Desencadenado

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Equivocarse en el precio

No vi el programa “El Aprendiz” que se estrenó la semana pasada, pero por lo que me han comentado el primer candidato descartado lo fue por haberse equivocado al poner un precio. Tanto se equivocó que estableció el precio de venta por debajo del coste.

Este error puede parecer absurdo, aunque yo lo he visto en empresas reales. Cierto que vendían servicios y productos más complejos que unas aceitunas y con márgenes muy estrechos, pero establecer mal un precio es más frecuente de lo que uno puede pensar. Una vez me contaron el caso de una señora mayor, viuda, que puso una papelería y asignaba los precios a los artículos con el único criterio de “lo que le parecía a ella que debían costar las cosas”. Así que algunos artículos los ponía a la venta con un margen del 300% y otros muy por debajo de su coste. Cerró al poco tiempo, claro.

Poner el precio sin tener en cuenta el coste es un error grave, pero también es peligroso hacerlo teniendo en cuenta sólo el coste. El precio es uno de los elementos de marketing más importantes. Y es que el precio es clave a la hora de convencer a un cliente potencial, entre otras cosas, porque es uno de los pocos elementos objetivos que tenemos para comparar con la competencia.

Cualquiera de nosotros compra decenas de cosas al cabo del mes, y no puede ser experto en todas. Más bien sucede al contrario: casi todas las decisiones de compra las tomamos con información parcial. Primero, porque no tenemos tiempo para analizar todos y cada uno de los ingredientes de un producto, todas las características de un servicio y compararlo con absolutamente todas las alternativas. Después, porque nos falta formación para entender la diferencia entre las características técnicas de dos productos. ¿Este tejido es mejor que este otro? ¿Una web hecha con Flash es mejor que una que cumpla con XHTML estricto?

De modo que nos basamos en impresiones subjetivas: el envoltorio, el comercio, el vendedor, los anuncios que hemos visto… Pero además de esas sensaciones y percepciones irracionales, agradecemos alguna información que satisfaga al lado izquierdo de nuestro cerebro. Y para esto el precio es una información excelente. El problema es interpretarlo correctamente.

Por ejemplo, tendemos a pensar que un precio barato es sinónimo de mala calidad, y un precio alto de lo contrario. De modo que, al contrario de lo que creen muchos emprendedores, a veces la estrategia correcta no es empezar con un precio muy bajo para conseguir robar clientes a la competencia. El cliente suma el desconocimiento de nuestra marca con un precio barato y le da como resultado desconfianza. Por el contrario, un precio alto, si conseguimos asociarle una idea de exclusividad o personalización (y a esto sí puede aspirar una empresa pequeña), es percibido como señal de calidad.

Por todas estas razones, es importante pensar en el precio desde el mismo momento en que empezamos a diseñar un producto o servicio, y utilizarlo como un instrumento más para ganar clientes.

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  • Jawi

    Excelente artículo!!!!!!!
    El precio es una de las variables del máketing, también llamadas 4 P’s: Producto, Precio, Promoción y Lugar (Place en inglés).

  • http://www.dietistabarcelona.com Javier

    Se supone que hay dos formas de aproximarse a un mercado:
    - El descremado en el que empezamos con precios altos dirigidos a un segmento más exclusivo y luego vamos abarcando más mercado según va a apareciendo la competencia y nos obliga a bajar de precios.
    - Ó empezar con precios competitivios y posteriormente cuando somos conocidos en el mercado vamos subiendo precio.

    Ninguna es buena ó mala en sí misma. Es una decisión estratégica que hay que tomar.

    Felicidades por tu blog y por el artículo!

  • Pingback: Interesantia – 9/10/09 – El emprendedor curioso

  • http://www.natua.es Alvaro [natua.es]

    Es cierto que la fijación de precios es una de las cosas más complejas y normalmente malentendidas por los profanos en economía. Creo que tu post mezcla 2 conceptos, justamente los que llevan a error a los novatos: coste y precio.

    Para una mayoría el precio de las cosas se fija aplicando un margen sobre el coste. De hecho este sería uno de los motivos de la crisis inmobiliaria, la gente espera recuperar su inversión y ganar un margen sobre la misma. Y el problema es que en determinados momentos el precio de un inmueble, si no existe comprador para el mismo, es simplemente cero.

    Los precios en realidad los fija el mercado, de nada sirve que tú pongas un precio X o Y a tu producto/servicio si nadie está dispuesto a pagarlo. Y lo que es más, ese precio puede estar perfectamente por debajo de tus costes, con lo que simplemente tu proyecto puede no ser rentable desde un principio.

    Quiero decir, que en última instancia el precio es independiente del coste. El problema es cuando la demanda de tu producto implica un precio que ni siquiera cubre tus costes.

    Obviamente la estrategia ideal es fijar el precio más alto que el mercado esté dispuesto a pagar, obteniendo de este modo el mayor margen posible. Es el descremado del que habla Javier.

    Pero claro, ¿cuánto venderemos a precio X?, ¿y cuánto a precio Y? (el problema de la elasticidad)… es difícil de predecir.

    Para proyectos en Internet, como es nuestro caso, suele ocurrir que hecha la inversión inicial (el desarrollo) el coste marginal (por venta adicional) disminuye y en realidad los costes dependerán mucho de tu estrategia de marketing y ventas:

    a) pones comerciales en la calle y vendes el servicio puerta a puerta. Esto implica unos costes adicionales que tienen que compensarse con el precio que cobres.

    b) dado que el coste marginal no es relevante, abres en modalidad gratuita para poder captar el máximo de base instalada… y en el futuro lanzar una versión premium o bien financiarte con publicidad, venta cruzada, etc…

    ¿Cuál de las dos estrategias es mejor?… en nuestro caso suponemos que la segunda. Puesto que la base instalada es también mayor valor para nuestro proyecto. Lo que no gasto en marketing y ventas lo estoy gastando “regalando” el servicio.

    ¿Es gratis un precio equivocado?. Yo creo que no.

    En otros casos es posible que puedas seguir la estrategia contraria, poner un precio alto desde el principio, porque simplemente (aunque te encantaría) no necesitas esa base instalada para que el proyecto funcione. Entonces, sobre todo en el caso de la tecnología, preparate para el puerta a puerta de la opción a).