Desencadenado

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Sobre los derechos de autor

En el debate sobre los derechos de autor y el negocio basado en el entretenimiento y la creación artística afortunadamente no todo es Enrique Dans contra la SGAE. Jose Miguel Guardia y Raúl Hernández González, dos tipos sensatos y cuya opinión siempre merece la pena leer, han razonado por qué no se han sumado al manifiesto. Algunos de sus argumentos, y de otros que se han sumado al debate, suenan razonables pero no estoy de acuerdo con ellos. Veamos:

Los autores tienen derecho a decidir lo que quieren hacer con su obra

Ambos argumentan que si un autor decide que su obra no se difunda libremente, tiene derecho a hacerlo. Aunque ambos reconocen que es un error, sostienen que el creador tiene derecho a decidir cómo se usa su obra, y en concreto a decidir cómo se difunde.

Lo cierto es que el autor no debería tener ese derecho. No lo ha tenido hasta bien entrado el siglo XIX, de modo que deberíamos analizar por qué se crearon estos “derechos” en los últimos 150 años. Mi explicación es que se debe a la necesidad de difundir el arte por medios industriales.

Una imprenta, un estudio cinematográfico o una compañía discográfica requieren inversiones muy fuertes. El inversor necesita asegurarse de que si invierte en lanzar al mercado un producto cultural recuperará la inversión y obtendrá beneficios. Pero debido a lo azaroso del gusto popular solo un pequeño porcentaje de lanzamientos se convierte en éxito. Sin un mecanismo de freno a la copia, un competidor espabilado podría esperar a saber qué productos tienen éxito, y después limitarse a reproducirlos, ya sin riesgo de fracasar. Eso desincentiva a los arriesgados y, por tanto, para que la industria cultural pudiera desarrollarse, fue necesario que se articularan mecanismos para evitar que cualquiera pudiera aprovecharse de los éxitos del competidor.

No es casualidad que fuera también en el siglo XIX, con el Romanticismo, cuando se empezó a considerar al artista como “creador” y no como artesano. Hasta ese momento, a nadie se le hubiera ocurrido pensar que Miguel Ángel o Velázquez tuvieran ningún derecho sobre sus creaciones. Las obras eran del papa o el rey que las hubiera encargado y pagado, y podía hacer con ellas lo que quisiera. Encargar que les pusieran taparrabos a los desnudos, por ejemplo. En cuanto a los propios artistas era habitual copiar, modificar y difundir libremente las obras de los autores más valorados. Os recomiendo las memorias de Lorenzo da Ponte, autor de unos cuantos libretos de óperas de Mozart y editor musical, que es muy ilustrativa al respecto.

Pero cuando empieza a desarrollarse una clase media que puede permitirse comprar “arte” en forma de libros, cuadros o entradas a conciertos públicos, el artista se deshace del sistema de mecenazgo y es libre para crear lo que quiera. O lo que sus clientes estén dispuestos a pagar, que no siempre es lo mismo. La mayor valoración del “artista” supone una mayor valoración de las obras que paga el burgués, por lo que todos los implicados tienen interés en mitificar el acto de la creación artística.

Ahora sucede que la tecnología ha derribado las barreras de entrada para la producción cultural. Crear y difundir es prácticamente gratis. Queda la excepción de algunas producciones cinematográficas, pero es cuestión de tiempo que cualquiera tenga en casa un superordenador capaz de hacer efectos especiales mejores que los de El Señor de los Anillos o La Guerra de las Galaxias.

Entonces ¿por qué seguir aplicando un concepto que fue útil durante la era industrial pero que ha dejado de tener sentido en el siglo XXI?

Otro problema respecto a los “derechos del autor”: si no tienes manera práctica de ejercer tu derecho, es que en realidad no es tal derecho. Por mucho que se empeñen el ministerio de cultura, la SGAE y el sursum corda, ningún megaportal de contenidos, ningún cierre de webs, ninguna prohibición del P2P va a impedir que quien quiera acceda gratis al contenido que le apetezca. No hay ni habrá tecnología para impedirlo. Entonces ¿tiene sentido empeñarse en reivindicar este derecho? Como mucho, se trata de uno de esos derechos retóricos, como el “derecho a una vivienda digna”, que quedan bien por escrito pero no tienen ninguna consecuencia práctica.

