Desencadenado

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Lo que mi hija de 7 años me ha enseñado sobre productividad

Mi hija pequeña es brillante. En casa decimos que, con su carácter y su determinación, llegará a Presidenta del Gobierno o acabará en la cárcel. Tiene su propia opinión y le cuesta aceptar las normas, lo cual puede ser positivo o negativo, según como encauce su vida. Pero nunca tiene problemas con los deberes del colegio: los hace rápido y bien. Observando como lo consigue, creo que podemos aprender algunas cosas de ella.

1. Tiene todo ordenado

Para ser sinceros, no exactamente ordenado. Su mesa a veces es un desastre, hay papeles, cuentas de colores con las que hace pulseras, muñecas, gomas para el pelo… Pero sabe perfectamente donde están las cosas que necesita para hacer sus tareas. El otro día, cuando le estaba corrigiendo unas cuentas, se dio cuenta de que no tenía la goma de borrar. Inmediatamente abrió un cajón y casi sin mirar sacó de él la goma. Sabía dónde estaba, y no perdió tiempo en buscarla.

Hay un orden estético, y un orden productivo. El orden estético es el que buscas para demostrar a las visitas (especialmente a la suegra) lo bien que mantienes tu casa. El orden productivo es el que te permite encontrar lo que necesitas cuando lo necesitas. A veces basta con saber en qué cajón están las cosas, y no es necesario tener un archivo clasificado en orden alfabético. Pero si tienes que interrumpir tu tarea cada dos por tres para buscar algo, perderás el flujo de trabajo y no serás eficiente.

2. Va por delante

Cada día tiene que hacer una página del cuaderno de cuentas, y ella lo sabe. Así que algún día en lugar de una hace dos o tres, y así va siempre con adelanto. Si un día no puede hacer los deberes, por cualquier cosa, no tiene ningún problema. Ya tiene hechos los de ese día y puede entregárselos a su profesora.

Esto puede ser realmente útil para evitarnos situaciones de estrés. Si adelantamos el trabajo que sabemos que tenemos pendiente, no se nos juntará con algo sobrevenido y más urgente.

3. Empieza pronto

Cuando tiene tarea para unos cuantos días, como en vacaciones, empieza a hacerla desde el primer día. Nunca le ha pasado llegar al último día antes de volver al colegio con tareas pendientes. Y es muy frecuente que las haya terminado mucho antes. Muchas veces se pone a trabajar por la mañana, hace unas cuantas tareas, normalmente más de las que corresponderían a un día, y tiene el resto del día apra dedicarse a lo que quiera, sin preocupaciones.

Cuando remoloneamos y nos resistimos a hacer tareas que no son “apetecibles”, no solo perdemos el tiempo, sino que dedicamos muchas energías a pensar en lo que deberíamos estar haciendo, y a autojustificarnos (“ahora no me viene bien por x, pero luego ya me pongo, y en realidad no tardaré tanto en hacerlo, así que puedo mejor hacerlo mañana, y tampoco es tan prioritario…”). Coger el toro por los cuernos, y quitarnos de enmedio lo que nos apetece menos nos libera para dedicarnos después plenamente a lo que nos llena más.

4. Se centra en lo que está haciendo

Sus hermanos mayores dedican mucho más tiempo, no solo porque tengan tareas más difíciles, sino porque se distraen con mucha más facilidad. Pueden estar una hora delante de sus tareas, y ser productivos menos de la mitad de ese tiempo. Ella se sienta y rara vez dedica más de 20 minutos, pero esos 20 minutos está concentrada y resolviendo sus tareas, sin perder ni un minuto.

5. No trabaja cuando no va a estar concentrada

A veces se pone a trabajar y ella misma se da cuenta de que no va a ser productiva. En esos casos, si tiene algo sencillo lo hace, y si no simplemente se levanta y se pone a jugar. Como va por delante, puede permitirse el lujo.

A veces, nos empeñamos en forzarnos a hacer algo cuando ni nuestro cuerpo ni nuestra mente nos permiten hacerlo de manera eficiente. No se trata de autoengañarnos ni de utilizar esto como excusa para no hacer las cosas, pero si realmente vamos a sufrir durante horas con una tarea para hacerla mal y tarde, es mejor dejarla para otro momento. Si hemos sido sinceros con nosotros mismos, no vamos con retraso y sabemos que cumpliremos al día siguiente, podemos tener la conciencia tranquila, y disfrutar de lo que hagamos su lugar.

