Hablaba el martes con Agustín Cuenca, multiemprendedor y fundador entre otras cosas de ASPGems, y me contó algo curioso. En los proyectos de desarrollo a medida no firman contrato con el cliente. Simplemente, cobran un 50% al principio del proyecto y un 50% al final. Las especificaciones se definen en un PowerPoint, y sobre ellas van trabajando.
¿Que hay algún problema y no se ponen de acuerdo? Pues el cliente no paga el 50% final. Tanto el cliente como ellos han perdido algo, pero no todo.
En España recurrir a la justicia para defender un contrato es muy lento y costoso. Al final, los únicos que ganan con ello son los abogados. De manera que, salvo que se trate de mucho dinero, nadie lo hace. Así que ¿para qué te sirve tener un contrato firmado con el cliente, si cuando hay problemas va a ser papel mojado?
Yo el problema lo veo en convencer al cliente de que te pague un 50% por adelantado. Pero si tiene la suficiente confianza en ti como para eso, realmente el contrato es lo de menos.




