Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

Salir de la pobreza

El Blog Action Day de este año está dedicado a la pobreza. No es que suela seguir estas cosas, pero como mi punto de vista será probablemente diferente a la mayoría he decidido compartirlo.

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Desde el punto de vista intelectual, lo interesante no es la pobreza. La pobreza es el estado natural del ser humano. Lo natural es tener ocho hijos y que se mueran seis. Lo natural es pasar hambre en invierno, cuando escasea la comida. Lo natural es morirse por una herida infectada, o por un sarampión. Lo natural es beber agua contaminada por bacterias o protozoos, y tener parásitos intestinales y piojos.

El neolítico, con la invención de la agricultura y la ganadería, permitió mejorar un poco las condiciones y que los seres humanos fueran capaces de producir alimentos casi a demanda. Permitió la división del trabajo y por primera vez la aparición de personas que dejaron de ser pobres. Solo unos pocos elegidos, claro está, y aun esos si vivieran hoy envidiarían al más pobre de entre los pobres de nuestra sociedad. Las economías del mundo antiguo y las medievales solo conseguían sacar de la pobreza a una mínima parte de la población.

Pero a partir del renacimiento, en Europa, se dieron tres circunstancias que con el paso de los siglos hicieron posible la sociedad de la abundancia que disfrutamos hoy: el desarrollo del comercio, la ciencia y la libertad.

Muchas sociedades han basado su éxito en el comercio (pensemos en la Venecia medieval), pero el comercio por sí mismo no es capaz de sacar a una sociedad de la pobreza. Crea una élite de mercaderes en lugar de una de guerreros, pero sigue siendo una élite. La clave está en la libertad de pensamiento, de expresión y de acción que hacen posible la ciencia y el emprendimiento.

La sociedad musulmana ha fracasado, a pesar de que en un tiempo tuvo una ciencia incipiente y un comercio apreciable, porque no ha sido capaz de quitarse el corsé de una religión que determina hasta los aspectos más nimios de la vida cotidiana. Sin libertad, el Califato de Córdoba se agosta.

Pero en Europa primero, y en los países que han adoptado la tradición cultural europea de libertad, ciencia y comercio después, la pobreza ha dejado de ser un problema generalizado. La clave para crear riqueza es que la sociedad permita a los inventores y a los emprendedores descubrir formas de mejorar la vida de sus conciudadanos y además les premie por ello.

Muchas personas imaginan la riqueza como un estanque que debe dar de beber a todos. Creen que el objetivo es buscar la mejor manera de repartir ese agua para que todos alcancen a beber y ninguno acapare agua a costa de la sed de otro.

Pero en realidad la riqueza es más bien como un manantial. Hay personas que son capaces de hacer que mane más agua, y que así haya más para todos. No necesariamente porque sean generosos, sino porque ellos pueden así tener más. Todos salen beneficiados, todos beben cada vez más, aunque no todos consigan la misma cantidad de agua.

A lo largo del siglo pasado se han intentado soluciones distintas para resolver el problema de la pobreza. El socialismo creó una sociedad en la que la élite burguesa fue sustituida por los altos cargos del Partido, pero la inmensa mayoría de la gente era tan pobre o más que antes. La ayuda al Tercer Mundo, que lleva produciéndose desde hace décadas, no ha conseguido que ni un solo país deje de ser pobre: consiste simplemente en transferir dinero de los pobres de los países ricos a los ricos de los países pobres.

Sin embargo, decenas de millones de personas han salido de la pobreza en el siglo pasado. En Corea del Sur, por ejemplo, tienen un nivel de vida comparable a Europa. En Corea del Norte se mueren literalmente de hambre. La diferencia es que hace cincuenta años, al terminar la guerra, Corea del Su se hizo capitalista, y Corea del Norte comunista. Lo mismo sucedió en Alemania, y en las dos europas en general.

Sí hay una receta para salir de la pobreza: permitir a los emprendedores descubrir oportunidades, crear un marco legal en el que las reglas sean conocidas e iguales para todos, permitir el intercambio libre de ideas y premiar al que más riqueza aporta.

Creative Commons License photo credit: A. www.viajar24h.com

Se acabó el SIMO

Acabo de leerlo en Libertad Digital: no habrá SIMO en 2008.

Según la organización, “hasta que no se configure el marco comercial y promocional adecuado para las empresas participantes”. Dicho en cristiano: “se acabó lo que se daba”.

