Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

Empieza el curso

Septiembre es una buena época para hacer propósitos. Con el descanso uno reflexiona, se da cuenta de tantas cosas que puede mejorar y se propone hacerlo. Aprender un idioma, vida sana, dedicar más tiempo a la familia, conseguir que la empresa progrese (o que nazca de una vez)…

Hace un año me planteé dedicarle más tiempo a este blog con dos objetivos: conseguir 1.000 visitas diarias y 500 suscriptores RSS. Siempre es bueno cuantificar los objetivos, porque eso nos permite ver cómo lo estamos haciendo.

Por mi parte, he conseguido superar las 1.000 visitas diarias cuando escribo (a veces holgadamente), pero como no lo hago todos los días, ando más bien por las 500. Eso sí, el número de páginas vistas es mucho más alto (estas sí alcanzan las 1.000), lo que supongo que quiere decir que quien llega al blog le interesa lo suficiente como para leer algo más que la página en la que ha caído.

En cuanto a los suscritos, la sorpresa es que no solo he llegado a los 500, sino que he sobrepasado los 1.000.

Conclusión: gracias a todos: los suscritos, los que leéis la página al modo tradicional, los que comentáis, los que movéis los posts por twitter, menéame o cualquier otra red… sé que es un tópico, pero sin vosotros esto no tendría sentido.

Objetivos para este año:

1. Obvio: duplicar las cifras de visitas y lectores RSS. Lo que significa que aquí me tendréis, escribiendo casi cada día.

2. Mejorar mi marca personal en Internet. He activado por fin el dominio borjaprieto.com, y he instalado un WordPress con agregadores sociales y de RSS. En la marca global “Borja Prieto” compito con un par de deportistas (que salen en los medios cada vez que compiten) y con un ex-músico jurado de Eurovisión, así que algo tengo que hacer.

3. Conseguir más de 10.000 $ donados en el grupo “Emprendedores Desencadenado.com” de Kiva. Sí, ya sé que estamos en crisis, pero 25$ siguen siendo una nimiedad para la mayoría de nosotros, y a los emprendedores del Tercer Mundo les suponen una diferencia crucial en sus vidas. Os recuerdo que el dinero se presta, no se dona, por lo que según lo va devolviendo el emprendedor lo vas recuperando. He recibido ya una buena parte de lo que presté hace casi un año, y lo que hago es volver a prestarlo a otros emprendedores. ¿Qué mejor manera de empezar el curso que ayudando a otros emprendedores?

Hay otros objetivos personales y profesionales para este curso, pero no creo que vengan al caso. Dentro de un año, veremos qué ha sido de estos tres propósitos.

Contra la perseverancia

He hablado alguna vez de que uno de los requisitos para ser un emprendedor de éxito es la perseverancia. Ser un cabezota, vaya. Empeñarte en sacar algo adelante, esforzarte, y seguir haciéndolo sin dejarte derribar por los problemas.

Pero como pasa con todo, también hay un problema en el exceso de perseverancia. A veces la perseverancia es lo que nos impide progresar.

Por ejemplo, cuando seguimos día tras día en un trabajo que no nos satisface, soñando que alguna vez lo dejaremos para siempre y sin llegar a dar el paso.

Cuando seguimos haciendo las mismas cosas, pretendiendo no reconocer que todo a nuestro alrededor ha cambiado y lo que hace años nos daba resultado ahora ya no funciona.

Cuando seguimos contando con los mismos empleados o colaboradores, a pesar de que sabemos que no son los mejores que podríamos tener, pensando que alguna vez cambiarán y todo irá mejor.

Cuando seguimos atendiendo a clientes que dan más disgustos y trabajo que beneficios, en lugar de salir a buscar nuevos clientes.

Cuando actuamos de una manera determinada porque es lo que se ha hecho siempre, o es lo que hace todo el mundo, en lugar de estar siempre atentos a las oportunidades de innovación y mejora que surgen en cada una de nuestras actividades.

La perseverancia es cómoda, pero puede llegar a asfixiarte. Por eso, ¿qué vas a cambiar hoy?

Creative Commons License photo credit: Daniele Butera

Bloguear o no bloguear

Esa es la cuestión.

Hay quien, como Andrés Pérez Ortega, se plantea que hay un mundo fuera de Internet, y que esto de los blogs, los twitters y el dospuntocero es una burbuja que estallará y entonces “ocurrirá como con el resto de burbujas, unos pocos se llevarán los rendimientos y la mayoría de la gente se preguntará donde ha ido a parar su energía (principalmente tiempo, ilusión y esfuerzo).”

