Veamos el dato: la creación de empresas ha disminuido en el primer semestre de 2008 un 24,53%. Parte de la explicación puede ser que es ahora más difícil acceder a la financiación necesaria para poner en marcha una empresa. Pero sin duda hay mucha gente que cree que ahora, con la crisis encima, es suicida arriesgarse a emprender.
Y sin embargo… Google creció en medio de la explosión de la burbuja de las puntocom. Consiguió la ronda de financiación más importante en 1999, cuando todo el mundo invertía en cualquier cosa que tuviera que ver con Internet, pero se dio a conocer masivamente en el 2.000, cuando competidores como Lycos (¿Alguien se acuerda de la compra millonaria de Telefónica?) estaban noqueados por los puñetazos de la realidad. Mientras a su alrededor todas la empresas importantes de su sector se retorcían entre espasmos agónicos y veían como el valor de sus acciones descendía por minutos, ellos seguían perfeccionando su producto, consiguiendo los primeros clientes corporativos y aventurándose en un nuevo modelo de negocio: la publicidad relevante.
De modo que, aunque es cierto que con un modelo de negocio mediocre y una ejecución mediocre una empresa que podrían sobrevivir en tiempos de bonanza morirá en tiempos de crisis, también es cierto que una ejecución brillante y un producto sólido pueden triunfar allí donde todo el mundo está fracasando.
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