Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

El texto sigue siendo el rey

Steve Rubel comenta que Robert Scoble tiene un problema: ha hecho más de 1.000 vídeos sobre empresas tecnológicas para Fast Company, pero ninguno de ellos tiene apenas repercusión. Los vídeos están bien, son interesantes, pero apenas tienen enlaces, ni twiteos, ni aparecen en Techmeme. Solo cuando los rodea de texto consigue mejores resultados.

Rubel da cinco razones para que el texto siga siendo el rey de la web:

  • Es escaneable. Según Jakob Nielsen los usuarios leen como mucho un 28% de las palabras de un sitio en una visita.
  • SEO: Los resultados de las búsquedas se consiguen todavía en función del texto.
  • El puesto de trabajo: es mucho más fácil leer en el trabajo que ver un vídeo. Aunque esté relacionado con el trabajo.
  • Dispositivos móviles: es mucho más fácil y rápido acceder a texto que a un vídeo en un dispositivo móvil.
  • Distribución: El texto vuela rápido. Es muy fácil cortar y pegar y enviarlo a alguien por email o RSS o redes sociales.

Conclusión: aunque haya snobs que se empeñen en anunciar que los blogs están pasados de moda, si quieres que tus ideas se difundan lo mejor que puedes hacer es escribir.

Conclusión 2: si creas contenido en vídeo (o podcast, o audio de cualquier tipo), procura rodearlo de texto para que se pueda encontrar e identificar con más facilidad.

Creative Commons License photo credit: conorwithonen

¿Y tú a quién reportas?

Ya sabemos que una de las cosas buenas de tener tu propia empresa es que no tienes jefe. Pero lo malo es que no tienes a nadie a quien reportar. Vale, no hace falta que me digas que reportar según a qué jefes puede ser una tarea odiosa. Pero reportar a alguien tiene sus ventajas.

Te obliga a comprobar tus resultados, y por lo tanto a pensar sobre ellos. Te estimula para que esos resultados sean mejores. Alguna vez incluso tu jefe puede tener alguna buena idea o darte un buen consejo. Y a veces es un alivio tener a alguien a quien contarle tus penas y todo el esfuerzo que te han supuesto esos resultados.

Así que reportar a alguien también es deseable para un emprendedor. ¿Pero a quién puedes reportar? EnDuct Tape Marketing proponen cuatro ideas, y yo voy a añadir dos:

Crea un grupo de emprendedores

Un grupo fijo, de unos pocos emprendedores del mismo sector o similar, que se reúna una vez al trimestre y comparta ideas, objetivos, planes, resultados…

Registra tu tiempo

Crea hojas de horas y apunta al final del día a qué has dedicado tu tiempo (en grandes áreas: marketing, gestión, venta…). Puedes ser mucho más estricto contigo mismo y con tu tiempo si eres consciente de dónde se va.

Crea un comité interno

Usa a tu asesor fiscal, a tu abogado o a tu gestoría para que analicen tus números y resultados y dales permiso para criticarlos. Después de todo, si eres su cliente ellos tiene interés en que te vaya bien.

Usa un coach

¡Los mejores atletas tienen entrenador! Tener el apoyo de un coach es una buena manera de aliviar la soledad de la cumbre y abrirte a ideas nuevas.

Las dos mías:

Consulta a tus accionistas

Si los tienes, para eso están. No es que les vayas a dar la lata con el día a día, pero preparar una reunión en la que expliques cómo va la empresa, hacia donde se dirige y que estrategia va a seguir puede serte muy útil por sí mismo. Si además tienes la suerte de que sea gente con experiencia y conocimiento, miel sobre hojuelas.

Ve a Iniciador

O a algún evento similar. Aunque no sea tan formal y sistemático, tienes la oportunidad de compartir ideas, de aprender de lo que están haciendo otros y explicar lo que estás haciendo tú.

¿Se os ocurre alguna otra?

Creative Commons License photo credit: Daquella manera

Nueva encuesta y otros asuntos

Hay nueva encuesta en la web desde hoy. La pregunta es ¿Qué es más importante para triunfar?

Como siempre, en un par de semanas comentamos los resultados.

Alguno me ha comentado que el feed RSS está hecho un desastre. Sale una pareja de interrogaciones en lugar de acentos y otros caracteres. La verdad es que no tengo ni idea de qué puede estar pasando. Sé que el problema viene de WordPress y no de FeedBurner, pero hasta ahora no he sido capaz de averiguar la causa. Como dicen todos los usuarios yo no he tocado nada y esto se ha estropeado solo. Si alguien tiene una pista para resolverlo, se lo agradeceré eternamente

Y como último punto del post batiburrillo, hoy debería salir en Libertad Digital un artículo sobre modelos de negocio y rescates que probablemente os interese.

