El otro día me di de alta en Facebook, siguiendo el consejo de Lucas. La sensación es que todo el mundo estaba ya allí. En apenas tres días tengo 30 amigos (y no, no me hago “amigo” de cualquiera). En cambio, cuando entré en LinkedIn apenas tenía unos pocos contactos (ahora ya está creciendo por momentos, se nota la introducción de la versión española).
Ahora falta ver si realmente Facebook sirve para algo o es una tontada para perder el tiempo.
También te interesará leer esto: