Una de las características de nuestra sociedad es que nos cuesta mucho asumir las consecuencias de nuestros actos. Podría poner el ejemplo de Zapatero y la foto de sus hijas, pero en realidad lo que me ha animado a escribir esto es alguna respuesta a mi post anterior sobre introvertidos o extrovertidos.
Yo no sé si está bien o está mal que para progresar tengas que esforzarte por actuar como si fueras extrovertido aunque en realidad seas profundamente tímido. Pero el hecho es que es así. Y si decides quedarte pegado a la pantalla de tu ordenador mientras tus compañeros se toman un café con el jefe o van a comer juntos, no te quejes después cuando el que promocione sea uno de ellos. Así son las cosas.
Puedes consolarte pensando en lo buen profesional que eres y pensar que ellos promocionan porque son unos pelotas. Pero eso no va a cambiar la situación: ellos promocionan, y tú no. Y es un resultado de tu elección de quedarte delante de la pantalla y no hacer el esfuerzo de socializar con ellos. Todo lo que haces tiene consecuencias.
Como este ejemplo, hay muchos. Gastamos el dinero a espuertas, pidiendo créditos si hace falta, y después nos quejamos de los sueldos de miseria que pagan los empresarios. Compramos casas a precios estratosféricos, asumiendo hipotecas que terminarán de pagar nuestros nietos, y culpamos de ello a los malditos especuladores, como si nos hubieran llevado a firmarla a punta de pistola. Olvidamos que nuestros hijos pasan solos la mayor parte de la tarde, fomentamos que vivan encerrados en su cuarto, no les exigimos ni esfuerzo ni colaboración y luego nos llevamos las manos a la cabeza cuando nos avisan de que están en un hospital con un coma etílico. No nos preocupamos por formarnos, ni estamos dispuestos a arriesgar y cambiar de empresa, pero achacamos a la mala suerte no haber conseguido un trabajo mejor.
La suerte, los demás, las circunstancias… claro que eso influye en nuestra vida. Hay quien nace con dinero, con contactos, con belleza física, con simpatía y lo tiene todo mucho más fácil. Pero cualquiera, por muy desafortunado que haya sido en sus comienzos, tiene en sus manos las riendas de su vida. Tal vez no sea así en el tercer mundo, pero en nuestro país, quien con treinta años y una mínima salud no tiene unos ingresos suficientes como para vivir con comodidad es porque ha tomado decisiones equivocadas.
Quejarse de lo superficial que es la sociedad, de que no se pueda “ser uno mismo”, de que siempre triunfen los mismos, de que “el que no nace con estrella nace estrellado”, puede consolarte a corto plazo pero no va a mejorar tu vida.
Y se puede mejorar. Tendrás que salir de tu zona de confort, hacer cosas que no te apetecen, dejar de hacer otras a las que estás acostumbrado, pero se trata de decidir si dentro de cinco años quieres estar mejor o seguir igual que ahora.
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7 respuestas por ahora ↓
1 Alejandro Andres 29/09/2009 - 1:13 pm
Estoy totalmente de acuerdo. Y esque yo no considero fingir el esforzarte en algo (en este caso en ser extrovertido). Todo lo contrario, lo considero aprender y crecer, igual que se aprende a leer, a escribir…
Si te esfuerzas en algo que te reporta beneficios, no es malo, y no es engañar. Además no hay que asociar el ser extrovertido a el ser pelota. El ser sociable y hablar y relacionarte con la gente no quiere decir que vayas a ir aplaudiendo todo. Se puede ser sociable y crítico, que hay muy poca gente así pero es la que realmente merece la pena, la que puede aportarte algo. ¿Qué puede aportar alguien que siempre te dice que si a todo y que todo está bien?
Un saludo
2 Sergio Montoro Ten 29/09/2009 - 1:55 pm
No seas tan duro, procastinar y quejarse también es un derecho.
El cerebro humano aún no ha evolucionado para pensar a largo plazo.
Antaño, la esperanza de vida era tan corta que no tenía mucha utilidad pensar en las consecuencias de tus actos, porque para cuando te fueren a alcanzarte ya estarías muerto.
Eso tendrá que cambiar, pero aún nos llevará un tiempo…
3 Borja Prieto 29/09/2009 - 2:30 pm
Esa es la clave, Sergio, las expectativas diferidas: ¿pienso en la caña que me voy a tomar el sábado o pienso en la vuelta al mundo que quiero hacer dentro de cinco años? Quien tiene éxito es quien es capaz de renunciar a lo primero para conseguir lo segundo.
4 carlos 29/09/2009 - 2:46 pm
A mi lo que me sono mal del otro articulo es la idea de “fingir que eres extrovertido”, es decir, me parece bien hasta cierto punto esforzarte por relacionarte con los demas para tener mejores oportunidades, o simplemente para enriquecer tu vida, lo que no me gusta es que eso sea una pose, una careta, algo entrenado, prefiero verlo como un intento de proyectar tu personalidad hacia los demas, ser tu mismo, con tu humor, tus opiniones, tus gestos, pero de cara a los demas, en vez de encerrarte en ti mismo, ahi es donde yo, que me considero timido, procuro esforzarme, no fingiendo ser quien no soy, sino siendo yo, pero mas abierto. No se si me explico.
Por cierto, ya que lo comentas, el precio de las casas es el que hay, nadie te pone una pistola en la cabeza para comprar, pero si no lo haces la alternativa es quedarte en casa de tus padres hasta que se mueran y la heredes, y si, la culpa de eso es de los malditos especuladores.
5 jdelasmuelas 29/09/2009 - 4:46 pm
Asumir las consecuencias de los propios actos es un acto de una gran nobleza y honestidad personal. ¡Bravo por ellos! es el primer paso para mejorar.
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