El principal obstáculo para emprender en España

Comento los resultados de la última encuesta publicada en este blog. Según el 54% de los visitantes, el principal problema es la falta de cultura emprendedora. Para un 37% el problema son las cargas que impone la administración. Muy lejos quedan las alternativas de la envidia y la falta de inversión de capital-riesgo.

Mi voto va hacia la segunda opción: las cargas que impone la administración.

Creo que la falta de inversión puede ser un problema, pero no estoy del todo de acuerdo en que no haya cultura emprendedora. Creo que la hay, aunque muy sui generis. Quiero decir que es muy frecuente que alguien ponga un bar, o monte un servicio de reparaciones de cualquier tipo, o un comercio. Y todos estos son emprendedores.

El problema es que la figura del “trabajador autónomo” vicia a estas personas, que muchas veces se ven a sí mismas como “trabajadores” y no como “empresarios”. Aunque a todos los efectos sean lo segundo.

¿Por qué se da esto? Porque la administración ha creado esa figura extraña del autónomo, en teoría para facilitar las cosas a quien quiere abrir un negocio pero no se siente con ganas o con capacidad para crear una sociedad.

Es cierto que también hay quien ve a cualquier empresario como un individuo avaricioso cuya única misión en la vida es explotar a sus trabajadores. Y hay muchos que buscan un trabajo en el que se cumpla eso de “los garbanzos son duros, pero seguros.” Aun así, creo que por mucho que abunden estos tipos no es la falta de emprendedores el problema. El número de personas que se lanzan a crear esas miniempresas que he mencionado antes lo demuestra.

Con lo que vamos a mi opción: el problema son las cargas que impone la administración. En Gran Bretaña, por ejemplo, apenas hay requisitos para iniciar una actividad económica. Solo cuando empieza a crecer debes empezar a cumplir con formalismos (y a compartir parte de tus ingresos con el estado).
Evidentemente, eso anima a muchos a “probar suerte”, y un porcentaje de los que prueban triunfarán y tendrán empresas exitosas que crearán riqueza y empleo.

En España, antes de empezar, antes de haber generado un solo céntimo de ingresos, ya tienes que pagar: al notario, a una gestoría e inevitablemente al Estado. Crear una SL cuesta más de 500 euros, y solo consigues a cambio unos papeles que te “autorizan” a hacer negocios.

Después están los tiempos de tramitación de todo: en España poner en marcha una empresa lleva de media 47 días, y solo 2 en Australia o 5 en Dinamarca o EE.UU. Eso son 47 días en que tienes gastos, pero no puedes iniciar la actividad.

Y como se te ocurra tener empleados, ya puedes prepararte: al coste del salario debes añadir un 33% que se lleva la seguridad social, y debes tener en cuenta también los costes de despido si las cosas se tuercen, o el absentismo debido a bajas por enfermedad o maternidad.

Súmale a todo que la complejidad de la legislación hace casi inevitable contratar una gestoría para llevar incluso los asuntos de la empresa más pequeña y de gestión más simple.

Así que el problema es que cuando alguien tiene una idea de negocio (y logra no escuchar los cantos de sirena de los que le animan a buscar un trabajo con un sueldo fijo), se encuentra con que el Estado, en lugar de construir una autopista por la que su proyecto pueda ir a toda velocidad ha contruido una pista de obstáculos que solo los más hábiles o más determinados logran sortear.

Creative Commons License photo credit: James Jordan

El mercado funciona mejor que los mejores expertos

Supongo que conoceréis la iniciativa OLPC (One Lapton Per Child) que creó hace ya algún tiempo Nicholas Negroponte, supremo gurú de nuevas tecnologías en el MIT. La idea era crear un ordenador barato y robusto que pudieran usar los niños de países subdesarrollados para tener acceso a las tecnologías de la información y mejorar así sus perspectivas de futuro.

El proyecto tuvo un desarrollo muy lento, y el objetivo de que el coste de los portátiles no superara los 100 dólares todavía no se ha conseguido. Han vendido unos cuantos miles en algunos países en vías de desarrollo, y otros en occidente, en base a una campaña de “compra uno y regálale otro a un niño del tercer mundo”.

Ahora la empresa que se creó para comercializar y desarrollar el portátil ha anunciado que despedirá a la mitad de sus trabajadores y reducirá los sueldos del resto. Según Negroponte, por la crisis económica.

Pero lo cierto es que el mercado ha identificado un nicho para portátiles pequeños, simples y baratos, que se han dado en llamar netbooks, y se venden extraordinariamente bien. Cuestan algo más de 100 dólares, pero también el OLPC cuesta 200. Y es probable que pronto haya un mercado de segunda mano que haga llegar a los países subdesarrollados modelos antiguos por menos de 100 dólares, de manera similar a lo que sucede con los teléfonos móviles.

