Desencadenado

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El cierre de Mobuzz

Como tal vez sepais, finalmente Mobuzz ha cerrado. Debo, por tanto, reconocer que me equivoqué cuando escribí que la petición de donaciones era una campaña de marketing viral.

Resulta que (según explica Enrique Dans), realmente se quedaron sin dinero de repente porque un inversor decidió salir bruscamente.

Lo cual es todavía peor para el prestigio de los implicados. No me extraña que Varsavsky, que no tiene un pelo de tonto, se distanciara del asunto desde el principio. Los que han estado más implicados en el plan de salvamento, o lo que haya sido esto, han dado toda una lección de cómo no hacer las cosas.

Ya que Enrique Dans insiste en que Mobuzz era una empresa estupenda, que el modelo de negocio era impecable, que él ha visto las cifras y que las cifras salen, y que todo se debe a una conjunción de factores externos, vamos a aprovechar la desgracia para escarmentar en cabeza ajena y aprender unas cuantas cosas que ninguna empresa debería hacer:

1. Hacer el producto que te gusta

“Mobuzz tenía un producto de calidad, en HD, y eso cuesta”. Vale. Admitamos que los shows de Mobuzz estaban bien producidos, en HD, con guión, producción y de todo. Los chicos de Mobuzz estaban orgullosos de su producto. Todo perfecto… excepto un detalle: el mercado no estaba dispuesto a pagar lo que cuesta un producto tan bueno.

Este es un error muy común en los emprendedores primerizos, pensar “vaya mierda lo que hay en el mercado, yo lo podría hacer mucho mejor”. Y tal vez sea verdad, pero lo primero que hay que preguntarse es por qué es una mierda lo que hay en el mercado. Si hay empresas que ganan dinero vendiendo productos basura es porque ganan dinero vendiendo basura. Y eso es porque el cliente está satisfecho con esa basura.

Haz el producto que quiere el mercado, no el que quieres tú.

2. No obsesionarse con el flujo de caja.

La contabilidad es una cosa, y el dinero en el banco es otra. En el papel una empresa puede ir bien, y no tener ni un céntimo para pagar un café. Y al revés, puede estar en quiebra y tener una pasta en el banco (por ejemplo, porque un socio se la ha prestado).

Lo de la contabilidad está bien para enseñar a las visitas (y a Hacienda) y a los inversores potenciales, pero lo que determina la supervivencia de la empresa es su capacidad real para hacer frente a los gastos.

Mobuzz, después de tres o cuatro años de funcionamiento, todavía dependía de los ingresos extraordinarios de socios para funcionar. Eso, sencillamente, es inaceptable. Pero lo peor es que sus directivos seguían trabajando como si fuera lo más normal del mundo dar pérdidas de cientos de miles de euros al año. Como si siempre fueran a contar con inversores dispuestos a poner esos cientos de miles por una empresa con un futuro prometedor.

Obsesiónate por ganar dinero cuanto antes, por que mes a mes tus ingresos superen a tus gastos.

3. No vender

Lo único que reconoce Dans es que tal vez no se esforzaran lo suficiente por vender. Pues claro: la función más importante en una empresa es la venta. Si no vendes, todo lo demás sobra. Si Mobuzz se hubiera esforzado por vender tanto como se esforzó por hacer un producto “de lujo”, no hubiera tenido problemas.

4. No tener un plan

No sé si Mobuzz tenía un plan de negocio. Lo que sí sé es que, de existir, ese plan no se había modificado en el último año para tener en cuenta la crisis. Y al final Mobuzz ha cerrado por la crisis. Quiero decir que en tiempo de bonanza un inversor puede estar perdiendo dinero en una empresa con un futuro prometedor, pero si llegan las vacas flacas es lógico que tenga la prudencia de guardar el dinero debajo del colchón.

El plan de Mobuz debía haber tenido en cuenta la posibilidad de esa retirada, y haber contemplado una salida.

5. No tener flexibilidad

Mobuzz no se planteó nunca hacer shows más baratos, con menos resolución, reducir el número de idiomas. No se planteó reducir plantilla. Para ellos ha sido todo o nada, y eso suele acabar en “nada”. No despedir a siete trabajadores a tiempo te obliga a despedir a catorce.

