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La resistencia viscosa

06/03/2009 · 14 comentarios


Preserving summer

Entre los individuos que se resisten al cambio en una gran organización, o quieren sabotear un proyecto, la técnica que mejores resultados suele dar es la resistencia viscosa. Consiste en no oponerse frontalmente a nada pero generar tal viscosidad alrededor de los que intentan llevar adelante el proyecto que éstos acaban agotados del esfuerzo, como si tuvieran que nadar en una piscina de mermelada.

Es una técnica inteligente, porque nadie puede acusar de sabotear, e incluso puede haber apariencia de colaboración, de tal manera que alguien ingenuo puede tardar mucho en darse cuenta de que un supuesto colaborador en realidad lleva tiempo trabajando en contra del proyecto.

No porque ninguno de mis lectores la vaya a aplicar, sino para que podáis detectarla si os la aplican, os detallo algunas técnicas:

Implicar en el proyecto a unidades no interesadas en él. Se hace bajo la apariencia de “colaboración” o “apertura” o alegando que esas unidades tienen información relevante. El hecho de que no tengan interés, provoca que sea prácticamente imposible encontrar huecos para reuniones, que la persona asignada no tenga relevancia y por tanto su papel se limite a decir “transmitiré a mi jefe todo esto”, que no realicen las tareas que se les asignen…

Apelar a la normativa. ¿Ley de protección de datos? ¿riesgos laborales? ¿ISO 9001? ¿ITIL? Cualquier excusa es buena para plantear que la iniciativa hay que estudiarla con más cuidado, analizar sus implicaciones más profundas, valorar qué problemas puede encontrar la organización antes de lanzarse a la aventura…

Llevar el tema al departamento jurídico. ¿Hay un abogado en la organización? Es un aliado natural para bloquear cualquier iniciativa. Si se le implica en ella, él solito se encargará de agotar la paciencia de cualquiera que pretenda mover un dedo.

Parálisis por análisis. Ante cualquier propuesta, buscar al menos dos o tres alternativas. Que todas ellas pueden ser más o menos razonables, pero cada decisión implica análisis, pruebas, recabar más información, reuniones, consenso… retrasos.

Posponer las tareas. Esperar hasta el último momento para entregar algo, y luego poner una excusa por la cual no se ha podido cumplir el calendario previsto. Si hay alguna tarea que no tiene fecha límite, posponerla indefinidamente.

Generar tareas secundarias que se encargan a terceros. Cuanta más gente implicada, más probable es que alguien falle. Si el saboteador es hábil y consigue involucrar a holgazanes de reconocido prestigio, puede permitirse el lujo, además, de cumplir con sus tareas y quejarse de lo poco que colabora el resto.

Iniciativas espontáneas. Consiste en aportar ideas que “enriquecen” el proyecto. No hay que hacer al principio, porque entonces pierden la gracias. Se trata de que vayan apareciendo de vez en cuando, para distraer al personal del objetivo esencial. El líder del proyecto a lo mejor acaba reconociéndolas como lo que son, pero alguien habilidoso puede enganchar a otros el tiempo suficiente como para distraerlos durante un tiempo con cada iniciativa.

Guerra de competencias. Es una de las armas más potentes, por eso la dejo para el final. No hay nada que pueda bloquear una iniciativa como una guerra de competencias entre dos o más jefes. En función del lado en el que esté, el jefe implicado adoptará la postura de “quién se ha creído que es este para meterse en mi huerto” o bien la de “ese neandertal incapaz de evolucionar no me va a parar a mí esta iniciativa”. En cualquier caso, una vez desatada las fuerzas se dirigen contra el enemigo, y no para impulsar el proyecto.

Y vosotros ¿habéis sufrido la resistencia viscosa? ¿conocéis otras técnicas?

Creative Commons License photo credit: lepiaf.geo

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14 respuestas por ahora ↓

  • 1 pxll 06/03/2009 - 5:41 pm

    Sí, vivo la resistencia viscosa en mis carnes y es algo desesperante y frustrante. Uno de mis proyectos está demasiado cerca de la capa “estratégica” de la empresa, por lo que hay una resistencia viscosa muy activa por parte de algunos jefecillos que se sienten molestos por no poder liderarlo. Me han jerarquizado el equipo introduciendo agravios y disputas.

    Otra técnica de resistencia viscosa: elevar los objetivos del proyecto a un púnto cercano a lo utópico bajando el tiempo de desarrollo (introduciendo falsa prisa, generando stress y confusión entre los actores/líderes). Al mismo tiempo se puede hacer creer que hay mucho interés en que el proyecto salga adelante, por lo que se proponen objetivos ambiciosos, eso sí, sin proveer ni el más mínimo incentivo económico ni publicidad dentro de la empresa. Todo ello desmotiva al equipo de desarrollo.

    Normalmente la gente que tiene reparos con una persona o proyecto se les nota con la cara que ponen cuando esta persona presenta buenos resultados…

    Un saludo.

  • 2 Adrián García 06/03/2009 - 6:47 pm

    Me ha gustado bastante, en verdad que he sufrido este tipo de resistencia, siendo yo parte consultora y mi cliente, el consultante, el que ofrecía la resistencia, con el agravante de que mi jefe tragaba con todas las propuestas de ampliar el proyecto a coste cero, y a costa del trabajo de otros… yo, por ejemplo.

    Es curioso como un proyecto que comenzó implicando a 5-6 personas más nuestro equipo, otros 4, llegó a invitar a las reuniones a 10-12 personas, más nuestro equipo, que por suerte no se amplió.

    Una cosa muy interesante es meter como organizador del proyecto a alguien que sepas que no va a organizar las reuniones con tiempo y que las va a cambiar de fecha en repetidas ocasiones.