Pero por otro lado, el Bibliotecario más Fuerte del Mundo se alegra de no haber escuchado cuando le dijeron que los blogs habían muerto. Y es que un agente literario ha contactado con él para trabajar en una propuesta para un libro.

¿Entonces? ¿no decíamos el otro día que los blogs no nos harán ricos? ¿y para qué seguir escribiendo si esto no da dinero? Are we only in it for the money? ¿o por la fama? ¿tiene sentido perder el tiempo escribiendo cada día, o cada semana, si tu audiencia es limitada y nunca vas a ganar un dinero que te compense las horas dedicadas al blog?

Pues todo depende de lo que disfrutes escribiendo. Yo creo que he incumplido todos los mandamientos del buen blogger: no escribo con regularidad, no coordino mi presencia en otros medios sociales, apenas comento en otros blogs… simplemente, hago lo que me apetece y solo cuando me apetece. Por eso me compensa y sigo haciéndolo, aunque no me vaya a hacer rico con ello.

Por eso, si disfrutas haciéndolo, escribe un blog, twitea, sube tus fotos a Flickr… disfruta de tu pequeña gran audiencia, y agradece la tecnología que te permite contactar con almas gemelas en cualquier parte del mundo. Pero si para ti todo esto es una obligación, una carga, haz caso a Andrés. Olvídate de los rendimientos futuros, de la obligación de ser moderno, de todas las horas que ya has invertido. Acepta que no encontrarás la mina de oro y dedícate a actividades más lúdicas o más lucrativas.

Creative Commons License photo credit: h.koppdelaney

Estrategia y táctica


Escribe hoy Seth Godin sobre estrategia y táctica. Certero, como siempre:

La táctica es fácil de plantear, porque decimos “Voy a publicar esto”. Si lo publicamos, ya hemos triunfado. La estrategia da miedo, porque describimos resultados, no acciones, y eso significa oportunidad para fracasar.
En mi experiencia, la gente se obsesiona con los detalles tácticos antes de adoptar una estrategia… y como resultado, cuando una táctica falla, empiezan a cuestionarse la estrategia que nunca llegaron a adoptar de verdad.

¿Se gana dinero con un blog?

Un lector me plantea la siguiente pregunta en un comentario:

Borja necesito saber [...] si al crear un blog con diferentes apartados e imágenes de video se gana más o en su caso las ganancias serían igual que si te expresas en escritura.

La verdad es que no creo que haya mucha diferencia. Con ninguno de los dos tipos de blog vas a ganar mucho dinero. Hay muy, muy poca gente que viva exclusivamente de escribir un blog, y de ellos no conozco a nadie que lo haga en español. Escribí sobre esto hace algunos meses.

Por daros unas cifras, los anuncios que tengo de Adsense me dan ahora entre 30 y 40 euros al mes. Digo ahora porque el año pasado, con un tercio de las visitas, llegué a ingresar más del doble. Pero la crisis afecta a la publicidad, está claro.

Y estos son los ingresos de un blog con casi mil visitas diarias, y con una temática que favorece que haya anuncios orientados al público que lo visita. De modo que supongo que otros, incluso con más visitas, no conseguirán ni eso.

Por tanto, lo que le recomiendo al lector, y a cualquiera que se plantee abrir un blog como vía para ganar dinero, es que busque algo más fácil y productivo, como dar clases particulares o cuidar niños. Se gana mucho más dinero por hora trabajada.

Otra cosa es hacerlo, como es mi caso, porque te gusta escribir, porque crees que es útil lo que escribes, etc. En ese caso puedes escribir, hacer podcasts, videoblogs… lo que te divierta más, sin pensar en si ganarás más o menos dinero con un contenido u otro.

Ahora bien: que el blog no tenga apenas ingresos no quiere decir que tú no consigas ingresos gracias a él. Eso sí, hay que trabajar para ganárselos, además de trabajar (escribir) en el blog. Yo he ganado algo de dinero escribiendo para Libertad Digital, por ejemplo. Hay quien gana dinero con programas de afiliados (es decir, lo que antes se conocía como “agente comercial” pero usando Internet). Hay quien lo usa para promocionar su negocio, o para promocionarse a sí mismo como profesional.

Es decir, aunque sea difícil ganar dinero “con el blog”, puedes ganar dinero “gracias al blog”.