Y tampoco se planteó buscar ingresos por una vía que no fuera la extraordinaria de las donaciones. Y esa es una táctica que al menos hay que intentar en situaciones de crisis: buscar trabajos “alimenticios”, que aunque no sean glamurosos y 2.0 te permitan comer un mes más. ¿Esas cámaras de alta definición y esos profesionales estupendos, no podrían haberse dedicado a producir contenidos para otros, al menos durante un tiempo?

6. Dejarse dominar por el orgullo

La reacción de Enrique Dans cuando alguien comentaba los fallos que veía en el planteamiento de Mobuzz era insultar al criticón (de hijo de puta para abajo, nos llamó casi de todo), acusarles de ignorantes, denunciar la envidia que en España impide triunfar a los emprendedores, censurar comentarios y trackbacks. Afirmar que él había visto las cuentas, y que las cuentas salían, y que Mobuzz no tenía ningún problema interno, nada que mejorar.

Cualquier cosa menos reconocer que en algo debían haberse equivocado si después de tres o cuatro años todavía no eran capaces ni de cubrir los gastos. Seguro que casi todo lo que dijimos los críticos era infundado. Que casi todos los que criticamos somos unos ignorantes envidiosos que nunca hemos fundado una empresa. ¿Pero de verdad Mobuzz no tenía nada que cambiar? ¿Cerrar se debe exclusivamente a causas externas? Un poco de humildad y capacidad de escuchar a quien te está dando consejos sin pedir nada a cambio ¿hubiera sido bueno o malo?

En resumen, que aunque para la salud financiera de los implicados el cierre de Mobuzz haya sido malo, y para el prestigio de Dans haya sido peor, aprovechemos al menos para aprender y no cometer los mismos errores. Vaya, como analizar un caso de escuela de negocios, pero en vivo y en gratis.

NOTA:

A punto de cerrar esto veo que Alfredo de Hoces ha explicado muy bien lo sucedido con Mobuzz. Suscribo un 90% de lo que dice, que no es poco.

Creative Commons License photo credit: paolo màrgari

Sobre el diseño web

Hoy publica Smashing Magazine un excelente artículo sobre diseño web. Además de reflexiones muy interesantes, entre ellas que el diseño web se parece más a la arquitectura que a otras artes, porque debe aunar belleza y función, hace un repaso de unas cuantas webs que han marcado un estilo, y pone un ejemplo de imitación de cada una de ellas.

¿Que por qué debería importarle esto del diseño web a un emprendedor? Pues porque la página web de tu empresa es un aspecto fundamental de tu marketing. Probablemente también de las ventas, aunque no tengas una aplicación de comercio electrónico.

Desgraciadamente, muchas páginas de pequeñas (y no tan pequeñas) empresas tienen la pinta de haber sido diseñadas por una pandilla de monos daltónicos que han consumido demasiadas drogas.

Aunque seas un zote para la estética, y no seas tú quien diseñe la página, necesitas saber al menos lo suficiente como para saber si tu página que refuerza la imagen que tu empresa quiere transmitir.

Nueva encuesta

Acabo de publicar una nueva encuesta (los lectores del feed tienen que visitar desencadenado.com para votar y ver resultados).

Esta vez se trata de ver qué cualidad es más importante para un emprendedor, a elegir entre: dinero, talento, experiencia o determinación. Dentro de unos días, comentaré por aquí los resultados.

10 mitos del negocio de los blogs

Muy revelador este post en The Inquisitr, que os traduzco aquí:

1. Bloguear es fácil

Bloguear no es fácil. Que puedas escribir unas cuantas palabras en Blogger no significa que vayas a ganar millones. Lo bloggers de éxito comparten las mismas características: trabajan duro, y a menudo más horas de las que dedicarían en otros trabajos.

2. Bloguear es seguro

Bloguear puede ser un campo de minas legal que te haga ser demandado cuando menos te lo esperes.

3. RSS es una licencia para republicar el contenido de otros

Los derechos de sindicación son para uso personal, no comercial. Puedes usar RSS para publicar enlaces y normalmente está permitido un breve extracto, pero pueden demandarte si publicas posts competos. Además, los splogs (blogs que republican feeds RSS) rara vez tienen éxito, a pesar lo que que dicen algunos.

