Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

La cueva de los dragones

La BBC emite un programa que seguro que os resultará curioso. Se llama “La cueva de los dragones”, y podéis ver la información sobre el programa aquí:

http://www.bbc.co.uk/dragonsden/

Se trata de una especie de “Operación Triunfo” para emprendedores, en la que cinco millonarios (los “dragones”) analizan las propuestas de emprendedores para decidir si inverten o no en sus empresas. El programa refleja las presentaciones de los emprendedores, las discusiones entre los inversores, las negociaciones entre unos y otros para ver cuánto invierten y a cambio de qué… Es decir, te convierte en “la mosca en la pared” en uno de esos procesos de inversión de los que todos oímos hablar pero en los que pocos tienen ocasión de participar.

¿Creéis que un programa así sería una buena manera de despertar el gusanillo del emprendimiento en personas que no se lo han planteado nunca? ¿Tendría éxito en España? ¿Sería útil para que los emprendedores aprendieran “en cabeza ajena” cómo enfrentarse a unos inversores potenciales?

Emprender por obligación

¿Es recomendable emprender cuando te has quedado sin trabajo? Javier Martín escribió ayer un post en el que sostiene que no:

Emprender es como coger un tren, es un símil en el que se me viene a la cabeza la imagen de una película del oeste donde un vaquero corre para subirse a un tren y así salvarse de la persecución de sus enemigos. El tren es una oportunidad de negocio que vemos pasar, que se cruza en nuestro camino y muchas veces no es fácil dar el salto para subirse a uno de los vagones. Emprender no es una obligación, cuando te despiden de tu empresa no te dan un billete para el tren, las oportunidades hay que encontrarlas y la idea de negocio ha de estar clara porque “el paro” o subsidio de desempleo se acaba y nadie puede vivir del aire. Te has quedado en el paro y estás pensando en emprender? no lo hagas por obligación, busca una oportunidad de negocio y si no la encuentras vuelve a buscar trabajo.

Lo cierto es que mucha gente emprende por necesidad. En 2007, antes de la crisis, ya había un 15% de emprendedores que lo eran por necesidad, y en 2005 el porcentaje entre las mujeres era del 19%.

Mi opinión es que probablemente no haya una causa, sino una conjunción de circunstancias para emprender. Tienes que estar atento a las oportunidades: si ni siquiera vas a la estación, difícilmente verás un tren que puedas coger (por seguir el símil de Javier). Tienes que tener unas circuntancias personales en las que cambiar tu situación laboral actual sea algo deseable. Tienes que tener una situación económica en la que el beneficio que vas a obtener emprendiendo compense el riesgo de que salga mal.

Por eso tres perfiles de emprededores muy frecuentes son los jóvenes sin cargas familiares, los cincuentones con experiencia pero pocas posibilidades de conseguir otro empleo fijo, y las mujeres cuyos ingresos no son esenciales para mantener a la familia.

Así que cuando alguien dice “emprendí porque ví una oportunidad de negocio clara”, no está contando todo. Igual que no lo hace quien dice “emprendí porque me quedé en paro”. El que ve una oportunidad de negocio lo hace porque lee cosas, habla con gente, husmea por ahí… si estás tranquilo en un trabajo que te satisface y por el que te pagan una millonada, no reconoces una oportunidad de negocio ni aunque te dé una patada en el culo. Si te quedas en paro pero tienes claro que encontrarás trabajo pronto y no tienes problemas para mantener el nivel de vida durante un tiempo, lo mismo. Pero si tienes un trabajo asqueroso, o no tienes muchas probabilidades de que te contraten, empiezas a pensar que eso de establecerte por tu cuenta a lo mejor no está tan mal.

Dicho de otro modo: las oportunidades son como las parejas potenciales en una noche de juerga. Se hacen más atractivas cuanto más desesperado estás por pillar una.

Resultados de la encuesta sobre el marketing en tiempos de crisis

Cambio por fin la pregunta de la encuesta, que pasa a ser ésta: ¿Qué es lo mejor que pueden hacer las administraciones públicas para ayudar a los emprendedores?

Y comento los resultados de la actual. Recordad que la pregunta era “¿Qué debe hacer una empresa con el marketing cuando hay crisis?”.