Una lección de todo esto, claro, es que es más fácil tener una idea que implementarla. Puedes tener la visión de un portátil barato y sencillo, pero conseguir fabricarlo y que llegue a su público objetivo requiere otras cualidades además de visión.

Pero la otra lección es que el mercado es más eficaz que un experto, por muy gurú de las nuevas tecnologías que sea, a la hora de hacer viable cualquier idea. O de descartarla rápidamente si no lo es.

Creative Commons License photo credit: One Laptop per Child

Como cumplir tus propósitos de año nuevo

Un nuevo año sugiere nuevas oportunidades, y todos pensamos en cosas que podemos mejorar. Queremos que nos vaya mejor, y sabemos que en parte depende de nosotros: dejar de fumar, estudiar un idioma, adelgazar, hacer deporte, aprender corte y confección…

El problema es que pretendemos conseguir estos propósitos solo a base de fuerza de voluntad. Y el resultado es el desastre: como mucho conseguimos cumplir nuestro propósito la primera semana, y a veces ni eso. Unos meses más tarde dejamos de pagar la cuota del gimnasio, volvemos a comprar el tabaco por cartones… y nos engañamos diciéndonos que será mejor intentarlo en verano, en vacaciones, que estamos más tranquilos.

Sin embargo, se puede hacer. Yo sigo los consejos de Leo Babauta, y funcionan. Con deciros que he conseguido hacer deporte casi a diario, después de años sin mover un músculo…

Este es el secreto:

No se trata de fuerza de voluntad, sino de cambiar hábitos. Uno no se lava los dientes o se ducha porque tenga mucha fuerza de voluntad, sino porque es lo que hace de manera rutinaria, casi siempre a la misma hora o en la misma situación. El hombre es un animal de costumbres, así que se trata de convertir nuestro propósito en una costumbre, algo que hagamos sin pensar y que incluso nos haga estar incómodos si un día no podemos hacerlo, como nos pasa cuando no podemos ducharnos o lavarnos los dientes.

¿Y como podemos convertir esos propósitos en hábitos? Estas son las claves:

Intenta uno cada vez.

No intentes a la vez dejar de fumar, aprender sánscrito y acostarte antes. No harás ninguna de las tres cosas. En lugar de eso, céntrate en uno de los objetivos, y cuando lo hayas conseguido ve a por el siguiente.

Empieza por lo más fácil.

A lo mejor pasar de no hacer deporte a hacer una hora al día es excesivo. Plantéate una meta que puedas cumpir, incluso que creas que será demasiado fácil, como hacer diez minutos al día. De este modo, la sensación de triunfo que tengas al conseguirlo te hará más fácil abordar el siguiente objetivo.

Plantéate una meta de 30 días.

Cualquier objetivo, si te lo planteas para toda la vida, puede ser intimidador. Es mejor plantearte un horizonte de un mes. Dejar de fumar durante un mes, o hacer deporte durante un mes, o dormir más durante un mes son retos más asumibles. El truco está en que es un tiempo suficiente como para desarrollar el hábito, y después será muy fácil continuar con él.

¿Esto es engañarte a ti mismo? Pues sí, pero el caso es que funciona. Los seres humanos somos tan crédulos que incluso nos podemos engañar a nosotros mismos, aunque sepamos que lo estamos haciendo. Y al fin y al cabo también nos engañamos a nosotros mismos, pero para mal, cuando nos decimos que mejor empezamos con el régimen mañana, o que hoy no iremos al gimnasio pero la semana que viene sí.

Plantea un objetivo medible

Tu objetivo no puede ser “hacer más deporte” o “beber menos”. Eso es muy difícil de medir, y es muy fácil engañarte a ti mismo con su cumplimiento. Es preferible “hacer 10 minutos de deporte” o “beber 2 cervezas en lugar de 5″. De este modo sabes perfectamente si lo estás cumpliendo o no.

Haz público tu objetivo

Uno de los trucos más eficaces para cumplir nuestro objetivo es darle publicidad. La presión de mostrar ante otros que hemos fracasado es uno de los mejores acicates para animarnos a cumplir. Así que escribe tu objetivo en tu blog, o mejor explícalo a tu familia y amigos.

Si ya antes de empezar no te atreves a hacer esto por el miedo al ridículo si fracasas, es porque no te lo planteas en serio.

Reporta a alguien

No basta con que tú lleves la cuenta de tu progreso: debes comunicarselo a alguien. Esto tiene mucho que ver con el punto anterior, porque si no tienes que explicar cada día o cada pocos días como vas, es muy probable que para cuando alguien te pregunte haya pasado un mes y ya tengas una explicación racional preparada: “es que, verás, ahora es un mal momento para… pero ya en verano, con más tiempo libre, me pondré en serio.”

