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Uno de los problemas a los que se enfrenta el emprendedor es el de la soledad. Desgraciadamente, en nuestro país no hay una cultura de emprendizaje, de modo que se mira con perplejidad y hasta desconfianza al que, en lugar de buscar un puesto fijo y seguro, elije aventurarse a crear una empresa.
Eso supone, además de tener que dar explicaciones a familia y amigos, no encontrar con quién compartir las alegrías y las penas. No poder contrastar ideas o experiencias. No tener referencias ni comparar con otras formas de hacer las cosas. Al final puedes acabar pensando que, efectivamente, eres un bicho raro y que quién te mandaría meterte en esto.
Por eso, es fundamental, y más cuando ya estás lanzado y los problemas aparecen como setas, hablar con otros emprendedores. Si conoces a alguno, estupendo. Si no, tienes que lanzarte a conocerlos.
Networking
Nada mejor para conocer emprendedores que un evento de networking de los que tan de moda están.
Mi favorito es Iniciador. Ahora se celebran en varias ciudades españolas, con lo que es fácil desplazarse a alguno. Iniciador es abierto (puede ir quien quiera), gratis y, al menos en Madrid, incluye una cerveza.
El desarrollo de un Iniciador sigue siempre la misma pauta:
Una ronda de presentación de los asistentes, que en menos de un minuto tienen que decir su nombre y explicar a qué se dedican. Conviene tener tu microspeech preparado de antemano, para que consigas decir todo lo que quieres en tan poco tiempo. Y conviene llevar lápiz y papel (o un caharro electrónico) para apuntar los nombres de personas con las que puede interesarte contactar.
Una ponencia a cargo de un emprendedor que tiene algo que contar. A veces es la experiencia con una empresa, a veces un tema concreto. Suelen ser amenas y el público es muy activo, de manera que siempre se aprenden cosas interesantes y aparecen temas para reflexionar.
Un rato de networking, es decir, tomar unas cervezas mientras charlas con otros asistentes. Este es un componente fundamental, por lo que hemos comentado. Es la oportunidad de conocer gente con la que puedes sintonizar y con la que comentar cualquier cosa que tenga que ver con tu empresa, o con tu idea, o cómo ves el mercado, o qué estan haciendo otros… En Iniciador hay gente brillante, con experiencia, con ideas, y si no dedicas una tarde al mes a charlar con ellos estás perdiendo una oportunidad de aportar valor a tu proyecto de empresa.
Habrá a quien le aterre la idea de presentarse en un sitio así, sin conocer a nadie, y encontrarse agarrado a una cerveza, mirando a un montón de desconocidos y sin saber qué hacer ni a quién dirigirse. Por eso, rescato unos consejillos que escribí hace algún tiempo.
1. Date cuenta de que no eres tan original
No hay mucha gente que sea absolutamente extrovertida. Y aun esos no suelen acudir a estos eventos. Piensa que la inmensa mayoría de la gente que está allí siente o ha sentido lo mismo que tú, y muchos estarán esperando que alguien se les acerque.
Ver a un montón de gente charlando en grupitos puede intimidar, pero seguro que muchos de los que están charlando amigablemente están en su fuero interno aliviados por haber sido “admitidos”.
2. Acércate a los que están solos
Los hay. Tú no serás el único. Y, como tú, desean con todo su corazón que alguien se les acerque. Se tú ese alguien: sal de tu rincón, dile hola a uno de ellos, preséntate y en un rato estarás hablado de lo divino y de lo humano tan ricamente.
3. Preséntate a tus “conocidos virtuales”
¿Hay un blogger al que lees? Acércate a él sin dudarlo y díselo. No hay blogger, por muy TOP o A-List que sea, a quien no le guste que alguien se le acerque y le diga: “yo te leo”. No importa que tú seas un mindundi, o tu blog solo lo lean cuatro gatos. Ya tienes una relación con esa persona, y tienes un tema del que le gusta hablar (su blog).
Presentarse a un blogger tiene otras ventajas: yo no conozco a ninguno que sea antipático, y suelen estar “conectados”, así que es fácil que te presenten a otros asistentes.
4. Guíate por el interés común
Una de las buenas ideas de Iniciador es la presentación inicial, en la que cada uno da su nombre y dice en un minuto a qué se dedica. Quédate con los datos de las personas con las que tienes más intereses comunes, y cuando te presentes coméntaselo directamente. Tanto si se trata solo de compartir información, como si puedes llegar a trabajar con esa persona, es muy probable que también le interese hablar contigo.
5. Muévete
No te sientes, ni te quedes en un rincón junto a la barra o a la bandeja de canapés. Ni siquiera cuando ya has dado el paso de hablar con alguien. A veces no conectas con la persona, o es un plasta del que no puedes despegarte, o simplemente tienes interés en charlar con otros. Lo mejor es, cuando la conversación decaiga un poco, decirle sinceramente a tu interlocutor que te alegras de haber hablado con él y que vas a ver si saludas a otra persona.
6. Conecta personas
Si conoces ya a alguna persona, incluso si la acabas de conocer ese mismo día, preséntasela a un tercero. Probablemente los dos te lo agradecerán, porque de esa manera ninguno ha tenido que hacer un esfuerzo para presentarse. Si además conoces a todo el mundo, tienes habilidades sociales y eres capaz de conectar a gente con intereses comunes, te convertirás en un héroe ante sus ojos.
