Scott Adams ha escrito un post interesante sobre la calidad y la popularidad. Normalmente creemos que un producto de calidad consigue popularidad. Adams sostiene lo contrario: si consigues la popularidad, ganas el tiempo suficiente como para perfeccionar tu producto.
Adams pone el ejemplo de series como Los Simpson o su propio comic Dilbert, que al principio estaban realmente mal hechos, pero eran lo suficientemente diferentes y atractivos como para conseguir una popularidad que permitió a sus autores trabajar más en ellos y conseguir la calidad.
No estoy muy seguro de que sea aplicable siempre, pero desde luego es un punto de vista interesante.
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