Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

La unión hace la fuerza para vender a la administración

Como dijimos en el post anterior de esta serie, para una PYME es muy difícil acceder directamente a contratos de las administraciones públicas de más de 18.000 euros. Sin embargo, se puede, si vas en compañía de otra empresa más grande, que aporte su solvencia (o su apariencia de solvencia, que en estos casos es lo que cuenta).

Esto se puede hacer de dos maneras: creando una Unión Temporal de Empresas (UTE) o participando como empresa subcontratada de la empresa que gana el concurso.

La Unión Temporal de Empresas

La UTE tiene muy pocos requerimientos formales. Ni siquiera tiene que estar constituida cuando se presenta al concurso: basta con una declaración de intenciones firmada por personas responsables de ambas empresas, en la que se especifique el porcentaje de contribución de cada una de las empresas al proyecto.

En los concursos de servicios, se requiere que las empresas estén certificadas en una determinada categoría (servicios informáticos, de publicidad, de limpieza, de mantenimiento…). A veces un concurso requiere que el adjudicatario esté certificado en varias categorías, y una UTE entre empresas certificadas en distintas categorías también puede usarse para resolver esto.

Si se gana, se constituye la UTE, que tiene vida mientras dure el proyecto. No es algo costoso, y permite que ambas empresas tengan visibilidad como contratistas principales, lo que es importante de cara a ir mejorando las posibilidades de estar en un futuro “clasificado” como contratista para participar directamente en concursos.

El problema es que las dos empresas son responsables solidarias del buen fin del proyecto. Eso supone que si una no cumple su parte, la otra asume todo. Y si la empresa informal ya ha cobrado por algo que no ha hecho, o que hay que rectificar, y no está dispuesta a corregir el error, debe hacerlo la otra empresa, aunque sea sin cobrar y aunque su parte del proyecto haya sido impecable.

Por tanto, mirad bien con quién decidís ir en UTE.

Empresas subcontratadas

La otra alternativa es ir subcontratado. En principio, tiene el problema de que de cara al cliente tu empresa “no existe”, porque el contrato (y las relaciones que implica) lo ha firmado con la empresa adjudicataria. En la práctica, al funcionario técnico responsable del proyecto las formalidades suelen importarle tan poco como a ti, son una imposición de la organización, y lo que quiere es tratar con quien esté de verdad llevando el proyecto.

Ir subcontratado tiene una ventaja añadida: cobrar de la administración lleva tiempo, incluso con las administraciones más ágiles pueden pasar cuatro o cinco meses desde que realizas el trabajo hasta que ves el dinero en el banco. Y es frecuente que se pague al final de un proyecto de tres o cuatro meses, lo que quiere decir que puedes estar asumiendo unos costes a cuenta de unos ingresos que llegarán dos o tres trimestres después. Si eso supone un problema de tesorería, puedes negociar con la empresa adjudicataria que asuma ella los costes financieros (que para eso es grande y seguro que puede hacerlo mejor que tu empresita) y te pague cada mes, aunque sea a costa de que su margen aumente.

Si estás en un proyecto largo como subcontratado, ten en cuenta que te volverán a pedir cada año el certificado de subcontratista, que garantiza que sigues sin deber nada a Hacienda. Y tampoco puedes tener deudas con la seguridad social, claro. Si no estás al día con tus impuestos, la empresa que te subcontrata no tiene obligación de pagarte a ti, lo que puede generarte un problema grave. Si quieres trabajar para el Estado, tienes que estar a bien con él.

En teoría, hay un límite del 50% para la subcontratación, pero yo he visto casos en los que la empresa subcontratada realizaba el 100% del trabajo, y la adjudicataria se limitaba a cobrar un margen comercial. Haciendo esto corres el riesgo, claro, de que alguna empresa que se presentara al concurso y lo perdiera os denuncie.

Como ves, hay maneras de conseguir trabajar para la Administración incluso si tu empresa es pequeñita y su solvencia es difícil de demostrar. Como sucede en otras ocasiones, todo se hace más fácil si tienes contactos en tu sector y puedes convencer a una empresa “grande” para que cuente con tu empresa, como asociada o como subcontratada.

Creative Commons License photo credit: woodleywonderworks

Enrique Dans me borra un trackback


En mi post anterior criticaba la maniobra de Mobuzz, que ha engañado a mucha gente, animándoles incluso a donar dinero para proporcionar publicidad a la empresa. Se supone que en esto de la blogosfera, lo de la conversación y todo eso, los trackbacks son una forma importante de participar en la conversación.

Pero a Enrique Dans no le ha gustado mi post, y ha decidido borrar el trackback que ha dejado en el suyo.

Pues qué queréis que os diga: sencillamente, me siento honrado. Dans es un peso pesado, juega en otra categoría que este humilde aficionado, y sin embargo se toma la molestia de borrar el rastro a lo que escribo. Señal de que le importa.