En cualquier caso, si alguien está empeñado en hacerse blogger profesional, a lo mejor le interesa leer esto:

55 artículos esenciales para quien se tome su blog en serio.

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Vacaciones sin límite

Imagina que cuando empiezas a trabajar para una empresa preguntas por las vacaciones y te dicen que puedes coger todas las que quieras, cuando quieras. No 22 días laborables, ni un mes fijo, ni “al menos cinco días seguidos”, ni “solo entre junio y agosto”. Cuatro, cinco, seis semanas… lo que quieras. Y cuando quieras, no solo en verano.

¿Imposible? Pues es la política de Netflix. Mientras que en Estados Unidos lo habitual es tomarse 10 días de vacaciones al año, en Netflix hay quien se toma tres, cuatro y hasta cinco semanas seguidas. Y la empresa ni siquiera registra quién se ha ausentado ni por cuánto tiempo.

Para Reed Hastings, Director General, los límites a las vacaciones y los requerimientos de tiempo presencial son “una reliquia de la era industrial”. En Netflix, obviamente, tampoco hay horarios de entrada o salida.

Dice Hastings: “Lo peor para un directivo es que venga y me diga: ‘Vamos a darle a Susie un gran aumento de sueldo porque siempre está en la oficina’. ¿Y qué me importa? Quiero directivos que vengan y me digan: ‘Vamos a darle un gran aumento a Susie porque consigue hacer un montón’, no porque esté encadenada a su mesa.”

En Netflix eso que en España está tan extendido de quedarse por la tarde hasta las 7 o las 8, no porque haya trabajo, sino porque demuestra “compromiso con la empresa” está hasta mal visto. Si John se va a las cinco y obtiene los mismos resultados que Paul que se queda hasta las ocho, el profesional más valorado es John.

¿Puede aplicarse este tipo de política en cualquier empresa?

Probablemente no. De hecho, la propia Netflix no la aplica para los empleados que contrata por horas en el centro de soporte (obviamente, hay que gestionar turnos y la presencia físico es un requisito). Pero no cabe duda que, donde sea posible, será mejor para todos, tanto para la empresa que tiene los mismos o mejores resultados como para los empleados que tienen mejores condiciones de trabajo.

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Segway, invención e innovación

Michael Masnick apunta en Techdirt las razones por las que el Segway ha fracasado. La fundamental es que su creador, Dean Kamen, se centró en la invención y no en la innovación. Dicho de otro modo: dio demasiada importancia a su idea, y se olvidó de probarla con usuarios reales.

Recordemos que en 2001, cuando se anunció el Segway, se suponía que iba a revolucionar el transporte. Se trataba de un medio de transporte ecológico (eléctrico), ágil, ideal para la ciudad. Tenía las bendiciones de gente como Steve Jobs, Jeff Bezos o John Doerr. Pero cuando por fin salió al mercado, fue un fracaso. No solo era caro, sino que nadie lo quería.

Entre otras cosas, como apunta Paul Graham, porque la postura en la que se conduce hace pensar que no te esfuerzas, que simplemente estás quieto, y eso no le gusta ni al que conduce ni al que lo ve. Ir con un Segway por la calle es como llevar un gran cartel luminoso en la cabeza que dice “soy pijo y rico y demasiado vago como para andar como la chusma y puedo permitirme un patinete que cuesta 6.000 euros”. Según Graham, si el diseño implicara una postura más parecida a la que se lleva en un monopatín, probablemente hubiera tenido mejor acogida.

Para Masnick el problema es que Segway (la empresa) lo tuvo todo demasiado fácil desde el principio. Financiación generosa, elogios y tiempo para desarrollar el producto perfecto, en secreto, antes de darlo a conocer. Con esa receta, a veces puede sonar la flauta, aunque ahora no se me ocurre ningún caso.

Pero lo habitual es que un producto no sea perfecto en su primera versión. Ni en la segunda, o en la tercera. Y no me pongáis los ejemplos del iPod o el PC de IBM. Había reproductores de MP3 y ordenadores personales antes de que Apple o IBM lanzaran sus productos, ellos simplemente los rediseñaron y mejoraron.

Ya hemos hablado por aquí de esto, pero nunca viene mal recordarlo: lanzar al mercado rápidamente lo primero que tengamos y después irlo perfeccionando en función de la respuesta del mercado suele funcionar mucho mejor que dedicar años y millones a desarrollar el producto perfecto.

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