Los proverbios del emprendedor

24/04/2006 ·



Vía Ramón Nogueira, he encontrado un post muy interesante en O’Reilly Radar, en el que detallan los proverbios del emprendedor. Aunque está enfocado principalmente a emprendedores tecnólogos, puede aplicarse a cualquiera. Es tan bueno, que tengo intención de traducirlo, para los que no lean inglés.

Para mayor facilidad (mía, que tengo que encontrar el tiempo para traducir) aprovecharé que está dividido en secciones para ir posteando la traducción por partes. Aquí va la primera:

Empezar

  • Es bueno ser el rey. Ser un emprendedor es el mejor trabajo que he tenido. Cada día tu trabajo es nuevo y diferente; constantemente tienes que empujarte a tí mismo en nuevas direcciones. Ya no tienes que decir, “bueno, yo soy sólo un ingeniero, pero…” - ahora tienes una gran excusa para interesarte por todo. Trabajar en un entorno que has moldeado según tus propias creencias acerca de como debería llevarse una empresa es increíble (y ¡obliga a humillarse!). Y por supuesto a veces hay recompensas financieras, aunque es un gran trabajo incluso sin ellas.
  • Perder es asqueroso. Cerrar una empresa es increíblemente difícil. Afecta a tu vida familiar, a tu salud, a tus perspectivas de empleo, a tu estabilidad financiera. Los inversores profesionales son mayorcitos, pero incluso así es extremadamente descorazonador perder el dinero que la gente ha invertido fiándose de ti. Si tus apoyos incluyen amigos o familia, es extremadamente difícil tener que decirles que la empresa cierra y que su dinero se ha ido. La mayor parte de los emprendedores fallan varias veces antes de tener éxito, así que perder es a la vez terrible y casi inevitable. Lucha tan duro como puedas contra ello.
  • Construir para un lado es construir para otro. Este está tomado de Jason Fried, y tiene razón. La gente que empieza con sólo un objetivo, vender a un gran portal, encontrará que sus opciones son demasiado limitadas. Planea tantos caminos hacia el éxito como sea posible para tu empresa, y ten siempre un Plan B cuando la adquisición (o cualquier camino que hayas elegido primero) no funcione.
  • La prudencia se convierte en dilación. Es genial investigar tu mercado y hablar con clientes potenciales sobre tus ideas. Es terrible permitir que un exceso de esto se convierta en un impedimento para empezar. Demasiada prudencia traspasa el límite de la investigación y cae en la dilación.
  • El momento se construye sobre sí mismo. Simplemente empieza. Haz lo que puedas. Pinta un interfaz de usuario. Escribe una especificación. Haz algo, cualquier cosa, que la gente pueda ver y tocar y probar. Un prototipo vale diez mil palabras. Una vez que empiezas a moverte, encontrarás que la gente empieza a llevarte.
  • Salta cuando estés más excitado que temeroso. La falta de miedo es irracional, y demasiado miedo es debilitador. Da el salto a tu negocio cuando hayas considerado el miedo, y hayas salido más excitado que temeroso.
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