Los artistas lo saben, y la industria lo sabe. Pero usan el argumento para convertir el “derecho a manejar mi creación” en “derecho a que el gobierno garantice mis ingresos”. Y esto es algo muy distinto

Los artistas tienen derecho a ganar dinero con sus obras

No, nadie tiene derecho a ganar dinero con nada de lo que haga. A lo que todos tenemos derecho es a intentarlo. ¿Que un artista saca un CD y no se vende pero circula por la red? Pues se siente. Si no se vende es porque no hay suficientes personas que crean que poseer ese CD vale el dinero que le pretenden cobrar por él.

El que el disco circule por la red no es el motivo de que no se venda. Sí, ya sé que hace 15 años no había Internet y los CDs se vendían. Pero os aseguro que hace 150 años las partituras se vendían como churros y ahora solo las compran los estudiantes de música. Si la tecnología ha cambiado, no puedes pretender seguir haciendo las cosas como siempre.

Una canción en MP3 es algo muy diferente a un CD. No dificulta la venta del CD porque es gratis, sino sobre todo porque el MP3 es mucho más cómodo y se puede llevar directamente al reproductor que usa ahora la inmensa mayoría de la gente. El éxito de iTunes demuestra que sí hay gente dispuesta a pagar por la música. Puedes intentar venderles a ellos, o puedes dedicarte a otro negocio. Lo que no tiene sentido es que te dediques a quejarte porque el mundo ha cambiado y a ti te iba mejor antes.

Si ya no vendes CDs, puedes intentar seguir haciendo música y ganar dinero de otra manera. Por ejemplo, aunque suene increíble a muchos de los que acuden periódicamente al Ministerio de que la música se muere, hay músicos que tocan en directo ¡y cobran por ello! El mismo que piratea un disco de 15 euros paga alegremente 50 por oír en directo al artista pirateado.
Y si no te apetece dedicarte al directo y no se te ocurre otra forma de ganar dinero con tu arte, cambias de profesión y te dedicas a otra cosa, como hacen los mortales.

Los creadores tienen derecho a decidir qué pueden hacer otros con sus obras

Otra de las prohibiciones que defienden los artistas es que nadie pueda interpretar sus creaciones, ni modificarlas, sin pagarles por ello. Al fin y al cabo, ellos son creadores, y tienen derecho sobre su obra.

Lo he apuntado antes, pero creo que merece la pena pararse un poquito en esto. Cuando digo que la creación artística es un mito romántico, me refiero a que procede del Romanticismo. Esa idea del poeta torturado, del músico sensible que debe expresar lo más profundo de su alma, no existía hace doscientos años. Y es falsa.

Nadie crea en el vacío. Cualquier artista, por muy original que sea, se basa en una tradición de siglos y debe mucho a los que le precedieron. Lo que se llama creación artística no es más que seleccionar, mezclar, cambiar, probar y construir con los materiales disponibles.

Por tanto, ninguno de los que se llaman a sí mismo creadores tiene derecho a prohibir a los demás que usen sus obras.

Pero es que así nadie va a querer crear

Los cantantes llevan cinco años anunciando que la música se muere, y lo mismo se dice desde el cine: “si seguís copiando, nadie hará películas, nadie hará música”. Pero lo cierto es que ahora se hace más música que nunca, se oye más música que nunca, y los músicos ganan más dinero que nunca. Es decir, los músicos que tocan en directo ganan más dinero que nunca. Los que viven de “derechos” por cosas que hicieron hace años, tienen un problema.

Ahora cualquier grupillo de chavales puede grabar su música con calidad, crear una página en MySpace, poner sus canciones en una web, subir vídeos a YouTube y hacerla llegar a una audiencia potencial de cientos de millones de personas. Esos mismo chavales pueden tener una cultura musical mucho mayor, porque pueden bajarse canciones de cualquier artista y copiarle, versionearle o destrozarle. Ya no dependen de pasarse cintas, comprar discos o conformarse con lo que emitan las emisoras de radio. Esto es excelente para los músicos de verdad.