4. Bloguear puede sustituir a tu trabajo actual

Puede, pero rara vez desde el principio. La mayoría de los bloggers empiezan mientras trabajan en otro sitio, y solo dejan su trabajo cuando su blog se lo permite. Si quieres empezar a bloguear a tiempo completo, espera pasar problemas económicos al menos seis meses, y quizá más.

5. Bloguear te hará rico

Muy rara vez esto es verdad. Muy pocos blogs unipersonales consiguen mucho dinero. Hay que trabajar duro para tener éxito.

6. Puedes postear una vez al día

Esto también es un mito común, la idea de que puedes postear una vez al día y nadar en dinero. La calidad ayuda, pero la realidad es que la mayoría de los blogs de éxito publican muchas veces al día, y tus probabilidades de triunfar posteando una vez al día están entre pocas y ninguna.

7. Es fácil conseguir tráfico

Simplemente, no es cierto. Algunos promueven eso de “constrúyelo y ellos vendrán”, pero atraer tráfico a un blog requiere trabajo duro, buen contenido e interacción social fuera del blog. También está el factor tiempo: la mayoría de los blogs necesitan entre 6 y 9 meses para establecerse, no solo consiguiendo tráfico, sino enlaces de entrada y un buen tratamiento de los motores de búsqueda.

8. Los suscriptores al feed RSS son la clave

Tener más suscriptores ayudará a tu blog, pero ni son la clave del éxito ni son fáciles de conseguir. La mayoría de los sitios grandes con gran cantidad de suscriptores los tienen gracias a ser una opción por defecto en servicios RSS como Netvibes. Para el resto, conseguir suscriptores RSS es difícil.

9. Escribir para un blog es fácil

No tienes que ser Ernest Hemingway para escribir un blog, pero deberías ser capaz de hacer algo más que enlazar dos palabras juntas. El tono y el contexto son claves a la hora de escribir un gran blog. Segundo: si no estás en los Estados Unidos, tienes que ser multi-lingüe. Si escribes un blog de contenido local, esto no tiene importancia, pero si escribes para una audiencia global necesitas escribir en inglés. Sí, la mayoría del mundo no habla inglés, pero es muy probable que tus lectores lo hagan.

10. Puedes bloguear en pijama

Vale, esto es en parte cierto, y yo estaba blogueando desde la cama la otra noche, pero me remito a lo que he escrito antes: era domingo por la noche, y estaba blogueando (trabajando). Casi todos los bloggers a tiempo completo hacen lo que todo el mundo: se levanta, se duchan, se visten y se dedican a trabajar un día completo.

Bastante sensato lo que dice este hombre, en mi opinión. Está claro que si tú lo que quieres es simplemente divertirte con tu blog, y que te lea alguien que comparte tus puntos de vista, no tiene por qué importarte todo lo anterior. Pero si te propones bloguear como negocio, pensando que basta con escribir unos cuantos posts sobre cualquier tema de moda, más vale que te vayas enfrentando a la realidad.

Bloguear es como todo: es fácil ganar dinero ofreciendo mucho valor. Pero para la inmensa mayoría de los mortales ofrecer mucho valor equivale a dedicar mucho esfuerzo. Así que no, en esto de bloguear tampoco está el secreto para hacerse rico fácilmente, rápidamente y sin esfuerzo.

Creative Commons License photo credit: Scott Ableman

Regalos de empresa

Ayer hablaba con un empresario relacionado con la construcción y me decía que este año no iba a enviar regalos a sus clientes. No solo porque su empresa no pasa por un buen momento, sino porque sus clientes están igual. “Tal como están las cosas, creo que mis clientes interpretarían mal que yo les hiciera un regalo”.

Sea porque piensan como mi amigo, sea porque el presupuesto de regalos de empresa es uno de los más fáciles de suprimir, el caso es que parece que este año no van a ser tan frecuentes las cestas con jamón o las cajas de vino.

Claro que por otro lado, enviar un regalo puede ser una manera de demostrar que las cosas no te van tan mal. Uno de los problemas de las crisis es que no sabes muy bien con quién iniciar una relación comercial, porque puede desaparecer y dejarte tirado con un proyecto sin cobrar (si eres el proveedor) o a medio implantar (si eres el cliente).

Otro factor es que si has hecho regalos los años en que los clientes te han comprado, y no los haces en un año malo, pones de relieve que ese regalo era solo una estrategia comercial, no una manera de reforzar unos vínculos profesionales.

