Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

Lecturas recomendadas

Seth Godin sube el listón a reuniones y conferencias (y yo tengo que hablar en una la semana que viene):
The new standard for meetings and conferences

Cómo pasar de 0 a 13.000 suscriptores en 12 meses (supongo que ayuda que el blog esté en inglés, pero aun así…):
StrongLifts.com 0 – 13,000+ Subscribers in 12 months

Las redes sociales se meriendan al porno. ¿Sabéis cual es el negocio de Penthouse ahora?:
Social Media Eat Porn’s Lunch (Again)

Por último, una presentación (os la pongo aquí mismo) de Garr Reynolds sobre el libro Brain Rules y su aplicación al arte de hacer presentaciones:

Post patrocinado en Loogic


No se si Javier lo había hecho antes, pero hoy me ha llamado la atención este post patrocinado en Loogic.

No seré yo quien diga a los demás lo que deben hacer con sus blogs, y menos a Javier que ha sido capaz en poco tiempo de convertirse en una referencia en su campo. Pero tengo que decir que el post no me ha gustado.

Tampoco tengo nada en contra de los posts patrocinados y menos si, como es el caso, se advierte de que lo son. Pero creo que en esta ocasión se nota demasiado que a Javier no le ha entusiasmado escribir lo que ha escrito. Esto tiene un problema con el patrocinador, que puede no obtener el beneficio esperado, y con el blogger, que ha producido un contenido que no tiene valor para sus lectores.

Creo que algo más de pasión, e incluso de crítica, sería preferible tanto para el patrocinador como para el blogger. Si Javier hubiera dicho: hacen tal cosa y tal otra muy bien, pero esta otra es mejorable, todos hubieran ganado.

Claro que tal vez eso hubiera supuesto un problema con según qué patrocinador, que puede no entender eso de la crítica constructiva (sobre todo si pagan por una alabanza).

En fin, un tema interesante, porque supongo que veremos cada vez más como las empresas usan los blogs como herramienta de marketing, y todos tendremos que aprender a hacerlo bien.

La última lección de Randy Pausch


El otro día me quedé despierto hasta la una y media de la madrugada asistiendo a una clase de un profesor de universidad. Ya se que ir a clase no suele ser el plan más apetecible para hacer por la noche, pero en este caso merece la pena.

En su lección, el profesor Randy Pausch habla sobre tres cosas:

- sus sueños de la infancia y cómo se han cumplido

- cómo ha facilitado que otros consigan sus sueños

- lecciones aprendidas

¿Y qué tiene de especial? Pues que el profesor Pausch tiene un cáncer de páncreas, que se ha extendido a su hígado y a otros órganos. Desde que le diagnosticaron el cáncer, en 2006, ha recibido varios tratamientos, pero de momento no ha conseguido vencer la enfermedad. Probablemente, le quedan unos pocos meses de vida.

Imaginad que os dicen que tenéis entre un 10 y un 20% de probabilidades de estar vivos dentro de cinco años ¿cual sería vuestra reacción?

Pausch ha hecho varias cosas:

  • Aceptar la realidad. Ni se ha negado a recibir información, ni ha buscado fórmulas mágicas para salir de su situación. Simplemente, sabe que es probable que esté muerto en unos meses, y actúa en consecuencia.
  • Luchar contra la enfermedad. Pelear contra un cáncer es duro, creedme. Supongo que lo es más si, como le ha pasado a Pausch, el primer tratamiento no da resultado y tus expectativas empeoran. A pesar de todo, el tío sigue peleando duro, superando los baches y dispuesto a seguir con los tratamientos.
  • Cuidar de su familia. Randy tiene tres hijos pequeños. Tres hijos que no son capaces de entender que su padre morirá pronto. Así que ha decidido dedicarse a ellos el tiempo que le quede, y asegurarse de que comparten experiencias agradables que recordarán años después. Aquí podéis ver a la familia Pausch en Navidad, y aquí en Disney.
  • Ser útil. En lugar de darse pena a sí mismo y amargar a los que le rodean (que son las actividades favoritas de muchos enfermos) Pausch no solo ha escrito un libro desarrollando lo que explica en “La última lección”, sino que ha ido al Congreso a pedir fondos para la investigación del cáncer de páncreas. Según dice él mismo intenta ser algo así como el “Michael J. Fox del cáncer de páncreas”.
  • Aprovechar el tiempo. Pausch hace todo lo que su salud le permite. Desde un viaje con su mujer en su aniversario a actuar en una película de Star Trek (el director vio “La última lección” que Pausch, de niño, quería ser tripulante del “Enterprise”).

En este especial de ABC News tenéis toda la información, podéis ver en vídeo su “última lección”, alguna entrevista y otras cosillas.

