Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

Crear una empresa y el cargo cult


El cargo cult es una religión que profileró hace 50 años en las islas del Pacífico. Durante la II Guerra Mundial, los americanos establecieron bases logísticas en esas islas para abastecer al ejército que luchaba contra los japoneses. Los indígenas vieron que de pronto llegaban del cielo unos seres poderosos que traían todo tipo de alimentos y objetos útiles. Pero un día se acabó la guerra y desaparecieron los aviones con sus cargas. ¿Qué hicieron los isleños para recuperar los bienes perdidos?

Construir pistas de aterrizaje, aviones y hangares de caña. Esperaban que recuperando las cosas que había cuando llegaban los paquetes, estos volvieran por arte de magia.

Absurdo ¿verdad? ¿una superstición propia de seres primitivos?

En realidad, es lo que hacen muchos emprendedores. Han visto que una empresa tiene una sede, y secretarias, y un teléfono fijo, y un logotipo, y tarjetas de visita y una estructura legal, y creen que construyendo todo eso tendrán una empresa.

Como ejemplo esclarecedor, ved el capítulo 20 de la cuarta temporada de Como conocí a vuestra madre. En ella Ted hace exactamente esto, con el resultado previsible: cero clientes.

Porque en realidad la sede, las tarjetas, el logotipo y todo lo demás no es necesario para crear una empresa. Son elementos que pueden ser necesarios (y no siempre) pero no son suficientes.

Lo único que necesitas para crear una empresa es ser capaz de hacer algo por lo que un cliente esté dispuesto a pagar el precio que pides. Todo lo demás está supeditado a conseguir ese cliente y a producir eso que el cliente quiere. Por eso, antes de hacer cualquier gasto, antes de crear cualquier estructura, piensa si es necesaria o estás cayendo en la superstición del cargo cult.

Por qué no merece la pena ganar 50.000€


Cuando expliqué la fórmula para ganar un sueldo de 50.000€, acabé diciendo que no merece la pena esforzarte en esto. Para verlo vamos a comparar qué tienes con un sueldo de 50.000€ y qué tienes con un sueldo de 20.000€.

1. El dinero neto

Si ganas 50.000€, después de pagar impuestos te quedan limpios alrededor de 35.000, es decir, 2.500€ al mes si cobras 14 pagas. Si ganas 20.000€ lo que recibes al mes son 1.140. Ya hemos recortado casi un 6% de diferencia por la progresividad de los impuestos.

2. Ayudas

El estado, la comunidad autónoma y los ayuntamientos ofrecen ayudas para estudios, vivienda, etc. Uno de los criterios para acceder a estas ayudas es el nivel de ingresos, y se usa a menudo el IPREM. Como ejemplo, en este enlace podéis hacer la prueba de las ayudas que obtiene para comprar una vivienda una familia de 3 miembros según los ingresos familiares sean de 20.000 o 50.000€. Si tenemos un crédito de 300.000€, ya tenemos 3.000€ más al año de recorte entre los dos sueldos, solo en esta ayuda.

Con lo cual, esos 1.350€ de diferencia al mes puede que se nos queden en poco más de 1.000.

3. Más trabajo supone más gasto

Como ya explicamos, para ganar un sueldo de 50.000€ hay que asumir responsabilidades. A menudo eso supone trabajar más horas y viajar. Lo que significa que comes fuera de casa (y normalmente pagas tú esa comida), que vas a trabajar en tu coche para mejorar tu movilidad y sobre todo que tienes menos tiempo para estar en casa, por lo que tienes que pagar a alguien para que colabore en las tareas domésticas y cuide a tus hijos.

Por otro lado, como ya explicamos en un puesto de más responsabilidad no puedes ir vestido de cualquier manera, de modo que también hay un mayor gasto en ropa: trajes, corbatas, etc.

Por tanto, otra parte de esos 1.000€ de diferencia se va en mantener la situación, no en mejoras sustanciales en tu nivel de vida.