Y lo mismo vale para cualquier otra obra. Cuando una cámara de alta definición vale doscientos euros y subir tu obra a YouTube o Vimeo es gratis, resulta que cualquiera puede hacer una serie de televisión o una película. Y los cineastas imberbes aprenden bajándose películas a cientos, no pasando las tardes en cines de sesión continua. Y lo mismo pasa con los escritores y la información de cualquier tipo. Para el que tenga inquietudes artísticas, quien tenga ideas para expresar, o simplemente quiera ganarse la vida tocando o rodando, nunca ha habido un momento mejor que hoy.

Es cierto que antes solo unos pocos llegaban a grabar o a rodar, pero la probabilidad de hacerse muy rico superada esa barrera era muy alta. Es posible que ahora haya una plétora de artistas, o más bien artesanos, que vivan dignamente de su trabajo pero menos millonarios. Y eso solo es malo para los que están perdiendo el poder, que son los que van a pedir al gobierno leyes contra todos los demás. A los artistas auténticos y al público que tiene muchas más opciones nos parece estupendo. Y no son solo los artistas noveles los que sacan partido de Internet: pregunten a Trent Reznor o a Radiohead.

Todo esto está muy bien, pero a ver qué harías tú en su lugar

Lo que yo hago es ofrecer lo que escribo gratis. No solo gratis, sino que doy permiso para distribuirlo y modificarlo como cada uno quiera (solo pido que se me cite como autor). Incluso quien crea que puede ganar dinero vendiendo cualquier cosa que yo haya escrito y encuentre en este blog, tiene permiso para hacerlo.

Y no se trata de que esto sea un proyecto amateur, y otra gente tenga que vivir de sus derechos de autor. Yo espero ganar dinero con lo que escribo: en breve voy a publicar un libro, basado en gran medida en cosas publicadas aquí. Sé que habrá quien lo copie o lo preste, y me parece bien, porque espero que a otra gente le aporte el suficiente valor como para querer pagar por él.

En resumen: no es solo que sea estúpido meter la cabeza bajo la arena y pretender que Internet nunca ha existido y que tu negocio sigue igual que el siglo pasado. Es que una vez que publicas una obra digitalizable, ni siquiera tienes derecho a impedirme hacer lo que quiera con ella.

También te interesará leer esto:

  1. En defensa de los derechos fundamentales en internet
  2. Los diez mitos sobre negocios de los geeks
  3. Sobre los donativos a Mobuzz

  • coco

    Para indignado: Tranquilo, si alguién se baja tu libro, y es suficientemente bueno, lo comprará, y comprará el siguiente que hagas, a lo mejor el problema es que no es lo suficientemente bueno, y con una buena portada y una buena publicidad hecha por los amigos de turno quieres vivir, pues no, si eres escritor, a escribir, y bien, muy poca gente se hace rico de vender mierda, si esa es tu pretensión, mal vas.

  • http://www.malviviendo.com Malviviendo

    #43 waldo
    Por ponerte un ejemplo de algo ya acabado:
    El viaje de Peter McDowell es un encargo de Canal Sur Televisón y que hoy se puede ver líbremente en Youtube: http://malviviendo.com/el-viaje-de-peter-mcdowell/

  • http://www.malviviendo.com Malviviendo

    Nosotros es que aun estamos empezando, pero por ejemplo los chicos de Cálico Electrónico viven de sus videos. Ya sea con publicidad o con venta de Merchandising y les va muy bien.