Crea una rutina

Plantéate un momento del día y una situación para cumplir con tu objetivo. Por ejemplo, para hacer deporte puede ser una buena hora el comienzo de la mañana, o por la tarde al volver del trabajo. Lo ideal es hacerlo justo después de un hábito que ya tengas establecido, como lavarte los dientes, de manera que este nuevo hábito se convierta en parte de la rutina que tienes al despertarte, al llegar a casa o antes de acostarte.

Recuerda que el objetivo es conseguir convertirlo en costumbre, en algo que haces sin pensar.

Cambia un hábito negativo por otro positivo

Uno de los problemas con hábitos del tipo de fumar es que dejarlos crea un vacío. No es solo la adición a la nicotina, sino el condicionamiento que te ha programado para encender un cigarro y tenerlo en la mano en determinadas situaciones. En lugar de sumprimir directamente el hábito intenta cambiarlo en esas situaciones por otro positivo, o al menos neutro. Por ejemplo, masticar un chicle o jugar con un objeto pequeño si tu problema es que tienes que tener algo en la mano.

Insiste aunque algún día falles

No pasa nada si un día fracasas en tu objetivo. Puedes estar enfermo, o surgir un imprevisto. Pero no dejes que pasen varios días seguidos sin insistir en el hábito, o no conseguirás desarrollarlo.

Si en un mes no has conseguido establecer el nuevo hábito, puede ser que hayas sido demasiado ambicioso, o que debas cambiar otras cosas en tu vida antes de plantearte ese objetivo. O que simplemente ese objetivo no sea alcanzable para ti. No puedes pensar en correr una maratón en un mes si llevas diez años sin hacer ningún deporte. Y no puedes pensar en aprender a tocar el violín si desafinas en cada nota que cantas.

Cuando consigas un objetivo, pasa al siguiente

Si llevas 30 días creando un hábito, ya es fácil dejarse llevar y mantenerlo. Ahora intenta con el siguiente. Puede ser aumentar la intensidad del conseguido (pasar de 10 minutos al día de deporte a 20, levantarte 30 minutos antes en lugar de 15) o intentarlo con uno nuevo.

Creative Commons License photo credit: 一朗

¿Aquí cuando se cobra?

Supongamos que lo has hecho todo bien: has vendido a la administración, te has ganado la confianza del cliente, has desarrollado el trabajo con éxito… pero te falta un “pequeño” detalle: cobrar. Aquí los tiempos de la administración tampoco son los del resto del mundo, así que mejor que estés preparado.

Conviene saber de antemano cual es la práctica habitual en el organismo con el que contratas. De hecho, deberías saberlo antes de presentarte a vender, porque es posible que no te compense vender a quien tarda más de un año en pagar (y se dan casos).

Hay más elementos a tener en cuenta. Por ejemplo, el momento en el que puedes presentar la factura. Es posible que si estás a final de año te suceda que te pidan la factura aunque no esté terminado el trabajo, porque necesitan justificar el gasto (de lo contrario, recuerda que el organismo perdería ese dinero y tendría que recurrir a presupuesto del año siguiente).

Pero lo normal es que para poder presentar una factura deba existir una recepción del objeto del contrato. En función del contrato y del organismo, esto puede ser desde un email del responsable aceptando el resultado y solicitando la factura a un acto formal con firma de un interventor y un apoderado de la empresa. El caso es que esto puede suponer un retraso adicional, desde que tú das por concluido el proyecto hasta que la administración lo da por aceptado.

Ya puestos, un consejo: si no hay acto formal de recepción, pide tú mismo a tu cliente que te firme una “hoja de cierre de proyecto” o similar. Nunca se sabe lo que puede pasar en el futuro, y puede que no esté de más disponer de un documento que acredite que cumpliste tu parte del contrato.

Después está la tramitación del expediente de pago. Que a su vez supone otro retraso añadido. Así que esos 90 días, que ya eran tiempo, pueden verse aumentados significativamente.

¿Qué puedes hacer?

Primero, tener previstas las necesidades de tesorería. Si tienes que pagar sueldos o materiales, ten en cuenta que tus empleados o tus proveedores no van a esperar porque tu cliente tarde en pagar. Ahorra, pide un crédito, haz lo que sea, pero asegúrate que tienes el dinero para pagar aunque tardes seis o siete meses en cobrar.

Segundo, acelera el trámite en todo lo que dependa de ti. Facilita la recepción y entrega la factura en cuanto te la autoricen, así como cualquier otra información (número de cuenta, por ejemplo) o documento que te requieran para el pago.