4. La diferencia en gastos

La cuestión es ¿realmente esos 1000€ al mes suponen una diferencia en tu nivel de vida? Tienes un coche mejor, puedes comprar mejor ropa, puedes salir a cenar a sitios más caros, puedes comprar comida de más calidad o ir de vacaciones más lejos o a un hotel con una estrella más.

Pero tu vida con 50.000€ es esencialmente igual a la del que gana 20.000. Sigues mirando las ofertas del supermercado. Sigues comprando la ropa en rebajas. No puedes ir de vacaciones cuando quieres, ni a donde quieres. Sales los mismos días del fin de semana, y sigues mirando la columna derecha de la carta en el restaurante antes de elegir un plato.

Así que si pudieras comparar tu vida con un sueldo de 50.000€ con la de un hipotético hermano gemelo que gana 20.000€ probablemente te preguntarías ¿y para esto me he esforzado tanto?

La triste realidad es que siendo asalariado es muy difícil salir de la vida de clase media. Todo empuja a la uniformidad, a esforzarte cada vez más para mantener un ritmo de vida muy parecido al de tus vecinos.

Por eso, más que esforzarte en subir peldaños en la escalera corporativa, lo que debes hacer es buscar la manera de salir de ella.

Una vía es el ahorro y la inversión de lo ahorrado. El informe del Instituto Juan de Mariana sobre la Sociedad de Propietarios lo explica con detalle. Cualquier persona puede ahorrar una parte de su sueldo, basta con hacer como Hacienda y la Seguridad Social, que obligan a la empresa a quitarnos el dinero antes de que llegue a nuestras manos para así asegurarse el cobro. Si haces lo mismo y retiras una parte del dinero nada más cobrar, no te acostumbrarás a gastarlo. Y por mal que inviertas, si diversificas lo normal es tener un rendimiento neto (descontada la inflación) de un 5-7% anual, que por la magia del interés compuesto puede convertir tu inversión en una cantidad importante al cabo de unos años.

La otra alternativa, más arriesgada y no apta para todos los públicos, es ser emprendedor. La probabilidad de fracasar es alta, pero precisamente por eso si consigues crear una empresa con éxito la recompensa es también alta.

Diez pasos para ganar 50.000€ al año


¿Quieres ganar 50.000€ al año? No es tan difícil como crees. Lleva algo de tiempo y esfuerzo, pero es perfectamente posible para la mayoría de la gente.

Esto es lo que tienes que hacer:

1. Estudia una carrera con demanda

No puedes ganar mucho dinero con cualquier profesión, y por tanto no puedes ganar mucho dinero estudiando cualquier carrera. Y es más difícil ganar 50.000€ sin tener una carrera universitaria. Puedes leer mi post sobre cómo hackear la educación universitaria para hacer la elección correcta y terminar cuanto antes.

Si estás estudiando filología o historia y quieres ganar 50.000€ algún día, deja la carrera ahora mismo y ponte a estudiar algo que el mercado valore y esté dispuesto a pagar. Ganar ese dinero es mucho más difícil estudiando enfermería que medicina. Las ciencias puras se valoran menos que las ingenierías. Así que analiza el mercado, tus posibilidades y capacidades, y decide en función de todo esto.

En los sectores de finanzas, utilities y TIC los sueldos medios son más altos. Probablemente porque tienen mayor proporción de titulados superiores, pero en cualquier caso esto acaba tirando hacia arriba de toda la estructura salarial del sector, así que no está de más que les eches un ojo.

Si ya tienes una carrera que el mercado no valora, haz lo posible por cambiar de profesión. Un master puede ayudar, o como último recurso puedes hacer un curso técnico de especialización que te permita dar un salto a un entorno profesional más valorado.

2. Empieza a trabajar en cuanto acabes la carrera

Esperar para estudiar un master o hacer una especialización es perder el tiempo. Si hace falta, ya lo harás después, cuando estés trabajando en algo concreto y tengas más claro qué formación complementaria puede realmente impulsar tu carrera.

No aceptes una beca, ni una pasantía ni “prácticas sin remunerar”. Todo eso debes haberlo hecho mientras estudiabas. Ahora supone minusvalorarte. Aunque tampoco debes ser excesivamente selectivo con el primer trabajo: es más fácil cambiar a otro empleo mejor si ya tienes uno que si estás en paro.

