Michael Masnick apunta en Techdirt las razones por las que el Segway ha fracasado. La fundamental es que su creador, Dean Kamen, se centró en la invención y no en la innovación. Dicho de otro modo: dio demasiada importancia a su idea, y se olvidó de probarla con usuarios reales.
Recordemos que en 2001, cuando se anunció el Segway, se suponía que iba a revolucionar el transporte. Se trataba de un medio de transporte ecológico (eléctrico), ágil, ideal para la ciudad. Tenía las bendiciones de gente como Steve Jobs, Jeff Bezos o John Doerr. Pero cuando por fin salió al mercado, fue un fracaso. No solo era caro, sino que nadie lo quería.
Entre otras cosas, como apunta Paul Graham, porque la postura en la que se conduce hace pensar que no te esfuerzas, que simplemente estás quieto, y eso no le gusta ni al que conduce ni al que lo ve. Ir con un Segway por la calle es como llevar un gran cartel luminoso en la cabeza que dice “soy pijo y rico y demasiado vago como para andar como la chusma y puedo permitirme un patinete que cuesta 6.000 euros”. Según Graham, si el diseño implicara una postura más parecida a la que se lleva en un monopatín, probablemente hubiera tenido mejor acogida.
Para Masnick el problema es que Segway (la empresa) lo tuvo todo demasiado fácil desde el principio. Financiación generosa, elogios y tiempo para desarrollar el producto perfecto, en secreto, antes de darlo a conocer. Con esa receta, a veces puede sonar la flauta, aunque ahora no se me ocurre ningún caso.
Pero lo habitual es que un producto no sea perfecto en su primera versión. Ni en la segunda, o en la tercera. Y no me pongáis los ejemplos del iPod o el PC de IBM. Había reproductores de MP3 y ordenadores personales antes de que Apple o IBM lanzaran sus productos, ellos simplemente los rediseñaron y mejoraron.
Ya hemos hablado por aquí de esto, pero nunca viene mal recordarlo: lanzar al mercado rápidamente lo primero que tengamos y después irlo perfeccionando en función de la respuesta del mercado suele funcionar mucho mejor que dedicar años y millones a desarrollar el producto perfecto.
photo credit: RobotSkirts





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