Creo que la primera vez que fui al SIMO fue en el 84, en la Casa de Campo. Yo entonces era un pipiolo, un estudiantillo que recorría los stands de informática (todavía eran mayoría los de muebles y equipos de oficina) con los ojos como platos, recogiendo folletos de ordenadores. Después fui años y años, incluso alguno me tocó estar en algún stand. Eran tiempos en los que todo el mundo iba, siempre encontrabas a algún conocido.

Hasta que a finales de los 90 hubo un año en el que ya no mereció la pena ir. En Internet ya empezaba a estar toda la información, y los comerciales de cualquier empresa se pegaban por llevarte a tu mesa sus novedades para explicártelas cómodamente, sin agobios ni muchedumbres, y con un técnico especialista si era preciso. En los Stands del SIMO por regla general había azafatas monas, pero nadie que conociera en profundidad los productos.

Así que dejé de ir. Y no fui solo yo, claro. Un año, Dell decidió que no le compensaba gastar una millonada en un mega-stand, que le iba muy bien vendiendo en la web. Y este año la desbandada ha sido general. La puntilla, probablemente, ha sido Telefónica.

La organización habla de un “SIMO 2009 renovado”, pero yo apuesto a que SIMO no volverá. Ya no tiene sentido una feria para mostrar productos, y hace mucho tiempo que dejó de ser un evento para hacer negocios. Así que se acabó.

Ahora, premio para el que encuentre qué cosa puede hoy hacer la función que hizo SIMO el siglo pasado.

Creative Commons License photo credit: Rafa de Castro

Mete el hocico de tu camello en la tienda del cliente

Cuando hablábamos hace unos días de que la mejor manera de encontrar nuevos clientes es partiendo de tus clientes actuales, alguien hizo la pregunta ¿y si estoy empezando y no tengo clientes?

La mejor estrategia en ese caso es la que se cuenta en una historia de beduinos. Habla de un camello que en la fría noche del desierto pidió a su amo que le dejara meter el hocico en su tienda, para al menos tener la nariz resguardada. El dueño accedió, y el camello le pidió meter la cabeza, porque los ojos le lloraban de frío. Poco a poco, el camello acabó durmiendo en la tienda del amo.

¿A qué viene esto? Pues a que la estrategia del camello es la mejor para conseguir nuevos clientes. Lo más difícil es meter el hocico. A partir de ahí, a poco bien que hagas las cosas en seguida tendrás todo el cuerpo calentándose dentro de la tienda.

Es la estrategia que siguen muchas empresas de la web, desde 37signals (basecamp) a Salesforce: ofrecer una versión del producto gratuita o muy barata, para que el cliente empiece a usarlo. Después, cuando le surgen nuevas necesidades, la opción más sencilla para él no es buscar otras alternativas, sino optar por la versión “completa” del producto, con más coste.

Se ha argumentado que Microsoft no ha luchado activamente contra la piratería en pequeñas cuentas, porque los usuarios de productos pirateados se convierten en clientes de pago cuando crecen o cuando necesitan soporte del fabricante. En cualquier caso, es preferible que un cliente use tu producto, aunque sea sin pagar, a que use el de la competencia.

Este principio puede aplicarse también a empresas que no vendan aplicaciones web, ni software empaquetado.

Se trata de crear una “oferta de introducción” fácil de aceptar para un cliente potencial. Puedes ofrecer algo incluso por debajo de tu coste, como hace 37signals que ofrece una versión gratuita del producto. Tanto si vendes productos como si vendes servicios, diseña un “pack” que sea un auténtico regalo: incluye horas de consultoría gratuita, muestras de productos, un mes gratis de acceso a tus instalaciones…

No tienes por qué ofrecerlo gratis, pero sí a un precio que facilite la “compra por impulso”. Si le das al cliente tiempo (o motivo) para pensarlo, pierdes oportunidades.

A partir de ahí, una vez que has metido el hocico en su tienda, el reto es venderle lo suficiente como para ganar dinero. Es fundamental medir el ratio de conversión: debes saber lo que te cuesta el “pack de introducción”, el número de clientes que pasan a ser de pago por cada cien clientes “gratuitos o baratos” y el dinero que ganas con cada cliente de pago.

Evidentemente, para que la cosa sea rentable, el resultado de multiplicar el ratio de clientes de pago por el beneficio que te deja cada cliente debe ser mayor que el resultado de multiplicar el coste del “pack de introducción” por 100.