  • Javier

    Varias apreciaciones:

    - La propiedad intelectual no existe. No hay propiedad reconocida alguna sobre las ideas ni cualquier otra creación intelectual. El origen del término Propiedad Intelectual es un burdo (pero efectivo) intento de equiparar la propiedad de bienes materiales con la propiedad de las ideas, cuando son de naturaleza radicalmente diferentes: una propiedad real sólo puede ser poseída por una perona o grupo de personas. Cuando alguien la posee, los demás no. Las ideas y cualquier otra creación intelectual puede ser poseída (si se puede aplicar ese término) por tantas personas como se quiera sin exclusividad alguna y nadie perde su “posesión” porque la tenga otro también.

    - Hay que separar los derechos de autor y los derechos de explotación. Los derechos humanos reconocen los derechos de autor, que básicamente se basan en el reconocimiento del creador de una obra. Los derechos de explotación, que muchas veces no pertenecen al autor (ni a sus descendientes), que son los que hacen referencia la explotación exclusiva de una obra (copyright) no son derechos humanos de ningún tipo.

    Me parece estupendo que los creadores defiendan lo suyo como quieran, pero por favor, que lo hagan con argumentos reales, y no ficciones demagógicas, porque es les desacredita en su lucha por un digno sustento.

  • totalmente de acuerdo

    mas razon que un santo, ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CONTIGO, y no soy ningún hoigan, pero es que no puedo decirlo mas alto, así que en mayúsculas.

    Lo único que yo habría hablado también de la INFORMACIÓN (de los bits, de los unos y ceros…) porque realmente nadie piensa en un cuadro o una escultura (objetos físicos) sino en el contenido del libro/cd y no en el mismo papel o plástico, es decir de INFORMACIÓN.

    Y cuando hablo con mis amigos de todo esto (expresando tus mismas ideas) terminan atacándome con el derecho al reconocimiento, donde, al igual que tú, les digo “si no tienes manera práctica de ejercer tu derecho, es que en realidad no es tal derecho”, como si eso fuera absoluto como si un autor no pudiera engañarnos con la autoría…

    en fin, por fin leo alguien sensato que no piensa como el resto de los borregos.

  • waldo

    #51

    Entonces Malviviendo sólo os ha servido como promoción, y en cuanto habéis querido cobrar por el trabajo habéis tenido que recurrir a empresas que funcionan según el modelo tradicional (ya sé de los problemas que tuvisteis con eso, pero no tiene nada que ver). Obviamente eso ya es mucho, y sin Internet nunca hubiérais conseguido dar el salto a la televisión, pero vosotros mismos sois el ejemplo de que, de momento, el modelo de negocio tradicional es el único rentable.

    Lo que quiero decir es que de momento Internet sirve como trampolín para conseguir promoción, pero aún no es una alternativa real que permita construir una industria rentable.

  • http://cero23.com Luis

    Vaya pedazo de paja para justificar que no quieres pagar derechos. Lo que no me parece mal; lo que me aburre es la paja.

  • waldo

    Perdón, no había leído el segundo comentario. No sé si los chicos de Cálico Electrónico viven únicamente de eso o no, pero no creo que sean un buen ejemplo. ¿Cuál es el presupuesto de un capítulo de Cálico Electrónico? ¿Cuánto tiempo cuesta crear un capítulo? ¿Cuántas personas trabajan en él? Cálico Electrónico es una serie flash, lo que significa que no hay que pagar a actores (un actor puede hacer más de una voz), cámaras, técnicos de sonido, vestuario, peluquería, etc. y encima con un coste de material técnico mucho menor a cualquier otra producción. No se puede comparar.

    El merchandising está muy bien, y puede dar dinero, pero no tanto como para pagar todo eso. Y la publicidad en Internet no da casi dinero, así de simple.

  • feanorknd

    BRAVO! Muy bien planteado.. llevo mucho tiempo pensando de una manera muy parecida, y te has expresado muy bien, punto por punto. Completamente de acuerdo en la gran mayoría de tus argumentos. Pasa de los comentarios de quienes has tocado la fibra sensible, que se nota bastante que solo gustan de liar y complicar lo fácil… para ellos quizá sea mejor que el mundo quede estancado en el siglo XX, pero lo cierto es que ya vamos por el XXI, y adelante.
    De nuevo, bravo.

