Desencadenado

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Apaga el movil

Una de las peores muestras de mala educación en el ámbito profesional es dar prioridad a las llamadas de teléfono antes que a la persona con la que estás en ese momento.

Tanto si esa persona ha ido a verte como si eres tú el que le estás visitando, te ha dedicado un tiempo en exclusiva. Ha pospuesto otras tareas, se ha desplazado, ha preparado la reunión… Si le interrumpes para atender una llamada, le estás diciendo: “no eres importante para mí”.

El que te llama, por el contrario, no tiene que tener asegurada tu disponibilidad absoluta las 24 horas del día. No pasa nada por atenderle media hora más tarde. Puede volver a llamar, o puede dejar un mensaje.

Y no solo por educación, sino por eficacia. Yo recuerdo haber sufrido a un jefe que cada vez que intentabas hablar con él no solo cogía todas las llamadas que le pasaban por el fijo y las del móvil, sino que al hacer amago de salir del despacho te hacía gestos para que te quedaras. Al final, una cuestión que se podía haber resuelto en 10 minutos me llevaba más de una hora. ¿Realmente el mejor uso que se podía hacer de mi tiempo era permanecer en el despacho del jefe hojeando revistas?

Incluso si la persona con la que estás no es de tu organización, respeta y valora su tiempo, y no se lo hagas perder interrumpiendo la reunión y obligándola a escuchar tus conversaciones.

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5 Respuestas a “Apaga el movil”

  1. No puedo estar más de acuerdo. Y me ponen especialmente nervioso los que en medio de una conversación, cuando suena el móvil, lo atienden sin siquiera disculparse.

  2. Secundo la moción. Aplica lo mismo para las interrupciones “de un minutito” en reuniones informales…

  3. Efectivamente, fatal educación y fatal gestión del tiempo. En reuniones de varios el que “vuelve” de atender la llamada normalmente se pasa unos 3 minutos “ido”, ocurre como con los que conducen hablado; se nota como van rectificando la trayectoria, aminoran la velocidad y miran los espejos “sin ver”. Este viajar del cerebro a través del teléfono hace también que la gente se deshiniba con respecto al que tiene delante, les hace rascarse, mirarse en un espejo, pasear sin ceder el paso, atropellar a los niños. En el hall de mi hotel se suelen juntar en los break de las reuniones prácticamente media docena de estos caminantes sin alma,”zombies” que chocan entre ellos y que ha medida que alargan la conversación levantan el tono (todos ellos), de manera que se molestan entre si y entonces se separan instintivamente, es el momento “escondite inglés”, siempre hay alguno que se mete en la cocina o alguna señorita que invade el servicio de caballeros.

  4. Leer estas cosas de vez en cuando, me aníma a pensar que aún no he perdido el rumbo. Cada día es más complicado mantener una mínima conversación con una persona, yo lo reconozo me cuesta esta falta de educación sistemática venga de quién venga.

  5. Hola, llego a este post desde el dilema del mayordomo, que me ha gustado mucho, por cierto.Hay gente muy maleducada con el tema del móvil, y no sólo en el ámbito profesional. Que quedes con alguien para cenar y se pase media cena hablando por el móvil es exasperante, a mí me ha pasado- claro que ya no voy a cenar con esa persona-. Sobre todo es que se ponía a hablar ¡antes de que trajeran la cena! , con lo que ni siquiera me podía entretener comiendo, jejej.

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