Ahora pensad. Si un enfermo terminal de cáncer puede hacer todo esto, ¿qué podéis hacer vosotros?

El problema del IVA en las pequeñas empresas


Apuntaba Carlos en un comentario un problema que es muy real para muchas pequeñas empresas: la obligación de pagar el IVA en el momento en el trimestre en que se emite la factura, y no en el que se cobra.

Juan Martín lo explica de forma muy divertida en este vídeo:

Aunque estoy de acuerdo en que es un abuso por parte del Gobierno obligar a los empresarios a hacer de recaudadores, y un abuso todavía mayor obligarles a asumir los retrasos en los pagos e incluso los impagos, hay alguna alternativa a la quiebra.

Pide un aplazamiento a la Agencia Tirbutaria

Lo primero es pedir un aplazamiento a Hacienda. Aquí tenéis el modelo para deudas inferiores a 6.000 euros. Si el IVA que tienes que pagar es menos que esta cantidad, basta con explicar que tienes unas facturas pendientes de cobro y proponer un plan de pagos razonable. Lo más probable es que te concedan el aplazamiento (ignoro los intereses que aplican).

Si tienes que pagar más de 6.000 euros, el modelo es este. El problema es que en estos casos Hacienda exige una prueba de que podrás pagar, habitualmente un aval. Y si no puedes pagar ni el IVA, a ver qué banco te va a conceder un aval.

Intenta financiar la factura

Si tu cliente es solvente, tu banco puede estar dispuesto a entregarte ahora el importe de tu factura. A cambio de un porcentaje, claro, que de eso viven. Cliente solvente aquí significa una gran administración pública o una empresa que cotice en el IBEX 35. Si tu cliente no es de esos, tu factura no es maś que un papelito.

No pagues

Si esperas cobrar en 90 días, puedes simplemente no pagar en su momento, y hacerlo cuando cobres. El problema es que Hacienda aplica unos recargos que creo recordar que son de un 5% por retraso inferior a 3 meses, un 10% por retraso inferior a 6 meses, y un 15% por retraso inferior a 9 meses.

Como financiación de deuda es un método ruinoso, pero si no te queda más remedio, al menos es una salida mejor que la quiebra de tu empresa por éxito.

Ten el dinero preparado

La mejor opción es tener una buena previsión de tesorería, y dinero suficiente para hacer frente a los pagos a Hacienda. Si te acercas a tu banco cuando las cosas van bien y les dices: “esto marcha viento en popa, los clientes me quitan de las manos mis productos / servicios”, les das pruebas de lo bien que te va (facturas, pedidos, contratos…), les muestras unas cuentas claras y les pides un crédito para financiar la tesorería, es muy posible que te lo concedan. Así estarás preparado para cuando llegue el pago trimestral del IVA (y del IRPF, que es primo hermano de este).

Si en lugar de hacer tus previsiones te encuentras un buen día sin un euro y una carta de Hacienda reclamándote su parte del negocio, entonces es mucho más difícil negociar con tu banco. Un banco nunca presta dinero a quien tiene problemas.

En resumen: si creías que por haber cerrado una venta, e incluso por haber emitido una factura ya tenías todo a favor piénsalo de nuevo, analiza los tiempos de cobros y pagos, calcula tus opciones y actúa antes de que sea demasiado tarde y te veas como el pobre Juan Martín.

Seguro contra el despido


Me cuenta una amiga que en su empresa han despedido a todos menos a dos. Trabaja en un estudio de arquitectura, y están pasando por una época muy mala. Simplemente, no hay proyectos, así que toca apretarse el cinturón e intentar sobrevivir hasta que vuelvan tiempos mejores.

Mi amiga, por suerte para ella, es una de las dos personas que se queda.

O mejor, dicho, no por suerte, sino porque mi amiga es dueña de la empresa junto con su socio (el otro que se queda, evidentemente). Así que en época de vacas flacas, la que mantiene el puesto de trabajo es ella.

Sus empleados, claro, pueden cobrar el paro y buscar otros trabajos. Pero no han decidido ni hasta dónde podían aguantar, ni cuándo les venía bien quedarse en la calle, ni siquiera las mejores condiciones.

¿Es arriesgado ser empresario? Mucho. Pero ser el que decide puede ser también el mejor de los seguros.

David Heinemeier Hansson explica el secreto para ganar dinero online


Que quién es David Heinemeier Hansson? Pues nada menos que el creador de Ruby on Rails y uno de los fundadores de 37signals. Probablemente, una de las personas que más ha influido en lo que hoy es Internet.