Y al fin y al cabo, a todo el mundo le gusta recibir regalos.Y si tus clientes llevan un año malo, esa botella de vino o esa caja de delicatessen puede ser muy bien recibida para alegrar su mesa en Navidad.

Así que mi opinión es que si otros años has hecho regalos, este año debes hacerlos a pesar de la crisis. Procura ser más austero, si es preciso. Pero procura tratar a tus clientes lo mejor posible, también en tiempos de crisis.

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Cómo llegar al cliente de la administración pública

Supongamos que estás convencido de que tu empresa tiene algo que ofrecer a una administración pública. Ya sabemos por posts anteriores qué formas existen de llegar a formalizar un contrato con la administración, pero hay algo previo: ¿cómo consigues hablar con alguien para venderle tu producto o servicio?

La opción para muchos es estar atento a las convocatorias de concursos publicadas en los boletines oficiales. Esto es un error. Cuando un organismo de la administración convoca un concurso, es porque tiene una necesidad bien definida. Y lo más probable es que ya haya “alguien” que le ha descubierto que tiene esa necesidad. Y ese “alguien” está mucho mejor posicionado que un desconocido para proveer la solución que mejor responda a esa necesidad.

No quiere esto decir que todos los concursos estén ya “preadjudicados” cuando se convocan. Pero lo habitual es que haya alguna o algunas empresas que ya parten con ventaja, porque ya han trabajado con el cliente para definir necesidades, soluciones, rangos de precio… Tienen mucha más información que la que se publica en el BOE, y si ellos hacen bien su trabajo no podrás desbancarles.

Lo ideal, evidentemente, es ser tú el que ayuda a definir el pliego de prescripciones técnicas. Pero eso requiere cierta confianza con el cliente, y hay que ganársela.

Además, está el factor de que los contratos menores no son “visibles” en ningún boletín, y lo mismo pasa con las compras por Catálogo de Patrimonio. Por muy atento que estés a los boletines oficiales, nunca descubrirás esas oportunidades.

Vender a la administración requiere una estrategia pensada a medio plazo. No esperes vender mucho antes de un año. La administración es lenta para todo.

1. Selecciona tus objetivos

Analiza a qué organismos te interesa vender. Como en el sector privado, hay que segmentar el mercado, no se puede decir “mi producto va dirigido a toda clase de empresas”. No todas las administraciones son iguales. Y dentro de ellas, cada unidad es un mundo. La ventaja es que muchos datos, como los organigramas, son públicos. Y puedes acceder a mucha información en las webs y los boletines oficiales.

Muchas veces es tentador acercarse a grandes organizaciones con presupuestos millonarios, como la Agencia Tributaria o la Seguridad Social. Pero los gestores de estas organizaciones están literalmente saturados de los cientos de comerciales que intentan acceder a ellos continuamente. Casi siempre es preferible buscar objetivos más pequeños, que pueden parecer menos suculentos, pero son más fáciles de conseguir.

Una buena estrategia puede ser identificar organismos autónomos dependientes de unidades mayores. Suelen tener cierta capacidad de autonomía, y estar menos “tocados” que los organismos de los que dependen.

2. Prepara una oferta para tus clientes objetivo

Como siempre, piensa en qué necesita tu cliente tipo y prepara una oferta para presentar a tus objetivos. Idealmente, debería ser ligeramente inferior a los 18.000 euros (recuerda que es el tope para el contrato menor). En función de cómo resulte después tu aproximación al cliente deberás cambiarla (a veces por completo) pero conviente tener algo que ofrecer aunque sea solo como punto de partida.

3. Apunta a lo alto

Muchas veces las empresas pecan de modestia a la hora de determinar a qué persona de la administración deben vender. Aquí, como casi siempre, los mandos intermedios tienen más poder para bloquear que para iniciar proyectos.

Si tu oferta tiene incidencia en el servicio que presta al ciudadano el organismo al que te diriges, intenta acceder directamente al responsable político. Sorprendentemente, a veces funciona. Eso sí, es importante que el que llame se identifique como Director General de la empresa, o algún cargo que “suene bien”, y que haga al político pensar que tiene algo que ganar atendiendo la llamada.