La estafa viral de Mobuzz

Aunque alguno lo anunciaba en los comentarios del blog de Enrique Dans, no me lo podía creer. Pero resulta que es cierto: lo de los donativos para salvar a Mobuzz era una campaña de marketing viral. Se supone que tenían que conseguir 120.000 euros en una semana para seguir funcionando, porque gastan 50.000 al mes.

Una semana más tarde, habiendo recaudado solo 40.000 euros, la empresa no solo cierra, sino que está salvada, o eso afirma Dans:

La semana pasada, la compañía no tenía dinero para pagar las nóminas y otros gastos inmediatos, no tenía acceso a financiación, y veía los acuerdos con socios potenciales distanciados alrededor de unos tres meses. Necesitaba desesperadamente comprar tiempo de reacción y poder cubrir los gastos hasta que esos acuerdos se produjesen. Hoy, esos acuerdos están mucho más próximos en el tiempo, permiten opciones que antes no existían, y ha habido una reacción super-positiva de la comunidad en términos de donaciones de todo tipo (no solo directamente económicas, sino también de hosting y de otros elementos que permiten reducir temporalmente los costes y mantener la actividad). La situación, gracias al esfuerzo de la comunidad, es hoy completamente diferente, e infinitamente más positiva.

Superpositivo, o sea. Yo seré torpe, pero no me queda claro si el acuerdo que está “mucho más próximo en el tiempo” es con un anunciante o con un pardillo que va a invertir. Tampoco es que me importe, porque ahora resulta que va todo tan infinitamente positivo que hasta pueden devolver la pasta a los que se la prestaron.

Pues yo, por más superpositivo que me ponga, no puedo creerme las dos situaciones. Que la semana pasada la dirección de la empresa decidiese cerrar pero los trabajadores hicieran un llamamiento desesperado y que esta semana la empresa no necesite el dinero donado porque todo va dabuten guai. Una de las dos es falsa, y yo apuesto por la primera.

Toda la historia de la semana pasada era muy rara: ¿la dirección decide cerrar sin intentar primero reducir costes? ¿los inversores (alguno de ellos, como Varsavsky, con muchos recursos) no aportan el capital necesario para aguantar tres meses? ¿los trabajadores piden donativos porque creen en el proyecto pero no negocian con los accionistas trabajar sin cobrar tres meses a cambio de una parte de la empresa?

Ahora ya sabemos por qué todo era tan extraño: porque era mentira. Era una estrategia para conseguir publicidad gratis para Mobuzz. Ni siquiera creo que hayan conseguido un nuevo inversor, porque nadie decide, en menos de una semana, invertir en una empresa moribunda.

Y escribo este post no porque el tema en sí me resulte atractivo, ni porque crea que Mobuzz merece todavía más publicidad. Lo escribo porque me parece una estafa, una tomadura de pelo y una falta de respeto, no solo para los pardillos que se lo creyeron y donaron, sino sobre todo para las miles de empresas que están cerrando en España, empresas reales de gente que invirtió sus ahorros en montar una tienda o abrir un restaurante, y que se ven sin negocio y sin el dinero invertido. Personas reales, con problemas reales, no pijilistillos que se gastan el dinero de inversores estúpidos en empresas 2.0 superguais de la muerte.

El problema de emprender en España no es que empresas como Mobuzz no consigan salir adelante. El problema es precisamente que sobrevivan cuatro años empresas como Mobuzz, cuyo modelo de negocio es vender humo a imbéciles con dinero para invertir.

[ACTUALIZACIÓN] Para los que sean más tímidos a la hora de comentar, peor queiran dejar su opinión, he abierto una encuesta sobre el tema. Si me lees usando el feed, pásate por el desencadenado.com a votar.

Todo está bien


A final, todo se ha resuelto mejor de lo que cabía esperar en un principio. Mi hijo sigue hospitalizado, pero se irá a casa el lunes y no le quedarán secuelas.

Así que, como habéis visto por el post anterior, vuelvo a tener más tiempo (y ganas) de escribir.

Y tengo unas cuantas cosas que decir…

Sobre los donativos a Mobuzz

No puedo dejar de escribir sobre el tema del momento: la campaña de Mobuzz para solicitar donativos que les permitan continuar funcionando tres meses.

Creo que hay una “suspensión del sentido común” entre los top bloggers hispanos, gente que leo habitualmente e incluso algunos que son amigos: como muestra Enrique Dans o Alfredo Romeo. En el caso de Dans lo entiendo (es consejero de Mobuzz) pero no en el de Alfredo y otros “románticos”.

Empecemos por el principio: una empresa existe para ganar dinero. Gana dinero ofreciendo al mercado algo que está dispuesto a pagar, y que la empresa produce por un coste inferior al beneficio que obtiene. Si no hay suficientes clientes dispuestos a pagar, o no es capaz de producir por menos que el dinero que ingresa, la empresa muere.