Si te salen los números, ¡bingo! Ya tienes una máquina de hacer dinero. Cuantos más clientes “gratuitos”, más clientes de pago y más beneficios.

Creative Commons License photo credit: Koshyk

Todo el mundo está en Facebook


El otro día me di de alta en Facebook, siguiendo el consejo de Lucas. La sensación es que todo el mundo estaba ya allí. En apenas tres días tengo 30 amigos (y no, no me hago “amigo” de cualquiera). En cambio, cuando entré en LinkedIn apenas tenía unos pocos contactos (ahora ya está creciendo por momentos, se nota la introducción de la versión española).

Ahora falta ver si realmente Facebook sirve para algo o es una tontada para perder el tiempo.

Habemus encuestas


Pues eso, para los que me leéis solo por el feed. He incluido una encuesta en el lateral de blog.
Se trata de que los lurkers que leen pero les cuesta comentar puedan dar su opinión de manera sencilla.

La primera pregunta: ¿Es momento para crear una empresa?

Por ahora gana la opción “Siempre es buen momento si sabes lo que haces” y solo tiene un voto “Ni hablar. Si tienes un trabajo fijo, no lo dejes escapar”. ¿Será que mis lectores están sesgados? ;-)

Soy tímido… ¿puedo ir a un evento de networking?

Ser tímido no debería ser un problema para ir a eventos como Iniciador, First Tuesday, Beers & Blogs o las más tradicionales reuniones de gente de tu sector o tu profesión. Mucha gente lo es, y sin embargo consigue disfrutar en estas situaciones.

iniciador

Por ejemplo, en el último Iniciador estuve hablando, con distinta gente (y distinto grado de acaloramiento en función del número de cervezas ingeridas) sobre: la liberación de aplicaciones desarrolladas por/para la administración, los orígenes de la crisis y su impacto en la creación de nuevas empresas, la conveniencia de premiar a los científicos con dinero por sus logros, el agotamiento de los recursos naturales y algunas otras cosas. Ahora, querido lector, piensa ¿cuándo fue la última vez que tuviste ocasión de hablar de estas cosas con gente inteligente y formada?

Y eso sin tener en cuenta las posibilidades de “promoción” que te abre conocer al tipo de gente que asiste a estos eventos. Y no me refiero solo a oportunidades directas de mejorar tu carrera profesional o tu negocio, sino a lo que puedes aprender de gente con mucha experiencia, muchas ideas o muchas ganas.

En resumen: que merece la pena.

El problema es que mucha gente se plantea “¿y qué hago yo allí solo? ¿cómo me presento a la gente? Preferiría que me partiera un rayo antes que acercarme a alguien que no conozco”. Con Lucas, uno de los organizadores, comentábamos que mucha gente “se perdía” en el camino entre la charla y las cervezas (100 metros).

Así que, si quieres pero no te atreves, aquí van estos consejos que espero que te animen a dar el paso:

1. Date cuenta de que no eres tan original

No hay mucha gente que sea absolutamente extrovertida. Y aun esos no suelen acudir a estos eventos. Piensa que la inmensa mayoría de la gente que está allí siente o ha sentido lo mismo que tú, y muchos estarán esperando que alguien se les acerque.

Ver a un montón de gente charlando en grupitos puede intimidar, pero seguro que muchos de los que están charlando amigablemente están en su fuero interno aliviados por haber sido “admitidos”.

2. Acércate a los que están solos

Los hay. Tú no serás el único. Y, como tú, desean con todo su corazón que alguien se les acerque. Se tú ese alguien: sal de tu rincón, dile hola a uno de ellos, preséntate y en un rato estarás hablado de lo divino y de lo humano tan ricamente.

3. Preséntate a tus “conocidos virtuales”

¿Hay un blogger al que lees? Acércate a él sin dudarlo y díselo. No hay blogger, por muy TOP o A-List que sea, a quien no le guste que alguien se le acerque y le diga: “yo te leo”. No importa que tú seas un mindundi, o tu blog solo lo lean cuatro gatos. Ya tienes una relación con esa persona, y tienes un tema del que le gusta hablar (su blog).

Presentarse a un blogger tiene otras ventajas: yo no conozco a ninguno que sea antipático, y suelen estar “conectados”, así que es fácil que te presenten a otros asistentes.

