Seth Godin habla del factor suerte en su último post. Lo que dice es muy sensato:
O crees que la suerte es dominante, y entonces ¿por qué esforzarse?
O crees que la suerte es aleatoria, y entonces puedes eliminarla de tu pensamiento y centrarte en todas las cosas que puedes controlar. [...]
Esperar que el caprichoso dedo del destino te señale (y maldecir al universo hasta que lo haga) es una estrategia lamentable. Es una lástima que tanta gente racionalice sus vidas de esta manera. Puede ser una racionalización útil pero ¿aumenta la probabilidad de que consigas lo que quieres?
Si te han congelado el sueldo, si te quedas en paro, si llevas años en un trabajo que no te gusta, si no puedes tener las vacaciones o la casa que siempre has soñado, puedes pensar que todo se debe a la suerte, y hacer la primitiva o la quiniela cada semana esperando que algo cambie. Es la estrategia que sigue la inmensa mayoría de la gente.
O puedes decidir hacer todo lo que esté en tu mano para cambiar “tu suerte”. Estudiar algo que te capacite para un trabajo mejor. Cambiar de empleo, incluso de ciudad o de país.
Y, por supuesto, tomar definitivamente las riendas de tu vida y decidir que ya no vas a trabajar para otro que te pueda congelar el sueldo o despedir. Crear tu propia empresa y con ella tus propias oportunidades y tu propia “buena suerte”.
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