Paul Graham habla en este ensayo de cómo reproducir el éxito de Silicon Valley. Es decir, como crear un entorno en el que los emprendedores prosperen y generen riqueza. Es un poco largo, pero merece la pena.
Por resumir un poco, viene a decir que se necesitan dos tipos de persona para crear un Silicon Valley: ricos y empollones. Es decir, gente con ideas y gente con dinero para financiarlas. Los hubs de startups surgen, segun Graham, donde se concentran estos dos tipos de personas. Menciona Miami o Nueva York como sitios donde viven ricos, pero que no resultan atractivos para los listos. Y sitios como Pittsburgh, que cuenta con una de las primeras universidades del mundo (Carnegie-Mellon), repleta de gente lista, pero que no es un paraíso en el que los ricos quieran vivir.
Una idea curiosa: para una administración pública, si quiere crear un entorno en el que florezcan las startups, es mucho más rentable invertir en una superuniversidad de prestigio que en un “parque tecnológico” con edificios de oficinas. Eso sí, la universidad tiene que ser una de las primeras cinco o diez del mundo. ¿Imposible crearla de la nada? Graham propone una vía, que no parece descabellada.
Ah, y recomienda expresamente a las administraciones públicas no invertir directamente en las startups. Dice:
Bureaucrats by their nature are the exact opposite sort of people from startup investors. The idea of them making startup investments is comic. It would be like mathematicians running Vogue– or perhaps more accurately, Vogue editors running a math journal.
Cuánta razón tiene.
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