Desencadenado

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Empresario a tiempo parcial


Una de las ventajas de escribir por afición es que uno puede tomarse unas vacaciones de navidad que duren casi dos meses. Sí, ya sé: esto va contra todas las reglas del buen blogger. Pero como este blog nunca ha perseguido la actualidad, sino la reflexión, tampoco me impongo mucha disciplina con respecto a la frecuencia de los posts.

El caso es que dándole vueltas a esto me acordé de un post de Jesús Encinar, allá por octubre, que pensé que sería interesante comentar: Montar una Empresa no es un Hobby.

Os adelanto que estoy de acuerdo con él, porque lo he vivido en mi propia carne. Os cuento:

1990. Mi primer “proyecto empresarial” surgió de esta reflexión: se cobra una pasta por una aplicación de informática, y a mí me pagan muy poco a la hora. En aquella época todavía se trabajaba con márgenes decentes en informática. Así que, junto a un amigo, creamos una comunidad de bienes para hacer desarrollos de software. Llegamos a tener tres clientes, alguno de los cuales incluso nos pagó bastante bien.

Pero no dejamos el trabajo, no invertimos en marketing ni en actividad comercial, y además pronto empezaron los problemas y comprobamos porqué las empresas de informática cobraban tanto al cliente y pagaban tan poco a los programadores. Al cabo de unos meses, dejamos la actividad.

1995. Descubrí Internet, aprendí un poco de HTML, y pensé que algunas empresas querrían, como ya hacían las norteamericanas, tener una página web, y que necesitarían ayuda para hacerla. En ese momento me surgió un encargo de un desarrollo de software (en Visual Basic) y pensé: ya me meteré en el lío este más adelante. Pero ya nunca lo hice.

1999. Todo el mundo estaba loco con los portales de Internet. Yo empecé a pensar en un portal con unos servicios concretos. Después de unos meses, a principios de 2000, decidí ponerlo en marcha junto con dos compañeros de trabajo (por supuesto, sin dejar nuestro trabajo fijo).

Con la idea definida, hablé con un amigo (un alto cargo de Banesto) y me puso en contacto con Nicolás Merigó, que en ese momento era responsable de inversiones en empresas tecnológicas del Banco de Santander. Nicolás me dijo: “la idea está bien, pero ya estamos metidos en un proyecto muy parecido, que está más avanzado. Habla con ellos, para ver si podéis colaborar.” Así que le hice caso, y estuve un rato charlando con… Jesús Encinar, que estaba a punto de lanzar idealista.com. Sí, mi idea genial era también un portal inmobiliario. Pero nuevamente, los meses perdidos por no dedicar el 100% de mi tiempo al proyecto lo abortaron antes de que pudiera nacer.

2002. Con un poco de dinero mío y otro poco de algunos familiares y amigos lancé Alanta, una empresa especializada en servicios en torno al software libre. Esta vez sí a tiempo completo. De hecho, tan completo que muchos días le dedicaba casi 16 horas. Aquello fue agotador, y la escasez de recursos económicos casi nos ahoga. Pero el hecho es que, aunque yo tuve que dejar la dirección de la empresa por motivos que no vienen al caso, Alanta ha sobrevivido hasta hoy.

Conclusión: yo podría haber tenido una empresa de desarrollo de software en el 90, una consultora de Internet en el 95 o una puntocom en el 99. Pero no fui capaz de arriesgar lo suficiente como para que esos proyectos llegaran a hacerse realidad. Ojo, no me engaño: es muy posible que hubieran fracasado por falta de financiación o de experiencia por mi parte. Pero el caso es que, por mantener mi sueldo fijo, no llegué a intentarlo.

De modo que, querido lector, si tienes una idea, crees en ella, y alguien con experiencia y conocimientos la ve viable, empréndela. Total, lo único que puedes perder es dinero. Y tienes muchísimo que ganar.

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  • Angel M.

    Que gozada tenerte de vuelta, macho… Por cierto, en total primicia para tu blog: Emprendo en dos semanas. Y ya tengo mi primer cliente. Así que no sabes con qué voracidad leo tus artículos… :-)

    Por cierto, ¿Dónde andas en 2007?