Ya sé que la tasa de desempleo es altísima entre los jóvenes, pero altísima quiere decir un 30%. Eso significa que un 70% tiene trabajo. Y si has elegido un sector o una profesión que el mercado valora, la tasa de paro es mucho menor. De modo que si quieres trabajar, puedes. A lo mejor debes salir de tu pueblo y marchar a Madrid, País Vasco, Barcelona o esas tierras ignotas en las que se habla inglés. Pero tendrás un trabajo al poco tiempo de acabar la carrera.

3. Empieza tu carrera profesional en el puesto adecuado

En una empresa hay tres tipos de empleados: los que traen dinero (comerciales), los que producen (técnicos) y los que solo generan costes (staff, administrativos, personal, legal…). Tienes que ser del primer tipo o del segundo, porque lo racional para la empresa es reducir el coste del tercer tipo de empleado todo lo que sea posible.

Si has elegido una profesión demandada, en un sector con buenos sueldos y produces algo o generas ingresos, lo normal es que en ese primer puesto estés ganando alrededor de 20.000€.

4. Adopta una apariencia adecuada al puesto que quieres tener

La apariencia importa mucho más de lo que nos gustaría a veces. A la hora de pensar en alguien para una promoción, los directivos de la empresa deben imaginárselo en ese papel. Si eres técnico y no trabajas con el cliente tal vez no importe que uses camisetas andrajosas y vaqueros raídos, pero será difícil que piensen en ti como jefe de proyecto, porque te imaginarán yendo a las reuniones con el cliente con esa pinta.

Fíjate en como viste en general el nivel inmediatamente superior al tuyo, y adopta esa apariencia.

5. Aprende todo lo posible en los primeros años de carrera profesional

Tu objetivo en estos primeros años no debe ser buscar unos euros más de sueldo, sino hacer curriculum. Busca empresas y puestos que aumenten tu valor, que supongan más responsabilidad, más posibilidades de aprender. En este país estamos muy obsesionados con los “títulos” y nos empeñamos en hacer cursos y más cursos. Y sin embargo lo que busca una empresa es alguien que haya demostrado que hace cosas, no una wikipedia andante. Tu valor aumentará en función de las situaciones a las que te vayas teniendo que enfrentar profesionalmente.

6. Trabaja duro y asume responsabilidades

Cada vez que haya una oportunidad de hacer algo difícil, costoso o que suponga responsabilidad, ofrécete voluntario. Aporta ideas. Demuestra iniciativa. Si tu jefe es un imbécil que no valora nada de esto, lo único que pierdes es el tiempo, y a cambio ganas experiencia y curriculum. Pero si tu jefe es simplemente normal, apreciará la oportunidad de tener cerca a alguien en quien puede confiar, y procurará recompensarte.

No te dejes enganchar por el grupillo que se reúne en torno a la máquina de café para despotricar sobre todo y sobre todos. En todas las organizaciones hay personas y procesos que podrían ser mejores, pero pasarte el día cotilleando para lo único que sirve es para minar tu moral y tus ganas de hacer cosas.

Y no te dejes convencer por tus amigos que se dedican a criticar a sus jefes y sus empresas, pero siguen trabajando día tras día en lo mismo. Claro que muchas empresas no valoran al trabajador, claro que hay empresarios zafios y explotadores. Pero basta con no trabajar para ellos, porque hay otras muchas empresas que sí valoran y recompensan el talento y el esfuerzo.

7. Llévate bien con tus jefes

Ya sé que suena a peloteo y que está mal visto, pero resulta que los jefes también son seres humanos. Y si hay una promoción o un aumento, es más fácil que piensen en alguien cercano que en un tipo oscuro con el que apenas tienen trato. Aunque la productividad del segundo sea un 17% más alta que la del primero.

No tienes que reír chistes sin gracia o llevarle los trajes al tinte. Simplemente, trata a tu jefe con educación y cercanía, escucha sus problemas, échale una mano si puedes y si no al menos muéstrale tu apoyo.

