Desencadenado

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Guía para salir de la deuda

La deuda es la peor pobreza- Thomas Fuller

Hace apenas unos años estaba sobrecargado de deudas; tanto que no podía afrontar todos mis pagos y tenía muchas deudas enviadas a agencias de cobro. Los prestamistas me reclamaban pagos atrasados, y yo los intentaba conjugar a todos, constantemente estresado pensando en como iba a pagar el coche y el alquiler. Es difícil imaginar esos días ahora (el insoportable peso de esa deuda) porque desde este año ¡estoy libre de deudas!
Es un sentimiento de liberación increíble estar sin deudas. Tu dinero es tuyo, y tienes sitio en tu presupuesto para ahorrar, invertir y comprar lo que necesites.
Pero ir de una deuda abrumadora a estar sin deudas no fue instantáneo. Fue un viaje, y supuso una resolución firme, algunos sacrificios y algunos hábitos nuevos.

Como me libré de las deudas

No fue el más fácil de los viajes para mí, pero creo que debido a la lucha que supone salir de la deuda, el destino final es mucho más dulce.
Estas son las cosas más importantes que me sacaron de la deuda:
1. Cancelar las tarjetas de crédito. Este elemento siempre despierta debate, pero lo diré siempre,porque ha sido crucial para conseguir liberarme de las deudas: las tarjetas de crédito son extremadamente tentadoras, y con sus altos intereses pueden ser muy peligrosas. Es posible usarlas sabiamente e incluso beneficiarse de su uso… sin embargo, mucha gente no las usa así, y para gente como yo es mejor simplemente cancelar la tarjeta. Todavía tenía una gran deuda que pagar de la tarjeta, pero al menos no la estaba usando mas. Regla nº 1: Si intentas salir de un agujero, deja de cavar.
2. Eliminar los gastos no esenciales. Esto podría parecer extremo para mucha gente, pero recuerda: tengo seis hijos y por un tiempo no ganaba lo suficiente como para mantener a mi familia. Necesitaba ahorrar. Así que eliminé todo lo que no necesitaba: televisión de pago, casi todas las salidas a cenar, ir al cine (excepto en raras ocasiones), alcohol, tabaco (una vez que dejé de fumar en noviembre de 2005), comprar ropa nueva (excepto cuando realmente era necesaria), etc. Lentamente reaprendí lo que era vivir frugalmente. Esto también fue clave, porque es parte de la regla de “dejar de cavar en el agujero”.
3. El plan de gastos. No me gusta usar la palabra “presupuesto” porque despierta temor en el corazón de muchos lectores, y miradas vacías en otros. En lugar de eso, me gusta el término “plan de gastos”, porque conjura imágenes de crear un plan para conseguir un objetivo, actuar, y hacer algo con tus problemas. Pero básicamente: calcula cuanto ganas, y decide conscientemente como quieres gastarlo este mes. Mi plan presupuesta cada paga, porque un presupuesto mensual no era útil para mi: si solo hago un presupuesto en un mes ¿como saber qué pagar cuando llega mi primer sueldo? Me gusta ser más concreto.
En cualquier caso, el plan de gastos es esencial. Tienes que decidir donde irá tu dinero antes de gastarlo. Era cuando gastaba sin un plan cuando tenía problemas. Y recuerda: un plan debe ser flexible, y tener espacio de maniobra, porque la vida cambia.
4. Dinero y pagos online. Una de las razones de que tuviera problemas para controlar mis finanzas en el pasado era que gastaba a manos llenas sin una manera fácil de controlar mis finanzas o cumplir con un presupuesto. Usaba una tarjeta de crédito, de débito, cheques, retiradas constantes de cajeros, etc. No soy bueno anotando cada céntimo. Así que pensé en un sistema mejor: pago todas mis facturas online (incluyendo deudas y ahorros), y después saco todo el dinero que necesitaré para categorías como salir a cenar, alimentos y gasolina. Uso el sistema del sobre, así que siempre se cuánto me queda en cada categoría. Simple y seguro.
5. El fondo de emergencia. Creo que esta fue una de las cosas más importantes que hice. Lo sé, es un consejo muy común, pero es por una buena razón: sin un fondo de emergencia, tus finanzas están a merced de cualquier situación urgente que aparezca. ¿Gastos médicos inesperados? ¿Una reparación doméstica? ¿Reparaciones del coche? ¿Necesitas viajar para visitar a un pariente enfermo? Estas cosas tendrán que pagarse de alguna manera, y si no tienes un fondo de emergencia tendrás que endeudarte para pagarlas o sacrificarás tus pagos de este mes.
Sin un fondo de emergencia, es casi imposible salir de la deuda. Para mí, la reducción de deudas no comenzó realmente hasta que había ahorrado al menos un pequeño fondo de emergencia (aspira a 1.000 euros para empezar, o al menos unos pocos cientos)
6. El plan de pago de la deuda. Creé un plan para salir de la deuda, usando el método de la bola de nieve. Ataqué primero las cuentas pequeñas, permitiéndome crear una sensación de logro, y liberando algo de dinero para pagar las cuentas mayores. Aunque atacar primero las cuentas con mayores intereses es más inteligente desde el punto de vista finnaciero, la diferencia es pequeña y el impulso psicológico del método de la bola de nieve es enorme.
7. La deuda es mi primer pago. En realidad, al principio ahorrar para el fondo de emergencia era mi primer pago. En cuanto recibía mi sueldo transfería dinero a mi cuenta de ahorro, y solo después pagaba otras facturas y retiraba el dinero para gastar. Cuando tuve 1.000$ ahorrados, comencé a hacer del pago de mi deuda la factura más importante, y pagaba esa primero.
Ahorrar lo segundo. Todas las otras facturas tercero. Pagando deudas y ahorros primero, eliminas el problema común que tiene la gente que hace de los ahorros y la deuda la última cosa que paga: si algún imprevisto aparece, no queda suficiente dinero para ahorrar o pagar la deuda.
8. Recompensas. Creo firmemente en premiarte a ti mismo y celebrar cualquier logro. Cuando termianba de pagar una deuda, mi mujer y yo salíamos a cenar para celebrarlo. Y podíamos hacer algo bonito para los niños. Claro que gastábamos dinero extra, pero esa sensación de logro es importante. Es un largo viaje, y necesitas ser capaz de mirar atrás de vez en cuando y ver lo lejos que has llegado. Es muy motivador, y consigue que llegues a la meta.
9. Incrementar los ingresos. Además de gastar menos y vivir más frugalmente, también incrementé mis ingresos para hacer mi situación financiera más estable y acelerar el repago de la deuda. Para hacerlo, busqué un trabajo de jornada completa (antes solo trabajaba como freelance), y continué haciendo tantos trabajos por libre como fuera posible. Después empecé ZenHabits.net, y eso se convirtió en una fuente de ingresos continua y creciente. También mejoré mis trabajos como freelance, y empecé a buscar otras formas de ganar dinero.