  • http://www.malviviendo.com Malviviendo

    #57 Waldo
    Los videos cortos siempre son más fáciles de amortizar que los largos por el sencillo motivo que si pones publicidad antes de un video y en vez de ver un capítulo de 40 minutos se ven 8 de 5 minutos… el usuario ve 8 veces más anuncios (sin contar que lo corto se produce más rápido).

    Por hacer un cálculo, actualmente Prusland está pagando 12€ por cada 1000 reproducciones. Un sueldo de mileurista es posible de conseguir con 84.000 reproducciones en un mes… lo cual no es tanto, es cuestión de currárselo.

    Malviviendo es más complicado, somos más gente y los capítulos son largos. Eso no quiere decir que no vayamos a conseguirlo, pero vamos a tardar más tiempo. Lo único que hace falta es echarle huevos, ganas y tiempo.

  • http://supernova6k0.wordpress.com Nova6K0

    Muy buen artículo.

    Sobre todo decir que la propiedad intelectual nunca se podrá igualar a la propiedad física.

    Aclarando, he leído comentarios de los que dicen ser artistas, que las propiedades físicas que heredamos de nuestros padres, son para toda la vida y que sus derechos de explotación se limitan a 70 años de su muerte y les parece poco.

    Eso sí olvidan un pequeño detalle. Las propiedades físicas que heredamos, FUERON GANADAS EN VIDA DE NUESTROS ANTECESORES. Por lo tanto no es lo mismo ni por asomos. A mí me parece perfecto que un autor cree una obra y lo que gane EN VIDA se lo de a sus descendientes. Lo que me parece una tomadura de pelo, es que pretendan dar el dinero generado, después de muerto, cosa ilógica a todas luces. Ya que ese dinero se gana después de la muerte del autor y no en vida del mismo.

    Y esto es sólo un despropósito de lo que mal se llama propiedad intelectual.

    Y eso sin olvidar que:

    Propiedad Intelectual != Cultura

    Salu2

  • Pingback: Sobre los derechos de autor (meneame) | BlogUniverso

  • Raul G

    Hola,
    En este debate me parece que pesa enormemente una gran falta de sinceridad por parte de todos, creo que todos mentimos acerca de lo que realmente pensamos.
    ¿Qué es más barato que gratis? La bajada de precios no puede competir con el gratis total. Es fácil cebarse con los Alejandros Sanzs , la SGAE, que apesta, y demás gentuza, cómo no, pero no todos están en su lugar, ni tampoco es todo música, no es verdad que todos tengan al alcance una “performance” que los compense.
    Alguna persona muy poco alfabetizada, por lo que he visto aquí, ha dicho algo como que si los autores tienen que desaparecer, que desaparezcan, que se dediquen a otra cosa. Que sepas que sin autores nos faltaría buena parte de la música popular de los últimos cien años. No habría guionistas, y un largo etc. Sin autores no habría Los Soprano, The Wire, no habría canciones de Frank Sinatra, que no eran de Frank Sinatra.
    Otra cosa: es verdad que el vigente sistema de protección de derechos de autor nace a raíz de la producción y distribución industrial, y eso no fue nada malo. Implicaba que si era posible escuchar a tu bluesman favorito en tu casa y no tenías que esperar la oportunidad de que pasara por tu pueblo (perdón, no todos vivimos en capitales con bonitas salas de conciertos), esa difusión se reflejara en una explotación económica para hacer posible esa difusión y el crecimiento de una industria cultural. Es verdad que nadie protegió a Cervantes, y después de escribir el mayor éxito de las letras españolas murió en la miseria. Que se joda, claro. La propiedad intelectual es una falacia, ha dicho otro por aquí. Pues eso.
    Ahora es mucho más barato distribuir, pero producir sigue siendo muy caro. Cuesta mucho hacer las cosas realmente bien, y Lost o 24 no se hacen con cámaras caseras ni aficionados, tampoco Led Zeppelin se podría producir por la cara, lo siento. Una cosa es admitir que 20 euros es un insulto, otra afirmar que todo debe ser gratis, es un insulto a la inteligencia
    También se miente desde el lado de la industria. Y mucho. ¿Por qué no un rapidshare de contenidos culturales, legal, tarifa plana? El que consiga más descargas, más dinero. Yo quiero pagar por el último directo de Gov’Mule, pero ni en Spotify, no disponible. Así que me lo tengo que bajar, porque 20 euros por un CD me dejan sin palabras.
    También quiero bajarme Lost, legal, con buena calidad, estoy dispuesto a pagar un precio razonable por ello para que haya más Losts en el futuro, más Sopranos, y menos basura de Globomedia, que depende de la publicidad de Mistol y no de la suscripción directa. Pero no lo encuentro, no lo encuentro. Cajas de DVD carísimas, eso sí. Y eso sí que no.
    Si la industria quiere combatir esto, debe empezar por estar a la altura. Lo mejor de los portales de descargas alegales no es que sean gratis. En realidad, cuando el precio es justo, lo mejor es que en estos portales está todo disponible a un tiempo, tengo lo que busco, en el acto. La industria no tiene nada ni remotamente parecido. Pero si Pink Floyd no está en Spotify…
    No puedo esperar que mi escritor húngaro favorito se hinche a dar conferencias para poder vivir y centrarse en la escritura. Y no quiero que haga otra cosa para vivir. Es bueno escribiendo, no me interesa que sea mediocre vendiendo seguros. Así que prefiero pagarle, un precio justo, para que siga escribiendo esos libros que me gustan tanto. Pero lo quiero disponible, y lo quiero ya. El e-book se echa encima y el mundo editorial sigue siendo un reino de taifas que no vuelca su oferta digitalmente. Cuando quieran darse cuenta, estará en rapidshare, y entonces vendrán los lloros, y las histerias de los partidarios y los enemigos de la industria, amigos de todo gratis, aunque sea con calidad despreciable.
    Una última cosa: sobre la música. El mp3 está muy bien y es muy portátil, pero si realmente te gusta la música, tiene un sonido repugnante, hueco. Es como la carne de pollo. No está mal, pero no sabe a casi nada. ¿Tan poco nos gusta la música? ¿Qué estamos haciendo? La SGAE se comporta como un matón vulgar y muchos de sus socios deberían de sentir vergüenza cuando acosa a teatros de barrio, pero los usuarios estamos demostrando muy poco amor por las cosas que hacen la vida un poco más agradable, o más lúcida. Mentimos, cada vez que hacemos como que no sabemos lo que sabemos: que hacer bien las cosas, la mayoría de las veces, cuesta dinero. Y nos mienten, cada vez que pretenden que no sabemos lo que sabemos: que no debería de costar tanto y que los derechos se amortizan con el tiempo.

  • Pingback: Tras el manifiesto « Luis Molina

  • Borja Prieto

    Mercedes, la SACD se fundó en 1829. Beaumarchais fundó la SDA en 1777, como unión de escritores para defenderse de las abusivas condiciones de la Comédie Française. En cualquier caso, el que algún adelantado, en un país concreto, empezara a hablar de derechos de autor a finales del XVIII, no quita para que el concepto no llegara a ser general hasta el siglo XIX.

  • Bastiat

    Si yo sé que dedicando y sacrificando 10 años (por ejemplo) de mi esfuerzo y duro trabajo a inventar-descubrir-desarrollar unas bellas partituras de música, o una nueva placa fotovoltaica mucho más eficiente y barata,
    pero tb sé que nadio me va a recompensar mi sacrificio mediante pago de precio alguno,
    es muy probable que no me moleste en llevar a cabo ese adelanto para las ciencias o el arte.
    De ahí la necesaria defensa de la propiedad, y en particular de la llamada “intelectual” (que no es sino una manifestación de la primera); y de su falta de defensa es donde radica que España sea un páramo intelectual en cuanto a patentes-cultura.
    “No es la caridad del panadero la que te hace tener pan todas las mañanas”. Bastiat.