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No quiero que mi vecino tenga beneficios

Certero el comentario de Raúl al meme de “los excesivos beneficios empresariales”. Yo iría aún más lejos que él: no es solo que las empresas con grandes beneficios aporten mucho dinero en Impuesto de Sociedades, o creen mucha riqueza a su alrededor. Es que si tienen muchos beneficios, es porque han aportado mucho valor a unos clientes que les han dado su dinero a cambio.

Yo, a estas alturas de la vida, no creo en la solidaridad. Creo en el egoísmo. Y creo en la avaricia, ese vicio que según algunos está en la raíz de nuestra crisis actual. El egoísmo y el afán por tener más mueve a la gente a aportar valor a los demás.

Lo dijo Adam Smith, hace algo más de 200 años:

No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés.

El caso es que cuando unos cuantos buscan ser ricos vendiendo cerveza, o carne o pan, yo consigo cenar bien por poco dinero. Ellos se dedican a su negocio, sin pensar en mi hambre, y me cobran por satisfacer una necesidad elemental como es la comida.

Todos los empresarios hacen lo mismo, salvo los que buscan medrar en oligopolios regulados por el Estado. Yo no tengo respeto por las televisiones, ni por los bancos, pero sí por los constructores de viviendas, esos malditos especuladores que se han hecho de oro con la necesidad elemental de vivienda de la gente.

Todos los que se quejan de haber comprado casas a precios estratosféricos, lo han hecho voluntariamente, sin que nadie les coaccionara. ¿Que se equivocaron? Pues mala suerte, a apechugar con las consecuencias y a aprender. Los que no lo hicieron, ahora tienen la oportunidad de comprar un 30% más barato, si se deciden. Lo que no es justo es que los prudentes saquen las castañas del fuego a quienes tomaron una decisión equivocada.

¿Tuvieron beneficios excesivos los constructores? No, porque atendían a un mercado que estaba dispuesto a pagar los precios que ofrecían. Pero tampoco pueden quejarse ahora si ya no existe ese mercado, y tienen que vender mucho más barato o cerrar la empresa.

En todo esto de los beneficios exagerados de las empresas hay mucho de envidia. Es como el cuento del hombre a quien Alá le deja pedir un deseo, advirtiendo que su vecino obtendrá el doble de lo que pida, y el hombre pide quedarse tuerto.

Pues eso, que muchos prefieren quedarse tuertos con tal de que su vecino quede ciego. Quedarse en paro, con tal de que ninguna empresa tenga beneficios excesivos.

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De abogados, fracaso y riesgo

A raíz de la polémica surgida en torno al artículo de Javier Maestre, Raúl escribió un post interesante, en el que apuntaba que desde el punto de vista de un abogado tiene sentido esa hiperprudencia que desaconsejaría usar Google Apps (y casi cualquier otra cosa).

Vivimos en una sociedad en la que tenemos sobreabundancia de leyes. Lo ideal sería que cualquier ciudadano pudiera conocerlas (y cumplirlas) sin necesidad de técnicos expertos. Pero lo cierto es que ni siquiera los abogados conocen todas las leyes, en el mejor de los casos conocen la normativa que afecta a su especialidad. Así que no hay seguridad total acerca de las consecuencias legales de cualquier movimiento.

Por esta complejidad, entre otras cosas, el abogado es conservador. Ante cualquier decisión que le consultes, considerará todos los problemas posibles y te recomendará la opción con menos riesgo. Ejemplo: ante un empleado problemático, al que crees justificado despedir, siempre te recomendará pagar la indemnización y no ir a juicio. Porque pagando ya no tienes más problemas, y perder en un juicio será mucho más costoso. Y si él te ha recomendado la opción arriesgada, él será el culpable si sale mal.

Así que en el caso de la LOPD, o de cualquier otra ley que tenga que ver con la tecnología, el abogado actuará igual: recomendando no la opción óptima en cuanto a riesgo/beneficio, sino la que minimice el riesgo aunque sea con un mayor coste.

Precisamente hoy Seth Godin habla de objetivos que nadie confiesa: “no fracasar”, “no parecer un idiota”, “no cometer errores”… son objetivos muy comunes, y son el tipo de objetivos que, como estamos hablando, tienen los abogados.