8. No seas humilde

Cuando consigas un logro, una gran venta, un proyecto terminado a tiempo, resolver un problema difícil, asegúrate de que todo el mundo se entera de lo que has hecho. Eso de la humildad estará bien en un monasterio cisterciense, pero en una empresa es fundamental que te vendas a ti mismo y que todo el mundo sepa de lo que eres capaz. Con educación, con elegancia, sin ser pesado, sin quedar como un idiota fanfarrón pero no dejes pasar ni un logro sin reconocimiento.

9. Cambia de trabajo en dos años

Salvo que estés en una organización muy grande, es muy difícil promocionar con velocidad sin salir de la empresa. Si en dos años no has progresado, cambia de trabajo a otro en el que te paguen al menos un 20% más. Si has seguido los consejos anteriores, tendrás algo que ofrecer a cambio, y ese 20% no es un salto tan radical como para que la nueva empresa no esté dispuesta a pagarlo.

Por supuesto, no quemes las naves y procura dejar un buen recuerdo, que nunca se sabe si alguna vez volverás a tener tratos profesionales con los que han sido tus colegas.

10. Repite el paso anterior cinco veces

Si repites el paso anterior cinco veces, en 10 años estás ganando 50.000€. Si has terminado la carrera con 24 años, consigues ese sueldo con menos de 35. Si has tenido suerte y has dado algún salto mayor o en menos de dos años, lo estarás ganando antes de esa edad. Hay muchos empleos en los que se pagan 50.000€ o más, así que ganar ese dinero puede no ser inmediato, pero es un objetivo alcanzable para casi cualquier persona.

Otra cosa es que realmente un sueldo de 50.000€ merezca la pena. Sí, después de explicarte cómo ganar este dinero, tengo intención de escribir otra entrada explicando por qué no deberías esforzarte en esto. Stay tuned.

Hackeando la educación universitaria

El problema

Escribí hace tiempo que hoy un título universitario no te garantiza nada. Es una consecuencia inevitable de la “universidad para todos”: cuando todo el mundo puede ser titulado, ser titulado no te diferencia del resto, y por lo tanto no te asegura un puesto de trabajo y mucho menos de directivo, como podía hacerlo hace 50 años.

Las estadísticas del tipo “los universitarios ganan x% más que los que tienen estudios primarios” son ridículas, porque la correlación no implica causalidad. Ahí se mezclan categorías profesionales diferentes en las que el título sí habilita la diferencia (un médico gana más que un celador) con situaciones socioeconómicas previas (el niño que será jefe en la empresa de papá estudia siempre una carrera, pero no será jefe por universitario sino por hijo; el hijo de un fresador tiene menos probabilidades de estudiar y muchas menos de llegar a un puesto directivo). Y se puede triunfar sin carrera, si queréis un ejemplo podéis aprender con este vídeo de José Cerdán en Iniciador.

Ya sé que hay quien hace una carrera “para aprender”, “por la cultura”, pero este post no va de esto. Si te gusta la literatura búlgara del siglo XII puedes estudiar Filología, pero ya sabes que eso es una afición que muy difícilmente te conseguirá un empleo en ese campo.

Hay otro problema más profundo, que explica muy bien Seth Godin en su manifiesto “Cerebros Lavados”: en realidad la educación universitaria está pensada para crear empleados que encajen como engranajes en grandes empresas, siendo piezas previsibles de una maquinaria previsible que funciona con rígidos procesos determinados desde arriba. Ahora el mundo ha cambiado, las fábricas están en China, no hay nada previsible y tu formación para encajar en el mundo del siglo XX cada vez tiene menos valor en el siglo XXI.

La cuestión entonces es ¿invierto 4 años de mi vida en algo que no me garantiza un futuro mejor? Bien, un título universitario, si no es suficiente, sí es necesario para acceder a determinados puestos. No solo es requisito para opositar a los cuerpos superiores de la administración, sino que en muchas empresas el título universitario puede ser un condicionante para entrar y para tus posibilidades de promoción. Además, la cultura está bien, y probablemente aprenderás cosas interesantes en la Universidad. Incluso tienes la oportunidad de conocer gente interesante también.