Si no consigues que la secretaria te pase la llamada no te esfuerces demasiado, envía una carta. Lo más probable es que la reenvíe “hacia abajo”, a la unidad correspondiente, con una solicitud de informe. Y en ese caso también es probable que el nivel inferior sea el que te llame para tener una reunión y que le expliques de qué va tu carta. A una carta enviada directamente por ti no le haría ni caso (y está acostumbrado a filtrar llamadas de comerciales) pero a su jefe le tiene que responder algo.

4. Asiste a eventos

Si tienes dinero puedes organizarlos tú mismo, pero no es imprescindible. Hay multitud de eventos en los que las administraciones públicas dan a conocer lo estupendas que son y lo mucho que se esfuerzan por el bienestar de los ciudadanos.

Estate atento y asiste a todos aquellos en los que puedas tener ocasión de saludar a un cliente potencial. Lleva tarjetas y repártelas con prodigalidad, pero no confíes en que te llamen. Se proactivo y procura tomar buena nota de con quién estás hablando. Un par de días más tarde ya puedes llamar diciendole a la secretaria “estuve hablando el otro día con el Director General y quedamos en tener una reunión…”

5. Procura ayudar

Las rigideces del procedimiento administrativo también las sufren los funcionarios. Si tienes ocasión de hacer un favor, no la desaproveches. Puede ser dedicar unas horas de consultoría “gratis” o prestar un equipamiento, o algo tan tonto como reservar un dominio (no te imaginas lo complicado que es hacer una compra de unos pocos euros con una tarjeta de crédito en la mayoría de las administraciones).

Lo más probable es que el funcionario al que has sacado de un problema momentáneo sea agradecido, y eso se traduzca en un contrato más adelante.

6. Ten paciencia

Como he dicho al principio, la administración tiene su propia noción del tiempo. Piensa que vender a la administración es como tener una novia de las de antes: no vas a conseguir que acceda a tus deseos carnales hasta que no lleves unos meses invitándola al cine y dando paseos por el parque cogiditos castamente de la mano.

Eso sí, si consigues derribar sus últimas defensas, la administración te será fiel durante muchos años.

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Xavier Sala i Martín, la crisis, los bancos y el ladrillo

El economista Xavier Sala i Martín escribe sobre la crisis. Y dice cosas tan sensatas como esta:

La pregunta clave es: ¿por qué ha fallado la regulación existente? La respuesta es que los políticos que escriben las reglas son incapaces de prever por dónde vienen las crisis. Es muy fácil criticar al entrenador el lunes por la mañana. Y es muy fácil ahora reescribir las normas de Basilea, obligar a que las contabilidades de los bancos y los “conduits” se hagan de manera conjunta, forzar a que la valoración de capital no se haga a valor de mercado para no obligar a vender cuando la cotización baja. El problema es que todo eso será demasiado tarde para solucionar la crisis del presente… y no resolverá las del futuro. Porque las próximas crisis ni van estar causadas por familias subprime, ni van a tener que ver con “conduits” o “credit default swaps”. ¿Por dónde van a venir? Pues no lo sé. Nadie lo sabe. ¡Ése es el problema!

Y dice también que el riesgo mayor es que, además de no evitar crisis futuras, lo que sí consigan es suprimir cosas positivas como la inversión con riesgo:

La razón principal que explica el fuerte crecimiento de los últimos años es la innovación llevada a cabo por miles de pequeños emprendedores cuyas ideas debían parecer locuras antes de hacerse realidad: desde Microsoft hasta Intel, pasando por Google, Starbucks, docenas de empresas de telefonía móvil o Youtube, las ideas de todos esos emprendedores debían parecer tan “excéntricas” que ningún banco tradicional las hubiera querido financiar. Gracias a Dios, además de bancos tradicionales el sistema había creado instrumentos que permitían financiar empresas de alto riesgo, y eso posibilitó el progreso tecnológico.

[...]

La extrema prudencia impuesta al sistema financiero contribuyó a que la tasa de innovación en España fuera preocupantemente baja al no poder asumir los riesgos necesarios para financiar nuevas y arriesgadas tecnologías. Dicho de otro modo: si Sergey Brinn y Larry Page hubieran sido españoles, Google nunca hubiera sido una realidad porque ningún banco español hubiera financiado una idea tan aventurada.