Por qué vivir frugalmente es solo parte de la solución

No estaría libre de deudas hoy si no hubiera aprendido a vivir frugalmente. Si no cortas el flujo de sangre, nunca curarás la herida.
Pero una vida frugal es solo un componente. Tienes que aprender a tener tus finanzas bajo control, planificar tu gasto y crear un fondo de emergencia. Tienes que aprender a motivarte a ti mismo para terminar el largo viaje.
Y uno de los pasos más importantes, como mencioné antes, fue incrementar mis ingresos de varias maneras, en una serie de pasos diseñados para poner en mejor forma mis finanzas y pagar la deuda más rápido.
Vivir frugalmente debería ser la primera cosa que hicieras, en mi opinión. Es vitalmente importante. Pero es solo una parte de la ecuación; gastar menos solo te hace recorrer parte del camino. Ganar más te hacer recorrer el resto.
¿Como puedes incrementar tus ingresos? No lo harás de la misma manera que yo. Claro que cualquiera puede crear un blog, escribir un libro electrónico, trabajar como freelance o escribir un libro impreso. He hablado sobre como hacer estas cosas en otros sitios. Pero no siempre funciona para todo el mundo.
La clave es encontrar algo que te apasione, y perseguirlo con todo tu corazón. Eso podría suponer educarte a ti mismo, y aprender nuevas habilidades. Podría suponer encontrar mentores, y comenzar desde abajo. Pero cuando te apasiona algo, estás más motivado para aprender y tener éxito. Entrégate a ello de verdad, y encontrarás una manera.
También es importante buscar nuevas oportunidades, y no dejar que se escapen las buenas. Si la oportunidad no sale bien, déjala… pero al menos lo intentaste. ¿Y quien sabe? Una o más de estas oportunidades podrían convertirse en oro puro. Me ha pasado a mí, y me encanta mi vida más que nunca.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

Cambiar tus hábitos de gasto

Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, por tanto, no es un acto, sino un hábito.
- Aristóteles

Aunque puedes ahorrar costes aquí y allí, los cambios verdaderos y duraderos no llegarán hasta que cambies tus hábitos. Si ahora cedes a impulsos de compras de manera habitual, por ejemplo, gastarás todavía un montón de dinero aunque hagas ahorros en otras áreas. Una estrategia importante a largo plazo es crear hábitos financieros nuevos y sensatos, de uno en uno. Lee The Power of Less para saber más sobre cómo crear nuevos hábitos. Usa las efectivas técnicas de cambio de hábitos del libro para cambiar un hábito cada vez.