  • Luis

    Como ya puse en el blog de Raul, y como se ha citado (bastante por encima) aquí, todo esto de los derechos de autor me parece ilusorio. Porque a ver si nos entendemos: cuatro discográficas (Universal, Sony, Warner y EMI) dominan tres cuartas partes del mercado mundial. Esas compañías tienen fuertes intereses en medios de comunicación audiovisuales (o simplemente, los poseen). Algo parecido ocurre en el cine, en el que un pequeño número de compañías son los que controlan una fracción muy importante del mercado. Es interesante considerar que todas esas compañías no compiten entre sí, sino que tienen relaciones financieras muy estrechas entre ellas. Pues al fin y al cabo, la competencia no les beneficia, sino que es mucho más provechoso repartirse el mercado. Por ejemplo, en esta discusión se mencionaba como los CDs en España eran 150% más caros que en USA.

    Lo más divertido es que dicha industria tiene una relación muy estrecha con la “clase política”. Especialmente en Estados Unidos, donde financia campañas electorales y crea “grupos de presión”. Por ejemplo, podemos revisar con cuanto dinero han contribuido a la campaña del actual presidente norteamericano. Luego Estados Unidos presiona a terceros países para mantener los “derechos de autor”. En Europa uno de los más gallardos defensores de dichos derechos está casado con una “artista”. Etcétera.

    Esas compañías, además, son las que imponen contratos draconianos a los autores (los aceptas, o no existes), y son las principales beneficiarias de los “derechos de autor”, de los que los artistas (creadores o actores) reciben sólo una fracción. Directamente o mediante asalariados (atados por contratos durísimos) dominan la SGAE. Etcétera.

    Y ya que se ha mencionado, se podría comparar con el actual mercado editorial que, aunque hay varios grupos muy potentes, es mucho más abierto. Yo no soy especialmente aficionado a la música, pero sí un lector compulsivo. Y por cada obra que he descargado h adquirido cien. Y las descargadas eran casi siempre obras descatalogadas. Precisamente lo que sí he descargado son obras escritas uy distribuidas altruistamente, y lo que les he reclamado a esos autores es que publiquen (en papel o en formato electrónico) sus obras, para reconocerles su trabajo. Pero una cosa es retribuir a tal escritos por su esfuerzo, otra que Disney pueda empapuzar de publicidad a niños pequeños y luego pretenda extorsionarnos.

    En resumen: derechos de autor sí, pero en un mercado justo, no en un monopolio.

  • El inconmensurable, y libre de derechos de autor, ego de E. Dans

    #55
    “Si no tienes manera práctica de ejercer tu derecho, es que en realidad no es tal derecho”.

    Cojonudo. Sí señor. El peazo mente iluminada que ha dicho esto sí que tiene las cosas claras. El que viva bajo una dictadura, que se joda. Y si quiere derechos y libertades que se las baje del eMule.

    ¡VIVA EL YOMISMO Y QUE A LOS DEMÁS LES DEN!

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  • Marcos de la Rosa

    La propiedad intelectual (derechos económicos del autor) y las patentes son derechos económicos que de no protegerse desaparece la creación o la investigación.

    Si se retiran esos derechos, no desaparecen la creación y la investigación. Desaparecen la inversión en creación y la inversión en investigación. Así, éstas serían de mínima calidad, improvisadas, espontáneas y en tiempo real. Digamos que, lo que surja. Lo cual, por ejemplo para lo farmacéutico, sería un escenario radicalmente diferente en cuanto a productos desarrollados actualmente.

    En películas y música el escenario sería también radicalmente diferente, similar a como lo ha descrito un comentarista al principio, y ni siquiera tanta actividad amateur.

    La responsabilidad limitada de las SL y SA también son derechos económicos artificiales, que permitieron en su momento aunar el dinero de varias personas, sin responsabilizarse infinitamente de qué pasaría por ahí, que individualmente no alcanzaban, para fletar un barco e ir a las indias a comerciar. A día de hoy es la base de la economía, macro-empresas, multinacionales, etc. Sin esta figura, y con responsabilidad ilimitada para un inversor, la economía no sería ni una sombra de lo que es. Por tanto, los inversores deben ser ‘responsables’, sí, pero los demás no debemos ser tontos, y aquí se trata de construir una civilización y el máximo bienestar global (no en plan comunismos, claro; ya se entiende supongo).