Mi amigo Sergio Montoro, que no es Catedràtic de Columbia University i Professor Visitant de la Universitat Pompeu Fabra como Sala i Martín pero no tiene un pelo de tonto, me decía hace un par de años: “mientras el ladrillo siga dando el dinero que da ahora, nadie va a invertir en empresas de tecnología”.

Es decir, que no es solo que el “sólido sistema financiero español” estimulase la financiación de empresas “solventes” como Martinsa, sino que los inversores particulares, que en Estados Unidos son la fuente alternativa de financiación para empresas innovadoras, aquí se dedicaban a invertir también en suelo y ladrillos.

Ahora todo el mundo está asustado, y con el dinero guardado en un calcetín debajo del colchón. Pero cuando empiece a escampar, y los del calcetín saquen a pasear sus euros, es probable que se haya relativizado el mito de que el ladrillo siempre da dinero sin riesgo. Y algunos de esos inversores al menos se plantearán invertir en empresas innovadoras.

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La humildad de Guy Kawasaki

En su post de hoy Guy kawasaki explica que Ray Schraff fue la persona que le enseñó lo que era un blog. ¿Y quién es Schraff? te preguntarás. ¿Tal vez un metagurú cuya misión es explicar nuevas tecnologías a los gurús?

Pues no. Schraff es un lector de Kawasaki, que en septiembre de 2002 le envió un correo electrónico preguntando por su lista de correo y en el que añadía el comentario: “Estoy esperando a lo próximo que vayas a escribir… ¿tal vez un BLOG?”

La respuesta de Kawasaki fue preguntar “¿Qué es un BLOG?”

Ojo al dato, como decía el filósofo. Kawasaki es el gurú, el escritor de libros, el que sabe. Schraff es el alumno, el que busca aprender del maestro, el que ha pagado por leer a Kawasaki. Y sin embargo, Kawasaki no duda en preguntarle en cuanto descubre que hay algo que Schraff sabe y él no.

Muchos expertos morirían antes de dejar caer su fachada de superioridad, antes de admitir que hay algo que no saben. Son maestros coleccionando buzzwords, decretando lo que es in y lo que está out, disfrazando la ignorancia con máximas zen. Son los que llaman por su nombre de pila a Sergei y Larry, como si les conocieran de toda la vida. Hablan de Silicon Valley como si hubieran nacido allí y exhiben sus gadgets como las señoronas de toda la vida sus joyas.

Nunca te fíes del experto que lo sabe todo. Nadie sabe todo. El auténtico sabio es el que es capaz de mantener la curiosidad y no tiene miedo de preguntar a cualquiera que le pueda enseñar algo. Aunque sea uno de sus lectores.

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Tú no has tenido un problema en tu vida

Eso me dice Lucía en un comentario a mi post sobre las señales para no contratar a un candidato. Creo que tiene mucho que ver con el post que ha hecho el amigo Medinilla, que debía tener ganas de un poco de follón para acabar la semana.

Aunque no creo que haga falta, querida Lucía, te explico:

Sí he tenido problemas en mi vida. La semana pasada, uno de mis hijos estuvo en la UCI por una encefalitis. Yo he pasado por un linfoma. ¿Te parecen pocos problemas?

A lo mejor te refieres al ámbito laboral. Pues he sido despedido de una empresa, y otra dejó de pagarme y acabamos en juicio. Y como empresario, he tenido que sufrir para pagar las nóminas, y créeme que eso sí que es un problema. Y por supuesto en mis más de quince años de vida laboral he sufrido mi cuota de organizaciones absurdas, de jefes ineptos, de malos compañeros, de subordinados que intentan hacerte la cama.

Pero no me quejo. De ninguna de esas cosas, ni siquiera del linfoma. Gracias a que una empresa no me pagó, aprobé unas oposiciones y ahora soy funcionario. Gracias a que otra empresa me despidió, di el paso de crear mi propia empresa. Los palos con la gente me han hecho madurar, y descubrir también el compañerismo y la amistad en otras personas.

Y no solo no me quejo porque muchos problemas se han convertido en oportunidades, sino porque yo me comparo con la generación de mis padres, y veo lo afortunado que soy. Porque resulta que mis padres no pudieron estudiar. A los 14 años tuvieron que ponerse a trabajar. Mi padre empezó de botones en un banco y llegó a tener un puesto muy alto, entre otras cosas porque estuvo dispuesto a hacer las maletas y a cambiar de ciudad cuando le ofrecieron oportunidades.