Godin propone ponerse objetivos de fracaso: hacer tres preguntas estúpidas a la semana, arrancar varios proyectos que van a fracasar, escribir un post en tu blog con el que todo el mundo esté en desacuerdo. Y explica: “Si no tienes objetivos de este tipo, ¿exactamente cómo vas a tener suerte y destacar?”

Si tienes que tratar con abogados, prueba a decirles: mira, a pesar de tus consejos, y agradeciéndote que me expliques el riesgo que corro, voy a hacer esto. Ahora lo que necesito es que me ayudes a hacerlo de manera que el riesgo sea menor y las consecuencias negativas se reduzcan.

Y si tienes cualquier proyecto, no seas como el niño que se queda en un rincón de la clase intentando pasar desapercibido y que no le pregunte el profesor. Procura ser el niño que levanta la mano y responde a las preguntas, aunque tu respuesta esté equivocada en ocasiones. El primero a lo mejor no suspende, pero el segundo es el que tiene la oportunidad de sacar un diez.

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Problemas con FeedBurner

En TechCrunch se hacen eco de los problemas que hay últimamente con FeedBurner.

Me sumo a la protesta, aunque creo que Mike Arrington tiene más posibilidades de ser escuchado que yo… Desde hace unos días mis suscriptores, que iban creciendo lentos pero seguros hasta los 500, han empezado a cambiar hasta el punto que ya no me creo la información.

No es que pase de más de un millón a cero en un día, como le ha pasado a TechCrunch, pero sí he pasado de tener cuatrocientos y pico un día, a quinientos y pico otro, al día siguiente otra vez poco más de cuatrocientos, y así. Y no creo que la gente se suscriba o desuscriba de cien en cien cada día.

Lo último es que tras hacer caso a la sugerencia y migrar de FeedBurner.com a feedburner.google.com, he perdido a la mitad de suscriptores. Los últimos dos o tres días tengo poco más de 200. ¿Ande andarán los demás? Una cosa que he observado según FeedBurner es que nadie me lee con Google Reader. Cosa que dudo, entre otras cosas porque yo mismo estoy suscrito y uso Google Reader.

El caso es que, como dice Arrington, cuando la mitad de la gente te lee por el feed, y además es la mitad que ha decidido que lo que escribes le interesa tanto como para suscribirse, tener una herramienta de gestión de feeds que falla más que una escopeta de feria es inaceptable. Veremos si se arreglan los problemas o hay que empezar a buscar alternativas.

Lo peor de todo es que Google es quien está detrás del servicio. Y si ya no nos podemos fiar de Google, cualquiar día dejaremos de confiar hasta en el gobierno.

Las 10 mejores citas de Steve Jobs


Ahora que está enfermo, es un buen momento para recordar 10 citas de Steve Jobs que merece la pena conocer y que pueden ayudarte a reflexionar sobre tu empresa o tu carrera profesional. Las han seleccionado en Marketing Nirvana, y yo me limito a traducirlas.

Mi trabajo no es ser simpático con la gente. Mi trabajo es hacerles mejores. Mi trabajo es juntar cosas de diferentes partes de la empresa y limpiar caminos y conseguir los recursos para los proyectos clave.
Y coger esa gente genial que tenemos y empujarles y hacerles todavía mejores, consiguiendo visiones más agresivas de cómo podría ser.

Reclutar es duro. Es encontrar las agujas en el pajar. No puedes saber lo suficiente en una entrevista de una hora.
Así que, al final, está basado en tu instinto. ¿Cómo me siento con respecto a esta persona? ¿Cómo son cuando están presionados? Pregunto a todo el mundo esto: “¿Por qué estás aquí?” Las respuestas en sí mismas no son lo que estás buscando. Son los meta-datos.

Tuvimos uno de esos antes, cuando explotó la burbuja del puntocom. Lo que le dije a nuestra empresa fue que íbamos a invertir durante la mala época, que no íbamos a despedir gente, que nos había costado un tremendo esfuerzo incorporarles a Apple; la últiam cosa que íbamos a hacer era despedirles.

Quiero decir que alguna gente dice, “Dios mío, si a [Jobs] le atropella un autobús, Apple tendría problemas”. Y, sabes, creo que no harían una fiesta, pero hay gente realmente capaz en Apple.
Mi trabajo es hacer que todo el equipo directivo sea tan bueno como para ser sucesores, así que eso es lo que intento hacer.