Y eso es todo lo que necesita saber un empresario sobre economía.

Todo lo demás que pueden enseñar en una facultad de económica o en un MBA son detalles. Lo fundamental es lo que he puesto en negrita. Más resumido si queréis:

Ingresos – Gastos > 0

El problema de Mobuzz es que está en un negocio un poco retorcido. Si preguntas a cualquiera a qué se dedica un medio de comunicación, te dirá que a “fabricar” programas para sus espectadores/lectores/oyentes. Pero en realidad, los medios de comunicación “fabrican” espectadores/lectores/oyentes para sus clientes, que son los anunciantes. Las noticias, los programas, son las materias primas que ellos convierten en visionadores de publicidad.

Hay otro modelo de negocio muy parecido en torno a los medios de comunicación que es generar información tan útil como para que alguien esté dispuesto a pagar por ella. Eso supone suscripciones o pago por uso, y olvidarte de cualquier publicidad que pueda ser mínimamente molesta para el espectador, que es tu cliente principal.

El problema de Mobuzz es que ha hecho (al parecer, yo ni siquiera he entrado en su web) un producto interesante para generar espectadores, pero tienen problemas para vendérselos a los anunciantes. Tal vez ha estado más pendiente de buscar inversores que de buscar clientes.

En cualquier caso, la solución para una empresa como Mobuzz no puede ser mantener a sus 18 trabajadores en plantilla, mantener todos los costes, seguir generando unas pérdidas de 50.000 euros al mes y esperar que llegue un milagro en forma de patrocinador o inversor. La receta para Mobuzz es fácil de explicar (aunque difícil de implementar):

  • Despedir al 80% de los trabajadores. Como mínimo. La alternativa, si todos los trabajadores creen tanto en el negocio, es que dejen de cobrar hasta que vaya bien, a cambio de una participación en los beneficios de la empresa.
  • Reducir todos los costes recurrentes. Dejar el alquiler de la oficina, renegociar todos los contratos de suministros…
  • Vender todo lo que sobra, para generar algún ingreso extra. Los muebles y los ordenadores que ya no necesitan los despedidos, las cámaras de alta definición… todo lo que no sea estrictamente imprescindible.
  • Buscar clientes (anunciantes) hasta debajo de las piedras. Ofrecer descuentos, precios especiales para campañas prolongadas, lo que sea. Pero generar ingresos.
  • Si ya han reducido los gastos a un 10% de los que tenían al principio, y todavía los ingresos no superan a los gastos, si los accionistas de la empresa siguen creyendo en el proyecto deben poner más dinero. Si es preciso, rehipotecando sus casas. Si ellos no lo hacen ¿cómo van a convencer a otros de que lo hagan? ¿apostarías por una empresa cuyos emprendedores prefieren darte un 25% de la misma antes que arriesgar su propio dinero?

Como ejemplo concreto, podrían tomar nota de lo que ha hecho Jaime Estévez, que no se si tiene mucho dinero, pero le sobra sentido común para donar algo a Mobuzz.

Lo que no tiene sentido es pedir una ayudita al público en general. Cabe un modelo de negocio en el que se pague “la voluntad”, como hacen los artistas que actúan los domingos en el parque del Retiro. Pero eso debe ser una estrategia continuada, no un impulso del momento apelando a no se qué historias de buen rollito y del emprendimiento en la Internet hispana.

Sinceramente, si alguien quiere ayudar a un emprendedor, que se de de alta en Kiva.org y colabore con un emprendedor de verdad, que se va a gastar el dinero en algo que realmente necesita para cambiar la sociedad que le rodea y que además se lo va a devolver en unos meses. Si se une a nuestro grupo, en el que ya hemos recaudado 600 dólares para 18 emprendedores, mejor.

Creative Commons License photo credit: Claudio.Núñez

No esperes mucho de este blog

Al menos, en los próximos días. A principios de septiembre me propuse conseguir un ritmo de un post diario, y llevo dos meses así, y creo que he sido capaz de aumentar la cantidad sin que descienda mucho la calidad.

Pero ayer tuve un problema personal que aunque espero que no sea grave, es probable que me aparte del ordenador casi todo el día al menos durante una semana. Así que muy a mi pesar, no creo que escriba mucho por aquí.

Mientras, aprovecho que en Linkedin han abierto algunas “aplicaciones” que enlazan con otros servicios web para recomendaros unas presentaciones de José Cabrera. José es un sabio. Una de esas personas con las que da gusto conversar, porque hablan de lo que saben, y saben mucho. Yo no sabía que había colgado algunas presentaciones en Slideshare, pero resulta que es el único de mis contactos en LinkedIn que tiene presentaciones (o que se ha instalado la aplicación que conecta LinkedIn con Slideshare).

Para abrir boca, incluyo una de las presentaciones aquí mismo, y desde ella ya podéis ir a su perfil en Slideshare y ver el resto.