Tal vez sea por el espíritu emprendedor de los lectores, pero lo cierto es que un 89% opta por gastar lo mismo o incluso más. Nada menos que un 13% apoya la opción de gastar más para ganar más cuota de mercado. Pero eso contrasta con lo que hacen las empresas. El gasto en publicidad ha descendido, y mucho. Lo que demuestra la diferencia entre la teoría y la práctica. En teoría hay que invertir en marketing, pero en la práctica tienes que pagar las nóminas y cada vez tienes menos ingresos, así que recortas de todas partes.

Y a aguantar un mes más, a ver si el siguiente es mejor.

Retorno al pasado

El otro día, volviendo de las vacaciones, tuve una experiencia sobrenatural. Mi yo actual se desplazó 35 años atrás y se encontró con mi yo de esa época. Os transcribo la conversación que tuve con mi yo de 1974:

2009: Veo que vuelves de vacaciones, ¿verdad?

1974: Sí, de Bilbao a Sevilla, en coche. En un 124 como el de la foto, para ser exactos. Mis tres hermanas, mis padres y yo.

2009: En verano, y sin aire acondicionado.

1974: ¿Aire acondicionado? ¿Qué es eso?

2009: Hace que dentro del coche haya fresquito, en lugar de ese calor que estás pasando.

1974: Estaría bien, sobre todo cuando pasamos por Écija. Lo que hacemos es poner unas toallas tapando las ventanillas, para que no dé tanto el sol. Y a veces hacemos el viaje de noche, para evitar el calor.

2009: Vais por una carretera de doble sentido ¿es todo el viaje así?

1974: No, en Madrid acaban de inaugurar una autopista, la M30, y ya no tienes que cruzar toda la ciudad. El resto, sí se va por una carretera normal, adelantando camiones. Pero siempre te ayudan, te hacen señas de cuándo puedes adelantar sin peligro.

2009: Y así casi mil kilómetros… debe ser aburrido ¿no?

1974: Bueno, jugamos a veo-veo, a ver quién es el primero en ver un coche amarillo, a buscar matrículas capicúa, cantamos canciones, a veces, cuando se oye, mi padre pone la radio para oír las noticias o carrusel deportivo, a ver qué ha hecho el atleti. ¡Ah, y ahora mi padre le ha puesto al coche un aparato que le puedes meter unos cartuchos con música! Ha comprado tres o cuatro cartuchos, y los podemos oír cuando queremos. ¿Podéis oír música en el futuro?

2009: Sí, tenemos unos discos en los que caben más de 100 canciones, y es muy fácil conseguir cualquier canción que quieras. Además mis hijos tienen unos aparatos más pequeños que transistores en los que caben miles de canciones, y tienen unos auriculares con los que cada uno puede oír la música que quiera sin molestar a los demás. ¡Ah!, y también podemos ver películas.

1974: ¿Películas? ¿Algo así como el Cine-Exin? ¿pero dónde se proyecta? ¿y dónde lo enchufas?

2009: Tenemos un pantalla de televisión que se descuelga del techo, es plana como un marco de fotos, y pasa como con la música, puedes conseguir cualquier película que quieras ver.

1974: Estaría bien ver películas… ahora, cuando nos aburrimos mucho, nos dedicamos a pelearnos para ver quién se pone en la ventanilla.

2009: ¿Os cambiáis de asiento sin parar el coche? ¿Os desabrocháis el cinturón así sin más? ¿Y tus hermanas pequeñas no va en una silla especial?

1974: ¿Cinturón? ¡Ah, eso que mis padres se ponen a veces! ¡Pero si los coches no tienen cinturones en los asientos de atrás! Y ninguna de mis hermanas va en silla especial. Vamos todos revueltos, a veces uno se duerme y los demás, si estamos de buenas, le dejamos que se tumbe encima de nuestras piernas, hasta que nos cansamos.

2009: Con tantos kilómetros, a tu padre le habrán puesto muchas multas ¿no?

1974: ¿Multas? Claro que no. Mi padre no suele correr, y además los coches que nos cruzamos siempre avisan con ráfagas de luz de que la Guardia Civil está más adelante.

2009: ¿Y los radares?

1974: ¿Radares? ¿Eso que sale en las películas de guerra? ¿Es que la Guardia Civil estará en guerra con los conductores en el futuro?