Y tercero, recuerda que a quien le interesa cobrar es a ti, así que implícate tú en ello. No confíes en que tu cliente, por muy satisfecho que esté con el resultado, “empuje” tu expediente para que cobres a tiempo. No lo hará, porque él ha terminado su trabajo con la recepción. Y no le des la lata preguntando por el pago, porque no depende de él.

En lugar de eso, averigua “dónde” está el expediente en cada momento. Y no te conformes con vaguedades del tipo “está en Secretaría General”, o “lo tienen en Compras”. Procura saber qué persona concreta tiene tu pago en su mesa, y si es preciso pregúntale a ella qué necesita por tu parte o cuales son sus previsiones de fechas. Nunca confíes en que el mecanismo de la administración funcionará “como un reloj”. Aunque sea así la mayoría de las veces, si hay un problema tú debes ser el primer interesado en resolverlo lo antes posible.

En cualquier caso, al menos aquí no existe el riesgo de impago. Aunque lento, el mecanismo de pago de la administración es seguro. Simplemente debes asegurar que ese retraso no te perjudica más que lo inevitable.

Una vez tengas el dinero en tu cuenta, has cerrado el ciclo. Has conseguido vender a la administración, y ganar dinero con ello. Ya sabes como se hace. Ahora simplemente repítelo y sigue triunfando.

Creative Commons License photo credit: Material Boy

Recursos


Para saber más y tener más información sobre los temas de esta serie de posts, compra una copia del libero The Power of Less. Contiene muchos más consejos sobre como simplificar, poner límites, ordenar, cambiar hábitos y mucho más.
Otros recursos que podrían serte útiles:
Zen Habits – Este es mi blog, con muchos artículos sobre todos estos temas y más. Asegúrante de empezar con Beginner’s Guide to Zen Habits.
Get Rich Slowly – Mi blog favorito sobre finanzas personales y frugalidad, Get Rich Slowly está escrito por J. D. Roth con mucho sentido común, una aproximación personal a presupuestos, ahorro, inversión, ser frugal y más.
The Simple Dollar – Otro gran blog de finanzas personales, The Simple Dollar trata de frugalidad y simplicidad, y también está lleno de sentido común. Obligatorio leerlo.
Wisebread – Otro de los mejores blogs de finanzas personales en Internet, Wisebread tiene un grupo de excelentes escritores que cubren todo tipo de temas financieros.
Unclutterer – Uno de los mejores blogs en Internet con artículos sobre vida simple y vivir una vida sin desorden.
Your Money or Your Life, por Joe Dominguez y Vicki Robbin – Ningún libro sobre dinero es más importante. Si no has leído este libro todavía, debes hacerlo. Simplemente transformará tu vida, coge la manera en que la mayoría de la gente mira el dinero y le da la vuelta. Mi filosofía sobre el dinero emana de este libro.
Simplify Your Life, por Elaine St. James – Empecé a simplificar mi vida cuando leí este libro hace una década, y aunque he tenido altibajos, le atribuyo mi amor a la simplificación a este libro. Es fácil de leer y hay algunos consejos geniales ahí.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.

Vuelvo a escribir en Libertad Digital


Se me había pasado comentarlo, pero he retomado mi columna en Libertad Digital. Se llama “En espiral” (premio al que adivine las connotaciones) y aunque antes escribía solo sobre software libre (también sobre copyright, copyleft y tal) voy a ampliar un poco el campo para opinar también sobre libertad en Internet, nuevos modelos de negocio y tendencias en tecnología.

A partir de ahora será más regular, saldrá todos los domingos (aproximadamente por la tarde, hora española). LD no permite comentarios a las opiniones, aunque sí a las noticias, así que si tenéis algo que aportar podéis hacerlo por aquí.

La primera columna de esta temporada es XP sigue vivo, y hoy debería salir algo sobre piratas y corsarios.

Herramientas para una vida frugal



El mecánico que quiere perfeccionar su trabajo debe primero afinar sus herramientas.
- Confucio

Para cualquier proyecto es importante tener las herramientas adecuadas. Lo mismo es cierto cuando simplificas, ahorras, vives más frugalmente y haces sitio en tu vida para las cosas que amas.

Ya hemos discutido varias herramientas clave:

La lista principal:

  • 1 Determinar tus esenciales y eliminar el resto.
  • 2 Una mentalidad de “prosperidad” en la que te centras en lo que amas, no en lo que no tienes.
  • 3 Una mentalidad de “suficiente”, en la que eres consciente de que ya tienes bastante, y dejas de querer más.
  • 4 Un plan para reducir gastos, pequeños y grandes.
  • 5 Hábitos financieros sensatos.
  • 6 Estrategias para eliminar la deuda

Más allá de estas herramienta, me gustaría compartir otras ideas para ahorrar y vivir más frugalmente. No necesitas hacer todo esto, sino que puedes escoger las ideas que te atraigan más. Y no las pruebes todas al mismo tiempo; haz una o dos cada vez, y mira si te funcionan. Otra nota: algunas de estas herramientas se han mencionado en posts anteriores, pero he pensado que sería mejor tener una lista completa aquí.