Solo es cuestión de plantearte tu etapa universitaria de la manera que sea más provechosa para ti, y no hacer las cosas como todo el mundo espera que las hagas.

Objetivo

Lo primero que debes tener claro al empezar la universidad es cuáles son tus objetivos. Si se trata de entretenerte y retrasar el paro cuatro años, o de cumplir con las expectativas de tus padres, empezamos mal. Tu objetivo más bien debe ser mejorar tu empleabilidad: debes acabar la carrera con más posibilidades de ser contratado y con mejores perspectivas de sueldo que cuando empezaste.

Conseguir ese objetivo tiene requisitos, sea cual sea la carrera elegida:

  • Terminar en cuatro años, ni uno más. Que ya son muchos, y todo el tiempo de más que dediques es tiempo de tu vida que pierdes. Pierdes también dinero: si dejas de ganar 15.000 euros en un año, eso es lo que te está costando ese año de más que dedicas a la universidad. Y pierdes empleabilidad: salvo excepciones justificadas, las empresas prefieren contratar a alguien que ha acabado su carrera en el tiempo previsto.
  • Establecer relaciones con gente interesante. No solo con tus compañeros de carrera, sino con profesores, con alumnos de otras carreras, incluso de otros países. No olvides que una de maneras más comunes de encontrar un empleo es mediante tu red de contactos, así que cuanto más amplia sea, mejor.
  • Diferenciarte del resto de alumnos. Si ya hemos dicho que un título universitario no te garantiza un puesto porque no te hace diferente, debes conseguir ser diferente por otras vías.

Hacks

  1. Elige una carrera fácil.

    Salvo que tengas una vocación muy clara para una profesión a la que solo puedes acceder con un título concreto, para la mayoría de los puestos de trabajo un título concreto es muy poco relevante.

    Lo del prestigio de una universidad concreta o de una carrera es muy relativo, suele ser una cosa de insiders, que rara vez trasciende fuera del ámbito universitario. Lo que te clasifica es si tienes un título o no lo tienes, no si tienes el título en Economía Empresarial por la Universidad de Cuenca o el de Empresariado Económico por la Universidad de Ciudad Real.

    Además, los directivos que te seleccionan probablemente ni siquiera conocen los títulos de Grado que han surgido como setas abonadas por Bolonia, así que no te creas eso de “esta es una carrera muy prestigiosa, la nota de entrada es un 8.2, nuestros graduados van a tener ofertas de empleo a porrillo”.

  2. Elige una carrera con nota de entrada de 5.

    En general está ligado a ser una carrera fácil, pero no siempre. ¿Por qué te conviene que la nota de entrada sea baja? Porque probablemente muchos de tus compañeros serán torpes y malos estudiantes, que han entrado en esa carrera porque no les ha quedado otra opción. Lo que significa que tú puedes destacar con poco esfuerzo.

    Si te matriculas en una carrera que exige un 9 para entrar, estarás rodeado de empollones que subirán la nota de aprobado, y te pasarás cuatro años dejándote la piel para ser simplemente mediocre. Con lo cual, no podrás dedicar tiempo a lo que realmente puede diferenciarte y serás un mileurista más.

  3. No te esfuerces por sacar buenas notas

    Lo que tienes que hacer es aprobar todo en su momento, cualquier nota por encima del aprobado es un desperdicio de esfuerzo que nadie va a valorar fuera de la Universidad. Tal vez una nota media de matrícula pueda ser impresionante, y tal vez te consiga un primer trabajo. Pero si no eres un genio que puede conseguir esa nota con poco esfuerzo, te va a ser más rentable dedicarte a otras actividades más productivas.

  4. No vayas a clase más que lo estrictamente necesario

    El formato de clase magistral que sigue imperando en la universidad es un desperdicio de tiempo en la mayoría de los casos. Procura en los primeros días de clase descubrir qué profesores enseñan de verdad (que serán los menos) y qué profesores se limitan a verter información en forma oral que puedes conseguir fácilmente pidiendo los apuntes a un compañero aplicado, de los que se sientan siempre en primera fila.

