Desencadenado

Como crear tu empresa: información para emprendedores, real como la vida misma.

La palabra de seis letras que determina el éxito


No os perdáis esta entrada de Brian Clark en Zen Habits. Cuenta que de entre los 42 asistentes a uno de los primeros conciertos de los Sex Pistols, allá por 1976, salieron tipos como estos:

In that tiny crowd were the likes of Tony Wilson, who went on to start the influential Factory Records (home to New Order and Happy Mondays) and The Haçienda nightclub (the birthplace of rave culture), legendary producer Martin Hannett, and Paul Morley who became a music journalist for NME.

Also in attendance were the members of future punk favorites the Buzzcocks, Mark E. Smith of The Fall, Mick Hucknall who became lead singer of Simply Red, Morrissey who would later front The Smiths, and the founding members of Joy Division, who after the death of their lead singer would carry on as New Order.

¿Había algo en ese público para que tantos de ellos se hicieran famosos en el mundo de la música? Probablemente, lo que sucedió es que delante de ellos estaban tocando los Sex Pistols. Que no tenían ni idea de tocar, de cantar ni de componer, pero lo hacían igualmente.

Para los más jóvenes, recordad que en esos años quien triunfaba en el rock eran las grandes bandas de “rock sinfónico”, los del “rock progresivo” y los del “hard rock”. Gente como Pink Floyd, Genesis, Led Zeppelin, Deep Purple, Yes… Tipos que podían tirarse 10 o 15 minutos haciendo un solo de batería o de guitarra para demostrar su virtuosismo. Grupos que hacían música compleja que pocos chavales podían intentar imitar.

Y en ese contexto aparecen los Sex Pistols y demuestran que para hacer música lo único que necesitas son ganas. Y de ahí la explosión del punk, y de la new wave, y toda la música de finales de los 70 y principios de los 80, que en España tuvo su eco en la “movida”.

Lo interesante para nosotros es la conclusión que saca Brian Clark de todo esto: la palabra de seis letras que determina el éxito es acción.

Lo que hizo que todos esos grupos tuvieran éxito es que se pusieron a tocar. Aunque no fueran capaces de hacer un solo impactante, o de versionar a Mussorgsky como Emerson, Lake and Palmer.

Hace años, en un curso de ventas que organizó IBM para sus partners, el conferenciante sacó un billete de 20 euros y pregunto: ¿alguien lo quiere? Miradas, risitas… y nadie dijo nada. El hombre insistió: ¿Es que nadie quiere 20 euros? Y unos cuantos levantaron la mano y dijeron “yo”. Él preguntó: ¿quién me demuestra que lo quiere de verdad? lo tengo aquí, en mi mano, para quien lo quiera. Y una persona del público se levantó, fue hacia él y lo cogió.

El tipo del público ganó 20 euros, pero todos aprendimos algo muy importante: si quieres algo, actúa para conseguirlo

Así pues, ¿que vas a hacer hoy para conseguir tus objetivos?

También te interesará leer esto:

  1. El mejor consejo para que tu empresa tenga éxito
  2. La suerte y el éxito
  3. Los números que determinan el éxito

  • http://www.marcapropia.net Andres

    Buena historia y totalmente de acuerdo. Ya está bien de parálisis por el autoanálisis. La mejor forma de conocerse a si mismo es actuando y no reflexionando.

  • jose miguel

    Realmente claro y totalmente de acuerdo. Es lo mismo que el “Get Going” de G. Kawasaki. Y el ejemplo es muy bueno, es para adoptarlo y ponerlo uno mismo a otros porque es muy ilustrativo.

    Saludos.

  • Mi nombre es sombra

    Como curiosidad, esa anécdota sobre el público que asistió al primer concierto de los Sex Pistols es relatada en la película “24 hour party people”.

  • http://www.lapastillaroja.net Sergio Montoro Ten

    En la vida sobrevive quien aprende a apañarse con lo que tiene.
    En vez de lamentarte de no saber tocar la guitarra,
    lo que tienes que preguntarte es:
    ¿Qué clase de música debería tocar para triunfar sin ser un virtuoso guitarrista?

  • Espectador

    Quizás el pasotismo de la audiencia del conferenciante de IBM era debido a su desconfianza en los regalos inesperados, que luego llevan escondida letra pequeña o son puras y simples estafas.

    ¿Debemos extraer la conclusión de que cuando recibimos un e-mail comunicándonos que hemos sido agraciados con un gran premio en una lotería en la que no hemos participado, lo razonable es comunicarles el número de nuestra cuenta para que nos lo ingresen?

    O que cuando recibimos una “carta nigeriana” de una desconsolada viuda que intenta sacar una gran cantidad de dinero de su país y nos pide colaboración a cambio de una jugosa comisión, ¿debemos enviarle dinero para demostrar nuestra buena fe y nuestra solvencia?

    O que cuando por teléfono nos ofrecen un seguro gratis durante los tres primeros meses, que se prolonga automáticamente si no nos borramos, ¿debemos aceptar? ¿Y si a pesar de negarnos, con gran extrañeza de la gentil telefonista que nos lo ofrece … “pero si es gratis” … nos apuntan y luego nos volvemos locos para tratar de cancelarlo sin ir a juicio?

    Una sana desconfianza hacia los regalos no solicitados es bastante prudente, como hubieran hecho bien en tener en cuenta los troyanos con el caballo obsequio de los griegos.