    Busca primero lo usado. Si necesitas algo (quiero decir rnecesitarlo de verdad, no solo quererlo) mira a ver si alguien que conozcas tiene uno que ya no use o necesite. Envía un email a familiares o amigos, o pregunta por ahí. Podrías llevarte una sorpresa. Estaba a punto de comprar una impresora y descubrí que mi madre acababa de comprar una láser y no necesitaba su antigua impresora de inyección. Si nadie que conozcas tiene lo que buscas, prueba freecycle.org o cragislist.org. Después intenta comprarlo usado, en mercadillos o tiendas de segunda mano. Puedes encontrar gangas si buscas.
    Elije un vestuario minimalista. Este consejo no es para todos, pero yo intento tener un vestuario minimalista. Normalmente llevo vaqueros o pantalones cómodos, una camiseta o un polo y sandalias o zapatos. Los colores lisos son mis favoritos. Todo va con todo, y no tengo demasiada ropa. Esto me evita el estrés de elegir un conjunto, y no necesito tanta ropa.
    Termina con las compras por impulso en Internet. Esto era un problema para mí hasta que cancelé mi tarjeta de crédito. Solía comprar online un par de veces a la semana. Ahora compro a lo mejor una vez cada dos meses, usando PayPal o la tarjeta de créidto de otro. No digo que tengas que llegar a este extremo, pero date cuenta de que comprar online puede ser demasiado fácil (ni siquiera tienes que ir a una tienda) y po tanto, hacemos muchas compras por impulso. Compra online si realmente necesitas algo y te va a ahorrar dinero, pero vigila el impulso de comprar. Lee el consejo de la lista de 30 días más adelante.
    No compres. No vayas al centro comercial o a otras zonas comerciales o grandes almacenes para curiosear y comprar. Ve a una tienda si sabes qué necesitas, y después sal. Mucahs veces la gente va de compras, con una vaga idea de lo que quieren, y se dejan atrapar comprando mucho más. O van simplemente por diversión, como una forma de entretenimiento. Esto acaba costando un montón. En lugar de eso, aléjate de las zonas comerciales y busca otras maneras de divertirte.
    Usa una lista de 30 días. para moderar los impulsos de compra, crea una lista de 30 días. Cuando quieres comprar algo, que no sea una verdadera necesidad (medicinas o comida, por ejemplo), ponlo en esta lista,con la fecha en la que lo has añadido. Y sigue la regla de no comprar nada al menos hasta que hayan pasado 30 días desde que lo pusiste en la lista. Descubrirás que compras mucho menos con este sistema.
    Corta la televisión de pago. He hablado antes de como corté la televisión de pago. Me ahorra dinero cada mes (en mi zona alrededor de 60$, o más de 700$ al año), y también me obliga a hacer cosas como leer y hablar y salir. Todo beneficio.
    Usa la biblioteca. En lugar de comprar libros, cógelos prestados. Las bibliotecas suelen tener también una sección de DVDs, ahorrándote incluso más. ¿Quién necesita televisión de pago?
    Encuentra entretenimiento gratuito. Descubre maneras baratas de divertirte. El ocio acaba costando mucho dinero, si vas al cine, sales por l anoche, vas al bar, etc. La persona media gasta alrededor de 1.800$ al año en ocio (sin incluir restaurantes). No quiero decir que no deberías divertirte… pero hay maneras más baratas de hacerlo. Merienda en el parque, pasa un día en la playa, mira un DVD y haz tus palomitas, juegos de mesa, practica un deporte, juega la frisbee, mira la puesta de sol… las posibilidades son ilimitadas.
    Ejercicio frugal. El ejercicio es importante, pero no tiene que costar un montón de dinero. Prueba ejercicios de musculación que puedas hacer en casa como flexiones, abdominales, dominadas, agachadas, planchas y similares. Haz un circuito de 5 ejercicios, descansa un par de minutos, después repítelo dos veces más. Tendrás un ejercicio excelente.
    Mantente sano. Es más fácil de decir que de hacer, pero estar sano puede ahorrarte mucho dinero en médicos, hospitales y medicinas a largo plazo. Un gramo de prevención, y todo eso. Comer sano y ejercicio. Simple y eficaz.
    Ve a trabajar en bici. Incluso si tienes un coche, ir a trabajar en bici te ahorrará gasolina y te pondrá en forma al mismo tiempo. Altamente recomendado.
    Comparte el coche o ve en transporte público. Vale, no quieres pedalear. Busca un amigo o vecino que trabaje cerca, y compartid el coche. O usa el transporte público. Un consejo simple, pero algo que mucha gente ignora.