David dio una charla en Startup School 08, explicando qué tipo de empresa de Internet cree él que puede hacerte ganar dinero. Las principales ideas:

  • Hacer el próximo Facebook o MySpace es como que te toque la lotería. Es mucho más sensato intentar crear una empresa que gane un millón al año.
  • El secreto para rentabilizar una aplicación online es ponerle precio. Si haces algo que resuelve un problema mejor que otros, seguro que encuentras a alguien dispuesto a pagar por ello.
  • No hay que preocuparse por ser viral, ni inventar la Siguiente Gran Cosa. Zappos simplemente vende zapatos. La gente lleva décadas vendiendo zapatos, pero Zappos tiene éxito porque lo hace mucho mejor.
  • No hay que aspirar a ser el mejor, sino a hacer las cosas bien. Hay miles de restaurantes italianos en el mundo que viven de hacer una comida decente y ser adecuados para mucha gente. ¿Por qué no hay más “restaurantes italianos” en Internet?
  • No tienes que empezar dedicando 14 horas al día, ni con un montón de dinero. 37signals lo emprezaron 3 personas, que trabajaban a tiempo parcial, y durante un año solo tuvieron un servidor. Si tienes poco tiempo y poco dinero, te ves obligado a optimizarlo.
  • Si intentas algo y fracasa, no pasa nada. A por lo siguiente.

Aquí tenéis el vídeo. Si entendéis inglés no os lo perdáis:

http://omnisio.com/startupschool08/david-heinemeier-hansson-at-startup-school-08

Consejos para evitar la procrastinación


Transcribo unos consejos para evitar la procrastinación que he encontrado brujuleando por aquí:

  1. Recuerda que es la motivación lo que te hace empezar y los hábitos los que te mantienen. Decide empezar.
  2. Pon tus objetivos profesionales y personales por escrito. Priorízalos.
  3. Escribe un plan para ti mismo con una planificación realista.
  4. Lo que se retrasa a menudo se olvida.
  5. Retrasa las cosas hasta que tengas suficiente información, pero no toda la información. Ten el coraje de tomar decisiones con menos del 80% de los datos.
  6. Divide tus proyectos en pequeñas piezas y evita pensar en “todo o nada”.
  7. La procrastinación a menudo proviene del perfeccionismo. A menudo procrastinamos porque pretendemos hacer todo perfectamente. “La perfección es el peor enemigo de lo suficientemente bueno”.

Busca un excelente comercial


Unos griegos que quieren crear una empresa de Linux me preguntan sobre mi experiencia con Alanta. El mejor consejo que puedo darles, a ellos y a cualquiera que esté pensando crear una empresa de servicios, es este:

busca un excelente comercial

Lo más importante, sobre todo al principio, es vender. Si no vendes, estás muerto. Luego puedes tener otros problemas con los proyectos, con los clientes, con los proveedores, con los empleados, con la tecnología… da igual lo que sea, todo se puede arreglar. Lo que no tiene arreglo es una empresa que no vende.

Recursos Humanos en la PYME (alternativas)


Veíamos el otro día los problemas de contratar personal para una PYME. La buena noticia es que hay varias alternativas a la contratación de personal para conseguir que otro haga el trabajo que tú no quieres o no puedes hacer. La mala noticia es que todas tienen pegas:

Busca un socio

Si encuentras a alguien que crea en tu proyecto y esté dispuesto a cobrar menos de lo que cobraría en otro sitio, a asumir incluso que habrá meses que no cobre, a trabajar hasta las tantas y a echar el resto, puedes intentar que comparta riesgos y beneficios. Es decir, que sea tu socio.

Si funciona, perfecto. Tienes un hombro en el que llorar vuestras penas y un compañero con el que celebrar los éxitos. Pero muchas veces es complicado: los socios pueden tener distintas percepciones sobre la empresa. Lo que para unos es una pasión para otro puede ser simplemente un pasatiempo. Hay quien vive en casa de sus padres y quien tiene que mantener a sus hijos. Si los socios son muy diferentes no se entienden, pero si son muy parecidos no se complementan.

Ten previsto también lo que sucede si llega la crisis y uno de los socios debe abandonar la empresa. Déjalo escrito cuando os llevéis bien, porque de lo contrario la cosa puede acabar como el divorcio de la guerra de los Rose.

Subcontrata

La contabilidad, el marketing, la secretaría… incluso las ventas y la ejecución. Todo puedes subcontratarlo. Puedes comprar productos en China, contratar que te los traigan a tu ciudad, contratar comerciales que lo vendan, publicistas que lo den a conocer, técnicos que lo instalen y le den soporte, gestores que controlen la facturación, la contabilidad y los impuestos…

Si alguien en la cadena no te gusta, simplemente contratas a otro. Todos están motivados, porque si no trabajan bien dejarán de cobrar.