No tiene que ver con la cultura pop, y no tiene que ver con engañar a la gente, y no tiene que ver con convencer a la gente de que quieren algo si no es así. Pensamos lo que queremos. Y creo que somos muy buenos en tener la disciplina adecuada para pensar si mucha otra gente lo va a queres también. Nos pagan para hacer eso.
Simplemente queremos hacer productos geniales.

Así que cuando llega una buena idea, sabes, parte de mi trabajo es moverla, ver lo que piensa gente diferente, conseguir que la gente hable de ella, discutir con gente sobre ella, hacer que las ideas se muevan entre ese grupo de 100 personas, juntar a personas diferentes para explorar tranquilamente distintos aspectos de ella, y, sabes, simplemente explorar cosas.

Cuando contrato a alguien con verdadera experiencia, la competencia es el valor. Tienen que ser realmente listos. Pero la verdadera cuestión para mí es, ¿Van a enamorarse de Apple? Porque si se enamoran de Apple, todo lo demás vendrá por sí mismo.
Querrán hacer lo que sea mejor para Apple, no lo que sea mejor apra ellos, o lo mejor para Steve, o para cualquier otro.

La gente cree que centrarse significa decir sí a la cosa en la que tienes que centrarte. Pero no es eso lo que significa en absoluto. Significa decir no a las cien otras buenas ideas que hay. Tienes que elegir cuidadosamente.

Nuestro ADN es una compañía de consumo; para ese consumidor individual que vota a favor o en contra. En ese es en quien pensamos. Y creemos que nuestro trabajo es asumir la responsabilidad de la experiencia de usuario completa. Y si no está a la altura, es nuestra culpa, simple y llanamente.

Eso pasa más de lo que crees, porque no es solo ingeniería y ciencia. Hay arte también. A veces cuando estás en le medio de una de estas crisis, no estás seguro de si vas a conseguir llegar al otro lado del túnel. Pero siempre lo hemos hecho, y por eso tenemos cierto grado de confianza, aunque a veces te lo cuestionas.
Creo que la clave es que no estamos todos aterrados al mismo tiempo. Quiero decir, ponemos nuestra alma y nuestro corazón en estas cosas.

Y la mejor, que merece la pena que le dediques un ratito de reflexión:

No tenemos la oportunidad de hacer tantas cosas, y cada una debería ser realmente excelente. Porque esta es nuestra vida.
La vida es corta, y luego te mueres ¿sabes?
Y todos hemos elegido hacer esto con nuestras vidas. Así que mejor que seamos condenadamente buenos. Mejor que lo seamos.

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Y a los fabricantes de bolis ¿quién les ayuda?

Yo ya no entiendo nada. Resulta que el gobierno cree que para reactivar la economía nada mejor que regalar millones a los ayuntamientos (y a las comunidades autónomas el año que viene), para que se lo gasten en lo que sea. Pistas de scalextric o monopatín o hierba artificial para 30 campos de fútbol, por ejemplo. El gobierno es socialista, y cree que cuando la economía flojea, su obligación es intervenir gastando, para que la cosa no decaiga.

Lo que ya no entiendo es que a la vez el gobierno promueva que los funcionarios ahorren en bolis o fotocopias. Vamos a ver: si gastar es bueno ¿no será también bueno gastar en fotocopias y bolis? ¿tiene menos derecho los fabricantes de productos ofimáticos a superar la crisis que los fabricantes de hierba artificial?

Mi opinión, por supuesto, es que si el gobierno interviene, el resultado siempre es malo. Como no sigue la lógica del mercado, acaba premiando a empresas ineficaces en detrimento de otras que merecerían más ganar ese dinero que el gobierno nos quita para despilfarrarlo a su antojo.

Y puede ser aún peor. Como sucede también en Estados Unidos, el gobierno está más dispuesto a sostener al sector del automóvil, que son pocas empresas y con trabajadores organizados, que a las decenas de miles de comercios que están cerrando en toda España, pero que caen sin hacer ruido, como las hojas del otoño.

El caso es que mientras el gobierno sigue quitándonos el dinero para evitar el colapso de la banca, de la construcción o de la industria del automóvil, el país se nos va llenando de pequeñas empresas muertas. Y a ver quién es el que viene después a recoger tanto desastre.