    Anda. A menudo vamos en coche a la tienda de la esquina, o a un colegio que está a menos de un kilómetro. Sal unos pocos minutos antes, anda, quema algunas calorías y ahorra gasolina.
    Vende tus trastos. Esto no es tanto para ahorrar dinero como para ganarlo, pero roñoso frugal y simplificador, como yo, querrá ordenar y ganar unos pavos haciéndolo. Vénd3elo en un rastrillo o en eBay. Es sorprendente lo que compra alguna gente.
    Regalos frugales. Los regalos pueden costar mucho dinero a lo largo de un año. Busca maneras de hacerlos baratos. Fabrica el regalo, o haz un consumible. A mi familia le encanta dar y recibir galletas, por ejemplo.
    Deja de fumar. No es la manera más fácil de ahorrar, lo sé. Es difícil. Pero yo lo hice, y lo han hecho muchos, muchos otros. No solo ahorrarás en tabaco (que son caros a la larga), sino en los costes asociados (solía comprar un refresco o una cerveza con mis cigarros); y por supuesto en los enormes costes médicos a largo plazo. En menos de dos años de no fumar, he ahorrado más de 3.000$
    Alcohol con moderación. Si bees una o unas pocas cervezas al día, eso supone un buen dinero cada mes. Algunos beben incluso más que eso. Es caro. Si puedes limitar tus bebidas a una fiesta de vez en cuando, y alguna vez con amigos (no siempre) ahorrarás mucho.
    Dulces con moderación. Los postres y los dulces nos aportan muchas calorías sin nutrientes. Y pagamos un precio caro por ello, en dólares y en salud. Limita los dulces (no los elimines del todo, por supuesto) para ahorrar dinero y reducir calorías.
    Bebe agua. A menudo bebemos un montón de calorías en refrescos café, alcohol, zumos, té, etc. Y esas bebidas también cuestan dinero. Bebe agua, ahorra dinero, reduce calorías.
    Quédate en casa. Convertirte en un hogareño no parece algo divertido, pero puede serlo. Me encanta estar en casa con mi familia. Podemos hacer todo tipo de cosas divertidas en casa. O puedo pasar un día solo, si mi familia está en el colegio, y disfrutarlo de verdad. Es tranquilo y pacífico, puedo leer o ver una buena película o responder a los comentarios de mi blog o escribir. Quedarte en casa puede ahorrar mucho, en gastos de restaurante, compras, gasolina e imprevistos.
    Deja de usar tarjetas de crédito. Las tarjetas ddde crédito no son malvadas. Se que pueden usarse correctamente. Si las usas así, está bien, sáltate este consejo. Para los demás, las tarjetas de crédito hacen que comprar sea demasiado fácil, y terminan haciéndoles comprar demasiado. No solo eso, si no pagas todo cada mes, te costarán un montón en intereses. El americano medio con al menos una tarjeta de crédito tiene más de 8.500$ en deudas de tarjetas. No cometas ese error.
    Cancela suscripciones. Con la riqueza de información y entretenimiento online ¿de verdad necesitas suscripciones a revistas? Con todas las noticias online ¿de verdad necesitas la suscripción a un periódico? Si puedes conseguir DVDs gratis o baratos ¿de verdad necesitas la suscripción a Netflix? No digo que seguro que no necesites nada de eso; solo pido que consideres si son realmente esenciales. La respuesta podría ser sí. Considera también otras suscripciones que podrías estar pagando; no digo que debas cancelar todo, sino considerar seriamente si pueden ser canceladas sin perder mucho valor.
    Haz tus cosas. No voy a entrar aquí en todas las posibilidades, pero muchas veces compramos cosas que realmente podríamos hacer por mucho menos dinero si fueramos un poco creativos. Esto puede llevar un poco más de tiempo y esfuerzo, pero puede ser divertido, especialmente si lo conviertes en un proyecto familiar. Hace poco hicimos nuestras propias estanterías con solo un par de piezas de madera, en lugar de comprarlas. Si no sabes como hacer algo, búscalo en Internet. Probablemente encontrarás algunas instrucciones.
    Hazlo tú mismo. En lugar de contratar a alguien para que haga algo, intenta hacerlo tú. Claro que lleva algún tiempo y esfuerzo,pero es satisfactorio y por supuesto barato. También es educativo, si no sabes como hacerlo; repito, busca en internet, lee e inténtalo. Los fanáticos de la frugalidad hacen bricolage.
