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Una de las primeras cuestiones que tienes que resolver es si la tuya es una aventura solitaria o te asociarás a otros para emprenderla.
No hay una respuesta válida para todas las personas, ni para todas las situaciones. Tener socios presenta ventajas y problemas.
Ventajas
La fundamental es evitar la soledad del emprendedor. Hay momentos duros, en los que parece que nada sale bien, que lo poco que has conseguido construir se te está deshaciendo como un castillo de arena. Momentos en los que tienes la tentación de tirar la toalla.
Tener un socio puede ayudarte a ver las cosas con un poco más de perspectiva y seguir adelante.
Los socios pueden, además, complementar tus habilidades o conocimientos. Si tú eres un excelente técnico pero no tienes ni idea de vender, un socio que lleve la parte comercial puede aportar mucho. Podrías contratar a un comercial, pero el socio (casi por definición) estará dispuesto a trabajar por mucho menos dinero al principio, que para eso recibirá beneficios cuando la empresa pueda darlos. Entregar una parte de tu empresa puede ser la única manera de conseguir gente de talento, especialmente al principio, cuando tienes muy poco que ofrecer.
Por último, pueden aportar dinero. Trabajen o no en la empresa, puede haber socios que simplemente estén interesados en aportar capital, con el objeto de obtener beneficios cuando la empresa pueda soportarlos. Ese capital te ayuda a ponerla en marcha con más comodidad, lógicamente.
Y problemas
Es muy importante que cada socio tenga claro su papel y lo que se espera de él. Pongamos un ejemplo: dos amigas deciden abrir una tienda de ropa para niños. Una de ellas necesita que salga bien y que genere suficientes ingresos para mantener a su familia, pero para la otra, que no tiene problemas económicos, es poco más que una manera de estar entretenida. Es obvio que pronto la primera echará en cara a la segunda que no pone suficiente empeño ni dedica el tiempo suficiente al negocio, y la segunda se sentirá agobiada por la presión.
También es frecuente que cambien las circunstancias personales de alguno de los socios y que quiera abandonar la empresa. O que uno tenga menos capacidad para esperar beneficios que otros.
Otro problema es que el emprendedor tiene menos capacidad para tomar decisiones. Si un familiar ha puesto dinero en la empresa, no es tan fácil cerrarla cuando ves que las cosas van mal. O puedes verte obligado a incorporar como trabajador al hijo zascandil de uno de los socios, aunque no valga ni para barrer el suelo.
Pero el problema principal de incorporar socios es que cedes parte de la empresa. Si tienes éxito, todo va bien y consigues que tu empresa valga unos cuantos millones de euros, habrás entregado parte de ese dinero a tus socios. Asegúrate de que merece la pena.
Bill Gates lo hizo con los primeros empleados de Microsoft, a los que convirtió en multimillonarios. Pero el consiguió ser el hombre más rico del mundo, así que repartir esas participaciones de la empresa fue una buena decisión.
En tu caso, simplemente asegúrate de que lo que tus socios aportan merece la parte de la empresa que les vas a entregar a cambio.
Que todo quede por escrito
Para evitar todos estos problemas, lo mejor es dejar escrito desde el principio, incluso cuando no se haya formalizado ante notario la sociedad, cuál es la participación de cada socio y qué aportará a cambio.
Es fundamental dejar también por escrito qué sucederá si alguno de los socios deja la empresa. ¿Se quedará con su porcentaje? ¿debe devolverlo? ¿todo o solo una parte?
Si todas estas cosas quedan claras al principio, será más fácil llegar a un entendimiento cuando surjan los problemas.
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2 respuestas por ahora ↓
1 Sergio 05/05/2009 - 7:10 pm
En efecto, todo siempre aclararlo antes y por escrito, porque luego ante los problemas, todo son malentendidos.
2 martije 19/07/2009 - 9:06 am
efectivamente, yo desde mi experiencia también puedo decir que todo, pero todo, dejarlo por escrito. Y muy importane pensar en todas las situaciones que se pueden presentar, porque seguro que en algún momento llegaran a presentarse, como por ejemplo que un socio abandona precipitadamente la sociedad, diferencia de criterio entre las funciones y las responsabilidades de cada uno, en cómo gestionar la empresa y tomar decisiones.
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