Otras entradas de "Salir del paro creando una empresa"
- Salir del paro creando una empresa
- Ligero de equipaje
- Pero ¿y el riesgo?
- ¿Tengo lo que hay que tener?
- Solo o en compañía de otros
- La idea de negocio
- Autoempleo o empresa
- Productos o servicios
- El plan de negocio
- Pasando revista
- Financiación para tu nueva empresa
- Selecciona la mejor idea antes de lanzarte
- Trabajar desde casa
- Formalidades
- Elegir el nombre de la empresa
- ¿Cuándo está listo tu producto?
- ¿Qué precio pongo a mi producto/servicio?
- Elige bien los costes de tu empresa
- La Oficina
- Tecnología para tu empresa
- El sueldo del emprendedor
- Marketing para pobres
- Tú no eres superman: delega
- El secreto del éxito está en ser diferente
- Cómo conseguir clientes
- Empleados
- La diferencia entre vender y cobrar
- Foco
- Tu peor enemigo puedes ser tú mismo
- ¿Hay alguien ahí?
- Clientes tóxicos
- Ingresos menos gastos menor que cero
- Burnout
- Llegando a Ítaca
Cuando a empecé a escribir esta serie, cité de pasada el conocido poema de Kavafis Viaje a Ítaca. No fue casualidad. Kavafis utiliza la historia de Ulises como metáfora de la vida, pero crear una empresa también es un viaje lleno de aventuras, lleno de experiencias.
A lo largo de los anteriores posts, hemos advertido del peligro de los temibles cíclopes y las irresistibles sirenas, del colérico Poseidón que levanta olas que amenazan a nuestro frágil barco. Pero también hemos descubierto la felicidad de arribar a una playa nueva, de ser libre para elegir cada día el rumbo que vas a tomar, de comerciar con los fenicios y aprender de los sabios egipcios.
Si hemos sorteado los peligros y hemos conseguido convertir una situación de paro en una empresa rentable, que aporta valor a sus clientes y que crea trabajo para nosotros e incluso para otros, ha llegado el momento de saber qué hacer con ella.
¿Queremos limitar su crecimiento y quedarnos satisfechos con una empresa que nos permite vivir con libertad? ¿Queremos que crezca y que podamos decir a nuestros hijos eso de “algún día todo esto será tuyo”? ¿Nos quedaremos en nuestra ciudad o abriremos delegaciones en Londres y Los Ángeles? ¿Queremos vendérsela a Google o a Telefónica por unos cuantos millones?
No es absurdo preguntarse esto. Es muy posible que al principio toda nuestra ambición fuera generar los ingresos suficientes como para mantenernos a nosotros mismos decentemente. Pero si la empresa va bien, tendremos que tomar decisiones muy concretas en función de como queremos que esté dentro de cinco o diez años: trabajar más o menos tiempo, contratar directivos, reinvertir los beneficios, rechazar oportunidades, buscar financiación…
Sea lo que sea lo que decidas, estará bien. No hay una respuesta correcta a la pregunta de qué hacer con tu empresa. Si tienes el gusanillo del emprendedor te aburrirá gestionar una empresa madura y preferirás venderla y crear otra nueva. Si te apasiona lo que haces procurarás seguir en lo mismo toda la vida.
Crear una empresa con éxito te permite tomar estas y otras muchas decisiones. Y sobre todo, te permite ser dueño de tu vida. No volver a depender nunca más de que la empresa para la que trabajas pase una mala racha, o de tener problemas con el jefe. No volver a hacer un día y otro día y otro día algo que no te apetece hacer.
Steve Jobs, en su famosos discurso en Stanford, decía esto:
[...]durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: “Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.
Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes elecciones de mi vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso – todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir a tu corazón.
Dicho queda. El premio por arriesgarse a emprender es la libertad, el conocimiento, la experiencia. Mirarte al espejo por la mañana y sentir que si fuera el último día de tu vida harías lo mismo que vas a hacer.
Termino con el poema de Kavafis. Léelo, piensa en ello, prepara el barco, contrata a la tripulación y parte cuanto antes.
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.
La traducción es de Pedro Bádenas de la Peña
También te interesará leer esto:
Pingback: Salir del paro creando una empresa | Loogic.com
Pingback: Periodico Blogs | Periodico Blogs
Pingback: Mundo Informativo » Salir del paro creando una empresa