Aquí hay algunos hábitos importantes a desarrollar:

    1. Haz el ahorro “automágico”. Esta debería ser tu principal prioridad, especialmente si no tienes un dondo de emergencia sólido todavía. Haz de ello la primera factura que pagas cada mes, estableciendo una transferencia automática de tu cuenta corriente a tu cuenta de ahorros (prueba una cuenta de ahorro online). Ni siquiera pienses en esta transacción; solo asegúrate de que sucede, cada vez que cobras tu sueldo.
    2. Controla tus gastos impulsivos. El mayor problema para muchos de nosotros. El gasto impulsivo, comer fuera, comprar o gastar online, es una gran sangría de nuestras finanzas, el mayor destrozador de presupuestos para muchos, y un amanera segura de tener apuros financieros. El primer paso para controlar este hábito es monitorizarlo y ser más consciente de tus impulsos. Después crea una prohibición de 30 días para las compras de impulso y céntrate en no comprar nada más que lo necesario durante un mes. Después de eso, crea una lista de 30 días… todo lo que quieras comprar que no sea necesario va a esa lista (con la fecha en la que fue añadido) y no puedes comprarlo hasta 30 días después.
    3. Analiza tus gastos, y vive frugalmente. Si nunca has controlado tus gastos, intenta el Desafío de Un Mes: registra tus gastos cada día durante un mes. Después analiza como estás gastando el dinero, y mira qué puedes ahorrar o reducir. Decide si cada gasto es absolutamente necesario, y después elimina lo innecesario.
    4. Invierte en tu futuro. Si eres joven, probablemente no pienses mucho en la jubilación. Incluso si crees que puedes planificar la jubilación más adelante, hazlo ahora. El crecimiento de tus inversiones con el tiempo será increíble si empiezas a los veintitantos. Y sí, incluso si la bolsa no va muy bien, se recuperará y empezará a crecer de nuevo. Empieza abriendo un fondo de pensiones que te permita además desgravar impuestos.
    5. Mantén a tu familia segura. El primer paso es ahorrar para un fondo de emergencia, para que si pasa cualquier cosa, tengas el dinero. Si tienes un cónyuge o personas dependientes, deberías hacerte un seguro de vida y hacer testamento. ¡Tan pronto como te sea posible! Investiga también otros seguros, como el de la casa.
    6. Elimina y evita la deuda. Si tienes tarjetas de crédito, préstamos personales o deudas similares, necesitas empezar un plan de eliminación de deuda. Lista tus deudas y ordénalas de menor a mayor. Después céntrate en la primera deuda, pagando tanto como puedas, aunque sean solo 40 o 50 (más sería mejor). Cuando esa cantidad esté pagada, ¡celébralo! Después coge el total que estabas pagando (digamos 70 mas los 50 extra que hacen un total de 120) y añade eso al pago mínimo de la siguiente deuda. Continúa este proceso, con tu dinero extra acumulándose según avanzas, hasta que pagues todas tus deudas. Esto podría llevarte varios años, pero es un proceso muy satisfactorio, y muy necesario. Hay más sobre la eliminación de deuda en el siguiente post.
    7. Usa el sistema del sobre. Este es un sistema simple para llevar un registro de cuánto dinero tienes para gastar. Digamos que separas tres cantidades de cada paga: una para gasolina, otra para alimentos y otra para salir. Retira estas cantidades cuando cobres, y ponlas en tres sobres diferentes. De esta manera, puedes ver fácilmente cuanto te queda para cada uno de estos gastos, y cuando te quedas sin dinero lo sabes inmediatamente. No gastes de más en estas categorías. Si normalmente se te acaba muy rápido, tendrás que repensar tu presupuesto. Este no es un hábito absolutamente necesario, pero podrías encontrarlo útil.
    8. Paga las facturas inmediatamente, o automáticamente. Un buen hábito es pagar las facturas tan pronto como llegan. Además, si es posible, intenta que se paguen con recibos automatizados. Para las que no lo permitan, usa tu banco online para establecer pagos periódicos automáticos. De esta manera, tienes bajo control todos tus gastos regulares.

¡Recuerda centrarte en un hábito cada vez!