    Ahora con la adaptación a Bolonia hay quien controla más la asistencia, pero siempre que puedas, escapa del aula. Y si es preciso asistir llévate el portátil o un libro, siéntate detrás y dedícate a algo útil.

  5. Aprende a presentar tus trabajos con limpieza

    La estética es fundamental tanto en los exámenes como en los trabajos que te encarguen. Un documento legible, sin tachones, estéticamente agradable consigue mejor nota que otro con el mismo contenido pero que aparente estar hecho por un orangután que ha tomado demasiado RedBull. Los profesores son humanos, tienen que corregir muchos trabajos, y es normal que se dejen influir por la apariencia externa de los mismos.

    Si es preciso, practica tu caligrafía, y aprende un poco de tipografía y de diseño para presentar documentos electrónicos que ganen puntos antes de empezar a ser corregidos.

  6. Practica técnicas para optimizar tu tiempo

    Independientemente de lo que estudies, tendrás que leer mucho y memorizar mucho. Hay técnicas para ser más eficiente en ambas cosas, que pueden ahorrarte muchas horas de “trabajo”. Y son técnicas que te servirán toda la vida, también en tu futuro profesional. Aprende alguna de ellas y aplícala.

    Optimiza también tu tiempo de estudio. No deberías estar horas delante de los libros (o del ordenador). Plantea tus objetivos antes de empezar a estudiar, márcate un tiempo para conseguirlos. Evita las distracciones en ese tiempo, si es preciso estudia fuera de tu casa o donde te sea más fácil concentrarte.

  7. Ve al día

    Si vas a clase, presta atención y procura aprender todo lo posible en ese momento. Eso y un pequeño repaso diario te evitará tener que hacer un sobreesfuerzo cuando lleguen los exámenes. Si no vas a clase y consigues los apuntes por otra vía, procura leerlos y entenderlos cada día. Aunque sea pesado, al final dedicas menos tiempo a estudiar que encerrándote dos o tres semanas en época de exámenes.

  8. Date a conocer

    Procura que los profesores te conozcan: participa en clase, plantéales dudas interesantes, pídeles ayuda o asesoramiento sobre algún aspecto concreto de la asignatura… Recuerda que son humanos, y que si a la hora de corregir les suena tu nombre será más fácil que vean tu trabajo con buena predisposición.

  9. Trabaja de voluntario en un proyecto internacional

    Si estabas pensando que todo el tiempo que ganas estudiando una carrera fácil, dedicándole el mínimo esfuerzo y saltándote clases era para hacer botellón, te equivocas. De lo que se trata es de aprovechar el tiempo recuperado para hacerte único. Y una de las maneras es participar en un proyecto internacional.

    Un ejemplo fácil para los informáticos/telecos: implícate en un proyecto de software libre. Lo ideal es uno de tamaño medio, que sea relativamente conocido pero que no esté tan masificado que no tengas una oportunidad de que tus colaboraciones sean aceptadas.

    En cualquier otro ámbito, seguro que encuentras una ONG, un medio de comunicación (muchos admiten colaboraciones gratuitas) o un sitio web en los que puedes hacer algo provechoso, para otros y para ti. Es importante que el proyecto sea internacional, porque el objetivo de esto es doble: proporcionarte una experiencia que pueda ser valorable para un futuro empleador y mejorar tu inglés.

  10. Aprende un tercer idioma.

    Otra de las cosas a las que debes dedicar tu tiempo es a aprender un tercer idioma. El inglés es necesario pero no suficiente, porque casi todos tus compañeros de clase manejan un inglés decente. Así que olvídate de clases formales de inglés, que seguro que ya has aprendido más gramática que la que estudió Sahkespeare en su día. A partir de lo que te han enseñado en el colegio, el inglés se aprende relacionándote con extranjeros, viendo series y películas en inglés y leyendo en este idioma.

