Scott Adams plantea un tema interesante: cada vez las barreras de entrada para crear una empresa, cualquier empresa, son más bajas. Ahora cualquier puede tener una fábrica “virtual” en China.
Pero si cualquiera puede convertirse en empresario, la competencia será cada vez más feroz, y eso obligará a reducir los márgenes, y por tanto el incentivo para emprender.
La única salida para Adams es confundir al consumidor, para hacerle creer que tu producto es distinto.
Estoy muy de acuerdo con él. Puede ser el diseño, puede ser la imagen de marca, puede ser la historia asociada al producto… pero la mejor forma de hacer que algo sea diferente es que te lo recomiende alguien en quien confías.
Hoy escribe Raúl sobre Malviviendo, un corto que anda circulando por Internet (en realidad, el episodio piloto de una serie que está por rodar).
Hace apenas diez años, la única alternativa para quien quisiera dedicarse a crear una serie de televisión era conseguir el favor de una de las pocas televisiones que podían emitirla. Las barreras de entrada eran altísimas, y pasaban por convencer a alguien de que tu producto iba a conseguir una determinada cuota de pantalla (con sus ingresos publicitarios asociados). Si lo conseguías, y triunfabas, te forrabas. Si no, podías decir que eras director o actor, pero te ganabas la vida de camarero.
Ahora cualquier con talento puede hacer una serie sin apenas coste. ¿Que triunfas? No tendrás unos beneficios tan disparatados como si hubieras hecho CSI, pero podrás ganarte la vida dignamente. ¿Que fracasas? Habrás perdido algo de dinero, algo de tiempo, y habrás aprendido mucho.
Pero el factor clave no es tener medios de producción baratos. El factor clave es que ahora puedes tener una plataforma de difusión prácticamente gratuita. La recomendación hace que los lectores de Raúl, o los míos (sí, a mí también me ha gustado) vean el piloto, y que muchos de ellos lo recomienden a su vez.
Ya no va a hacer falta convencer a uno de entre un puñado de directivos clave para fabricar un producto. Ahora va a ser necesario convencer a miles de pequeños influenciadores. Sean estos bloggers como su seguro servidor, individuos que envían un correo electrónico a un puñado de amigos o miembros de una red social que enlazan y comentan.
photo credit: tiny white lights
También te interesará leer esto:



3 respuestas por ahora ↓
1 Consultor Anónimo 05/12/2008 - 3:20 pm
Lo curioso, y el punto clave de todo esto, es que mientras a un medio lo puedes comprar, a esos microinfluenciadores es mucho más difícil comprarlos. De hecho, en cuanto se nota que están comprados, dejan de ser influenciadores.
Por lo tanto, el sistema basado en producir productos y servicios mediocres o directamente malos, y dedicar un gran presupuesto a hacerles marketing, cada vez va a funcionar peor.
2 La semana en los blogs V 07/12/2008 - 9:06 am
[...] Borja Prieto reflexiona sobre la disminución de las trabas a la hora de crear un producto a bajo coste pero la mayor importancia de tener una buena red de difusión para darse a conocer. [...]
3 blpgirl 08/12/2008 - 3:22 am
La verdad es que en esta época, el marketing de boca a boca es una herramienta poderosa para la gente del común que no tiene ni los recursos ni los contactos de publicitar su producto a lo grande, pero tal como dice @consultor este tipo de marketing no da resultado si el producto o servicio en si no tiene algo bueno y diferente para que sea capaz de interesarle tanto a las personas que pasan a recomendarlo.
Algo anotar es que además de la gente con mucho talento que logran hacerse viral, también hay una buena oportunidad para las empresas que tienen presupuesto para contratar reviews pagadas pues estas se están realizando con sección de ventajas y una de desventajas lo que ayuda a empresas con recursos obtener una recomendación valida de bloggers creibles.
Deja tu comentario