7. Diviértete
Esto no es trabajo. Puede que acabes explicando cinco veces lo que hace tu empresa, o discutiendo de gestión de personal o posicionamiento en buscadores, pero no estás trabajando. Relájate y disfruta. Aprovecha la oportunidad de charlar con gente interesante, con opiniones propias y que hace cosas diferentes al común de los mortales.
8. Lleva tarjetas
O al menos papel y lápiz. Muchos te darán su email, o su url, o un teléfono, y no puedes pretender memorizarlos. Y al día siguiente a lo mejor recuerdas casi todos los nombres y eres capaz de ponerles caras, pero si confías solo en tu memoria tres meses más tarde, cuando necesites hablar con ese tío que sabía tanto de marketing viral, no te acordarás ni de cómo se llama.
9. Interésate por los demás
La mejor técnica de conversación es escuchar a la otra persona. En un evento de emprendedores, por supuesto que todo el mundo quiere contar su proyecto, y arde en deseos de explicar muchas cosas que solo un compañero emprendedor puede comprender. Es algo así como una reunión de alcohólicos anónimos, pero en la que unos se animan a otros a caer aún más en el vicio.
Por muy listo que seas tienes mucho que aprender de mucha gente, así que abre las orejas y empápate de su conocimiento y experiencia.
10. No intentes vender
Esto va de construir relaciones, no de encontrar clientes fácilmente. Es muy posible que conozcas a alguien que puede prestarte un servicio, con el que puedes colaborar o al que puedes ayudar, pero eso vendrá después. Tus interlocutores no son tontos, y distinguirán en seguida a un vendedor. En cuanto te identifiquen como tal, dejarán de escucharte y estarás “fuera del círculo”.
Lleva a un amigo
La pongo la última y fuera de numeración, porque es un arma de doble filo. Por un lado no llegas solo, con lo que no tienes la tentación de salir corriendo si te ves con una cerveza en la mano buscando desesperadamente alguien con quien hablar. Pero no tiene sentido ir a un networking para tomarte algo con él y salir sin haber charlado con nadie más. Por eso es mucho mejor ir solo.
Si pese a todo necesitas a alguien, convoca a dos o tres amigos y no solo a uno, no llegues con ellos y procura que el evento sea interesante para ellos y no solo para ti. De esta manera es más probable que en lugar de un grupo cerrado consigas tener algunos apoyos que te ayuden a abrirte a otras personas.
Por último, para el caso particular de Iniciador: si se da la rara circunstancia de que yo estoy por allí, me encantará hablar contigo. Si no estoy, habla con cualquiera de los tres organizadores y seguro que enseguida te presentan a un montón de gente interesante.
Coworking
Coworking es otra de esas palabras que importamos del inglés para definir cosas que ya existían, pero a las que se les da un nuevo enfoque. Viene a significar trabajar con alguien, en el sentido de trabajar “al lado de”, no “en el mismo trabajo”.
Como digo, esto no es nuevo. Los profesionales liberales lo vienen haciendo desde hace décadas en principio para compartir gastos de infraestructura (despacho, secretariado), pero también porque cuando estás empezando y estás solo, agradeces poder tomarte un café con un colega y comentar cosas.
La idea de Coworking es juntarse con otros emprendedores, al menos de vez en cuando, para trabajar en un mismo espacio, en el que puedes comentar acerca de tu proyecto, aprender de otros, ayudar, etc. Además, si trabajas desde casa, romper esa rutina y cambiar de entorno te hace ser más productivo. Evita el síndrome del emprendedor en pijama, con horarios desfasados, leyendo blogs o viendo vídeos en YouTube en lugar de trabajar. Si un par de veces a la semana te sincronizas con el resto del mundo, es más difícil que tus hábitos de trabajo degeneren.
En España, o al menos en Madrid, los principales promotores de la idea son Garage30. Pero puedes hacerlo por tu cuenta, si te pones a ello. Si tienes oficina o local, puedes subarrendar una parte de manera permanente, o puedes organizar sesiones en las que “abres las puertas” a gente que quiera trabajar en tu oficina por un día. Pones el espacio, el wifi y los enchufes para los portátiles y consigues a cambio conocer gente interesante y compartir con ellos un día de trabajo.
Otras opciones
Si el coworking no te convence, y tampoco Iniciador ni eventos similares, siempre puedes estar atento a los eventos que organizan las administraciones, cámaras de comercio o asociaciones empresariales. Son entornos mucho más formales, pero siempre hay al menos un rato alrededor de un café, y también son oportunidades para conocer a gente de tu sector (o del sector al que pertenecen tus clientes). Si están bien organizadas, tratarán además de asuntos que serán relevantes para tu negocio, así que además de relacionarte, te ayudan a estar al día.
Es un error pensar que tienes demasiadas cosas por hacer y que no puedes perder un día o una mañana en oír unas charlas. Muchas veces desconectar por un rato, ponerte en situación mental de escuchar, y charlar con otras personas puede ayudarte a ver tus problemas con perspectiva y a resolverlos con más creatividad y más eficazmente.