    Tienes que destacar por saber otro idioma. En orden de dificultad creciente: alemán, japonés, chino mandarín. Tienes cuatro años para aprenderlo, tiempo suficiente para ir a alguna academia que te ayude a empezar y buscarte la manera de practicar sin que te cueste mucho dinero.

  11. Escribe un blog sobre tu futuro ámbito profesional

    Puedes combinarlo con Facebook, Twitter y lo que quieras, pero un blog sigue siendo una excelente plataforma para compartir conocimiento. Digo compartir, porque no se trata de que sueltes sermones en los que demuestres tu sabiduría, sino que a partir del blog generes contactos con gente que se mueva en tu sector: posibles colaboradores, posibles clientes, posibles empleadores…

    Al principio puede darte vergüenza escribir de algo sobre lo que todavía tienes tanto por aprender, pero no tener ni idea de lo que escribes nunca ha sido obstáculo para un blogger (no lo es para un periodista profesional, cómo lo va a ser para un tipo que escribe en pijama desde su habitación). Bromas aparte, se trata de ir aprendiendo según escribes, de los comentarios de los lectores, de lo que investigas para escribir, de lo que lees a otros, etc.

    Es fundamental para conseguir credibilidad ser constante. No es preciso escribir todos los días, pero no puedes tener el blog muerto durante meses. Por otro lado, puedes aprovechar trabajos que hagas para la Universidad para reciclarlos como entradas en el blog, y viceversa, así que no debería serte muy difícil escribir un par de cosas interesantes a la semana.

  12. Aprovecha el verano para trabajar en el extranjero

    Aunque suspendas en junio, ahora no hay exámenes de septiembre, así que nada te impide coger la maleta cada verano y pasarte dos meses fuera. Si encuentras trabajo de lo tuyo estupendo, pero si hace falta dedícate a servir hamburguesas. Es una excelente manera de practicar inglés sin que te cueste dinero, de conocer gente, de tener experiencia que será útil para diferenciarte de la multitud que se pasa el verano colocado en Ibiza o de botellón en el parque de al lado de su casa.

    Y no vale como excusa que debes descansar del esfuerzo del curso. Si con 20 años estás cansado lo que debes hacer es ir al médico, no vegetar en posición horizontal.

  13. Practica un deporte todas las semanas

    Yo soy partidario del golf, en parte porque la inversión que haces ahora en aprender te servirá cuando estés jubilado (cosa que no es probable si te dedicas al skate), en parte porque refuerza capacidades como la concentración y la autosuperación, y en parte porque puede ayudar en tu proyección profesional. pero cualquier deporte vale, si te ayuda a vivir de manera sana. Con 20 años, el cuerpo aguanta casi todo lo que le echen, pero algunas cosas acaban pasando factura. Hacer deporte con frecuencia te ayuda a mantenerte sano.

  14. Evita tener pareja estable

    Sí, ya sé, el amor es irresistible y todo eso, pero una pareja estable supone una gran demanda de tiempo, y dificultará que puedas hacer otras cosas que recomiendo aquí como irte dos meses en verano al extranjero. Tienes todo el tiempo del mundo para sentar la cabeza cuando hayas terminado la universidad.

  15. Vive una vida interesante

    Este punto de alguna manera resume los anteriores. Estudiar una carrera supone que tienes mucho tiempo libre. Por mucho que tengas que estudiar (que si has seguido los consejos anteriores, no será problema). Tienes más tiempo del que tendrás en el futuro cuando estés atado a una mesa de lunes a viernes, y tengas que dedicarte además al mantenimiento de una casa y una familia. Aprovecha esa oportunidad para vivir y tener experiencias.

    Viajar, conocer gente, trabajar, colaborar con asociaciones, implicarte en causas en las que creas abrirá tu mente, te hará salir de tu pequeño mundo y descubrir que hay gente que vive y piensa de forma diferente. Te abrirá nuevos horizontes y te hará descubrir oportunidades que otros ni siquiera sospechan que puedan existir. Te hará más valioso y menos manipulable por la primera empresa que te ofrezca un contrato.