    Deja de pagar intereses. Mencioné los intereses de las tarjetas de crédito, los créditos del coche y las hipotecas. Les considero un desperdicio de dinero. He hablado de como vivir sin crédito antes, y lo recomiendo para un estilo de vida frugal. Considera otras cuentas o préstamos en los que pagas interés, y mira si puedes eliminar tantos como sea posible.
    Reduce la comida preparada. Alimentos congelados, cosas para el microoondas, comida basura… cualquier cosa que esté empaquetada y preparada para nuestra comodidad no solo es más cara que algo que cocines tú, sino también probablemente menos saludable. No digo que elimines esto completamente, pero reduce su consumo.
    Viaja frugalmente. Yo no viajo mucho, pero si tienes que viajar, alguna planificación puede ahorrarte dinero. Los billetes de avión son lo más caro normalmente, así que intenta sacar tus billetes por adelantado, y busca ofertas. Considera también viajar en tren. Compara tarifas de alquiler de coche, porque pueden variar mucho (o usa el transporte público). Busca alojamientos baratos, o la hospitalidad de un amigo o pariente.
    Córtate tú mismo el pelo. De nuevo, esto no es para todos. Personalmente, yo uso unas tijeras eléctricas para afeitarme la cabeza. Es fácil, es barato, es minimalista, no hay que cuidarlo. No me preocupo por si mi pelo se alborota, o por tener que peinarme cada mañana. Sin embargo, no digo que tengas que afeitarte la cabeza. Mucha gente se corta el pelo, con estilos simples pero bonitos, largo o corto. Ahorra dinero y tiempo.
    Mantén las cosas. Esto es obvio, pero no pensamos mucho en ello: si cuidas lo que tienes durará más. Entonces gastarás menos en comprar cosas nuevas. Cuando compras algo que merezca la pena mantener, dedica unos minutos a leer el manual de mantenimiento, y crea una lista de mantenimiento que puedes pegar al elemento. Para cosas importantes como los cambios de aceite o las revisiones de tu coche, márcalas en el calendario.
    Compra solo ropa de oferta (cuando necesites ropa). Vale, eres un agarrado como yo que solo compra ropa cuando la vieja tiene demasiados agujeros. Pero ahora necesitas ropa nueva. Quiero decir que realmente la necesitas. En lugar de comprarla nueva, busca en tiendas de segunda mano con buena ropa. O compra ropa nueva, pero solo las cosas que estén rebajadas un 50%. Busca las gangas, y ahorrarás un montón.
    Teletrabaja. El teletrabajo no te da necesariamente tu trabajo soñado, pero es definitivamente un paso en la dirección adecuada. Telecommute. Pero además de permitirte trabajar en ropa interior (¿Y quién no tiene ese sueño?) el teletrabajo ahorra dinero en gasolina, en restaurantes (si comes en un restaurante) y en comprar ropa de trabajo cara.
    Cocina con antelación. Si tienes un día libre a la semana (e incluso un mes), cocina en grandes cantidades y congela en porciones. No hago esto todo el tiempo, pero lo he hecho y ahorra dinero (comprar grandes cantidades a menudo supone ahorro) además de tiempo. Tienes que planificarlo un poquito, pensando un menú y comprando y cocinando suficientes comidas para una semana o un mes. Pero cuando has terminado, tus comidas de cada día son rápidas y fáciles. Esto evita que salgas a cenar o que comas comida preparada cuando estás hambriento pero demasiado cansado para cocinar.
    Lava menos la ropa. Alguna gente lleva ropa y después la lava, pero he desarrollado el hábito de llevar la ropa más de una vez si no está sucia. Uso mi nariz como prueba; no quieo llevar ropa que huela, pero muchas veces la ropa está perfectamente limpia. Esto ahorra en lavado.
    Tiende la ropa para secarla. Cuando mis padres eran jóvenes, todos usaban un tendedero para secar la ropa. Ahora las secadoras están en todas partes, porque son rápidas. Pero si no lavas una tonelada de ropa, no es tan duro dedicar unos minutos colgarla. Ahorrarás un montón en electricidad, y tu ropa durará más.
    Comer menos carne. No digo que tengas que hacerte vegetariano (aunque siempre puedes probarlo), pero de vez en cuando come platos sin carne. Pasta, chili vegetariano, platos vegetarianos indios o tailandeses, falafels con hummus y pitas y tomate y lechuga… hay multitud de platos deliciosos sin carne. Y como la carne es cara (bueno, la carne fresca, la enlatada no), ahorrarás dinero en platos sin carne. De nuevo, estoy suponiendo que cocinas con carne fresca, no enlatada.

Nota: traducción del ebook de Leo Babauta “Thriving on Less“.