4. Guíate por el interés común

Una de las buenas ideas de Iniciador es la presentación inicial, en la que cada uno da su nombre y dice en un minuto a qué se dedica. Quédate con los datos de las personas con las que tienes más intereses comunes, y cuando te presentes coméntaselo directamente. Tanto si se trata solo de compartir información, como si puedes llegar a trabajar con esa persona, es muy probable que también le interese hablar contigo.

5. Muévete

No te sientes, ni te quedes en un rincón junto a la barra o a la bandeja de canapés. Ni siquiera cuando ya has dado el paso de hablar con alguien. A veces no conectas con la persona, o es un plasta del que no puedes despegarte, o simplemente tienes interés en charlar con otros. Lo mejor es, cuando la conversación decaiga un poco, decirle sinceramente a tu interlocutor que te alegras de haber hablado con él y que vas a ver si saludas a otra persona.

6. Conecta personas

Si conoces ya a alguna persona, incluso si la acabas de conocer ese mismo día, preséntasela a un tercero. Probablemente los dos te lo agradecerán, porque de esa manera ninguno ha tenido que hacer un esfuerzo para presentarse. Si además conoces a todo el mundo, tienes habilidades sociales y eres capaz de conectar a gente con intereses comunes, te convertirás en un héroe ante sus ojos.

7. Diviértete

Esto no es trabajo. Puede que acabes explicando cinco veces lo que hace tu empresa, o discutiendo de gestión de personal o posicionamiento en buscadores, pero no estás trabajando. Relájate y disfruta. Aprovecha la oportunidad de charlar con gente interesante, con opiniones propias y que hace cosas diferentes al común de los mortales.

8. Lleva tarjetas

O al menos papel y lápiz. Muchos te darán su email, o su url, o un teléfono, y no puedes pretender memorizarlos. Y al día siguiente a lo mejor recuerdas casi todos los nombres y eres capaz de ponerles caras, pero si confías solo en tu memoria tres meses más tarde, cuando necesites hablar con ese tío que sabía tanto de marketing viral, no te acordarás ni de cómo se llama.

9. Interésate por los demás

La mejor técnica de conversación es escuchar a la otra persona. En un evento de emprendedores, por supuesto que todo el mundo quiere contar su proyecto, y arde en deseos de explicar muchas cosas que solo un compañero emprendedor puede comprender. Es algo así como una reunión de alcohólicos anónimos, pero en la que unos se animan a otros a caer aún más en el vicio.

Por muy listo que seas tienes mucho que aprender de mucha gente, así que abre las orejas y empápate de su conocimiento y experiencia.

10. No intentes vender

Esto va de construir relaciones, no de encontrar clientes fácilmente. Es muy posible que conozcas a alguien que puede prestarte un servicio, con el que puedes colaborar o al que puedes ayudar, pero eso vendrá después. Tus interlocutores no son tontos, y distinguirán en seguida a un vendedor. En cuanto te identifiquen como tal, dejarán de escucharte y estarás “fuera del círculo”.

Lleva a un amigo

La pongo la última y fuera de numeración, porque es un arma de doble filo. Por un lado no llegas solo, con lo que no tienes la tentación de salir corriendo si te ves con una cerveza en la mano buscando desesperadamente alguien con quien hablar. Pero no tiene sentido ir a un networking para tomarte algo con él y salir sin haber charlado con nadie más. Por eso es mucho mejor ir solo.

Si pese a todo necesitas a alguien, convoca a dos o tres amigos y no solo a uno, no llegues con ellos y procura que el evento sea interesante para ellos y no solo para ti. De esta manera es más probable que en lugar de un grupo cerrado consigas tener algunos apoyos que te ayuden a abrirte a otras personas.

Por último, para el caso particular de Iniciador: si se da la rara circunstancia de que yo estoy por allí, me encantará hablar contigo. Si no estoy, habla con cualquiera de los tres organizadores y seguro que enseguida te presentan a un montón de gente interesante.

Creative Commons License photo credit: wlappe

Ayer en Iniciador

Ayer, después de ni se sabe cuántos meses, volví a Iniciador.

Me he propuesto hacer un esfuerzo por ir más a menudo. Merece sin duda la pena: te reencuentras con amigos, conoces gente interesante y aprendes de la experiencia del ponente. En el caso de ayer, Jaime Estévez, a quien conocí en su época de Europa Press, y que escribe un impúdico blog que es una auténtica joya para cualquier emprendedor primerizo.

iniciador: Jaime Estévez

Hay un resumen de la charla, muy bien hecho, en la web de Iniciador.

