la rana y el escorpión. Cuando tu naturaleza es de emprendedor, no puedes evitar actuar como tal, como le pasó al escorpión. Y me temo que tengo el gen del emprendedor, así que es mi naturaleza emprender.

De modo que, siendo coherente con lo que escribí ayer, voy a emprender un proyecto. Mi intención es aplicar los principios que recomiendo en mi libro. Ya sabéis, eat my own dog food y tal.

Ya os iré contando cosas por aquí, concretando detalles para que puedan ser útiles a otros, en la línea del gran Jaime Estévez. Adelanto también que tendré una socia, aunque ella todavía no lo sabe :-) .

A la vez, estoy animando a dos personas cercanas a emprender proyectos que creo que pueden ser muy importantes para ellas, y si se deciden espero que me dejen echarles una mano.

¡Casi se me olvida! Algunos en Iniciador me preguntaron por el libro: la semana que viene va a imprenta. Haré caso a las sugerencias que me hicisteis para aportar valor a los que lo compren, y habrá una sección “privada” en Desencadenado, solo para ellos. Será una extensión del libro a lo digital, pero también mucho más, que os contaré en cuanto termine de pulir los detalles que aún quedan.

Como veis, el que haya escrito poco durante las fiestas no quiere decir que me haya dedicado solo a comer turrón y cantar villancicos…