    Tu título universitario, por sí mismo, solo te conseguirá trabajos de becario, porque te convierte en idéntico a otros miles de graduados que pueden trabajar de becarios. El título demuestra que estás amaestrado, que sabes hacer lo que se te ordena. Y ese es el tipo de trabajo que conseguirás, si no puedes ofrecer otra cosa.

    Depende de ti que además del título tengas mucho más que ofrecer, que seas diferente y se te considere como algo más que una pieza del engranaje. Que eres de los que tienen iniciativas, de los que crean, de los que aportan valor.

    En definitiva, que seas una de las personas que se necesitan en el siglo XXI, y no uno de los autómatas que había que crear en el siglo XX.

Guía para montar un servidor web gratuito en Amazon


Como os dije ayer, ya está disponible la primera parte de la guía para montar un servidor web en Amazon Web Services, que con la configuración Micro es gratuito durante un año para nuevos clientes de Amazon.

En esta primera entrega explico todo lo que hay que hacer, desde darse de alta en Amazon, hasta tener el servidor con Ubuntu funcionando… y pararlo, porque hay que esperar a la siguiente entrada para tomar unas medidas de seguridad que eviten que un malandrín de los que pululan por la red se haga con él y lo use para sus fines torticeros.

Acabaremos dejando instalaciones niqueladas de Drupal o WordPress, tal vez también de Joomla! si hay demanda. espero que os resulte interesante.

Como tener un servidor web gratis con la mejor tecnología

Amazon, además de ser líder en comercio electrónico, es también líder en computación en la nube. Proporciona servidores virtuales, que puedes crear y manipular como necesites en cuestión de minutos, alojados en la misma infraestructura que soporta sus operaciones. Es decir, que tiene las máximas garantías de disponibilidad y seguridad. En general es algo más caro que otros proveedores, pero lo vale.

Ahora ha anunciado una oferta irresistible. Una configuración de Linux “diminuta”, que llaman micro, que es gratuita durante un año para que quien quiera pueda desarrollar un proyecto sin preocuparse del coste. El servidor tiene 613 Mb de RAM, hasta 2 “procesadores” virtuales en caso de picos y 10 Gb de almacenamiento.

No es mucho, pero si lo aprovechas bien es más que suficiente para una web normalita. Como podéis ver, algo irresistible para un emprendedor que empieza sin muchos recursos. Puedes crear tu proyecto, lanzarlo y analizar la reacción de los usuarios sin gastar un céntimo.

Una vez acabado el año, puedes pasar a configuraciones superiores, algo que con Amazon es muy sencillo, ya que no necesitas reinstalar todo, simplemente creas un nuevo servidor basándote en lo que tienes.

El único problema respecto a un proveedor de hosting habitual es que tienes que configurar un servidor Linux y asumir tú la administración del sistema: actualizaciones, seguridad, etc. Pero para los que se atrevan, en Alanta voy a publicar una serie de guías explicando paso por paso todo lo que tienes que hacer para tener un servidor web con Drupal o WordPress instalado, optimizado y seguro. Realmente no es difícil, aunque sí puede ser un poco laborioso.

Scrum y emprendizaje


Algunas notas rápidas respecto a la aplicación de Scrum para el proceso de creación de una empresa:

- Me dice Ángel Medinilla (que es quien más sabe de Scrum en España y parte del extranjero) que usar Scrum para el emprendizaje puede ser interesante, aunque tiene cierto reparo a llamarlo Scrum. Es cierto que cuanto más reflexiono sobre la idea, más veo que hay que hacer algunas adaptaciones (¿scrums diarios de una sola persona?). Así que si alguien tiene una propuesta de nombre, se agradecerá que la aporte en un comentario.

- Voy a colaborar con una incubadora/aceleradora en la aplicación de Scrum (o como lo queramos llamar) a la creación de empresas. Será una manera excelente de validar y perfeccionar el modelo.

- Después de analizar muchas, de momento creo que la mejor herramienta para implementar Scrum para el emprendizaje es Google Docs, en concreto las hojas de cálculo. Voy a hacer algunos modelos, que compartiré con vosotros por aquí.