2009: No exactamente, pero mejor lo dejamos… Oye, recuerdo que alguna vez viajaban mis tíos en otro coche ¿teníamos que ir en caravana para no despistarnos verdad?

1974: Claro, no hay forma de hablar con ellos, así que lo mejor es ir juntos. De todas maneras, los mayores establecen puntos para quedar de vez en cuando, por si alguno no puede adelantar y nos distanciamos.

2009:Ahora tenemos teléfonos móviles, y lo que hacemos es llamar de vez en cuando para ver cómo va cada uno y dónde vamos a parar.

1974: ¿Teléfono? ¿en el coche? ¿y cómo te instalan la línea?

2009: No son teléfonos como el que tienes en casa, son aparatos pequeños como un transistor japonés, y también tenemos otros aparatos que son como un mapa de carreteras, pero que sabe tu posición comunicándose con unos satélites artificiales y te va diciendo en cada cruce por dónde tienes que ir, aunque no sepas el camino.

1974: ¿Satélites artificiales que te dicen el camino a Sevilla? Y ahora me dirás que en el futuro también hay coches voladores…

2009: Me temo que no. Ni coches voladores, ni vamos vestidos con pijamas ajustados, ni tenemos colonias en la Luna y en Marte, ni nos alimentamos con píldoras. Las cosas no han cambiado tanto. ¿O sí?

SICAV, demagogia, regulaciones y capital riesgo

Dado que el gobierno no está dispuesto a gastar menos (más bien todo lo contrario), es obvio que necesita aumentar los ingresos. De modo que era previsible una subida de impuestos. Ahora bien, como a nadie le gusta pagar más impuestos, ha comenzado la propaganda demagógica: se van a subir “a los ricos”.

Enseguida aparecen otras ideas demagógicas: los ricos no pagan impuestos porque tiene SICAV. ¡Subamos los impuestos a las SICAV!

Para desgracia de todos, que los ricos no pagan impuestos es una ley tan inexorable como la de la gravedad. Para eso son ricos y pueden permitirse pagar legiones de abogados y asesores fiscales que se aseguren de encontrar la manera de minimizar la parte de sus beneficios que se lleva el estado. Si es preciso, se llevan el dinero a otros países donde los traten mejor. Y siempre habrá países que los traten mejor. Si esto lo hace hasta el solidario Bono, ¿qué no harán los malvados capitalistas que fuman puros y llevan chistera? No sé si es injusto o no, pero es la realidad, y no sirve de nada empeñarse en negarla.

De modo que no, por mucho que nos empeñemos, el coste de las medidas sociales del gobierno no lo van a pagar los ricos, sino los que tienen una nómina controlada por Hacienda y ninguna capacidad de hacer filigranas fiscales. Como siempre.

Más demagogia: ¡Debe existir más regulación para evitar otra crisis como ésta! Pues no hace falta regulación para evitar una crisis como ésta, porque gato escaldado del agua fría huye. Ya estamos todos escarmentados. La siguiente crisis vendrá por otras vías, que se habrán escapado al regulador, como todas las anteriores. Creer que el gobierno puede evitar las crisis mediante la regulación de los mercados es un espejismo, como se demuestra una y otra vez. Los gobiernos siempre van a la zaga de la realidad.

Lo que sí harán las regulaciones, y las subidas de impuestos, es dificultar la salida de la crisis. Lo que necesitamos, aparte de esperar a que nos salve la divina providencia en forma de consumo alemán y francés, es invertir en empresas que creen riqueza. Que necesiten emplear trabajadores y que compren a otras empresas productos y servicios.

En Estados Unidos, llevados por el empeño vano de evitar nuevas crisis financieras, están intentando regular el capital riesgo. Lo que significará menos capacidad de maniobra y por tanto menos capacidad para financiar empresas incipientes, de alto riesgo por su propia naturaleza.

En España, sin haber llegado a tener una infraestructura de inversión en emprendimientos y con unas regulaciones que hacen que crear y financiar una empresa sea una proeza, ya estamos dispuestos a gravar más las rentas del capital y a poner en la picota a “los ricos”. Esos que podrían invertir en empresas españolas, pero que se llevarán su capital a países donde sea mejor recibido si aquí se les hace todo más difícil.