En el año 72 dejamos Bilbao y nos fuimos a vivir a Sevilla. Yo tenía entonces ocho añitos, pero ya era un cotilla y me encantaba escuchar las conversaciones de los mayores. Una vez le oí a mi padre decir algo que se me quedó grabado:
La diferencia entre Sevilla y Bilbao es que en Bilbao un taxista hace una carrera de 50 euros y piensa “¡Qué bien empiezo el día!”. En Sevilla un taxista hace una carrera de 50 euros y piensa “¡Ya he hecho el día!”.
Mi padre no habló de euros, claro, pero más o menos esa era la idea. Viene esto a cuenta del post de Ángel sobre la iniciativa emprendedora en Andalucía.
Lo triste es que 35 años después parece que las cosas no han cambiado mucho. Claro que hay otras cosas en la vida además de ganar dinero, y que mucha gente prefiere un ritmo de vida tranquilo, sin demasiados problemas ni preocupaciones y con tiempo para preparar la caseta de la feria o participar en la cofradía. Lo que no me parece tan bien es que los de la “buena vida del sur” obtengan subvenciones de los que trabajan más en otras regiones. O en la misma región, que también hay sevillanos que se desloman para que luego venga Hacienda a “redistribuir”.
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