Acabo de prestar otros 25 dólares a un emprededor del tercer mundo. A una emprendedora, para ser precisos, la chica de la foto que es de Samoa, hace ropa para niños y necesita un pequeño préstamo para comprar más telas.
Con esto ya llevo 225 dólares, en un total de 9 préstamos. En realidad, solo puse 100 en su momento, pero como Kiva no va de donar, sino de prestar, según un emprendedor te va devolviendo dinero y lo vuelves a tener en tu cuenta puedes prestárselo a otros. O recuperarlo, si es que por cualquier motivo lo necesitas.
De entre los nueve emprendedores solo hay uno que de momento se ha retrasado en un par de pagos. El resto ha sido puntual como un reloj.
En conjunto, el equipo Desencadenado ya ha prestado 2.900 dólares. Somos 25, y hemos hecho entre todos 93 préstamos.
¿Por qué no te unes y ayudas, de verdad, a alguien a salir de la pobreza creando bienestar para él, para su familia y para su comunidad? 25 dólares, el mínimo para prestar, no son nada para ti, y los recuperas al cabo de un tiempo con el mejor interés: saber que estás contribuyendo a hacer un mundo mejor.