Muchos de los nacidos en los años 30 o 40 tienen historias similares. Historias de gente que nació en una aldea, que tuvo que irse de casa y ponerse a trabajar siendo apenas un adolescente. Gente que llegó a ciudades como Madrid o Barcelona sin nada, sin conocer a nadie, y que trabajaban como negros para que sus hijos pudieran ir a la universidad y tener un futuro mejor.

Y ahora tenemos a niñatos que se quejan de cobrar 700€, a pesar de que tienen un ***Título de Ingeniero***. Que no están dispuesto a trabajar ni una hora de más. Que por esa pasta, no están dispuestos a pensar. Que llevan 15 meses en la misma empresa cobrando 678. (Comentarios reales del post de Ángel)

Francamente, no me dan ninguna pena. O mejor dicho, sí me la dan, pero no por sus condiciones laborales, sino por su falta de espíritu. Son pobre gente, desgraciados que se han convencido a sí mismos de que el mundo está en su contra y que han optado por conformarse con lo que les den para no tener que enfrentarse a nada.

Cualquiera puede cambiar su situación, y más si es universitario. Puedes cambiar de empresa, si la tuya te trata mal. Puedes formarte en tecnologías nuevas y demandadas, de manera que puedas exigir más sueldo. Puedes asumir responsabilidades y demostrar a tus jefes que pueden confiar en ti para puestos más importantes.

Y cualquier informático puede arriesgarse a montar un negocio y ser él el jefe. Solo necesitas un móvil, un PC y una conexión a Internet, y cualquier joven tiene uno. Pero es más cómodo lloriquear acusando a los malvados empresarios de lo poco que pagan a los pobrecitos trabajadores, con su título de ingeniero y todo.

Esos que se quejan en el post de Ángel pueden seguir cobrando 700€ porque ya les da para copas y coche, y viven muy cómodos con sus papás (quejándose de que no pueden comprar una casa, eso sí). No están dispuestos a dejar su ciudad, y hasta la carrera la han hecho en una universidad de tercera porque les pillaba más cerca de casa de mamá. Y ahora es mucho más fácil para cualquier informático ir a trabajar a Irlanda o Inglaterra de lo que lo era para un joven sin oficio salir del campo y emigrar a Madrid o Barcelona en los 60 o 70.

Pero los que emigraron en los 60 eran hombres y mujeres que sabían que su futuro dependía de sí mismos. Los que ahora se quejan de lo poco que les pagan y no hacen nada para cambiarlo son niñatos que no han tenido un problema en su vida.

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Cuatro maneras de ganar un millón de dólares


Muy recomendable el post de Seth Godin de hoy. Ante la proliferación de ofertas para hacerte millonario de manera fácil y sin esfuerzo, Seth recuerda lo obvio:

Hay cuatro maneras de ganar un millón de dólares. Suerte. Esfuerzo paciente. Habilidad. Riesgo.
(Cinco si cuentas una herencia y seis si cuentas tener ya dos millones de dólares)

Lo que no hay en esta lista son los sistemas fáciles que implican comprar un libro caro o una serie de cintas. Cuanto más intente alguien venderte esta solución, más seguro deberías estar de que es un timo. Si no se necesita ni habilidad ni esfuerzo, ¿por qué el promotor no contrata a un montón de gente por el salario mínimo y se queda el beneficio?

Hay un millón de maneras de ganarte la vida decentemente online, diez millones de maneras de empezar y prosperar con tu propio negocio offline. Pero todas requieren esfuerzo, y ninguna es fácil que te consiga un millón de dólares.

Pues eso. En tiempos de crisis, cuando la gente se queda sin empleo, aumenta la “inversión” en loterías y juegos de azar. Porque la gente está desesperada por encontrar una manera de conseguir ese dinero que le hace falta. Y precisamente por eso, es más fácil caer en la tentación de creer que hay maneras fáciles y rápidas de hacerse rico.

Haz caso de Seth Godin, y no cometas el error de gastar el poco dinero que tienes en uno de esos sistemas que te prometen hacer rico sin esfuerzo y sin riesgo.

Creative Commons License photo credit: Simon Davison