Si vivís en Madrid, o lo suficientemente cerca como para acercaros, no lo dudéis. Además, no solo es gratis, sino que hay una cervecita incluida en ese precio de 0 euros.

Para los tímidos, los que os da corte presentaros en algo como Iniciador sin conocer a nadie, mañana haré un post con los consejos para participar e incluso salir triunfante, no solo en Iniciador, sino en cualquier evento de este tipo.

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Amancio Ortega

Amancio Ortega es, probablemente, el hombre más rico de España. Y la prueba viva de que, incluso en este país, el sueño de empezar sin nada y hacerse rico es posible. ¿Cómo lo ha conseguido Ortega? Pues como muchos otros grandes empresarios: poniendo al alcance de la clase media lo que solo podían conseguir los ricos.

Zara

El éxito de Zara consiste en haber copiado el diseño de las grandes firmas, produciendo prendas de calidad aceptable a un precio asequible para el común de los mortales. Por supuesto, no basta con tener la idea, sino que hay que ser capaz de desarrollarla.

Y Zara ha triunfado gracias también a una ejecución excelente. En lugar de lanzar colecciones dos veces al año, y esperar a la próxima temporada si la colección actual no tiene éxito, Zara pulsa casi en tiempo real las ventas de sus tiendas, y fabrica unas prendas u otras en función de su demanda. Eso supone tener extraordinarias capacidades de análisis de datos, de comunicaciones, de integración de sistemas, de gestión de proveedores, de logística… Un competidor puede intentar imitar la idea “ropa de diseño de calidad aceptable a precios asequibles”, pero tiene mucho más difícil imitar (y no digamos superar) la ejecución de Zara.

Otro dato interesante sobre Amancio Ortega: ha creado dos fundaciones, a las que destina parte de su fortuna. Solo el que es rico puede dar una cantidad significativa de dinero. Si Ortega se hubiera conformado con ser dependiente de una tienda de ropa en Galicia, como empezó su vida profesional, muchas personas que ahora se benefician del trabajo de esas fundaciones no podrían hacerlo. Y por supuesto, miles de personas en todo el mundo no tendrían el trabajo que tienen. Y muchos miles más tendrían menos dinero (porque lo gastarían en ropa más cara) o menos satisfacción por ir vestidos con ropa de peor diseño y calidad…
Los emprendedores son los grandes benefactores de la humanidad, aunque a veces ni ellos mismos sean conscientes.

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9 Consejos de Seth Godin para hacer mejores presentaciones

Seth Godin escribe sobre como hacer presentaciones que provoquen un efecto en la audiencia. Estos nueve consejos no son reglas inmutables, pero deberías tenerlos en cuenta antes de abrir el Powerpoint para preparar tu presentación:

1. No uses Powerpoint. La mayor parte del tiempo no es necesario. Powerpoint te distrae de lo que de verdad necesitas hacer… mirar a la gente a los ojos, contar una historia, decir la verdad. Hazlo con tus propias palabras, sin artificios y con claridad. Hay veces que Powerpoint es útil, pero elígelas cuidadosamente.

2. Usa tu propia fuente. Visita Smashing Magazine y compra una fuente de uno de sus sponsors o coge una de las que ofrecen gratis. Pide a tu soporte técnico que te enseñe a instalarla y úsala en lugar de las fuentes que vienen en tu ordenador. Esto es como vestirse mejor o tener una tarjeta de visita más bonita. Es sutil, pero funciona.

3. Di la verdad. Con esto no quiero decir, “no mientas”, (eso se da por supuesto), quiero decir “no te escondas”. Se extremadamente directo en por qué estás aquí, qué me vas a vender (estás aquí para venderme algo, ¿verdad? Si no, por favor no pierdas tu tiempo ni el mío). Puede ser una idea, o un presupuesto, pero sigue siendo vender. Si, al final, no se qué estás vendiendo, has fracasado.

4. Paga por palabras. Este es el trato: deberías poner 5$ en el fondo del café por cada palabra en la transparencia que más palabras tenga de tu presentación. 400 palabras te cuestan 2.000$. Si fuera así, ¿usarías menos palabras? ¿muchas menos? Lo he dicho antes, pero necesito decirlo de nuevo: las palabras son para lso informes. El Powerpoint es para las ideas. Si tienes viñetas, por favor, por favor, por favor usa solo una palabra en cada punto.Dos si es imprescindible. Tres nunca.