    Con la propiedad intelectual es igual. Sin ella la sociedad está peor y disfruta de menos servicios, menos creación, menos riqueza y menos calidad de vida.
    Amén, de que es un derecho bastante natural, ya que hasta los niños de 6 años le dicen al compañero “no me copies”.

    Otra cosa es que el iluminado que hemos investido de presi en este país al norte de África y al Este de Portugal utilice la propiedad intelectual para arrasar olímpicamente con otros derechos, y le dé privilegios a la Ministra de Cultura para cerrar internet a dedo, a base de órdenes ministeriales.

    Son derechos beneficiosos que deben existir y así nos interesa a todos, pero no deben existir a cualquier precio, ni justifican cualquier medida para defenderlos. El equilibrado punto correcto corresponde dirimirlo con inteligencia a los expertos jurídicos y economistas (no a ZP). Por lo demás, y para todo lo demás en general, soy partidario del mínimo intervencionismo y máxima libertad de los individuos

  • http://blogs.clarin.com/jaker2ilustrado/posts jaker2

    Productor de programas de radio? , pero si es muy fácil “copiar y pegar” aproveche que es Gratis..
    Escrito por: jaker2ilustrado el 16 Dic 2009 – URL Permanente

    Usted se pregunta y el pobre tipo que tiene un sitio web y quemo sus neuronas para colocar lo mejor de su trabajo ? A…que se joda , porque ni las gracias recibe , peor aun , ni siquiera por gentileza le nombran el sitio .
    Traducido “ rapiñarse todo “ y cobrar por el trabajo “Robado”
    Y no estoy hablando de radios FM barriales o comunitarias , menciono a emisoras muy famosas de primera linea donde productorcitos / as cobran muy buena moneda por hacer “ NADA” , prenden la compu y arman el programa gracias a papa google o tio yahoo. basta escucharlos para darse cuenta de lo que digo .
    Una falta de respeto al pobre tipo que paga su sitio , corre con los gastos de conexión y deposita su contenido en la web , eso sin contar que debe actualizarlo cada día , luchar por llegar al lector y competir con una red , que de solidaria no tiene nada .
    Mientras tanto , muchos ojitos picarones con el titulo de productor , conductor etc , le toma prestado el contenido y realiza su mejor programa y si es exitoso la publicidad y la misma radio le deja a fin de mes un dinerillo bastante abultado .
    Seré aun mas cruel , en este mismo ( Bogs Clarín) muchos programas de radio son realizados , copiando las editoriales de gente que forma esta comunidad , y ni se enteran , al menos que de casualidad un día escuchando la radio , griten con indignación “Oigan eso lo escribí yo”
    Hace rato que deseaba colocar esta editorial a sabiendas que amigos míos me putearian en 3D.
    Pero no solo siento bronca e indignación , ni siquiera hay ley que proteja al “dueño” de un sitio web , y no me vengan con derechos de autoría y toda esa pavada vernácula , los productores de radio te “afanan” y si lo hacen , anda a cantarle a …
    Te la dedico a vos , que te rompes el geo dejando lo mejor de tu intelecto para nada .mientras otros lucran con tu trabajo .
    Chau jaker2

  • juan zener

    Si señor,que no le paguen a los autores nada,pero ya puestos,y que hace dos siglos existia la esclavitud,no entiendo porque la gente ahora quiere cobrar por su trabajo,mejor que no le paguen a nadie por trabajar,porque si nos fijamos en la historia en mundo no se detuvo porque los trabajadores no tuviesen derechos.Mas puedo decirte que podiamos devolver a las mujeres a su status practicamente de esclavas del hombre de hace un par de siglos,porque si no tenian derechos antes,¿porque deberian de tenerlos ahora.Robar es robar,y que lo podamos hacer sin que nos pillen no significa que no lo estemos haciendo.