Burnout puede traducirse por “estar quemado”. Según la wikipedia vemos es un término psicológico para la experiencia de agotamiento a largo plazo y disminución del interés.
Según Herbert Freudenberger y Gail North, las fases (no necesariamente consecutivas) son:
- Una compulsión para probarse a uno mismo
- Trabajar más
- Descuidar las propias necesidades
- Desplazamiento de los conflictos (la persona no es consciente de la causa original del problema)
- Revisión de los valores (los amigos o las aficiones se abandonan)
- Negación de los problemas emergentes (el cinismo y la agresión se hacen aparentes)
- Retirada (reducción de los contactos sociales al mínimo, aislarse; puede suceder el abuso del alcohol u otras sustancias)
- Los cambios en el comportamiento se hacen obvios para otros
- Vacío interior
- Depresión
- Síndrome de burnout
Si analizamos los primeros pasos, vemos que el burnout puede ser una pendiente por la que se deslice sin darse cuenta el emprendedor con problemas. Si la reacción ante una situación complicada es trabajar más, sin escuchar a los que nos rodean, empeñándonos en resolver nosotros mismos todos los problemas, es muy probable que acabemos agotados, con una situación personal complicada y con la empresa hundida.
Decía Cela que “el que resiste, gana”. En la empresa, también. Pero para resistir a largo plazo, necesitas tener algunos hábitos que te ayuden a evitar el peligro del burnout:
Vida sana
Haz algún deporte, mejor si es al aire libre. Si hace mucho que no practicas nada, una buena opción es el golf: no necesitas estar en muy buena forma, te ayuda a practicar la concentración y puedes jugar con otras personas de condiciones físicas muy diferentes. Pero cualquier cosa sirve: salir a correr, montar en bici, practicar un deporte de equipo con amigos, etc.
Debes comer y dormir también regularmente. Es cierto que si eres muy joven el cuerpo aguanta mucho más, pero una temporada de pizzas y cuatro horas de sueño acaban con la salud y la resistencia de cualquiera. Estar en forma te ayuda a pensar con más claridad y a ser más eficiente en el trabajo.
Descanso
De acuerdo en que cuando pones en marcha tu empresa está todo por hacer y las tareas se multiplican por doquier. Pero tienes que recordar que la empresa es una carrera a largo plazo, no un sprint. Si gastas todas tus energías al principio, no podrás llegar a la meta.
Necesitas tener actividades que te permitan relajarte y descansar. A ser posible cosas como leer, oír música, salir con amigos, ir al cine. Cosas que ocupen tu mente lo suficiente como para dejar en un rincón los problemas de la empresa.
Relaciones personales
No descuides a los amigos, y menos a la familia. Acuerda desde el principio cual va a ser tu “fin de semana”: puede que necesites trabajar los sábados y descansar solo el domingo, o a lo mejor decides que trabajarás sábados y domingos por la mañana pero descansarás por las tardes. Lo que sea, respétalo. No hay nada tan urgente que no pueda esperar unas horas.
Recuerda que eres mortal
Evita creer que lo puedes todo y que simplemente con más esfuerzo y más trabajo conseguirás mejores resultados.
No lo puedes todo. No eres un superhombre (o una supermujer) y es posible que no seas capaz de sacar tu empresa adelante solo con tus propios medios.
Pide ayuda
Busca el consejo de gente con más experiencia, contrata a un asesor, habla con otras personas que han pasado por experiencias similares, etc. No creas que tú tienes todas las respuestas. Muchas veces alguien con menos implicación emocional y más perspectiva puede ver soluciones que tú eres incapaz de percibir aunque las tengas delante de las narices.
Renuncia
Si estás delante de un muro, no te empeñes en seguir adelante. Por mucho que te pese, es posible que te hayas equivocado con la empresa. Hacer como si no lo vieras solo consigue agravar los problemas.
Si realmente la empresa es insalvable, habla con tu asesor fiscal/laboral y procura cerrarla con el menor daño posible para ti y para otros (socios, empleados, proveedores, clientes…). Reflexiona y piensa en todo lo que has aprendido y cómo puedes aprovecharlo tanto si decides volver a tener un sueldo como si vas a intentar otra aventura empresarial.
¿Otra aventura? ¿Después de haber fracasado?
Pues sí. A veces el fracaso en un emprendimiento es la mejor garantía de éxito para el siguiente proyecto. Y el miedo a un nuevo fracaso puede paralizarte y hacerte perder la oportunidad de tu vida. Mira si no el caso de Ronald Wayne, el tercer socio de Jobs y Wozniak en Apple. Wayne llegó a tener un 10% de Apple, pero lo devolvió a cambio de 800 dólares. Seis años después, esa participación valía más de 1.500 millones de dólares.
Wayne rechazó el 10% de la empresa porque le abrumaba la responsabilidad que implicaba. Jobs estaba tomando decisiones arriesgadas para fabricar los primeros Apple, y temía verse afectado por las deudas. Wayne había creado anteriormente una empresa que no tuvo éxito, y las deudas que asumió estuvieron perjudicándole durante años, así que no quería verse otra vez en la misma situación. Claramente, Wayne aprendió la lección equivocada de su fracaso anterior.
Por eso, lo mejor si has llegado a un callejón sin salida es abandonar, aprender la lección y actuar mejor la próxima vez. De lo contrario acabarás quemado, con problemas en tu vida personal, con peor situación económica y con menos fuerzas para responder a otros desafíos.
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