Tim Ferris escribió el otro día un post sobre cómo aprender (casi) cualquier idioma en solo tres meses. Digo casi porque él mismo dice que el idioma no puede ser complicado.

Es un tema que me interesa, porque casi podría decir que una de mis aficiones es aprender otros idiomas. Curiosamente, aprender otro idioma (habitualmente inglés) es una pesadilla para mucha gente, que dedica muchos años y mucho dinero en el empeño y consigue resultados muy pobres.

Ferris da unas pautas que son muy sensatas, y coinciden con mi experiencia. Es cierto que tener ciertas facultades ayuda (memoria, habilidades verbales en tu propio idioma, oído para la música…), pero creo que dedicando con un poco más o menos de esfuerzo cualquiera puede ser capaz de hablar un idioma extranjero en tres meses.

Eso sí: tienes que tener claro qué significa “hablar un idioma”. Para Ferris, eso significa entender un 95% por ciento y ser capaz de expresar lo que quieres al 100%. Yo no estoy tan seguro de lo de expresarse al 100% (muchos no lo consiguen ni en su idioma materno), y tampoco estoy seguro de que todo el mundo pueda conseguir entender más de un 90% de un idioma extranjero en solo 3 meses.

Lo que sí creo es que dedicando una hora al día, como mucho, se puede conseguir un nivel aceptable de conversación para situaciones cotidianas. Eso supone ir a un país en el que se hable ese idioma y ser capaz de moverte en transporte público, preguntar direcciones, manejarte bien en un restaurante o en una tienda, hablar de tu familia, del tiempo, mantener una conversación sobre el trabajo con un colega extranjero, y cosas por el estilo. Pasar de ese nivel de “manejo funcional” de un idioma a ser capaz de traducir correctamente, por ejemplo, es lo que supone un gran esfuerzo y requiere años de estudio o práctica.

El inglés que aprendemos en el colegio se basa en enseñarnos reglas gramaticales y listas de vocabulario. Se penaliza la escritura incorrecta de una palabra o la construcción incorrecta de una frase, pero apenas se valora la pronunciación. Luego, cuando tenemos que enfrentarnos a una reunión con extranjeros, somos incapaces de expresarnos con soltura y balbuceamos con un acento horrible mientras sufrimos internamente por no ser capaces de encontrar las palabras adecuadas.

Hay métodos que se basan en el uso cotidiano del lenguaje, y son los que se deberían aplicar para obtener este tipo de resultados rápidos. Es mucho más gratificante empezar aprendiendo a decir frases útiles que esforzarte en conjugar los verbos correctamente.

Yo soy analfabeto en alemán gracias al método Pimsleur. Quiero decir, que soy capaz de mantener una conversación medio decente sobre temas cotidianos con mi hermana que ha vivido un año en Hamburgo, pero soy incapaz de leer y menos aún de escribir. Pero tampoco me lo planteo, mi único objetivo al hacerlo era divertirme y ser capaz de tener una conversación básica, y al fin y al cabo aprendí en el metro, con mi iPod, en ratitos de media hora.

Puedo mejorar, claro, porque en Viena me pasó alguna vez que me entendieran lo que yo decía en alemán pero me respondieran en inglés (será cosa del acento). Pero como no quiero hacer una tesis doctoral, ni leer a Goethe en versión original, a mí ya me vale.

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