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Ya está arreglado el feed

Por fin he conseguido arreglar el feed. Parece que algún plugin malforma el XML, o algo así. No he conseguido enterarme, porque el autor de la solución escribe en chino, y de momento mi nivel de chino me obliga a usar un traductor automático.

En fin, gracias al autor del plugin por la inestimable ayuda.

Ahora, ¡el que no esté suscrito, que se suscriba… y al loro!

(Se me nota la edad, ¿eh?)

El cuento de la lechera en la nube 2.0

Rainbow Guard

Hoy Javier Maestre nos cuenta en El Mundo el cuento de la lechera 2.0. Básicamente viene a decir que no usemos Google Apps porque vendrán la APD y la CMT a ponernos multas millonarias.

En mi opinión, se equivoca.

Primero, porque ni la CMT ni la APD van a ir a por una PYME por tener cuentas de correo electrónico en Google. Decenas de miles de empresas ignoran absolutamente la LOPD en España, así que como para ponerse pejigueros por si el correo está en un servidor de Cuenca o de Ohio.

Pero también se equivoca en la aplicación de las leyes. Yo no soy abogado, así que perfectamente puedo ser yo el equivocado, pero el desconocimiento de una materia nunca ha impedido a un blogger (o a un periodista) opinar sobre ella.

Con respecto a la LOPD, dice Maestre:

Esta última le imputa la comisión de dos infracciones muy graves tipificadas en los artículos 44.b y e de la LOPD y una grave tipificada en el art. 44.3.h), por las que se les podría imponer una sanción, más o menos, de hasta un millón ochocientos mil Euros.

Copio los artículos citados:

44.4.b: La comunicación o cesión de los datos de carácter personal, fuera de los casos en que estén permitidas.

¿Si alojamos nuestro correo electrónico en Arsys o Acens incumplimos el mismo artículo? ¿Si Telefónica mantiene nuestro correo electrónico, como hace con miles de empresas, se trata de una cesión de datos? ¿Todas las empresas que tengan el correo con Telefónica y que no comuniquen a la APD esta “cesión de datos”, están incumpliendo de manera “muy grave” la LOPD?

Dudo mucho que ningún inspector de la APD considerase poner una multa a una pyme que se ha acogido a una oferta del tipo “5 cuentas de correo con tu ADSL”. Y si no lo hace con telefónica, no veo por qué no lo va a hacer con Google.

44.4.e: La transferencia temporal o definitiva de datos de carácter personal que hayan sido objeto de tratamiento o hayan sido recogidos para someterlos a dicho tratamiento, con destino a países que no proporcionen un nivel de protección equiparable sin autorización del Director de la Agencia Española de Protección de Datos.

¿EEUU no proporciona el nivel de protección equiparable? ¿No lo hace Irlanda? No creo yo que el señor inspector de la APD se atreva a decir tanto.

44.3.h:Mantener los ficheros, locales, programas o equipos que contengan datos de carácter personal sin las debidas condiciones de seguridad que por vía reglamentaria se determinen.

Intentar aplicar este artículo, en este caso, me parece absolutamente aventurado. Estoy casi totalmente seguro de que Google tiene mejores condiciones de seguridad que el 99,9% de las PYMEs españolas. Y lo que pide el reglamento, por cierto, para datos de nivel básico como los que se tratan en cualquier pyme, Google lo cumple.

Por otro lado, hay otra cuestión más interesante, que sí me gustaría que me aclarara un abogado. Según el artículo 2.2.a la LOPD será de aplicación

a. Cuando el tratamiento sea efectuado en territorio español en el marco de las actividades de un establecimiento del responsable del tratamiento.

b. Cuando al responsable del tratamiento no establecido en territorio español, le sea de aplicación la legislación española en aplicación de normas de Derecho Internacional público.

c. Cuando el responsable del tratamiento no este establecido en territorio de la Unión Europea y utilice en el tratamiento de datos medios situados en territorio español, salvo que tales medios se utilicen únicamente con fines de tránsito.

Según esto, si llevamos el correo electrónico a Gooble y el tratamiento se realiza en Wisconsin, o en Singapur, la LOPD no sería de aplicación. Esto tiene su aquél, porque si es así querría decir que la pyme en cuestión estaría más protegida de multas llevando sus datos a Google que dejándolos en Acens o Telefónica.