5. Consigue un mando remoto. Yo siempre uso uno. El mío desapareció hace un par de semanas, y tuve que presentar sin él. Me vi en vídeo y odié el hecho de perder todo ese contacto visual. Es dinero bien gastado.

6. Usa un micrófono. Si estás presentando a más de 20 personas, un micrófono de solapa cambia tu postura y tu impacto. Y si estás presentando a más de 300 personas, usa iMag. Esto pone tu cara en la pantalla. Deberías tener una segunda pantalla para tus transparencias. Cambiar entre una y otra es un truco de productores incompetentes que ahora unos pavos pero es cutre. Si 400 personas están dispuestas a pasar una hora escuchándote, alguien debería estar dispuesto a gastar unos pocos dólares en hacer que la presentación funcione bien.

7. Asegúrate de que has traído tu gran idea. No merece la pena hacer una presentación para una idea pequeña, o para un presupuesto, o para dar un informe trimestral. Para eso están los informes. Las presentaciones implican montar un show, ir al escenario y actuar. Así que ¿cual es tu gran idea? ¿es suficientemente grande? ¿de verdad?

8. Demasiado impactante como para tomar apuntes. Si la gente esta haciendo liveblogging, twiteando o escribiendo lo que dices, me pregunto si tu presentación es todo lo que podría ser. Después de todo, podrías haber ahorrado a todos el esfuerzo y haber blogueado o tomado notas por ellos, ¿no? Nos han entrenado desde pequeños a sustituir el prestar atención por tomar apuntes. Es una pena. Tus acciones deberían demandar atención (pista: las viñetas demandan tomar apuntes. En cuanto pones viñetas en la pantalla, estás anunciando “escribe esto, pero no hace falta que atiendas”). La gente no toma apuntes cuando va a la ópera.

9 ¡Corta! ¿de verdad necesitas una hora para la presentación? ¿veinte minutos? La mayor parte del tiempo, la respuesta correcta es “diez”. Diez minutos de grandes ideas impactantes con grandes imágenes y grandes letras y pocas palabras y pensamientos que asusten e informaciones deslumbrantes. Y después, y después, pasa el resto del tiempo hablándome. Interactuando. Respondiendo preguntas. Liderando un debate.

La mayoría de las presentaciones (y he visto muchas) son absolutamente horribles. No son horribles porque no estén diseñadas por un profesional, son horribles porque están realizadas por alguien que oculta lo que vino a decir. La nueva tendencia de retocar tus transparencias con un diseño gráfico caro no soluciona el problema, lo empeora. Dame en cambio un aficionado entusiasta, por favor.

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¿Vende más el conocimiento o unas piernas bonitas?

El último artículo de Pérez Reverte, en el que habla de sus experiencias con el consumo de bienes culturales tiene su miga.

Por resumir, aunque merece la pena leerlo entero, Reverte explica primero cómo en la tienda en la que compra los DVDs las dependientas conocen los títulos que manejan, identifican las películas de las que habla el cliente y le orientan correctamente. Y cuenta también una anécdota en la que una simpática comercial del Círculo de Lectores intenta venderle una suscripción a él, ignorando que es uno de los autores destacados en la revista promocional que lleva en sus manos. Así acaba:

Después, cuando se alejaban, miré otra vez las piernas de la chica. Comprendía perfectamente al jefe. Hasta yo me habría suscrito, oigan. Al Círculo. A donde fuera.

La pregunta es ¿de verdad se hubiera suscrito solo por las piernas de la chica? ¿venden más las profesionales que saben en qué película Grace Kelly actuó con Gary Cooper o las chicas monas que tienen que mirar en el ordenador a ver qué les sale por Bogarde o Bogart o algo así?

Es innegable que el sexo vende. No necesariamente el sexo descarado, pero sí el atractivo físico. Pero posiblemente el efecto del sexo en la venta sea como el del perfume: se desvanece en seguida.

Si tu venta es inmediata interesa tener una chica atractiva (o un chico, según los gustos), porque es más probable que el cliente potencial te preste su atención. Pero si tu ciclo de ventas es largo y tu producto/servicio tiene un precio elevado, es mucho mejor tener personas que demuestren conocimiento y generen confianza. El cliente no se va a gastar miles de euros en tu empresa solo porque tu comercial tenga las piernas más bonitas que el/la comercial de la competencia.

Creative Commons License photo credit: Uqbar is back