    También existe la posibilidad de que esta persona pida las presentaciones y no las mire, por lo que se retrasa el trabajo.

    O este tipo de persona que está solo atento en las reuniones a la ortografía y luego, meses después vuelve a pedir que se le explique todo de cero.

    Yo tenía a todas estas personas en una.

  • 3 Diego Parrilla 06/03/2009 - 11:42 pm

    He sufrido algo similar pero en un contexto diferente: El cliente consideró que lo mejor era tener dos proveedores que hicieran el proyecto juntos. Yo era uno de los proveedores, y la otra empresa era una empresa de un amiguete que jugaba al golf con el jefe del contratista. Este guiringuito de empresa hizo todo lo posible por paralizar el proyecto, intentar demostrar nuestra incompetencia y así quedarse con el proyecto.
    Cuando nos dimos cuenta que ese proyecto sería como esas pesadillas en las que corremos, pero vamos lentos y pesados y nos angustiamos, decidimos no tener un jefe de proyecto al 100%, sino 3 jefes al 33%. Cuando uno se agotaba de pelear, otro cogía el testigo. Y así conseguimos agotar a nuestros queridos ‘socios’ y medioacabar el proyecto sin morir en el intento.

  • 4 Alberto 07/03/2009 - 12:34 am

    A eso lo llaman también “Viento en contra” que es aque persona que espera a escuchar tu opinión para decir la contraria. Siempre asumen la posición opuesta, y son puntos negativos para el desarrollo de un proyecto
    Alberto

  • 5 Alberto 07/03/2009 - 12:35 am

    Que buena idea la de Diego Padilla, gracias por el dato,
    AL

  • 6 PWronge 07/03/2009 - 4:20 pm

    Otro nombre: resistencia pasivo-agresiva.

    Tengo un truquillo para ella: en las reuniones, tomar nota de quién propone qué, y expresarlo en voz alta. “Nosotros estamos dispuestos a hacer esto, mientras fulanito dice que es mejor no hacerlo”.

    Teniendo en cuenta que se trata siempre de hacer contra no hacer, la sensación que produce es bastante efectiva. Más aun cuando se acumulan y queda patente que fulano no quiere que se haga nada.

  • 7 Antoniojezu 16/04/2009 - 9:57 am

    Muy interesante el artículo. Creo que el primero que voy a imprimir para memorizarlo.

    Todos los que trabajamos en grupo hemos sentido eso de la resistencia viscosa, pero nunca le pusimos nombre.

    También me ha dado por pensar: ¿Y qué pasa con la resistencia viscosa que nos ponemos a nosotros mismos?.

    Ahí dejo la pregunta. Voy a darme una vuelta por el blog a ver qué más hay. Zalu2.

  • 8 Nicolas 20/04/2009 - 3:53 pm

    Im-presionante. Me encuentro inmerso en la viscosidad más absoluta y el artículo parece el manual de cabecera de mis “colaboradores”.
    Enhorabuena al autor. Por el artículo y por haber pasado por esto y tener todavía motivación para contarlo…
    Me gustaría saber si se ha basado en algún libro o texto, y en su caso si existen referencias en inglés de la “resistencia viscosa”.

  • 9 Borja Prieto 21/04/2009 - 1:42 pm

    Hola Nicolás

    No, no me he basado en ningún libro o texto, todo lo he sacado de mis experiencias. Aunque tengo que decir que la expresión “resistencia viscosa” no es mía, simplemente la oí una vez y se me quedó grabada porque me pareció una metáfora muy gráfica.

  • 10 xmariachi 22/04/2009 - 12:56 pm

    Ay ay, ya te digo si me suena…

  • 11 Javi 24/04/2009 - 11:36 pm

    A mi me suena de alguna empresa del sector Retail, que te debería sonar a ti de algo, y que en estos momentos está sumida en un proceso de resistencia-viscosa, el que podríamos escribir un buen manual del tipo Resistencia-Viscosa Best Practices, y su secuela Resistencia-Viscosa Recipes…

  • 12 Leo Borj 27/04/2009 - 12:20 am

    Como algunos ya sabeis me ha dado por apuntarme a otro master, esta vez sobre “la cadena de suministro” y esta semana hemos tenido un “taller de negociación” y en una de las discusiones sobre negociación de proyectos en los que intervienen muchos agentes yo utilizé el término “silent opossition” (el curso es en inglés) y me encuentro hoy, repasando las entradas de Borja con esta magnífica descripción de una actitud y unos comportamientos con los que me he encontrado muchas más veces de las que me hubiera gustado. Qué bien explicado y qué buen nombre, “resistencia viscosa”. que

  • 13 Leo Borj 27/04/2009 - 12:30 am

    Por aportar algo más a la recopilación del post, un “truquillo”que utilizan los Ingleses con los que trabajamos habitualmente (de otros Ingleses no puedo decirque sean tan “viscosos” como estos). Siempre que te refieres a una documentación, dato, documento, experiencia, reunión pasada, o lo que sea, le muestran un gran interés y solicitan soporte escrito y detalles sobre lo que acabas de decir, aludiendo que necesitan toda la información relacionada para poder trabajar correctamente. De esta forma dilatan su fecha “contractual” de comienzo. Desde que trabajo con ellos entendí porqué en las películas americanas cuando detienen a alguien dicen eso de “tiene derecho a permanecer en silencio, cualquier cosa que diga podrá ser utilizada en contra suya”.

  • 14 Fin de otra etapa profesional… o mi paso por Retail « Ithopeless’s Blog 11/06/2009 - 10:50 pm

    [...] funcional, re-ingeniería de procesos, y un poquito de cultura del cambio, que tanta resistencia viscosa no ayuda [...]

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