La subvención nunca es solución. Y menos cuando se plantea en términos tan disparatados como estos:
El PSOE plantea dar a los inmigrantes una paga social que sea vez y media el salario mínimo
¿Qué tienen que hacer a cambio? Abrir una empresa. Y ya está. Con eso basta para cobrar 811 euros al mes.
Teniendo en cuenta que el coste mínimo para tener una empresa no operativa es la seguridad social del administrador, que es inferior a 300 euros, tenemos que un inmigrante (suponiendo que pague la seguridad social) puede recibir 511 euros al mes a cambio de nada.
O peor aún, puede servir para generar fraudes de lo más variopinto. Por ejemplo, se me ocurre que alguien puede hacer que su empleada de hogar inmigrante cree una empresa de servicios de limpieza a domicilio. Si esta señora cobraba 700 euros (por decir algo) de los cuales pagaba 120 de seguridad social de empleadas de hogar, ahora puede facturar 350 euros al mes por limpiar la misma casa.
Así, la señora que antes pagaba 700 euros paga la mitad, y la empleada (ahora empresaria) gana 511+300 = 811 euros, es decir, 111 euros más que antes. ¿Y quién va a pagar esta fiesta? Pues el trabajador que no gana lo suficiente como para tener una empleada de hogar, pero sí como para pagar impuestos.
Pero además, ¿estimula esto la productividad y la creación de negocio? Está claro que no. Si de verdad quisieran que los inmigrantes se lanzaran a emprender, lo que habría que hacer es rebajar los impuestos y ponerles menos trabas a la puesta en marcha del negocio.
Por ejemplo, podría reducirse la cuota de seguridad social, o establecer una moratoria para el IVA y el IRPF durante el primer año. O permitirles abrir sus comercios a las horas que considerasen más convenientes.
Pero claro, es mejor quitar primero el dinero a los contribuyentes y luego dar una subvención, para que quede claro que la ayuda la da el político, y que si quieres más ya sepas a quién votar.
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