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

Mira los gastos grandes para el largo plazo

Compro mi libertad con mi frugalidad.
- Vicki Robins

Una vez que has hecho los cambios más fáciles, puedes empezar a mirar los gastos grandes. Estos son habitualmente los elementos que se llevan la mayor parte de tu presupuesto: la casa, el coche, suministros, comida, educación, según tus circunstancias… las mayores facturas. Un cambio en cualquiera de estos gastos supone una gran diferencia.

Podrías ahorrar cientos de dólares al año gastando menos en café y revistas, pero podrías ahorrar miles con una casa o un coche más baratos. Los cambios grandes no son tan fáciles de hacer, pero si piensas a largo plazo, puedes conseguirlo. Por ejemplo, si decides que quieres mudarte a una casa o apartamento menos caro, podrías no ser capaz de hacerlo esta semana… pero en unos meses, la oportunidad de alquilar o comprar un sitio estupendo podría aparecer y si tienes los ojos abiertos para esa oportunidad, puedes hacer el cambio. Y ahorrar miles al año.

Algunos cambios que puedes considerar para reducir tus mayores gastos:

    Una casa más pequeña. Este es probablemente el mayor gasto para la mayoría de la gente. Durante muchos años, una casa grande ha sido el Sueño Americano. Pero como hemos visto recientemente, casas más grandes no son necesariamente mejores si no puedes permitírtelas. Son también más caras y más difíciles de mantener. Y el tema es que normalmente no necesitamos una casa grande, especialmente si nos libramos de un montón los trastos que necesitan más espacio y más almacenamiento. (Consulta el libro The Power of Less para ver cómo reducir el desorden, en ThePowerofLess.com). Mantén el ojo avizor respecto a casas más pequeñas; solo lo que necesitas y no más. Si puedes mantener las cosas simples y ordenadas, puedes vivir felizmente en un espacio menor y ahorrar mucho dinero.
    Alquilar en lugar de comprar. Esto probablemente inicie un enorme debate, como siempre hace. Pero no asumas que comprar es la mejor inversión. Si calculas el interés que pagas en una hipoteca, el coste del seguro y el mantenimiento, comprar es a menudo mucho más caro que alquilar; y si alquilas, ahorras dinero, e inviertes la diferencia, puedes acabar mucho mejor a largo plazo. De todas maneras, no siempre es así, así que compara, sumando todos los gastos.
    Un coche más pequeño o más barato. ¿Tienes un enorme monovolumen o un coche caro que cuesta un montón de dinero? Son un símbolo de estatus, seguro, pero también cuestan un montón: pagos del coche, combustible, mantenimiento. Intenta cambiar tu coche grande o caro y puedes ahorrar mucho.
    Un sitio más cercano. Si tienes que desplazarte a una gran distancia para trabajar, o para ir a otros sitios a los que vas a menudo, podrías estas gastando un montón de tiempo y un montón de dinero. Considera mudarte a más cerca de tu trabajo (o trabajar más cerca de casa) para ahorrar dinero y tiempo. De propina, podrías ir a trabajar en bici si vives cerca, ahorrando dinero y quemando calorías al mismo tiempo.
    Suministros reducidos. Los suministros son siempre una gran parte del presupuesto, pero puedes reducirlos: se más eficiente en el uso de energía y agua, considera dejar tu línea telefónica de casa y usar solo el móvil, e incluso líbrate de la televisión de pago.
    Comida más barata. Uno de los mayores gastos para algunas personas es comer fuera; es Estados Unidos la persona media gasta más de 2.000$ al año en restaurantes. Los restaurantes son caros, incluso los de comida rápida (eso sin mencionar los riesgos para la salud). Es mucho más barato cocinar tu propia comida. Nuestra familia crea un menú semanal, después compramos los alimentos y cocinamos la comida y la cena cada tarde. Últimamente incluso he empezado a dejar todo preparado por la mañana, así que se hace en un momento cuando llegamos a casa. Si comes fuera, busca opciones baratas y saludables, y por supuesto ve a algún sitio bueno de vez en cuando. Para comer, si normalmente comes fuera en el trabajo, considera llevarte la comida de casa: podrías ahorrar 1.000 o 2.000 euros al año.
    Limítate a un coche. Muchas familias tienen dos o más coches. Después de tu casa, tu coche es probablemente el gasto más caro. Si puedes apañarte con uno, deberías. Mi esposa y yo tenemos seis niños, y sin embargo hemos aprendido a arreglarnos con un coche.

Podrías tener otros gastos importantes en tu presupuesto… échales un vistazo y piensa e investiga un poquito para ver si puedes reducir el coste de alguna manera. Si lo haces gradualmente, una cosa cada vez, no será tan difícil.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.