Parece una buena solución, pero también tiene sus pegas. La fundamental, que como alguien falle quien da la cara ante el cliente es tu empresa. Y si es difícil controlar a un empleado, mucho más difícil es controlar a un proveedor, que puede tener intereses y necesidades que no coincidan con los tuyos. Lo que para ti es un pedido importantísimo de un cliente VIP, para tu proveedor puede ser algo rutinario que no le aporta valor y que postergará si aparece algo que a él le interese más.

Existe el riesgo también de perder el control de los clientes, e incluso que alguna de tus empresas “colaboradoras” te los levante.

Por tanto, subcontrata si es preciso, pero mira bien a quién metes en tus procesos.

Contrata autónomos

Para según que cosas, un autónomo puede ser una buena solución. Puedes tener más control sobre él que si subcontratas a una empresa, pero no te ata tanto como un empleado. Aunque también hay que tener cuidado con ciertas cosas.

Puede intentar quitarte los clientes, por ejemplo. Para evitarlo, pídele que se identifique siempre como perteneciente a tu empresa. Es muy recomendable proporcionarle una cuenta de correo electrónico de tu empresa para que la use en sus comunicaciones con tus clientes, y pedirle que te reenvíe una copia de todos los correos. Controla también a diario qué hace en cada cliente, sobre todo si luego vas a facturar por horas.

Y está el problema de su dedicación. Si más del 75% de su facturación la hace a tu empresa, estamos ante un TRADE. Eso significa Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente, y es un engendro del nuevo Estatuto de los Autónomos por el que se crea una figura mixta entre el empleado y el autónomo. Si tienes un TRADE, tienes que pagarle vacaciones e incluso indemnizarle en caso de cesar la relación contractual.

Todavía no está claro cómo se va a regular esto, pero es evidente que habrá problemas. Por ejemplo, supongamos que contrato a una persona que hace unos trabajos al mes que le llevan una mañana, por los que cobra una cantidad relativamente pequeña, pongamos 250 euros. Yo no considero que eso sea un TRADE, por lo que no le trato como tal. Pero después de un año, resulta que el individuo solo trabaja para mí, con lo que factura a mi empresa el 100% de sus ingresos. ¿Es en ese caso un TRADE? ¿Está obligada mi empresa a pagarle vacaciones (en su parte proporcional) o a indemnizarle si un día prescindo de sus servicios? ¿Hay que exigir al autónomo que va a trabajar para nosotros que nos demuestre que tiene otros clientes?

Subcontrata en países con menos nivel de vida

Esto lleva siendo una promesa desde el siglo pasado, que yo sepa. La idea parece atractiva: igual que se subcontrata la fabricación a países donde la mano de obra es muy barata, subcontratemos también los servicios.

El problema es que los servicios no son tan fáciles de subcontratar. Las software factories por ejemplo, esos entes a los que envías unas especificaciones y te devuelven código, no han resultado ser el Santo Grial de la rentabilidad informática. Vale, puedes tener un call-center en Marruecos, o en Argentina, y que te funcione razonablemente bien. Pero en cuanto aumenta la complejidad de los servicios, más difícil se hace que los problemas de calidad no acaben comiéndose los beneficios del coste de mano de obra.

Consigue que alguien te haga el trabajo gratis

Esta es la mejor opción. No tienes costes, no tienes empleados contratados, todo son beneficios… No, no es imposible conseguir que alguien trabaje gratis para ti. Todo es cuestión de que quien lo haga obtenga a cambio algo que le compense.

Un ejemplo de modelo de negocio que usa trabajo gratis es el desarrollo de software libre. Ojo, si quieres crear una empresa de éxito necesitas tener un equipo de programadores propio además de los voluntarios. Pero tener cientos o miles de testeadores, de programadores que corrigen bugs o de diseñadores trabajando gratis sin duda ayuda a que todo sea mejor y más fácil.

Otro caso es el de los sitios web en los que los usuarios crean el contenido. ¿Quieres hacerte rico trabajando 4 horas a la semana? Esta es tu mejor opción.

Claro que tener un proyecto de software libre o una web con miles de usuarios que trabajen gratis es casi tan difícil como ganar a la lotería. Si no, lo haría todo el mundo, y no habría voluntarios suficientes para todos.

En resumen, si tienes necesidad de que alguien te eche una mano en tu empresa, no es descabellado seguir esta estrategia:

1. Aguanta. Intenta discernir entre una necesidad puntual y un crecimiento permanente. A un problema puntual, dale una solución puntual.

2. Contrata autónomos o subcontrata a otras empresas, en función de las necesidades.

3. Para funciones esenciales, busca un socio que se comprometa con el proyecto.

4. Si no te queda más remedio, contrata personal. Pero asesórate bien para minimizar los errores.