En cuanto a la CMT, el artículo 53.t dice:

La explotación de redes o la prestación de servicios de comunicaciones electrónicas sin cumplir los requisitos exigibles para realizar tales actividades establecidos en esta Ley y su normativa de desarrollo.

Para multarle por incumplir esto, el inspector de la CMT debe interpretar, como Javier Maestre, que la pyme, al proporcionar cuentas de correo electrónico a colaboradores o clientes está “prestando servicios de comunicaciones electrónicas”. Yo no creo que proporcionar una cuenta de correo electrónico a un colaborador o a un cliente te convierta en operador de telecomunicaciones, pero supongamos que sea así ¿qué diferencia habría entre hacerlo con Google Apps o con tu servidor Exchange de toda la vida? Si todas las empresas que dan correos electrónicos a colaboradores, proveedores o clientes son operadores de telecomunicaciones que “explotan los servicios sin cumplir los requisitos exigibles” lo serán independientemente del medio que usen para proporcionar estas cuentas.

El artículo de Javier Maestre llega a amenazar con que el incauto empresario que contrate Google Apps puede llegar a verse encerrado en Guantánamo, lo cual entra en el terreno del disparate. E insinúa que de tener problemas con Google las consecuencias serán terribles:

Y el caso es que si tienes algún problema con Google –continúa el abogado-, resulta que has contratado con una empresa de Irlanda, pero que el contrato se “regirá e interpretará de acuerdo con la legislación de Inglaterra y Gales” y que si hay algún pleito con Google, habría que contratar unos abogados ingleses puesto que se dice que cualquier controversia se decidirá “por la jurisdicción exclusiva de los tribunales ingleses”.

Pues qué quieren que les diga. Viendo como está la justicia en España, casi preferiría arriesgarme a tener que contratar abogados ingleses para enfrentarme a la jurisdicción exclusiva de los tribunales ingleses. Y al fin y al cabo si, según las cuentas “de la lechera” del principio del artículo, el empresario se ha ahorrado más de 8.000 euros al año, así que bien puede asumir ese riesgo más que dudoso a cambio de un beneficio cierto. Y más en los tiempos que corren.

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Steve Jobs, Apple y la supervivencia de tu empresa

Después de unas semanas de rumores sobre su salud, Steve Jobs ha confirmado que, efectivamente, tiene un problema y que se retira del “día a día” de Apple hasta junio.

Jobs es el paradigma de emprendedor carismático, cuya personalidad ha moldeado la empresa y sus productos. Estuvo fuera de la empresa algo más de 10 años, del 85 al 97, y Apple llegó al borde del abismo. Su retorno triunfal convirtió la convirtió en una de las empresas tecnológicas más sólidas, que ahora mismo tiene más valor que IBM o Sun.

Apple sin Jobs es como IBM sin Thomas Watson o Ford sin Henry Ford. Será interesante ver qué pasa con la empresa, especialmente si (esperemos que no) la enfermedad de Jobs se prolonga.

En cualquier caso, lo importante no es lo que le pase a Apple, sino aprovechar la noticia para pensar en tu empresa: ¿qué pasaría con ella si tuvieras que ausentarte seis meses del “día a día”?

¿Sobreviviría? ¿Seguiría igual? ¿Se vería obligada a cerrar?

Si llevas tres días creándola, está claro que es imposible que prospere sin el impulso que le estás dando. De alguna manera, crear una empresa es como tener un hijo. Al principio no sabe hacer nada más que llorar y reclamar tu atención, pero si eres buen padre y la educas bien, irá creciendo hasta convertirse en un joven independiente del que puedas estar orgulloso.

Pero tu objetivo debería ser que lo antes posible ese empeño que debes poner para lograr cada avance deje de ser esencial, y la empresa crezca y evolucione por sí misma. Eso supone delegar, aceptar decisiones de otros que a veces no son la que tú tomarías, incluso ser humilde y saber incorporar a personas con más talento que tú para que te ayuden a dirigirla.

Si consigues ser capaz de dejar tu empresa durante seis meses y que ésta siga adelante, habrás creado una verdadera empresa. Si no, en el mejor de los casos tendrás un negocio. Que no es lo mismo.

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