Se ha publicado un estudio en el que se afirma que la obesidad es “contagiosa” . Es decir, que tienes más probabilidades de ser obeso si tienes al menos un amigo obeso. El motivo es que los seres humanos tendemos a fijarnos continuamente en la gente que nos rodea para verificar si nuestro comportamiento es “aceptable”. Imitar es una de las estrategias que usamos para sobrevivir en una sociedad tan compleja como la humana.
Si nuestros amigos engordan, consideramos que está bien engordar. Si vemos gente aparcada en segunda fila, entonces está bien aparcar en segunda fila. Y al contrario, si los demás respetan el límite de velocidad en carretera, nosotros también. Por supuesto, el comportamiento humano no es una ciencia exacta, así que hay excepciones siempre. Pero la tendencia a imitar existe.
De modo que, ante la pregunta de qué se puede hacer para fomentar el espíritu emprendedor en nuestro país, puede que una de las mejores cosas sea dar a conocer más a la gente que se lanza a la aventura. Eventos como Iniciador, además de permitir al emprendedor llorar en el hombro de alguien que le comprende, “contagian” la idea de que emprender es un comportamiento admisible.
Si te ha gustado lo que has leído, te interesará también esto:












2 respuestas por ahora ↓
1 JoseluisGV 30/07/2007 - 5:08 am
Hola Borja.
Lo que dices y viene a decir el “estudio” de “amigo obeso = mayor probabilidad de ser obeso”, es lo que desde hace unos cuantos años se conoce como el “Efecto ventanas rotas”.
Cualquier persona con nociones básicas de márketing y sociología sabrá de que hablo perfectamente.
Si tu ves un edificio en la calle con ventanas rotas, inconscientemente piensas que nadie se ocupa de ese edificio, que está “abandonado”, y un buen día, cuando pases de nuevo por el edificio, tiras una piedra contra un cristal para desahogarte… total, no importa… ese comportamiento y aspecto “crece” alrededor del edificio a la manzana, de la manzana al barrio, del barrio a la ciudad… es un efecto “onda” o como se llama últimamente “viral”.
Y no es que consideremos que está bien. Sabemos, de hecho, que está mal, pero en el fondo, ¿a quien le importa?
Para aplicar el efecto “Ventanas rotas” a los emprendedores, deberíamos agruparnos y apoyarnos, sin esperar que nos ayuden desde fuera. Generar negocio unos a los otros. Especializándonos. Esto es, arreglar nuestras propias ventanas o las ventanas del vecino para que así, no tiren piedras a las mías.
Es un concepto un tanto “extraño”, pero con miles de ejemplos prácticos reales que han surtido efecto y tienen éxito.
Un saludo desde joseluisgv.com
2 jmvives 01/08/2007 - 7:20 am
Hola.
Bueno acabo de llegar a tu blog y me ha parecido genial. Solo quería felicitarte y animarte a seguir igual.
Me lo apunto en favoritos ;).
Un saludo.
Deja tu comentario